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Gritar menos, decir más

La nota “Procesos antiimperialistas y 'progresismos' en América Latina”de Jorge Maiki en PP 1084 es un nuevo ejemplo del enriquecimiento que está teniendo la discusión política últimamente, y esto nos sigue complaciendo.

¡Parecido no es lo mismo!”

El sentido evidente de la misma es poner el énfasis en la diferencia entre los gobiernos “antiimperialistas” y los “progresistas” en esta camada de gobiernos “pos-neliberales”, o de “izquierda”, para usar alguna caracterización que los englobe a todos.

Por mi parte, al usar la categoría socialdemócratas, he puesto el énfasis en las semejanzas. Eso no quiere decir que piense que “no hay ninguna diferencia sustancial” entre ellos, como dice Maiki que digo. Quiere decir que entre tanto entusiasmo por lo que tienen de “pior es nada” esos gobiernos antiimperialistas (relativamente antiimperialistas, digo yo), quiero poner una nota de advertencia: siguen siendo gobiernos de gestión del capitalismo. Maiki, por otra parte, lo reconoce con toda claridad.

Su nota tiene conceptos muy valiosos y compartibles sobre los tres procesos que analiza en detalle: la Revolución Cubana, el Chile de la Unidad Popular y Allende, y la Venezuela Bolivariana. Sería una lástima dejar pasar esta oportunidad de discutir todo eso con algo más de profundidad. No queremos hacerlo a la ligera, y aprovecharemos este interesante clima de debate para hacerlo paso a paso.

Si Maiki ha escrito muchos trabajos sobre varios temas, y tiene razón en reclamar que se lo lea antes de ponerse a discutir con él, yo también. Me he referido varias veces a los distintos casos de nuevos gobiernos latinoamericanos, y no tengo problema en repetir y abundar. Pero por algún lado hay que empezar.

Es evidente que por más que uno escriba, nadie nos prestaría atención alguna (al menos a mi) si no hubiésemos tocado de alguna manera el tema que es el actual foco de atención de nuestra contraparte en estos intercambios, el tema electoral.

No soy de los que le gritan al viento

NO existe una vía pacífica hacia el socialismo. Y con esto creo contestar a Moyano, que se pregunta cómo alguien “guevarista” puede salir a defender la utilización de métodos de lucha electoral, pero no le aclara (a los gritos) a la gente que el llegar al Parlamento, no significa que se hará la Revolución.

¿Hace falta aclararlo? ¿Acaso la gente que pueda votar UP es tan tonta de creer que con un diputado o dos se va a realizar la Revolución desde el parlamento...?”

Voy a comenzar con este párrafo de Maiki, en que aclara debidamente su posición general sobre el tema de las vías de la lucha revolucionaria, que, a mi modo de ver, había sido omitido en su anterior “Hay que saber leer las citas”.

Dice que con esa aclaración espera que yo no insista más en el tema. Ok, quedamos así.

Y sí, a mí me parece que eso hace falta aclararlo. Pero nunca dije que a los gritos.

No le doy ningún valor a los gritos, ni siquiera me da demasiado por gritar consignas en las manifestaciones, me tiene paspado el fanatismo gritón de algunos sectores militantes que creen que al grito se puede llenar el horroroso vacío de ideas que padecemos

Ese griterío a los árboles, el viento y las calles vacías no sirve absolutamente para nada. Me gusta la nota de John Holloway “En el principio era el grito”, pero prefiero en concepto de Rosa Luxemburgo: “En el principio era el hecho”.

De modo que simplemente creo que hay aclararlo, porque hace falta.

Si fuese a organizar una campaña electoral, no porque crea que haremos la revolución desde el parlamento sino para utilizar el espacio electoral para difundir ideas necesarias y hacer un trabajo político de mayor alcance, entonces habría que aclarar en esa campaña tres cosas, entre otras

1.    Queremos acabar con el modo de producción capitalista y construir una sociedad socialista. Somos anti-capitalistas

2.    Eso que hubo en la URSS, Europa del Este, etc., no era socialismo

3.    Nunca fue posible una transición pacífica al socialismo, y no suponemos que la habrá

Eso es lo mínimo. Sin gritos, pero aclararlo. Porque si no aclaramos eso ¿para qué nos presentamos e elecciones?

