CAMBIOS EN EL GABINETE
Del menemismo a M-Unit, el pasado común de Capitanich y Kicillof
Se conocen desde la década del 90, cuando compartieron cargos en la Secretaría de Desarrollo Social durante el gobierno de Carlos Menem. También trabajaron juntos por esos años en la consultora que fundó el flamante jefe de Gabinete. El amistoso pasado del tándem que Cristina creó para revitalizar su gestión.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).
Axel Kicillof yJorge Milton Capitanich comparten desde el miércoles 20/11 el Gabinete de Cristina Fernández.
Kicillof pasó finalmente a ocupar el primer plano en el ministerio de Economía, mientras que Capitanich tomó la batuta de la Jefatura de Gabinete.
Con perfiles muy distintos (uno es un economista heterodoxo con formación marxista, y el otro un peronista clásico y conservador del interior), sin embargo, ambos tiene un pasado en común.
Kicillof ya reportó a Capitanich en la década del 90, tanto en el sector privado como en el estatal. Y hasta le pusieron las firmas a un libro escrito en conjunto.
Entre 1995 y 1998 Capitanich fue subsecretario de Coordinación Técnico–Administrativa de la Secretaria de Desarrollo Social durante el gobierno de Carlos Menem. Allí llega Kicillof en agosto de 1995 como asesor.
El destino volvería a cruzarlos en Formosa. En 1997, Kicillof prestó servicios de asesoría al gobierno de Gildo Insfrán, que tenía varios contratos con M-Unit, la consultora que un año antes había fundado Capitanich.
Dicen que el flamante jefe de Gabinete quedó tan impactado con el joven economista que decidió llevarlo a su empresa. Allí arribó Kicillof en diciembre de 1997. Partiría un año más tarde para dedicarse a su empresa de desarrollo y diseño de sitios web AperNet.
Capitanich finalmente terminó su participación en M-Unit en 2002 cuando se incorporó como jefe de Gabinete del entonces presidente Eduardo Duhalde.
En conjunto, Kicillof y Capitanich escribieron 'Federalismo Fiscal y Coparticipación Federal', editado en 1999 por Editorial Fundación pro-universidad de la producción y del trabajo.
Se conocen bastante bien y se cree que la buena relación que tendrían es suficiente para que ninguno sea un obstáculo para el otro, teniendo en cuenta que por su formación de contador y su experiencia al frente de una provincia, Capitanich jugará un rol fundamental en materia económica.
De hecho, en su 1er contacto con la prensa este jueves, el jefe de Gabinete 'primerió' y dedicó la mayor parte del tiempo a hablar de temas económicos varias horas antes que Kicillof.
NINGUN MISTERIO EN LOS ORIGENES
Al menos estos dos personajes progres???, coincidieron en que, por el momento, no habrá "anuncios grandilocuentes "mientras se derrumban las reservas, y el pedido de quiebra lo quieren pasar por una convocatoria
Ningún misterio . Son dos ex estudiantes orientados al currito en la consultoría para el Estado.(Cuanto en común con casi todos los que andan en la vuelta de las dos orillas) Hay familias de esos, y van pasando por todos los gobiernos,
El Coqui Capitanich no es "del interior", de joven siempre laburó y estudió en Capital., y tiene al menos tres importantes propiedades en el barrio de Palermo , donde viven y estudian sus hijas
Desde principios de los 90 y hasta el 95 laburaba en la Unidad Ejecutora de la reforma del Estado. Coordinaba las contrataciones de consultoría para sistemas de recaudación financiados por el Banco Mundial. Un curro armado para la seudo consultora de los Cattaneo-Kohan, que surgieron como "contratistas" de IBM y fueron los que se llevaron toda la guita en el sonado caso IBM Banco Nación, y del posterior contrato con la DGI que fue mucho mayor.
El Coqui era un tipo capaz, discreto, y obediente; se callaba lo que se tenía que callar y decía lo que tenía que decir. Esta es la forma en que así se consiguen las primeras oportunidades en ese ambiente.
