En el diario El Observador de fecha lunes 17 de junio de 2013, en página 6, Sección Actualidad, el periodista Miguel Noguez, le realiza un reportaje a página entera, al Compañero Secretario General de nuestro gremio, Aníbal Varela, dirigente histórico de nuestro gremio y cabeza de lista de la agrupación Washington Doldán – Lista 307.
Claro está que no compartimos alguna de las respuestas del Compañero Aníbal, como por ejemplo cuando el periodista le pregunta:
“¿Qué imagen cree que tiene el montevideano de ADEOM?”, y el Compañero Aníbal responde: “Nos ven más haciendo reclamos supuestamente políticos que sindicales. Nosotros hacemos reclamos sindicales. Los paros no son políticos.”
Creemos que es importante que se sepa que no todos los trabajadores municipales pensamos de esa forma.
Para nosotros, la lucha sindical no es más que lo político moviéndose en un ámbito distinto. Quizás la gran confusión del Compañero Varela pueda entenderse en que cada grado de conciencia tiene un nivel determinado de lucha y por lo tanto su nivel de conciencia, lo determina a decir que los paros no son políticos.
Entendemos que cada conflicto parcial es sólo una manifestación del conflicto general; cada contradicción es solo un aspecto de la contradicción total y cada derrota o conquista que se logre, permite llevar la lucha de clases a un nivel más elevado.
En momentos en que la lucha de clases se manifiesta en condiciones distintas y a un nuevo nivel, cuando la burguesía ha unificado su política volcando todo el aparato represivo del Estado contra los trabajadores y los sectores populares, es indispensable para el movimiento sindical una clara visión del proceso a fin de adaptar sus métodos de lucha a la nueva realidad.
Existen los que se mantienen dentro de los límites de un planteamiento primario, reducido a la conquista de una mejora salarial, que no llegan siquiera a cuestionar los fundamentos del sistema capitalista del cual resulta su condición de asalariados; que no se plantean, siquiera como aspiración, la obtención de cambios estructurales que hagan viable la transformación del orden social.
Esta ausencia de conciencia de clase es lo que fundamentalmente traba la posibilidad de acción del movimiento y le impide una lucha más dinámica y profunda.
Es partiendo de esa realidad que se plantea con URGENCIA la necesidad de un esfuerzo de clarificación, en el seno del movimiento obrero, del proceso histórico que vivimos. Sin esa clarificación será sumamente difícil conducir las acciones con posibilidades de éxito, hacia los objetivos propuestos.
Muchas veces hemos visto el caso de adecuadas formulaciones teóricas que luego no se concretan en la acción, porque aquellas no son más que el fruto del esfuerzo de dirigentes, mientras que la masa de trabajadores, por falta de formación, permanece indiferente antes esas elaboraciones y solo se mueve a impulsos de sus problemas inmediatos.
Y dentro de sus problemas inmediatos esta la herencia negativa del economismo.
Y precisamente la formulación de planteamientos a nivel estrictamente sindical en un economismo sin horizontes, ha impedido la formación de una VERDADERA CONCIENCIA DE CLASE, que eleve la lucha por encima de los particularismos y permita a los trabajadores comprender la verdadera dimensión y la esencia del conflicto en que están involucrados y pasada la coyuntura o superado el motivo que motivó la movilización, cada sindicato vuelve a SU LIMITADA LABOR Y A SU ESTRECHO CÍRCULO GREMIAL.
En esa labor cotidiana, el sindicato ha cumplido una función de “gestor” de los intereses del gremio (salario, jubilación, etc.), cuya legitimidad e importancia no ponemos en tela de juicio, siempre que aparezcan vinculados a la LUCHA GENERAL DE LA CLASE OBRERA y no se propongan como metas en sí, sino como etapas hacia soluciones profundas.
Pero, hemos visto aun, en grandes temas de la lucha reivindicativa que pudieron ser motivo para desarrollar una conciencia colectiva, que la acción fue propuesta con esa mentalidad y esa táctica, y esa acción conduce a un parcelamiento de la acción, a una visión fragmentada de los problemas y, como derivación lógica a un encasillamiento gremial y a una estrechez de pensamiento y en tales condiciones el trabajador ve los problemas a nivel de grupo y no a nivel de clase, de allí que mucho nos preocupe la respuesta del Compañero Aníbal Varela.
En problemas de trascendencia indiscutible (seguro de enfermedad, seguro de paro, jubilaciones, vivienda, etc.), cada gremio ha aspirado a tener “su” seguro, “su” jubilación, “su” ley de vivienda, anteponiéndolos a las soluciones de carácter colectivo.
Y es precisamente esta práctica, sistemáticamente aplicada durante muchísimos años, ha creado una mentalidad particularista de gremialismo estrecho, que se orienta hacia la solución inmediata, que ignora o desprecia los problemas de fondo e impide el desarrollo de una conciencia histórica todavía en suspenso.
Y algo que debe quedar claro. La crítica que formulamos no significa negar la validez de la lucha por conquistas inmediatas que la clase obrera debe entablar, la crítica se dirige a la táctica empleada, que ha impedido la inserción de esas reivindicaciones en una programática general y de más amplios alcances.
Luis Rodríguez
Trabajador Municipal Policlínica José P. Varela