En noviembre de 2012, saludábamos a los hermanos europeos que enfrentaron (y lo siguen haciendo en Grecia y Turquía) la crisis del sistema con movilizaciones multitudinarias, con formas nuevas y creativas.
Hoy, es América la que se subleva. Pegadito a nosotros el pueblo hermano brasilero, con los jóvenes al frente, sorprenden al mundo, a los políticos de Brasil, a sus partidos políticos, a la inteligentizia y a las organizaciones sociales tradicionales, con formas nuevas de multitudes indignadas que reaccionan ante la corrupción política generalizada y la inercia de las organizaciones sociales tradicionales.
La motivación de las movilizaciones masivas, son los problemas generados en la salud, en vivienda, en el transporte. Dichas soluciones elitistas enarboladas por políticos de derecha e “izquierda” que se alinean con políticas económicas globales que favorecen a grupos económicos multinacionales.
Las élites políticas expresan querer el desarrollo de los pueblos abriendo las puertas al capital internacional (los “inversores”) quienes precisamente han sido los que han sometido a la dependencia económica el suelo americano.
Critican a los jóvenes de que son consumistas y ofrecen (como en Uruguay) “un capitalismo como la gente, más humano”, que sólo trae desocupación, salarios de hambre o políticas de beneficencia, de limosna y caridad impropia para cualquier ser humano.
En Uruguay, 600.000 trabajadores ganan entre $8.000 y $14.000 (Cifras del PIT-CNT, Instituto Cuesta Duarte, 2013) y los parlamentarios ganaban en enero/2012: $ 116.713 más los gastos de representación, secretaria, diarios, prensa y gastos de celular, total: $ $ 219.970 (Fuente: Asociación de Funcionarios de Secretaria del Ministerio de Transporte y Obras Públicas).
¿Es ésta la igualdad que pregonan las élites? ¿No es esto corrupción?
¿El deterioro de los políticos en Brasil no comenzó con la desigualdad en el ingreso? ¿Es éste el capitalismo más humano?
Otras características de los movimientos sociales no tradicionales, parecen ser:
1. Descreimiento de los políticos y de las organizaciones sociales tradicionales que tratan de sacar su “tajada” sin resolver el problema de fondo.
2. Descreimiento en las delegaciones de representantes. Estos movimientos tienden a no tener representantes elegidos. Tienden a nombrar voceros que rinden cuentas de sus gestiones en asambleas multitudinarias terminando allí el mandato de su gestión. La continuidad de los voceros en varias personas prepara al conjunto y los hace menos frágiles para los ataques, todos son “dirigentes”.
3. Resolver en sistema de asamblea. Las decisiones son tomadas por aquellos que concurren a estas reuniones.
4. Priorización del trabajo práctico. Parecería ser, que es un criterio para combatir el burocratismo.
5. Gran entusiasmo y optimismo en los logros a conseguir con gran afluencia de jóvenes.
6. Disciplina de masa. Estos movimientos han demostrado una gran capacidad de organización en el trabajo con multitudes, no se percata la organización sino se está integrado al mismo. De afuera se lo ve como un movimiento sin dirección. En ellos, se prioriza que lo acordado se cumpla.
7. Las decisiones de las asambleas por lo general se toman por consenso, rara vez se vota por régimen de mayoría y minorías.
8. Se prioriza la decisión colectiva por encima de la individual.
9. Se realizan acuerdos puntuales. Sin grandes plataformas o análisis escritos, y con desprecio de los períodos electorales formales, priorizan lograr reivindicaciones puntuales volcando ahí la fuerza de todos.
Conclusión:
¿Acaso estamos asistiendo a otro tipo de democracia más participativa en los hechos?
¿Estos movimientos son consecuencia del desgate de la democracia representativa impulsada por las élites políticas?
¿Es éste un nuevo germen de organización más democrática para con los de abajo, eternamente oprimidos?
Lo escrito es sólo un aporte, un intento de interpretar lo ocurrido, para seguir analizando las organizaciones sociales no tradicionales, que se ha manifestado mundialmente, en los últimos tiempos, con características propias a cada pueblo y características comunes mundialmente, consecuencia de la globalización y de la solidaridad de las clases y pueblos oprimidos.
Es un intento de comprender para luego interpretar.
Fraternalmente
Manuel Marx Menéndez
22 de junio de 2013