Nadie aterriza como subsecretario de la nada.Primero hay que ser "de confianza"
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DENTRO DEL CAPITALISMO:
Políticas distintas a ambas márgenes del Plata
Autor: William Yohai
19 de noviembre de 2013
Para enterarnos de acerca de las medidas que aparentemente plantea aplicar el nuevo gabinete económico recién nombrado por Cristina Fernández al asumir después de más de un mes de “licencia por enfermedad” tuvimos que recurrir a Clarín [1]
Se sabe; el kirchnerismo, primero con Néstor y ahora con Cristina ha dicho una y mil veces que no es socialista. No pretende serlo, como en cambio lo afirma, en el colmo de la hipocresía, Tabaré Vázquez de este lado del río
Sin embargo, en los hechos, las reacciones que los medios de difusión masiva, regida casi completamente por la ideología capitalista neoliberal en ambos países, tienen una reacción bien diferente ante las políticas económicas de Argentina y Uruguay. Mientras la última es presentada como el súmmum de la racionalidad, la seriedad y la corrección; la primera es presentada como todo lo contrario, desprolija, irracional, de corto plazo, inconducente e incluso, corrupta
En esta línea nuestro serio y profesoral vicepresidente [2] se despacha contra las supuestas políticas (se nota que para informarse sobre Argentina lee “Clarín” y no “Página 12”) que aplicaría el nuevo ministro de economía Axel Kicillof: “La decisión de Argentina de establecer un tipo de cambio múltiple “va a aumentar las dificultades", según dijo el vicepresidente Danilo Astori.
"Las perspectivas no son buenas, hay un riesgo tremendo de distorsión económica para Argentina porque el tipo de cambio múltiple es muy difícil de manejar", aseguró Astori esta mañana en la disertación "Hacia dónde va Uruguay" acerca de las perspectivas económicas del país.
Los efectos de esa medida para Uruguay "habrá que verlos en la práctica, esta medida es contradictoria con el Mercosur", agregó el ex ministro de Economía; "un proyecto de integración supone tener políticas económicas en cada país con los mismos conceptos. Uruguay tiene un enfoque muy aperturista y Argentina es el más proteccionista del Mercosur"”.
Hace pocos días Astori había cargado otra vez contra las políticas económicas de Argentina, esta vez desde Fray Bentos. Esto no es nuevo. Cuando en 2003 Néstor Kirchner anunció la política argentina en relación a la renegociación de la deuda pública, con quitas obligatorias para los bonistas del entorno del 65% Astori criticó duramente aquella propuesta formulada en Doha. En esto hay que reconocerle una consecuencia notable. Por supuesto, habiendo transcurrido 10 años de aquellos pronósticos funestos acerca de los resultados de aquel planteo, debería tener un mínimo de decencia y reconocer que le erró por amplio margen. No lo hará. No está en su naturaleza soberbia y lo obligaría a bajarse aunque fuera parcialmente de su postura económica neoliberal a ultranza.
Pero ¿cuáles son, de acuerdo a la información que proporciona Clarín los planes de Kicillof? “En las últimas semanas, la puja dentro del equipo económico ha girado sobre cómo frenar la salida de dólares. El equipo encabezado por Hernán Lorenzino (con el aval de Amado Boudou) propiciaba tomar deuda en el exterior. Kicillof, en cambio, venía insistiendo en mayores restricciones que refinen y agudicen el cepo cambiario. En esa línea, propició el tipo de cambio diferenciado. Esto es, un dólar para los exportadores, otro para los importadores, otro para quienes quieran viajar al exterior.
El sistema de cambio diferenciado, se supone ahora, sería el as con que Kicillof convenció en el desafío del momento a la Presidenta. El suele presentar soluciones abarcativas a cualquier desafío que se le presenta. Aunque Aerolíneas sigue deficitaria, en YPF lo corrieron, la Comisión de Energía que mandaría en el rubro quedó casi en la nada.
