Envíopostaporteñ@ 1085

Propaganda Política es UNA COSA, Análisis Político es OTRA

La vez pasada comencé a comentar la nota de Gonzalo Abella en PP 1082 “Contextos diferentes”, en la que combate la idea del voto en blanco en las próximas internas de junio.

Esa vez quise tomar la primer parte de su nota en que hay una referencia a la posición de Trotsky ante la Segunda Guerra Mundial que entonces comenzaba. Gonzalo trae eso a colación para discrepar con Trotsky, aparentemente porque Gonzalo defiende (si logré entenderlo) la posibilidad de tener en algunos casos ciertas alianzas con sectores burgueses, cosa que Trotsky rechazaba, al menos en aquella situación

¿Qué tiene que ver esto con el voto en blanco? No lo sé, a no ser que Gonzalo se atribuya a sí mismo o al grupo con el cual concurre a elecciones la condición de burgués, y quiera argumentar que los sectores revolucionarios que impulsan el voto en blanco bien podrían tener otro criterio y aceptar alianzas con sectores burgueses votando a AP-UP. De otra forma no entiendo la referencia y no sé qué quiso decir Gonzalo; y si quiso decir eso me resulta medio raro

Pero dejemos eso. Vayamos al meollo de la cuestión.

a)  Gonzalo hace campaña por el voto por UP-AP en las internas de junio, y trata de convencer a los que tengan intención de votar en blanco, de que no lo hagan.

b) Ocurrió hace unos días La segunda vuelta de las presidenciales en Chile, y la seudo-izquierdista Michelle Bachelet, 62%, le ganó a la ultra-derechista Evelyn Matthei, 38%. Porcentajes sobre los votos válidos, porque hubo una muy importante abstención, que sumada a unos pocos votos nulos y anulados llega a casi el 60% de los habilitados. De modo que en relación a los habilitados esas cifras pasarían a ser: 24% Michelle, 16% Evelyn, y 60% “NBA” como le dicen en Posta. Impresiona, pero recordemos que en Chile el voto no es obligatorio.

c) Gonzalo interpreta esa gran abstención como una “opción de dignidad” de parte de los chilenos. Y como tiene miedo que ese virus chileno se contagie por aquí y le reste votos a UP-AP, quiere curarse en salud. De ahí su explicación sobre “contextos diferentes”

Veremos que esa “opción de dignidad” no es tan importante ni tan clara como Gonzalo la presenta. Para eso tenemos que analizar un poco más las cifras

Para comenzar separaremos esa abstención en dos sectores. De 13 y medio millones de electores habilitados se abstuvieron 6.9 en la primera vuelta y 7.8 en la segunda O sea: hay casi un millón de votos de la primera vuelta que desertan. Digamos para redondear que hubo 8 millones de abstenciones, pero se dividen en dos: 7 millones ya estaban, 1 millón son recién llegados. Es un crecimiento muy importante, más teniendo en cuenta que ya se parte de una abstención enorme, poco más del 50%.

Pero ¿a qué se debe esa abstención? Sobre los 7 millones iniciales es muy difícil saberlo, precisamente por las mismas razones de invisibilidad, comportamiento difuso o mezcla de cosas diferentes que aduce Gonzalo contra la intención de voto en blanco en Uruguay. Podemos intentar una interpretación de ese millón adicional de abstenciones que aparece en la segunda vuelta, porque votaron en la primera.

También en números redondos, hubo unos 2 millones de votos por partidos menores en la primera vuelta. Y como las dos candidatas, Michelle y Evelyn, subieron en medio millón de votos cada una en la segunda vuelta, el millón restante es el incremento de las abstenciones. ¿Cómo se distribuye?

Del perfil de esos partidos menores y los pronunciamientos de sus dirigentes podemos decir a groso modo que el “mercado potencial” de cada una sería de un millón 200 mil para Michelle y 800 mil para Evelyn.

A Evelyn se le escaparon unos 300 mil votantes. Son de derecha, pero no quisieron votar por una fascista hija de un genocida que llegó de paracaidista. (Recordemos que al candidato inicial de la derecha en las primarias le vino luego la depre y se retiró, etc.). O sea, son votantes de derecha que tuvieron un gesto digno, pero no representan una “opción de dignidad” en el sentido rupturista en que manejamos ese término

A Michelle se le escaparon unos 600 o 700 mil votos, un poco más de la mitad de ese millón y pico de los partidos menores que podrían haberla votado. Son una mezcla que tiene de todo, un intento de izquierda radical, algunas opciones de “izquierda paloma”, algunos principistas, y también opciones claramente de derecha que no quisieron saber nada con Evelyn la impresentable.

Sería muy aventurado tomar a todos esos fugados por la izquierda (o más o menos) como un voto “dignidad” de tipo rupturista. Aun si así fuese sería un 5% del electorado. En Uruguay sería importante. Pero estamos hablando de una abstención de un 5% que se suma a otro 55% que se forma con lo que ya había y con los fugados por la derecha

Sería mejor suponer que el crecimiento de la abstención en Chile, que es muy grande y no aparece de un día para el otro, se parece más al fenómeno general de desencanto creciente con la democracia representativa burguesa, al cansancio de la gente respecto de todo el sistema político

En definitiva, creemos que Gonzalo debería mantener la coherencia de lo que dice. Si le parece que el voto en blanco en Uruguay no es una opción aconsejable porque se diluye, es difícil de interpretar y su significado político es incierto, esas mismas razones le deberían inhibir de sacar conclusiones a la ligera sobre la abstención en Chile. ¿No sirve de nada el voto en blanco en Uruguay pero vamo'arriba con la abstención en Chile?

Para terminar, quiero aplicar este mismo método interpretativo a las pasadas elecciones en Uruguay, a ver qué resulta.

La primera vuelta fue: 48% FA, 29 el Qky, 17 Pedro, 2.5 PI, 0.7 Asamblea Popular, 2.8 en blanco o anulados.

La segunda vuelta: 52.4 % Pepe, 43.5 Qky, 4.1 b&a.

El Pepe comió de algún lado un 4.4% adicional.

El Qky logró comer un 14 y medio, pero había 17% de los colorados, le quedó un 2 y medio. O más, ya que algún votito “independiente” debió haber llevado.

Si sumamos los b&a anulados de la primera vuelta más esos colorados cerriles más los “independientes” más Asamblea Popular es: 2.8+2.5+2.5+0.7; son 8.5.

Los b&a de la segunda vuelta más el incremento del Pepe, 4.1+4.4, o sea 8.5, la misma bolsa. ¿Cuáles son esos 4.4 que votan por el Pepe?

No es muy razonable pensar que el 90% de los “independientes” y de esos colorados cerriles haya votado por el Pepe (y ningún PI por el Qky, además, para que los números alcancen), eso implicaría una homogeneidad de comportamiento que no existe para esos electorados flotantes, además de tener que superar barreras ideológicas muy fuertes

Lo más lógico es pensar que una parte importante de los que en la primera vuelta votaron en blanco o anularon el voto o votaron por Asamblea Popular hayan votado por el Pepe en la segunda para “cerrarle el camino a la derecha”

Esa hipótesis supone un comportamiento político más común y corriente.

De modo que hay que ser cautos al momento de analizar la realidad, y no sacar conclusiones apresuradas, llevados por en entusiasmo de nuestras propias convicciones. Pensar desde el deseo es lo que nos hace humanos, pensar con los deseos es lo que nos hace meter la pata.

En una próxima nota quiero hablar, ahora sí, de los argumentos de Gonzalo contra el voto en blanco