Si dejamos de lado alguno de estos puntos porque “no sería oportuno” tocarlos en una campaña electoral, estaríamos demostrando en los hechos que consideramos más importante una banca en el parlamento que hacer un trabajo político de masas de contenido revolucionario, aunque gritemos lo contrario.

Somos anticapitalistas, queremos acabar con el capitalismo ya

Si no decimos eso, me pregunto ya no para qué presentarse a elecciones, para qué actuar en política

La escena política está llena de quienes plantean parches al capitalismo, para proponer otro parche no vale la pena ni aparecerse. Eso creo que todos nosotros los tenemos claro por demás y no está en discusión.

Ahora bien, “¿hace falta aclararlo?” ¡Claro que sí! “Y si no, ¿para qué estamos?” decía Engels.

¿Acaso la gente que pueda votar UP es tan tonta de creer? ... “

Voy a detenerme en esto que plantea Maiki, y quiero ser bien claro

Una campaña electoral NO ES para hablarles a los que puedan votar UP, o PT, o “en blanco dignidad”, o por “el partido de la silla vacía” si existiese. Una campaña electoral es para hablarles A LOS DEMÁS, más allá de los resultados en votos. A los cercanos les puedo hablar todos los días, una campaña electoral es una oportunidad que no ocurre todos los días, es para hablarle a los que no leen Posta Porteña

Si no me planto en una posición claramente anticapitalista en todas las cosas estoy firmando mi sentencia de muerte en política, voy al muere en todas las polémicas que quiera dar, por ejemplo, con el mal llamado “progresismo”. Porque parche más, parche menos, a la gente no le importará que parche es “mejor”, le importará en todo caso quién tiene hoy la capacidad real de poner ese parche. La única oportunidad de polemizar en cosas concretas (y una campaña electoral es por cosas concretas) es desde una postura radicalmente anticapitalista.

Puse “acabar con el capitalismo ya”, y eso quiere decir, por supuesto, socialismo ya. ¡Ah, sí! ríos de tinta se escribieron sobre “condiciones previas”, etapas, fases, todo eso.

Una compañera Mariela escribe en PP 1084 y se queja y con razón:

Ante tanta cita de nombre (ojo, para mi todos conocidos) me pareció el debate se va en ver quién leyó más o sabe más. ... más bien me deprime, ver tanta fuerza desperdiciada... Cada uno desde su escritorio aporreando computadores, más o menos caros, y con la realidad, si te he visto, no me acuerdo.... se continua la absurda diatriba, de con el perdón de los Sres. 'quién es el que la tiene más larga'".

Yo también escribí sobre esas teorías, y lo que pregunto es: ¿La realidad confirmó algo de eso alguna vez?

Vamos a no hacer malabares. Programa socialista no quiere decir que se pretenda el absurdo de la implantación en un acto de toda una organización social. La construcción del socialismo solo puede ser concreta, y no será lo mismo en el Uruguay que en Finlandia. “Programa” es un concepto que de por sí ya incluye la idea de un método constructivo concreto, de una secuencia de pasos, y de un desarrollo temporal. Y “socialista” no quiere decir que se excluya la posibilidad de tomar aspectos concretos útiles de las sociedades precedentes. Entonces ¿qué quiere decir un programa socialista ya?

Dos cosas

1.    Que no es necesaria ninguna etapa (o fase, es lo mismo) preparatoria de desarrollo capitalista previo, ni alianza estratégica con ninguna burguesía.

2.    Que tampoco existe ningún modo de producción intermedio o “tercerista” que cumpla un papel estable en una transición del capitalismo al socialismo.

¿Hace falta aclarar estos conceptos? Más bien. ¿Es una campaña electoral un ámbito apropiado para ello? Por supuesto

El “socialismo real” no fue socialismo

Si voy a una campaña electoral ante la gente, y en polémica con los burgueses, y hablo de “socialismo”, es INEVITABLE que me echen en cara lo que fue el “socialismo real”, todas sus aberraciones, sus errores, sus crímenes, y su colapso final

Y si quiero tener alguna chance tengo que decir con toda claridad: Yo no tengo nada que ver con eso

Por supuesto, utilizaré sin tapujos todos los logros parciales que cualquier proceso social que se aparte de las recetas burguesas, haya tenido. Pero no me embanderaré con esos procesos.