Los especialistas dicen, sin embargo, que los programas de tipo de cambio diferenciado pueden ser exitosos en el corto plazo. Pueden llegar a generar fuertes ganancias al Estado en su primer año, por caso. Se revalúan las reservas, lo que genera la posibilidad de girar más utilidades del Banco Central al Tesoro. Se devalúa parcialmente la moneda, sin todo el impacto inflacionario de esa medida. Se puede orientar el uso de las divisas escasas.”
Tal lo que informa Clarín. O sea, mientras el anterior ministro proponía comenzar a transitar el retorno a la ortodoxia económica, o sea, volver a los “mercados voluntarios de capitales” o lo que es lo mismo, poner la economía argentina completamente bajo la férula del capital financiero internacional, parece que Kicillof llevará adelante una política de cambios múltiples. ¿Qué es esto?
Se trata, en Argentina, de legalizar lo que ya existe en forma clandestina. Desde el momento que ese país adoptó medidas de control de capitales y cambios (limitación para la salida y entrada de capital, obligación a las empresas exportadoras de vender sus dólares al gobierno a un tipo de cambio previamente fijado, etc.) se crearon las condiciones para el surgimiento de un cambio negro, llamado eufemísticamente “blue” o “paralelo”. Nada nuevo bajo el sol. Quienes hemos vivido algunos años conocemos estas cosas.
El sistema de cambios múltiples administra en forma pretendidamente ordenada estos tipos diferentes de cambio. O sea; ya existen en Argentina tipos de cambio múltiple. Cuando alguien necesita dólares para viajar el gobierno se los vende, dentro de ciertos límites, al cambio oficial de alrededor de 6 pesos por dólar. Igual sucede cuando una empresa importa mercadería. Si alguien quiere dólares para fugarlos de la economía (ya sea poniéndolos debajo del colchón o llevándolos en la valija del auto a Punta del Este) los adquiere en el mercado “blue”, pero a un tipo de cambio cercano a los 10 pesos por dólar. ¿de dónde vienen estos dólares “blue”? uno de los orígenes: los uruguayos que fueron a Buenos Aires aprovechando precisamente los precios más baratos originados, al menos en parte, por esta diferencia cambiaria.
En realidad, por lo tanto, lo que haría este nuevo sistema sería ordenar y legalizar algo que ya existe. Así, a efectos de los viajes de argentinos al exterior por encima de ciertos límites se les venderían, legalmente, dólares a un tipo de cambio superior que regiría para las importaciones. Se podrían crear más de 2 tipos de cambio, de acuerdo a la diferente prioridad que el gobierno asigne a cada uso de la moneda extranjera.
En mi opinión nada demasiado nuevo o revolucionario. Por supuesto es escandaloso para los neoliberales fanáticos de Clarín y para Astori
Subjetivamente lo que más atrajo la atención de este cronista, sin embargo, es una frase de la crónica de Clarín: “Kicillof es un hombre que reclama permanentemente números a las empresas: quiere definir cuánto ganan. Avala tasas de interés bajas, pese a la inflación o el atraso cambiario. Quienes en los 45 días que faltó Cristina creyeron que el discurso dominante era el acuerdo con el CIADI, la mejor relación con el FMI o las negociaciones con el Club de París, ahora tendrán que reevaluar su análisis de situación. Cristina, en términos económicos, parece responder a la realidad de hoy como siempre lo hizo en esta materia el kirchnerismo, con más de lo mismo. Kicillof parece llegar sólo para profundizar el modelo.”
En efecto: somos, al igual que Kicillof, fanáticos de conocer los números de las empresas. Hemos, en ese sentido trabajado bastante estos últimos años. Y hemos estado solos en este empeño. Por supuesto a la derecha económica (dentro y fuera del gobierno) no le interesa lo más mínimo que esa información sea conocida. Investigamos las ganancias de BOTNIA antes y después que esta comenzara a funcionar.
