Segunda parte (Ponencia presentada en el panel "Del Uruguay tapón al Uruguay botón, Uruguay y las misiones de paz, claves geopolíticas", Facultad de Ciencias Sociales, 18 de noviembre de 2013)
Enviamos la continuación del trabajo cuya publicación iniciamos en el número anterior, esperando poder terminarlo de publicar antes que el cambio en la realidad que está ocurriendo... ¡nos arruine las conclusiones!
II. El país tapón
La idea de imposibilidad de existencia de Uruguay como nación separada, su condición de enclave colonial, yque sea nuestra única redención posible la integración en un proyecto de emancipación continental, es un concepto adquirido por nuestra cultura de masas, desarrollada por los más destacados exponentes de nuestra tradición intelectual,
En cambio, en los medios políticos voceros de la clase dominante, en los medios de prensa y algunos medios intelectuales, domina, bajo la apariencia de un chauvinismo provinciano “nacional”, una aceptación alegre del vasallaje. Lo que se presenta como “identidad nacional” es una ilusión de nacionalismo encubriendo una colonización que es también ideológica y cultural
Roberto Ares Pons, entre otros, apunta a que la derrota del proyecto social artiguista inaugura un país escuálido en que se establece un Estado pero de ninguna manera una nación, en condiciones de vulnerabilidad perpetua y siempre extrovertido y sometido política y culturalmente a los centros imperiales de turno. (1)
Carlos Real de Azúa señala también la debilidad congénita relativa de la clase dominante frente a sus similares vecinas (2)
Esta condición la hace inclinarse hacia esa funcionalidad ante los centros imperiales que le ha sido característica, socavando cualquier intento regional de resistencia relativa, incluyendo los que son simples regateos de las burguesías locales frente al imperialismo, hechos dentro del orden capitalista sin cuestionarlo en absoluto.
El uruguayo es el más disciplinado de los vasallos, esta invariante se mantiene y se reivindica hasta hoy e incluso es una línea programática “políticamente correcta” para el gobierno actual y en especial para el sector astorista.
Y no es que ese sector político cumpla órdenes de Washington. Tiene esa política por propia iniciativa, y ha sido puesto en ese lugar para mediar por Washington precisamente por tener esa política en forma propia, por haber llegado a ella como la opción posible para el capitalismo en Uruguay, por haber comprendido cabalmente los limites estructurales del capitalismo en Uruguay. Y vaya si lo comprendieron, si Astori fue uno de los que lo explicó en los '60, con gran brillo intelectual
Cuanto más pro-imperialista es una corriente política en Uruguay, más “nacionalista” (en ese sentido alienado) es su discurso, más vocinglera es su oposición a los vecinos que intenten estrategias de leves regateos o resistencias dentro del orden imperial. Del libro de Ares Pons tomamos esa comparación de Uruguay con Gibraltar, que en algún momento se usó
Tomemos por ejemplo la reedición actual de la muy vieja “guerra de puertos”. Es evidente que la competencia entre puertos es muy importante para los sectores burgueses que son intermediarios en el proceso de extracción imperialista (“burguesía compradora”). Pero en un proyecto de integración económica (que puede ser de signos muy variados, no exclusivamente socialista) deja de tener esa importancia, y retiene en todo caso el significado de garantía de igualdad política entre los distintos componentes locales, más que de distribución vintenera.
Otra idea interesante que tomamos de Ares Pons es el impacto que tuvo para el país el cambio de centro imperial, el desplazamiento del imperialismo británico por el yanqui en la primera mitad del siglo XX
El Uruguay semi-colonia inglesa tenía importancia económica como fuente de materias primas para la industria inglesa y la alimentación de sus trabajadores y sus soldados. En cambio EEUU no necesita del aporte de la economía uruguaya ya que provee por sí los mismos productos que Uruguay exporta
Por lo tanto, la importancia del Uruguay semi-colonia yanqui es más política que económica, Uruguay pasa a ser “proveedor de política”, en gran parte porque no tiene mucho más para vender; al menos algo que sea diferente a lo que venden otros países de la región. Uruguay es más competitivo en la venta de servicios políticos.
Esa pseudo-nacionalidad alienada de la “Suiza de América” es una cobertura muy adecuada para la política pro-imperialista que subyace bajo esa apariencia. El envoltorio democrático e ilustrado que proporciona Uruguay es el más adecuado
Entonces, cuando por necesidad imperial esta política debe incluir la colaboración militar, aparece la participación en “misiones de paz”
Pero es evidente que esta invariante estratégica no alcanza para explicar el peso de la participación actual de Uruguay en la policía imperial, tan desproporcionada. Antes de entrar en el elemento militar propiamente dicho veamos otros aspectos del determinante geopolítico
Uno de los elementos presentes es el proyecto sub-imperial de Brasil.
También se trata de un factor de larga data. En el caso particular de la MINUSTAH la participación de países latinoamericanos, y en particular con gobiernos de izquierda, ha sido crucial como elemento coadyuvante a la contención de la rebelión popular haitiana. Resulta ser una ocupación mejor disfrazada que si fuese directamente yanqui o francesa como fue primero la invasión que derrocó a Aristide en 2004
Es una distribución de tareas, la imposición del orden por la fuerza corresponde a los países centrales, el mantenimiento posterior del orden ya instaurado se delega preferentemente a países “más parecidos” al que ha sido ocupado. La posibilidad de insertar acá un proyecto sub-imperialista encargado de la gestión local del orden mundial, tiene a su vez ventajas
En primer lugar es la base de una posible continuidad. Instalaademás un mecanismo de jerarquía por cooptación que gradualiza. Atenúa la contradicción del centro imperial con su periferia cercana, y es mediador de las contradicciones con la periferia de la periferia
La participación de varios países latinoamericanos en la MINUSTAH bajo el comando de Brasil es un intento de largo aliento de estructuración del orden imperial en la periferia con mínimo costo para el centro
Por otra parte es un elemento más del reordenamiento general necesario del orden imperial al que hicimos referencia más arriba. Por eso su crisis muestra el grado de desarrollo de las contradicciones del sistema mundial de dominación. Recurrir a posibles sub-imperios ha sido siempre una necesidad para este imperio como para los anteriores, y siempre también una fuente de graves problemas.
1 ) Roberto Ares Pons, “Uruguay, ¿provincia o nación?”. Escrito en 1959, ganador de un concurso de “Marcha”, es una vergüenza que este libro no esté siquiera en la Biblioteca Nacional (habrá sido sustraído y no repuesto) y esté totalmente agotado desde hace años y no haya sido reeditado, no se lo puede encontrar en ninguna librería ni nuevo ni usado, y tal vez haya dificultades también para fotocopiarlo.
2 ) Carlos Real de Azúa. “Uruguay, ¿una sociedad amortiguadora?”