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DE la BOLSA de GATOS FRENTEAMPLISTAS en URUGUAY

 

A los -eventuales- lectores debe servirles de referencia acerca de la “fraternidad” de las direcciones “progresistas” en el gobierno, las constantes guerrillas sobre la “línea económica” y las derivaciones guerrilleras también, sobre la “política en general”

En una de ellas descuella el Sr. Danilo Astori, en la otra ese viejo agente militar que es el actual Ministro de Defensa.

En resumen: la esencia de la derecha frentista. Una refugiada en Asamblea Uruguay el paraguas aglutinador del Frente Líber Seregni, la otra refugiada en el CAP-“libertario”

A la primera, además, les presta su apoyo “con todo” el futuro candidato presidencial el Sr. Tabaré Vázquez que, además de no saber nada de socialismo, tampoco sabe nada de la constitución nacional, librito que no lee, y que se saltea a ojos vistas, hasta que -si lo logra- llegue a la presidencia (1)

El Sr. Astori -empecemos por la economía- es el autor de cierta “prosperidad” económica que no es más que la consecuencia de su política neoliberal con “puntilla social”. Cree que la inversión extranjera nos traerá el ansiado “desarrollo”

 No quiere comprender -a pesar de que se dice que como académico era keynesiano- que sin intervención del estado, sin contralor popular que lo afiance, la “inversión de capitales” seguirá la ruta predeterminada por la voluntad de los inversores de los países centrales que, con sus gigantescos “fondos de las pensiones”, a lo que aspiran es a “retornos de beneficios” lo más rápido posible.

El “desarrollo” es cuestión de otros, los recipientes, si hay un estado previsor, que los encauce.

De ahí que lo que vemos como “prosperidad” nacional, es meramente los efectos del “crecimiento” como consecuencia de que hemos pasado de 300 millones de dólares a 2.500 de inversión anual.

Con el aumento de ese PBI, el gobierno “progresista” se llena la boca, y sus voceros lo repiten en todas las tribunas, pero los grandes males nacionales, sus carencias más notables, siguen presentes, no se atacan de firme.

 En consecuencia -pese a todas las cifras- no tenemos una sociedad más igualitaria, más democrática, sino que la brecha entre los más ricos y la mayoría se ensancha. Hay toda una literatura probatoria, al respecto.

El Sr. Astori no es ignorante, sabe muy bien leer la información que recibe, -que no es la que se le da a conocer al público con retraso- pero está emperrado en su mantra macro-económico de “honrar la deuda”, tirar la pelota -de la deuda externa- para adelante y ocultar sistemáticamente todas y cada una de las “cacas”, yerros y otros desaguisados que su equipo realiza.

Verbigracia PLUNA y antes hasta la corrupción de su protegido Bengoa en los casinos municipales.

 Cuenta además con la hinchada “burguesa” nacional y sus medios de comunicación privados que le dan micrófono y le abren tribuna en todas sus poses beligerantes. Y como si faltara más, cuenta con el respaldo de los fondos inversionistas extranjeros, es decir el imperialismo de los países centrales, y con eso se le hincha el pecho y sale al ruedo con el pecho inflado de hombre “sensato”, “previsor”, “moderado” y “estabilizador”.

Ahora, a sabiendas que ni los sueldos y los salarios hacen la masa de la “inflación” nacional, introduce como variable de sus análisis los “planes sociales”. Sabe también que las “ayudas sociales” fueron una medida imprescindible del primer periodo frentista, ante los efectos sociales patológicos que dejaron las políticas neoliberales ejecutadas a rajatablas por los gobiernos blanqui-colorados (Sanguinetti, Lacalle, Jorge Batlle). Sabe también que aquellas que en su primer momento incluían 120.000 personas hoy se han reducido a 60.000.

Pero ataca la eficiencia de los funcionarios encargados de los planes, cuestión que es conocida porque la “burrocracia” frentista, campea tanto en las alas de la izquierda como de la derecha del FA en el gobierno. Nos atreveríamos a decir es que un azote de todos los gobiernos “progresistas” que están en el poder político en América Latina, como lo han señalado múltiples observadores.

La “eficiencia” por la que clama Astori y sus acólitos es -en parte- la consecuencia de nuestro subdesarrollo. Técnicos y cuadros intermedios ineficaces, de formación libresca, sin antecedentes en la gestión eficiente privada, dirigentes de planes a veces corruptos, participantes corruptos también.

 La “eficiencia” no cae del cielo en nuestras comarcas, sale de la movilización popular, de la autoconciencia colectiva, del papel activo de los usuarios en el contralor de la función pública y precisa -además- de interlocutores válidos en las alturas, de “representantes” sensibles, capaces de seguir con atención las obras en realización, de incentivarlas e impulsarlas como conducción política.

Como al Sr. Astori y su equipo, esa “participación popular activa” no le interesa y mucho menos si esta movilizada y exige, las cosas seguirán así y las críticas del Sr. Astori son meros lamentos de Casandra inconsolable.  El seguirá confiando en “la mano mágica” del mercado y en consecuencia así le irá.