Escribimos acerca de las ganancias de los frigoríficos cuando se desarrollaba la huelga en ese sector. E hicimos lo propio con las ganancias que tendrá la minera Aratirí cuando comience a funcionar. Cuantificamos, también, el incremento patrimonial de los terratenientes durante los últimos 10 años. Es que para nosotros no tiene sentido (o lo tiene en forma muy parcial) cualquier análisis de la realidad económica capitalista sin intentar, con seriedad y la mayor exactitud posible, conocer ese dato clave de aquella. ¿Qué niveles de aumento salarial pueden demandar los trabajadores de una determinada rama industrial o de servicios? Imposible determinarlo sin conocer esa información. ¿Qué políticas económicas alternativas proponer para un programa de izquierda? No se pueden hacer planteos serios ignorando esos datos.
También nos parecen sumamente interesantes las “tasas de interés bajas” que avalaría el nuevo ministro.
Precisamente estamos ante una política exactamente opuesta desde este lado del río. El Banco Central con el fin de combatir la inflación a través de la medida eje de toda teoría económica monetarista[3] ha establecido una política de control de la masa monetaria. Esto es: se analiza con la mayor frecuencia y exactitud posibles la cantidad de dinero circulante (básicamente billetes y depósitos a la vista en los bancos) y se trata de que el crecimiento de aquella no supere determinados límites, habitualmente el aumento del producto bruto interno.
El mecanismo que se utiliza es “retirar circulante” mediante la emisión de deuda de corto plazo (entre 30 y 650 días) en moneda nacional o unidades indexadas. En los hechos en este momento el BCU está emitiendo deuda a tasas de 15% en pesos y de 5% en unidades indexadas. Si prevemos que el tipo de cambio no presenta, en el corto plazo, perspectivas de cambio significativo, en los hechos estas tasas se pueden considerar como si fueran en dólares. Para comparar los bonos del tesoro de EEUU a 10 años rinden un 2,6% aproximadamente. Se está generando así, nuevamente, un “carry trade”. O sea, un cambio de dólares a pesos para prestarle al estado a estas tasas. Lo cual hace, a su vez, descender el tipo de cambio. Con una industria en virtual estado de estancamiento el descenso sistemático del tipo de cambio que estamos presenciando las últimas semanas no hace otra cosa que agravar la situación. Encima estas tasas de interés desestimulan la inversión. Resulta muy difícil arriesgar capital en el sector productivo o de servicios teniendo garantizada una rentabilidad superior al 10% anual en dólares. Con colocaciones, además, de corto plazo y elevada liquidez.
Por otro lado el costo para el BCU, que nosotros estimamos en el orden de los 500 millones de dólares anuales ha sido calculado por Jorge Caumont [4] entre 1.000 y 1.200 millones.
Son perfectamente claros, entonces, algunos parámetros para comparar la evolución económica de Uruguay y Argentina. Nuestro país apostando a la apertura económica casi total, sobre todo en el terreno financiero. Argentina llevando adelante una política hostil hacia el capital financiero, con controles de capitales y cambios, con aquella reestructura de deuda “inamistosa” con los mercados de capital y colocando los fondos de las administradoras privadas de seguridad social nuevamente bajo la férula estatal.
Las economías de ambos países han crecido significativamente estos años. Los dos beneficiados por altos precios de commodities agropecuarios y bajas tasas de interés internacionales. La situación de ambos, por lo menos en el terreno financiero es, sin embargo, bien distinta.
