¡Mirá si voy a pedir disculpas a los macumberos!
¡La religión de los negros! ¡De ninguna manera!
Washington Abdala, personaje ensayado con apariencia de frustrado que se hizo el loco para pasarla mejor y logró notoriedad a nivel de circo ya que no eran buenos sus tiempos de político, está como opinólogo rentado en Esta boca es mía Canal 12.
Fui como siempre invitada, pero esta vez protesté al ser vapuleada en mi sensibilidad religiosa, mientras me pasaban la mano por el lomo y me decían “linda, linda”.
No voy a desmerecer el trabajo periodístico por respeto y aprecio a su conductora, una uruguaya luchadora que pelea con las armas que tiene.
Yo también.
Si dicen llevarme para separar lo chanta de lo verdadero, al tratar el caso de una mujer en Salto que fue estafada por un grupo de personas que se decían “católicos, apostólicos y romanos” dicho por la damnificada vía telefónica, ¿Por qué solo se les ocurrió poner imágenes de cultos afro, de esa forma inevitablemente asociadas a ilícitos??
Eso determinó que yo, enojada, revelara que Abdala en sus tiempos de comentarista delirante, hizo mención a los umbandistas de manera muy hiriente y discriminadora en un texto en facebook refiriéndose a algo bien “terraja” (son sus palabras) diciendo “esa cosa periferiante y umbandista”. Vean el sitio https://www.facebook.com/note.php?note_id=329719923742330 porque además lo invité a retractarse, a borrarlo y dijo “Nooo!! De ninguna manera!!”
Creo que su actitud desprestigia un panel que dadas las circunstancias, hace lo que puede y en muchos casos con ecuanimidad y comprensión.
Opiniones son opiniones.
No se debería andar por la vida basureando a la gente por ningún motivo y menos a toda una comunidad por su sentimiento espiritual. Está tipificado como delito igual que la estafa.
Si piensan con responsabilidad, me expusieron ante alguien que me considera deshecho humano por ser umbandista y tiene allí el poder eventual de valorar mi existencia y condición. No solamente resulta arbitrario sino absurdo.
Ridiculiza y deslegitima la finalidad del programa.
Espero que a ningún afrouruguayo, profesante o simpatizante de cultos afro, se le ocurra ir a pagar entrada al teatro para ver a este racista religioso, a este intolerante.
No conforme con reafirmar al aire su desprecio por los umbandistas y los “periferiantes” o sea, la escoria, los marginales -tan fino él- se dio el lujo de amenazarme.
Me dijo al final “Sabés una cosa? Vos estuviste bien. Pero la vida va y viene, todo tiene vueltas”. Tanta soberbia es lamentable.
No sería la primera vez que el ex diputado colorado, ex “soldado de Sanguinetti”; generara violencia y patoterismo.
Sus laderos en el 2004; obviamente no sería sin su consentimiento; nos insultaron vía email por habernos expresado públicamente a favor del Frente Amplio. Todo documentado.
La corporación reaccionó reaccionaria porque la tele deja millonadas y de ahí comen y hacen acopio camiones de gente, no solo los visibles. Alguien pensará que curran porque “Esa boca” no llega a soluciones ni al fondo de las cosas, les interesa nada más que el rating y solo dejan hablar a algunos. Son códigos de la pantalla chica privada y oligopólica ante quien el pueblo debe inclinarse. Por lo visto me hacían una concesión “divina” a costo de mi libertad.
No son para mí las mordazas, soy una militante por equidad social.
Estamos tan acosados de mala información sobre lo que somos o no somos los afroumbandistas que se agradece todo espacio de difusión respetuosa hacia nuestras creencias. No por eso renegaremos de ideales democráticos e inclusivos, de convivencia armoniosa, combatiendo autoritarismos y odios a grupos humanos.
Tampoco voy a renunciar a mis principios por aparecer en televisión, sería un precio muy alto que no me interesa pagar.
Donde vaya, mi mensaje va conmigo.
A los desposeídos, muchas veces lo único que nos queda es la dignidad.
Gracias por la experiencia, sirvió para mostrar realidades y niveles espirituales,
“Es hora de que los perversos no se confundan con los buenos” José Artigas
SUSANA ANDRADE – ATABAQUE Por un país sin exclusiones