Tenemos, además, que diferenciar las semi-verdades contenidas en sus alegatos, de la mala leche política con la que están formuladas.  Porque Astori aspira a usar sus argumentos como puntas de lanzas destinadas a herir en la interna, y cuando está perdiendo se lamenta de que los demás “lo atacan”, no son “fraternales” y sale a buscar respaldos, antes que asumir “autocríticamente y con seriedad sus errores y carencias.

Astori, hasta ahora, que “se elevó” teóricamente, estaba porque había que “enseñar” aún “debajo de los árboles”, sin comprender que la academias griegas se podían realizar al aire libre para adultos en la democracia esclavista ateniense, pero no en el Uruguay, donde los niños y adolescentes precisan techos que no se lluevan y baños decentes, como los que tienen sus asesores copetudos en los ministerios que ocupan.

Pero sabemos que todo esto es pedirle peras al olmo, Astori seguirá siendo hasta su muerte el intelectual universitario arrogante y elitista que siempre fue y de esa no lo saca nadie. Por eso en las bases frenteamplistas su popularidad es nula y decrece constantemente. Ya cumplió su rol.

El otro interviniente en las lizas políticas viene desde un ministerio que jamás en la historia nacional se caracterizó por mezclarse en la política.  Pero para el Sr. Eleuterio Fernández, el ministerio de defensa, es una formidable tribuna para iniciativas políticas.

 Agente confeso de los militares desde las “negociaciones” del Florida de 1972, después, en 1977, se encargó de caracterizar políticamente 39 compañeros que estaban en libertad y eran objeto de búsqueda incansable de la tiranía. Superó de esa manera las “colaboraciones” de Amodio Pérez, pero hasta ahora nadie se atreve a señalárselo (2)

Don Eleuterio la emprende, entonces, públicamente (ver el diario “El País” de Uruguay en su edición del 13 de marzo del corriente) con el tema de la reciente inconstitucionalidad decretada por la SCJ.

Las resoluciones de la SCJ (que involucraron además el traslado de la jueza Motta, cuestión que se pretendió hacer pasar como una promoción) levantaron una polvareda de indignación ciudadana que llevó a la ocupación momentánea del edificio sede de la Suprema, con la colaboración activa de intelectuales uruguayos del calibre de Eduardo Galeano y del cantautor Viglietti. Gracias a ellos no pudo haber represión. La fechoría de los “supremos jueces” se hizo además contando con la desmovilización popular que provoca la Semana de Carnaval.

Eleuterio Fernández la emprende contra la bancada frenteamplista que no pudo sabotear eficazmente desde dentro de la bancada en ocasión de discutirse la abolición de la Ley de Caducidad.

Tampoco su bancada el CAP-“libertario” ha presentado ninguna alternativa al dilema. Su papel es hacer la crítica a lo hecho y sabotear desde adentro.

 Su posición al respecto es conocida desde antes de las elecciones del 2004, estaba ya entonces por dejar de lado el tema de los “derechos humanos”, porque todo se debía sacrificar ante la posibilidad del triunfo electoral. Vieja táctica de este colaborador calificado y permanente de los militares golpistas, particularmente de la fracción que se cobija en la Inteligencia militar.

El método de su intervención  es el calificativo de “imbéciles” a los demás. También conocido.

Eleuterio es el único infalible, el dotado de todas las virtudes, el hombre que contra viento y marea está en la defensa de todos los crímenes y de todos los criminales de la tiranía fascista.

Sin embargo conviene detenerse en algunos aspectos de su prédica. Eleuterio Fernández ha llegado a la conclusión de que para hacer “política” en Uruguay hay que contar con una fuerza disciplinada por el verticalismo como son los militares. Las fuerzas sociales, los trabajadores, los sindicatos y los movimientos sociales son simplemente “el cascarriaje”(3)

Su caballito de batalla desde hace unos años es “la falta de estrategia” del FA. Todo lo atribuye a la falta de estrategia, este formidable “mariscal de derrotas”. Ahora tiene a su disposición desde el ministerio la Inteligencia militar. Y en ella -o parte de ella- cifra sus afanes.

Con su apoyo puede lanzar campañas de opinión, en un proyecto político que evidentemente atenta contra la democracia existente. Las soluciones que impulsa están fuera del marco de la legalidad vigente, atentan contra ella y por eso, deben ser objeto de la atención pública.

Sabe además que con su mandato presidencial se acaban las posibilidades del Sr. Mujica, se impone el cambio, y tiene un pie metido en el mismo EME-Pepismo actual, porque hay quienes ante la debacle electoral que se avecina lo reclaman. Es decir, tiene aliados, dentro de las mismas filas que al no votarlo lo impulsaron a crear la fracción del CAP-“libertario”.