Se discute cuales son los números reales de la deuda pública argentina. Estamos convencidos, sin embargo, que son, en términos relativos, mucho menores que los de la deuda uruguaya. Sobre todo si consideramos la deuda externa de ambos países, o sea, aquella cuyos acreedores son agentes del exterior. Uruguay tiene, en relación a su economía, reservas internacionales aproximadamente 8 veces mayores que Argentina. Pero tiene también una debilidad en los depósitos en los bancos que son varias veces mayores. Sobre todo porque la inmensa mayoría están en moneda extranjera y a la vista. Uruguay, por más que los gerifaltes económicos afirmen lo contrario, es muy sensible a una crisis de fuga de capitales. Argentina la viene sufriendo desde hace años, por lo cual se puede afirmar que “lo peor ya pasó”
Para terminar este breve y poco ordenado repaso diremos que, de acuerdo con nuestros compañeros “del otro lado del río” (aprovechamos a felicitar al Frente de Izquierda de los Trabajadores por sus recientes éxitos electorales) que integran la izquierda anticapitalista, para nada consideramos que el gobierno de Cristina Fernández represente una alternativa válida para los trabajadores. No es dentro del capitalismo (sea en sus variantes neoliberales sea en aquellas socialdemócratas o keynesianas) que encontrarán su liberación
Sirven únicamente estos ejercicios de comparación para poner aún más en evidencia en que ámbitos del espectro ideológico se mueve el gobierno uruguayo. Tan cerca del neoliberalismo que aún estas modestas medidas heterodoxas argentinas parecen removedoras
Actualización 22/11/13:
Hay muy pocos anuncios concretos hoy respecto a medidas que adoptará el nuevo gabinete CFK.
a) limitaciones a compras por internet
b) impuestos más altos para importaciones suntuarias
c) aumento de tarifas subsidiadas (transporte, gas y electricidad) para sectores medios-altos
d) Sobre el tema de los cambios múltiples, que sepamos, no hay nada definido hasta ahora.
En suma: no hay elementos para evaluar lo que harán los nuevos responsables de la política económica (y de la política en general dado el cambio del jefe de gabinete) con respecto a la economía. Sorprenden por ello, aún más, las precoces declaraciones del vicepresidente uruguayo.
El tema del consumo energético, que sería influenciado por una eventual reducción de los subsidios, merece una consideración más detallada. Nos hemos visto en la obligación de estudiarlo con cierta profundidad al analizar y escribir (en conjunto con la REDIU y con el colectivo de lucha por la tierra) varios trabajos sobre la regasificadora de Puntas de Sayago.
Quedará para otra oportunidad
[1] http://www.clarin.com/politica/Kicillof-controles-cambio-diferenciado_0_1032496814.html
[2] http://www.elpais.com.uy/informacion/astori-medidas-argentina-dolar-aumentar.html
[3] Viene a cuento aquí aquella sentencia de Milton Friedman: “la inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario” (citada de memoria).
[4] http://www.elpais.com.uy/economia-y-mercado/ineficaz-vez-mas-costosa.html
El Gabinete del ajuste argentino
22 de noviembre de 2013 minutouno.com
El referente del Frente de Izquierda y los Trabajadores analiza el contexto en que la presidente resolvió los cambios anunciados esta semana en su Gabinete de ministros.
Escribe Gabriel Solano (*)
Hasta ahora era admitida como válida la premisa de que el kirchnerismo no hacía cambios en gabinete presionado por las circunstancias, y mucho menos si éstas eran generadas por los "mercados". Pero al menos esta semana ocurrió lo contrario: la aceleración de la caída de reservas del Banco Central, que superó holgadamente los 200 millones de dólares diarios, fueron suficientes para que Cristina borre de un plumazo a su Jefe de Gabinete y al ministro de Economía. Una caída de la Bolsa posterior a estos anuncios se llevó puesto también al "intocable" Guillermo Moreno.
El telón de fondo de esta crisis es el agotamiento del "modelo productivo", que se expresa en la quiebra del fisco, la caída de las reservas, la virtual quiebra del BCRA, el aceleramiento de la inflación, el retroceso del superávit comercial y la incapacidad de seguir pagando la deuda externa bajo la forma en que se venía haciendo ("desendeudamiento"). Es la misma crisis que llevó a la pérdida del 50% de los votos del oficialismo en sólo dos años y a que la burguesía nacional "reconstruida" a fuerza de subsidios del Estado en la "década ganada" se pase al campo de la oposición, junto con una parte del aparato del propio partido Justicialista.
Para ocultar este recule la presidenta decidió apelar al latiguillo de que su intención es "profundizar el modelo". Esta afirmación sólo sería válida en la acepción que le otorgan los que se autodefinen como kirchnerista de la primera hora, que reclaman una "vuelta al modelo", con su "virtuoso" superávit fiscal y comercial que se probó agotado ya en oportunidad de la crisis agraria del 2008. Pero esa vuelta al "modelo" será la oportunidad para un gran ajuste.
