Con mucho dolor y pesar, recibí la noticia del fallecimiento del Compañero y Amigo Alfredo Ferraresi con quien hemos compartido nuestros sueños, nuestras luchas y la ranchada carcelaria en Devoto.
Conocí a Alfredo, a Jorgito Di Pascuale y a Carballeda en la querida casona de Rincón 1444, sede del Sindicato de Farmacia, cuando, por entonces - jóvenes todos- andábamos buscando el camino hacia nuevas formas de organización y de lucha, conjugando las ideas y la práctica.
La actitud consecuente y solidaria del Sindicato, lo había transformado en un centro y un pilar de la militancia del Peronismo Revolucionario.
Fue en su cocina, en días de mateadas, cuando nos conocimos, allá, por finales de 1967, con Carlitos Caride, recién salido de la cárcel, con quien en el recorrido de la charla más charla forjamos una gran amistad y compromiso de militancia, en tiempos que aquellas conversaciones se sucedían compartiendo el mismo techo casero en La Plata.
La lucha revolucionaria emprendida y, entre sus consecuencias los pedidos de captura policial y militar, nos llevó a la vivir en la clandestinidad y con ello a no poder frecuentar directamente algunos lugares muy conocidos, como el Sindicato de Farmacia, pero desde los que siempre recibíamos noticias.
Todas, siempre convocando a la solidaridad, a la unidad, a la organización y la lucha bajo las banderas del Peronismo y la C.G.T. de los Argentinos en cuya conducción junto a Raimundo Ongaro, con firmeza actuaban Di Pascuale (deuda pendiente que por su desaparición en 1976 tienen los tiranos) y el “Gordo” Ferraresi, entre otros invalorables.
Sin solución de continuidad, dolorosas caídas de queridos compañeros y compañeras; acusaciones inverosímiles, persecución laboral, prohibiciones de actividades gremiales, imprevistas capturas, fueron el común denominador en que no pocas veces nos encontrábamos la muchachada de la Juventud Peronista y aquellos dirigentes obreros. Y Villa Devoto, la cárcel, volvía otra vez a reunirnos. A entrañables Compañeros de Farmacia, de gráficos y de otros gremios combativos.
En esos avatares, tras un largo tiempo de clandestinidad en que hube de vivir, nos reencontramos con Di Pascuale, Carballeda, “El Gordo” Ferraresi, Sebastián Borro y muchos otros. En la ranchada carcelera, decidimos formar un núcleo de análisis y reflexión, ideológicamente identificado con el Peronismo Revolucionario.
Los meses compartidos con ellos, las largas charlas del núcleo, nos permitieron conocernos profundamente, de ahí la gran valoración de todos ellos y ver en el ejemplo de Alfredo Ferraresi, su dignidad y su entereza frente a la situación que nos tocaba vivir.
Son los duros momentos de la vida, en la cotidianidad de la cárcel, donde afloran todas las aristas que nos componen y permiten germinar y florecer sólidos vínculos de amistad, lealtad y compañerismo que perduran en el tiempo y la distancia.
Por sus profundos valores, su solidaridad y la actitud abierta y amistosa que supo distinguir a Alfredo, hace que lamente profundamente la pérdida de este Gran Compañero.
José Alberto Silva
México. D.F. 10 de marzo 2013