Como lector consuetudinario de la Posta, cábeme romper una lanza por Rogelio y la revista Punto a Punto, por su propuesta de cambio de la Constitución.
En realidad valoro mucho lo que todos los compañeros y grupos escriben en éste rincón democrático y libre, ya que todos aprendemos de todos, conociendo removedoras historias y análisis de muchos acontecimientos pasados y estar "al toque" de los presentes.
Como a todos nos cabe seguir luchando por una sociedad mejor, es hora de proponer, más que analizar, con el fin de encontrar un camino común que a todos reúna y sea compartido, libre de personalismos, acomodos, ambiciones... y sí con mucha buena fe.
Es indiscutible el descarte hoy de la vía armada... sencillamente porque no tenemos armas, ni medios, ni nada. Y aunque las tuviésemos, nunca llegaríamos a tener un poder militar superior al establecido... el sistema lo tiene todo para triunfar... hasta pedir ayuda al extranjero, por si las moscas! O sea, es una causa perdida, y por lo mismo, descartada.
Es totalmente pertinente (además de una verdad indiscutible), que si no cambiamos o reformamos en profundidad la Constitución, el partido que gane, sea quien sea y del color que sea, se tendrá que regir por las reglas de ésta actual Constitución, la que los embretará de la misma forma como sucede hoy.
Para el partido que gane...¡hurra!... tendrá todas las prerrogativas y suculentos dividendos y acomodos como sucede hoy... pero para la gente, será más de lo mismo. ¡Ojo al gol ! Y esto se pone bueno, porque de ésta manera sabremos quién o quienes desean con sinceridad y verdadero desprendimiento servir al pueblo, y no usar la política para formar una nueva "sociedad comercial" político-gubernativa. No olvidemos que al menos fue un buen camino que sirvió a Venezuela, Bolivia y Ecuador para el inicio de algunos cambios de cierto nivel.
Por supuesto: el cambio o Reforma Constitucional (que podría plebiscitarse en las próximas elecciones), será el comienzo de un largo camino plagado de grossas dificultades de todo tipo, que sabemos a ciencia cierta que no veremos ni por asomo a corto plazo... pero es un paso.
Las utopías, como las zanahorias del burrito, sirven para seguir andando, y no quedarnos solamente en sesudos análisis y rememorias del pasado, que no están demás, pero no ayudan hoy a seguir caminando.
A juntarnos todos y seguir con ésa propuesta.
Los saluda fraternalmente,
Manuel, 70, jubilado.