Ocurre que el superávit fiscal no piensan lograrlo afectando los beneficios de las privatizadas y empresas concesionarias de servicios públicos, sino con un aumento de tarifas que descargue la reducción de los subsidios sobre las espaldas de los trabajadores. El "soviético" Kicillof declaró que éstos subsidios no alcanzan a las zonas más postergadas del interior del país, preparando el terreno para presentar al tarifazo como un acto de justicia social. En relación al superávit comercial los defensores de la "vuelta al modelo" reclaman un "tipo de cambio competitivo", es decir la devaluación del peso.
Esto permitiría reducir los salarios medidos en dólares, para favorecer las exportaciones y reducir importaciones, y favorecer un ingreso de capitales (premiando a quienes se fugaron divisas con ganancias inmensas, pues compraron dólares a $ 4 y podrán traerlo, devaluación mediante, al doble o más de ese precio), abriendo un nuevo ciclo de endeudamiento que permita seguir pagando la deuda externa.
Pero todas las medidas tomadas en esa dirección han terminado en un fracaso rotundo. Al blanqueo de capitales, incluso con el beneficio adicional de traer dólares mediante los bonos Baade a un tipo de cambio más cercano al blue, la clase capitalista le ha dado la espalda. Ocurrió otro tanto cuando el gobierno extendió el uso de esos mismos bonos para promover el ingreso de "capitales en blanco", tentándolos con un dólar de 8 o 9 pesos.
La clase capitalista reclama el levantamiento del cepo cambiario y la autorización de girar dividendos al exterior. Pero esto sólo es posible si se apela a una devaluación generalizada, que en un cuadro de inflación que ronda el 30% anual, crearía una situación análoga a la del Rodrigazo, el cual terminó con el gobierno de la época.
Oficialismo y oposición son concientes de ello, y comparten el sentido general que debe seguir el ajuste. Sólo discrepan en que la oposición quiere que el gobierno "asuma la responsabilidad" de llevar adelante este plan contra las masas, y de ese modo allanar su llegada al gobierno en el 2015, mientras el oficialismo pretende un ajuste "en cuotas", por temor a la que la bomba le estalle en la mano.
La presidente sabe que camina por la cornisa. Con el nombramiento de Capitanich en la Jefatura de Gabinete no sólo cumple con la exigencia de un cambio de rumbo realizada por el pejotismo, sino que pretende asociar a los gobernadores al ajuste que quiere realizar.
Pero en este juego de presiones y maniobras se ha producido un cambio en la naturaleza del régimen gobernante. El arbitraje personal de CFK, que caracterizó al régimen político en los últimos años, ha dejado de existir debido a que es incompatible con un Jefe de Gabinete que responde a una "liga de gobernadores" con intereses propios. Asistimos a una nueva transición política, con un gobierno "bicéfalo", que siempre es el caldo de cultivo para grandes crisis políticas.
Asistimos a una bancarrota de envergadura similar a la del 2001-2002. Pero no volvemos al punto de partida. El tiempo transcurrido sirvió para marcar la impotencia y el fracaso de las alternativas "nacionales y populares" de la clase capitalista. Y sobre la base de esta experiencia se desarrolló una alternativa de izquierda anticapitalista y socialista, plasmada en el Partido Obrero y el Frente de Izquierda, que consiguió un apoyo electoral inédito y una presencia en el Congreso Nacional, en Legislaturas provinciales y Concejos Deliberantes.
El crecimiento de una alternativa de izquierda muestra la disposición popular para que la historia no se repita, y que el ajuste esta vez lo paguen los capitalistas y no los trabajadores.
(*) Gabriel Solano fue candidato a diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires en la lista del Frente de Izquierda y los Trabajadores.
" NO SOY MARXISTA"
Por Jorge Altamira | 24/11/2013 | Perfil
Mientras el Congreso de la Nación se convierte en un Concilio afanado en determinar el origen (indeterminado) de la vida, los círculos políticos y mediáticos han sido asaltados por otra preocupación existencial: ¿Kilcillof es marxista?
