sobre “Admito que no existan Cartas Magnas perfecta”
Para iniciar este texto, hube de tomar varios tranquilizantes para no ofender ni entrar en el corral de ramas que nos tiende quién tiene como seudónimo “Basco”.
No comprendemos las afirmaciones que hace, luego de tener en cuenta “el ideario artiguista” y denunciar actitudes de los actuales políticos.
Comienza diciendo: “Admito que no existan Cartas Magnas perfectas, pero que tampoco nunca en la letra lograremos esa meta, ni cambiar un sistema que yo también desprecio. No tenemos mentalización colectiva para cambiar nada, ni para que se cumplan los Códigos. Justamente en la actitud mental individualista está nuestro gran problema. Sufrimos el síndrome del empleado público.”…
Desde Punto a Punto hemos generado un proyecto, que deberá ser revisado, enriquecido, asumido, y luego aprobado por quienes se sientan ciudadanos.
Creemos que este proyecto ya no es nuestro y sí, es de quienes se lo quieran apropiar, porque han entendido por donde pasan parte de las soluciones a nuestra forma de vida. El trabajo o la tarea de difusión y de maduración de la idea, la tienen los lectores, sin importar si son letrados o no, si son individualistas o no pero que a través de la lectura entienden que el ser humano vive en grupos heterogéneos que tienen un objetivo común, aunque piensan como individuos. Esta es la esencia del ser humano, vivir en colectivo y pensar en colectivo como individuo.
Punto a Punto se ha caracterizado por ser una revista que acerca a los más disímiles pensamientos a través del respeto por las ideas del vecino.
Por otro lado su afirmación de: “Casi todos queremos la teta del Estado” no nos involucra, pero nos ofende la generalización gratuita. El convencimiento es suyo, Ud. deberá cargar con él y no lo vamos a discutir.
Por último, tomo el párrafo siguiente como una declaración de principios: “Terminando, concluyo en que el bajísimo nivel cultural y educacional de la sociedad, hace imposible cambiar nada desde abajo; que, desquiciada la mente ciudadana, es desde arriba que se debe imponer la conciencia individual y colectiva, todavía con las leyes del sistema vigente en la mano.” - BASCO- postaporteñ@ 913 - 2013-02-17.
Creemos que “se fue de mambo” o “se le fue la mano” o “se fue al carajo”, ya que lo que propone es ni más ni menos que: a los desquiciados que no saben nada les vamos a imponer la conciencia…. La pucha Ud. se cree que tiene la verdad de la milanesa, entonces la autocracia es la forma de tener lo que se imagina, ¡debe ser así y chau!
Mire, la historia ha demostrado que los dictadores, siempre estuvieron contra los intereses del pueblo. Quizá se sienta Ud. “una vaca sagrada”, “un iluminado” y necesita acudir a quien le lleve el apunte para recrear “el foquismo”.
Me remito a la letra de un hombre íntegro en su decir y hacer, me refiero a Atahualpa Yupanqui: “…la vanidad es yuyo malo, // qu’envenena toda huerta, // es preciso estar alerta // manejando el azadón // pero no falta el varón, // que la riega hasta en su puerta…”.
Y reiteramos que sólo es posible un cambio A PARTIR DE LA CONCIENCIA QUE VAYA ADQUIRIENDO NUESTRA GENTE, porque un modelo de desarrollo y una democracia política solo es posible construirla desde abajo, desde la participación permanente de nuestra gente, sin manipulaciones ni de la prensa, ni de la élite política ni del poder económico y (hoy agregamos) de ningún iluminado.
Ahora y para que los lectores de Posta no crean que Ud. tiene razón, les decimos que la solución a la desconfianza sobre la gente (y dejamos lo otro) se soluciona con propuestas y con transferir el conocimiento de una educación cívica que no todos pudieron tener, ya sea por falta de educación, por falta de tiempo, o porque en nuestra mal herida enseñanza no ha sido tenida en cuenta.
