Estimado Doctor Don Tabaré Vázquez Rosas Presente;
(a modo de carta abierta, por segunda vez en estos años)
He leído, como a diario, la prensa; concretamente un titular en el que se insinúa que Usted desearía conocer la opinión de José Mujica y Danilo Astori en relación con su (la suya Vázquez) candidatura a una nueva postulación a la presidencia de la República. Junto al título se dice que a Usted no le gustaría ser padre de la derrota.
En relación a esas supuestas declaraciones me asaltan algunas reflexiones que paso a expresar.
Existen derrotas y derrotas
En lo que a mí respecta Usted ya es padre de una de las mayores derrotas que ha sufrido este pueblo; no ingresaré acá en una pormenorizada explicación y abreviaré el camino, ya que comprendo que Usted es una persona ocupada.
Usted es padre de una derrota, junto con otras 23 personas, desde que es co-firmante del Documento de los 24 que, sin explayarme, es la quintaesencia de la claudicación, el renunciamiento a una postura de clase y el renegamiento absoluto en dirección a tomar partido por los explotados y expoliados.
Luego, quizá en segunda instancia, Usted vuelve a declararse padre putativo de la derrota en tanto y en cuanto es elegido Presidente en una fórmula que le entrega el mandato presidencial desde una fuerza que nació como popular, antioligárquica y antimperialista; ¿cabe que me explaye en estos conceptos?
Como he dicho antes, Usted es un hombre ocupado.
Qué decir, qué hacer; existen derrotas y derrotas señor ex presidente.
La peor derrota, la irreversible, la indisimulable es hija (también y sobre todo) suya.
Permítame decirle que la derrota o la victoria de los explotados y expoliados, felizmente, no depende de Usted bajo ninguna circunstancia; en tal caso ya sabríamos que estamos derrotados para siempre.
Usted nunca debió ingresar al mundo de la política; desde luego nunca participó del terreno de La Política.
Sea humilde; sea serio; deje su ego de lado. Permita que quienes no tengan nada que perder no se obnubilen con esquemas electorales, componendas, atajos o personalismos.
Nada nos salvará de la derrota sino nosotros mismos.
Retírese tranquilo a su medicina con fines de lucro, a su masonería ocultada a todas luces, a su ínfimo mundo de mentiras. Vaya tranquilo.
La victoria no busca padres ni madres y anda por otros caminos.
Le saluda, atentamente, Alejandro García Ruiz, conocedor de mil fracasos pero, por ahora, nunca derrotado
Artigas siempre vuelve