Lo que no se sabe es si la intención es descalificar a Kicillof o al marxismo. Jorge Brito, presidente del Macro, vilipendiado con furia tanto por Moreno como por Carrió, opinó que “sabe y es trabajador”. Concluyente. Kicillof cuenta ya con una preocupación menos: le están llegando ofertas de empleo. Que se vuelva a adjudicar a Kicillof una filiación marxista cuando Salta se ha convertido en “la trosca”, hace pensar que un fantasma recorre la Argentina.
¿Pero por qué Kicillof sería marxista? Es cierto que, según algunos biógrafos, Marx habría jugado algunas libras en la City, pero nunca integró el directorio de un pulpo capitalista, como ocurre con Kicillof en Techint, donde aprobó sus balances y giros de dividendos. No hablemos de sus abrazos de compadre con Chevron. Marx denunció la formación de la deuda pública como un desarrollo parasitario (inevitable) del capitalismo; el gobierno K va por más: paga las deudas usurarias del Estado mediante el saqueo de las jubilaciones y ha llevado la deuda pública al nivel más alto de la historia.
Marx puso de manifiesto el fetichismo de la mercancía y del dinero, porque oculta el carácter social de la producción en general. Kicillof es, en cambio, un fetichista serial, que atribuye poderes mágicos a la emisión de moneda. Es el “teórico” del desdoblamiento cambiario y los Cedin, o sea de la devaluación. En esto, es un keynesiano de oído; Keynes también era partidario de la devaluación de la libra. Kicillof ha sido el impulsor de la “pesificación”, primero, y, en menos de lo que canta un gallo, de la dolarización (Cedin, dollar-linked, contado con liqui).
El “marxista” de marras se hará cargo de Economía bajo la tutela de –“ni yanquis, ni marxistas”– Capitanich, un milagrero, que asegura que se acabó el desempleo y la pobreza en Chaco.
¿A qué responde entonces todo este desatino acerca del “marxismo” de Kicillof?
Lo más probable, que a lo siguiente: Kicillof es a Lorenzino y a Moreno lo que Cavallo fue a López Murphy, bajo el gobierno de De la Rúa: el prólogo del derrumbe.
Cavallo también quiso “profundizar el modelo” (convertibilidad). Cuando llegue el desenlace, quienes abogan por un Rodrigazo le adjudicarán las responsabilidades al “marxismo”. La salida de Moreno le ha dado un cariz de crisis política severa a la corrida cambiaria.
Last but not least. ¿Y si Kicillof fuera realmente “marxista”, como él, sin embargo, insiste en negar? Advirtiendo contra la canonización de sus ideas, Marx negó, en una boutade, que él fuera “marxista”, o sea que sus conclusiones teóricas no debían convertirse una “vulgata”. El marxismo es un método de investigación y una praxis revolucionaria. Si Marx no era “marxista”, Kicillof, entonces, podría ser un marxista, aunque inexistente.
*Máximo dirigente del Partido Obrero.
HIJO MODDELO
Por Eduardo Sartelli | 24/11/2013
"Marxismo” es el nombre de fantasía que designa la culminación de la escuela clásica de economía. En la línea de Smith y Ricardo, Marx corona el sistema al perfeccionar la teoría del valor-trabajo: las cosas “valen” por la magnitud objetiva de trabajo incorporado. Keynes pertenece a otra perspectiva ontológica antagónica e incompatible, junto con austríacos y neoclásicos, la teoría subjetiva: es el sujeto el que determina el valor. Pretender ser “marxista” y “keynesiano” es como cabalgar simultáneamente dos caballos que van en dirección opuesta. El socialista quiere destruir el capitalismo; el no socialista quiere salvarlo. Axel Kicillof quiere salvar al capitalismo argentino.
En situaciones de crisis política grave suelen emerger gobiernos “bonapartistas”, que controlan a las masas tomando alguna de sus demandas (parecen “de izquierda”) para rescatar al sistema de su ruina (parecen “de derecha”).
