¡qué diligencia tan viva
tuviéramos toda hora,
y tan presta,
en componer la cativa,
dejándonos la señora
descompuesta!
Jorge Manrique
Facebook me embola, de modo que fue por Posta Porteña que me enteré de una polémica entre Gonzalo Abella, candidato a presidente por Asamblea Popular/Unión Popular, y Rafael Fernández, dirigente del Partido de los Trabajadores que también aspira a presentarse a elecciones y fue candidato a presidente alguna vez
Aunque mi opción personal en todo esto no tiene la menor importancia, aclaro que firmé el pedido del PT para presentarse a elecciones y les dije a los compañeros que no tengo inconvenientes llegado el caso en integrar la lista. Y aclaro también que en octubre 2009 voté al Partido Humanista dentro del lema Asamblea Popular. Y tal vez vote a Constanza en las internas.
Esta polémica entre compañeros bien podría pasarse por alto. Creo que lo más saludable, respetuoso e incluso amable, es prestarle atención y opinar.
Vamos al grano. Gonzalo dice:
“Yo estoy seguro que un partidito político más, como hace el PT, sólo confunde a la gente y enlentece el crecimiento de una alternativa popular verdadera como la UP-AP... no lo estoy descalificando [al PT]en cuanto a intenciones, sino como evaluación EXCLUSIVAMENTE en el plano electoral para enfrentar al sistema. La división ¿a quién ayuda?”.
Reitero que no he leído el texto original de Gonzalo y me guío exclusivamente por lo publicado en Posta, si esta actitud cómoda de mi parte da lugar a una mala interpretación, les agradezco me lo hagan notar.
A esto Rafael responde trayendo lo que en mi opinión son cuentas viejas, la actitud de Asamblea Popular en las pasadas elecciones en las que el PT fue excluido del frente electoral que se formó.
Luego la discusión entra en otros temas, los gobiernos latinoamericanos pretendida o realmente antiimperialistas como Chávez y Evo y las actitudes políticas posibles ante ellos. Y además una discusión sobre el artiguismo, si Artigas podría haber sido o no socialista, si su programa estaría vigente hoy día, y si estar de acuerdo en su vigencia sería condición sine qua non para integrar un frente electoral, o si no lo sería.
Bueno...
Sé que estos dos compañeros no son ningunos ignorantes en materia política. Me permito dar por sentado que ambos saben muy bien que no vamos a hacer ninguna revolución socialista por la vía electoral
Y como ambos están trabajando de una forma u otra en el terreno electoral, me permito suponer también que consideran ese instrumento político como un accesorio posible dentro de la lucha, y que han decidido que es pertinente usarlo aquí y ahora
Como yo también estoy de acuerdo con eso, podemos abreviar
¿Usarla para qué? No sabemos, pero en la historia de las ideas revolucionarias se han propuesto varios objetivos para ese instrumento, Mucho se ha hablado, por ejemplo, de la educación política de las masas
¿Cómo educar a las masas de los explotados que serían el sujeto histórico de una revolución social? Problema, pero si pensamos más modestamente en la educación de los hijos, no haremos nada sin empezar por el ejemplo, nos juzgarán por los hechos más que por los dichos.
Hubiese sido más lindo, en vez de tanta palabra unitaria, una actitud unitaria. Claro, me pongo en su lugar. Si estoy convencido, absolutamente convencido, de que mi proyecto es una alternativa popular verdadera, las cosas diferentes que aparezcan por ahí y puedan ser competencia (las reglas del juego electoral son así, competitivas), bueno... Tengo tan poco para ir a pelear con adversarios mucho mayores, y todavía me vienen a quitar este poquito
El problema del que tiene razón es que a veces se olvida de que lo importa es que los otros le den la razón. Si ya tengo eso, para qué quiero que los otros me lo den.
Y entonces aparece toda esta discusión sobre Chávez, Evo, Cristina, Perón, y hasta Artigas.
Pobre tipo, respeten su última voluntad y repatríen sus restos a Paraguay. Además de todos los problemas que lo superaron en su tiempo, pretendemos que con 150 años de muerto y enterrado, desenterrado y vuelto a enterrar, nos venga a solucionar lo que nosotros no podemos.
¿No les parece, compañeros, que estamos poniendo la carreta delante de los bueyes? Todos esos temas de programa de la revolución, el socialismo (y a lo mejor Artigas también nos puede explicar si la URSS era socialista o no, por ejemplo), los gobiernos latinoamericanos, la estrategia, la táctica, Cristina, Evo y tutti quanti, están para ser discutidos, no están resueltos o por lo menos no están acordados.
¿Tenemos que ponernos de acuerdo en todo eso antes para poder hacer un acuerdo electoral? ¿Por qué?
¿No estaremos olvidando el alma de nuestro proyecto revolucionario por ocuparnos de la cara electoral? ¿Dejando la señora descompuesta?
Hubiese sido más útil, decíamos, usar la instancia electoral para dar un ejemplo de actitud unitaria por encima de esas diferencias, que son muy importantes, cruciales, trascendentes y todo lo que se quiera, pero no son determinantes para el uso de un instrumento accesorio y pedorro para una parte del trabajo político necesario en esta etapa.
¿No es darle demasiada importancia a una simple herramienta?
Pero claro, las reglas del juego electoral son competitivas.
Y la corto, porque me han criticado por hablar largo. Le dejo la palabra al genial Leo Masliah que lo dice mucho mejor que yo en la canción “La que sirve”, escrita en tiempo del retorno de la democracia y de aquellos sueños uruguayos, esos de trabajar para uno en vez de seguir acumulando y acumulando para otro.
Nada de trabajar para el patrón de la política actual, eso es hacerle el juego al enemigo, empecemos en vez de ello nuestro propio camino de acumulación.
El estribillo de esa canción es:
Y todo el mundo me decía
que esa era la que servía.
Iaiaiaiaiaiaiai.
Y termina así:
Uno por acá, otro por allá,
iban brotando los puestitos.
Fiebre del morrón por el callejón
y epidemia de zapallitos.
No ligué el menor derecho de autor.
La cuadra se inundó de socios.
Vos comprame a mí, yo te compro a tí.
¿Cómo querés hacer negocio?
Y todo el mundo se fundía.
¿Donde está la que servía?
iaiaiaiaiaiaiai.
Ahí.
PD. Me olvidaba de citar al Viejo, siempre viene bien. Hay un pasaje del 18 Brumario que los compañeros conocen y no es necesario ponerlo todo, habla de aquellos que no van más allá en propuestas y estilo político de lo que van los pequeños burgueses en modo de vida y se ven teóricamente impulsados a los mismos problemas y las mismas soluciones... Y cabría agregar, al mismo resultado