La crisis política del FA actual, su falta de movilización popular, la pasividad permanente de sus electores a las que las direcciones no logran movilizar, la amenaza de perder las elecciones, todos esos factores, unidos a los intereses de la burocracia política frentista que quiere perdurar cueste lo que cueste, alientan a este tipo de ambiciosos políticos de izquierda sin principios.

Conviene estar alertas y recordar que en tiempos de crisis, aún dentro de la bolsa de gatos que es actual FA, uruguayo, este tipo de aventuras y de aventureros, deben seguirse con atención. Al fin y al cabo el Sr. Mussolini provino del sector “socialista e internacionalista” para convertirse en “salvadores” nacionales aún a costa de catástrofes de signo reaccionario

(1)   De la ignorancia elemental (ni para militantes de base) del Sr. Tabaré Vázquez sobre el tema socialismo, ya ha dado pruebas suficientes: además de ignorar la posición tradicional socialista sobre el tema del derecho al aborto de las mujeres, dice que “no recuerda” cuando conoció a Frugoni (fundador del PS uruguayo y líder del mismo casi hasta su muerte), y en un homenaje al fallecido líder Vivian Trías, dijo que “era un buen hombre”.

Que un afiliado socialista no recuerde a Emilio Frugoni, que no era un ciudadano clase A, como el Sr. Tabaré Vázquez, es francamente imperdonable, pero que se apele para salir del homenaje a Vivian Trias a decir que “era un buen hombre” es mucho más grave. Es un “ninguneo” intencionado, con la voluntad de “botijearlos”, cosa que no es de extrañar en la caterva de liberales burgueses que ingresan tradicionalmente a dicho partido, por obra, acción y gracia de “los renovadores”. Lo de la Constitución mal leída y, con toda mala leche, mal interpretada, es también grave.

La Constitución dice claramente quién tiene la potestad suprema –como depositario de la soberanía popular después de un acto electoral- sobre la conducción económica, que no es el Ministro de Economía, un simple “secretario” de la Presidencia. Eso mismo no lo toleraba el Sr. Tabaré Vázquez cuando era presidente, no lo tolerará, tampoco, en el futuro, pero se permite torcer todo a capricho y nadie sale dentro del frentismo a señalárselo. No es casualidad

(2)     El “documento que contiene las declaraciones del detenido especial” Eleuterio Fernández (rehén, parte de una trilogía que componían además, el actual presidente José “Pepe” Mujica y el “escritor” Mauricio Rosencoff) se publicó hace unos años atrás en uno de esos periódicos barriales de reparto gratuito. Fue parte de una operación de la Inteligencia militar, para “encauzar” a su ex agente que podía –desde un cargo parlamentario- pretender independizarse.

Dieron a conocer “la puntita” de unas declaraciones y se guardaron el resto, para utilizarlo y desprestigiarlo totalmente, ante la opinión pública. Pero el hombre entendió el mensaje y se alineó. “Recuperado” después, ha servido fielmente a las fuerzas armadas defendiendo torturadores, violadores y ladrones de bebés.

Por todos esos méritos, la Inteligencia militar montó la operación del “video” de amenazas al Presidente Mujica, que fue el paso inicial para su claudicación definitiva ante el poder militar y sirvió además para promocionar a Eleuterio Fernández al Ministerio de Defensa.

De lo que hizo esa “trilogía” de rehenes en los cuarteles de la tiranía militar, solo cabe conjeturar. En ocasión de la entrega a una anterior ministra de defensa nacional Azucena Berrutti, de ciertos archivos militares que estaban “desaparecidos” y que hasta hoy no son de dominio público, el Sr. Mujica (que entonces no era presidente) hizo la siguiente declaración: “esos archivos no los conocerá el público, porque involucran a figuras políticas del actual gobierno”.

Saquen los lectores sus propias conclusiones. 

En Uruguay como en España, los servidores civiles de la dictadura, tienen ramificaciones insospechables que aún se extienden hasta nuestros días en la red de “instituciones democráticas”. Forman parte de conspiración del silencio de las derechas tradicionales.

El término “cascarriaje” proviene de un viejo documento escrito en papel de fumar con letra minúscula, capturado por la represión y publicado en toda la prensa burguesa de la época. Su autor era Eleuterio Fernández que, con el término definía a las fuerzas populares que no encuadraba la guerrilla tupamara

 Desde ese tiempo sus desprecios por los luchadores sociales. Sus tesis de la “fuerza social” provienen en cambio de la primera convención tupamara después de la liberación del 85.

De ahí en más Eleuterio Fernández no descansa en la búsqueda de lo que dejó inconcluso con sus “diálogos” del Batallón Florida del año 72. Sus tesis sobre “la reconstrucción nacional” documento fundamental del MPP, marcan líneas en ese sentido

Después orientó siempre los vínculos secretos con los militares que han sido reconocidos por el mismo Mujica, por Zabalza y por otros que los conocieron directamente. El tema ha sido además objeto de algún libro o dos. Así ha continuado sin alteraciones hasta su nuevo cargo después de la renuncia al Senado, en el Ministerio de Defensa Nacional.