Al respecto y para demostrarlo anexamos un artículo: “Educación cívica en nuestras escuelas”
EDUCACIÓN CÍVICA EN NUESTRAS ESCUELAS
Cuando se habla de educación cívica en la escuela, hay una tremenda confusión, porque sólo se entiende que hay hablar de fiestas patrias, de los próceres y de sus dichos, sin ninguna connotación política, como si fuera letra y punto y aparte.
Este criterio se aplica fundamentalmente en la escuela, porque los docentes, tanto en primaria como en secundaria, tienen prohibido hablar de política, pero no se aclara, que se trata de “POLÍTICA PARTIDARIA”, cosa que nos parece correcto, porque no debe hacerse proselitismo partidario, pero no se debe dejar de hablar de POLÍTICA.
Hacer POLÍTICA en educación cívica, no es hacer proselitismo partidario, es decir abanderarse con tal o cual partido, ES FORMAR CIUDADANOS CONCIENTES DE SUS RESPONSABILIDADES CIUDADANAS porque son CIUDADANOS, y la Política va más allá de un voto cada cinco años, de las fiestas patrias, del juramento a la bandera y del conocimiento de los dichos de nuestros próceres.
Se trata de conocer la historia de nuestra Constitución, sus derechos y obligaciones contenidos en ella; la formación y consecuencias de los partidos políticos, es decir de la política, de su origen, de su desarrollo e incidencia a través del tiempo, de sus valores y desvalores; de la importancia de un Estado en democracia, de su historia y aplicación práctica en la política; de la ética en la política y de la participación del ciudadano en la vida política.
Habrá que incluir también, en un programa de educación cívica en la escuela y en los liceos: la historia del caudillismo, su perpetuidad en el presidencialismo actual; el Poder Ejecutivo y sus funciones; la historia de las Cámaras Legislativas, la creación del Senado y la función de la diputación; la independencia de la Justicia y el Legislativo, del Poder Ejecutivo; el porqué de ciertas reglamentaciones en el legislativo que entorpecen la puesta en práctica de la Constitución, el condicionamiento y la vida de los partidos y del Gobierno.
No podrá dejarse de lado, en la educación cívica, como materia, los medios de comunicación y la función de la prensa, tanto oral como escrita; la libertad de informar y los derechos de Terceros; la ética y la responsabilidad de informar.
Esto no significa estar casado con nadie, sino una simple ilustración ciudadana, que nos da la posibilidad de generar libremente nuestras opciones como ciudadanos libres, las que no siempre responden a la voluntad de nuestros políticos, que se atribuyen que su verdad es “la verdad” de todos quienes lo escuchan, o siguen.
Para romper además con esta nefasta y perjudicial tradición y lograr una buena educación ciudadana, diferente a la que actualmente se da en nuestras escuelas, habrá que instrumentar una nueva formación ciudadana de nuestros docentes y prepararlos pedagógicamente para transmitir estos conocimientos políticos, porque todavía no existe en nuestro país.
Esta posibilidad, hoy está totalmente interesadamente anulada por nuestros políticos, con el dicho de “en clase no se puede hablar de política”, pero no se especifica que se trata de “política partidaria”, en base a una Constitución confusa al respecto, cuando la educación cívica nada tiene que ver con los partidos políticos.
Ellos son una parte de esta Constitución que fue creada a imagen y semejanza de sus intereses.
A los políticos, como dueños de la política, que se creen, no les interesa que se eduque cívicamente al ciudadano, sino más bien les interesa propiciar y conservar su analfabetismo cívico al respecto.
Es extraño, que el sindicalismo en la educación aún no haya despertado y exigido un cambio al respecto, ¿será miedo?, ¿cobardía?, ¿ignorancia?, ¿complicidad?
En la educación siempre se necesita osadía, correr el riesgo de equivocarse, pero nunca privarse de la posibilidad de formar ciudadanos, por aquello de “sean los Orientales tan ilustrados como valientes”, de lo contario seguiremos siendo los eternos sometidos y nunca seremos capaces de decidir sobre nuestro destino.
Un abrazo fraterno en nombre del colectivo de Punto a Punto