Expresan un empate social. Como debe expresar una situación anormal, su personal político no puede surgir del establishment. Un conjunto de “hombres nuevos”, sin trayectoria, que ascienden tan rápido como suelen caer. Se distribuyen en dos grandes grupos: simples arribistas que protagonizan escándalos de corrupción y tecnócratas honestos y voluntariosos. Estos últimos expresan siempre alguna heterodoxia. Kicillof es una mezcla de ambos: un neodesarrollismo moderadamente estatista.
Kicillof no ha tenido posiciones políticas radicalizadas. Ni es dueño de una carrera académica espectacular ni de una producción intelectual destacada. Sí de una notable habilidad política, que le permitió pasar desde la oposición a Franja Morada, al gobierno menemista y luego al cristinismo. Conocí a Axel cuando se lo consideraba “marxista especializado en los Grundrisse”; lo vi ascender como keynesiano especializado en Keynes; no me extrañaría verlo algún día en alguna otra especialidad acorde a los tiempos. Pero marxista, no. Revolucionario, tampoco.
*Facultad de Filosofía y Letras, UBA.
Cavallo "bendijo" al nuevo Gabinete:
"Ojalá la ideología no les cierre los ojos"
Para el exministro de Economía, Capitanich “rumbea en dirección de resolver el problema de la inflación”.
Aumento de tarifas y deseos para el resto del nuevo Gabinete.
El exministro de Economía Domingo Cavallo celebró hoy los cambios en el Gabinete nacional y aseguró que el flamante jefe de ministros, Capitanich “rumbea en dirección” a resolver los problemas de la inflación.
Cavallo, considerado un ícono de lneoliberalismo, evaluó que el Gobierno Nacional debe “eliminar los subsidios aumentando cuanto antes las tarifas de los servicios públicos", "bajar los impuestos distorsivos que hacen perder competitividad" y "pensar seriamente en formas transparentes de bajar el gasto público como porcentaje del producto bruto interno, no a través del engaño de la devaluación".
"Me da la impresión que él -por Capitanich- rumbea en esta dirección. Lástima que, al mismo tiempo, no se animan a dejar que funcione, además del mercado oficial sujeto a controles de cambios un mercado cambiario verdaderamente libre para todo el resto de las operaciones", evaluó Cavallo. "Ojalá la ideología anti-mercado y estatista no les cierre los ojos a los miembros del gabinete", alertó.
"Como lo vengo sosteniendo desde hace mucho tiempo, la inflación tiene su origen en la devaluación de la moneda y ésta no puede ser manejada por el gobierno a través de controles de cambio sino que es el resultado de la expansión monetaria", opinó.
Críticas a Massa
Cavallo consideró que "la solución a los problemas actuales que tienen en mente los asesores económicos de Massa, que aún sin decirlo, alientan una fuerte devaluación monetaria, es absolutamente equivocada".
Asimismo, el extitular del ministerio de Economía apuntó en su blog contra quienes integran el equipo económico del Frente Renovador: Roberto Lavagna, José Ignacio de Mendiguren, Martín Redrado y Miguel Peirano.
"Si uno le presta atención a las declaraciones de los asesores económicos de Massa, el problema es que a partir de algún momento el Gobierno abandonó el 'modelo productivo' original de 'tipo de cambio real alto' con superávits gemelos (fiscal y comercial) para avanzar hacia una política anti-inflacionaria basada en el atraso cambiario (a la que comparan con la convertibilidad de los 90s)", señaló.
Al respecto, agregó que "cualquier economista profesional que acepte esta explicación tiene que concluir que el remedio debería ser entonces volver a la política de tipo de cambio real alto y a la generación, nuevamente, de fuertes superávits fiscal y comercial".
El economista afirmó que eso se lograría, por ejemplo, "eliminando los controles de cambio y dejando flotar libremente el peso o decretando un fuerte salto devaluatorio en el mercado oficial, si deciden mantener los controles de cambio"