Ahora, ocurre que si estoy en una alianza electoral con sectores políticos estalinistas, tengo dificultades para plantear las cosas en esos términos

Eso pasa por meterse a bailar con la más fea

No hacer la crítica radical de la experiencia del llamado “socialismo real” invalida el alcance de cualquier prédica socialista, la hace insostenible. Por eso cuando no se quiere entrar en ese tema muchas veces se opta por dejar las cosas a medio camino en planteos “antiimperialistas”. Y se instala una falta de rigor, una desidia intelectual y un “todo viene bien” que termina en una antología de “bolazos delirantes”.

No quiere decir que no se pueda hacer ningún tipo de alianza con el estalinismo. Una simple “cooperativa electoral” sólo para juntar votos no es ningún crimen. Listas separadas, programas separados, propuestas separadas, propaganda separada, sumar votos en un lema y nada más. Y al otro día cada cual por su camino, es mucho mejor plantear las cosas francamente

Probablemente los estalinistas no quieran eso, porque van a preferir meter mordaza a las otras posiciones con el peso del aparato. En ese caso seguramente habrá quien argumente que una cooperativa electoral “no es un método honesto”. Lo verdaderamente deshonesto es rehuir la discusión, las formas electorales son simples instrumentos

No hay “transición pacífica”

Llegamos al punto que parece ser el central de esta polémica, Por lo que veo todos estamos de acuerdo en que no se puede llegar al socialismo por la vía pacífica. La cuestión es si decirlo o no decirlo en una campaña electoral.

Aclaremos, aunque parezca innecesario, que nuestra reivindicación es genérica. No estamos abogando ni por la guerrilla, rural o urbana, ni por la guerra popular prolongada, ni por la insurrección generalizada ni la línea de defensa de masas ni la lucha de barricadas, etc.

Hay sí UN supuesto planteo de “solución” a la cuestión de las armas que rechazo de plano. Ya vamos a eso.

Lo principal es que este punto, sí, HAY que aclararlo

Hay muchos temas variados que pueden ser mencionados o no en una campaña electoral, y que seguramente sería un disparate referirse a ellos todos los días. La invasión de Tíbet por China, las penas de cárcel para los homosexuales en la India, el plan nuclear de Irán y el de Corea del Norte, la separación de Quebec, el asilo de Snowden, la financiación del mundial de Brasil, lo que dijo Evo sobre las hormonas en la carne de pollo. Si alguno de estos temas queda sin aclarar, no hay mucho drama.

Pero si nos presentamos a elecciones dentro del régimen representativo de la democracia liberal burguesa, tenemos que dejar claro que no lo hacemos porque creamos que así vamos a hacer una revolución socialista. Porque si no dejamos eso en claro, en los hechos estamos convalidando el régimen burgués. Porque además, todos los otros que se presentan declaran a viva voz todos los días que ese régimen es lo máximo, y que aquel que no esté de acuerdo debe ser perseguido y encarcelado por terrorista.

Y si nos presentamos a elecciones es para cuestionar al régimen. Es para decir:

Esto es una farsa, votes lo que votes no vas a cambiar nada con esto

Alguien puede pensar que actuar así es una “incoherencia”. La vida está llena de incoherencias. Nadie puede vivir sin ser incoherente en algo, Pero en este caso tenemos una gran ventaja. Eso que digamos es totalmente coherente con lo que la gente ya sabe por instinto

¡No va a ser necesario decirlo a los gritos para que lo escuchen!

Al día siguiente el comentario será: “¿Viste a esos locos? ¡Son unos incoherentes! Ahora ¿sabés una cosa? TIENEN RAZÓN”

¡La incoherencia no es nuestra, es la incoherencia inherente al concepto mismo de democracia liberal representativa! Nuestra función es explicar por qué eso es así.

Eso no quiere decir que tengamos que ser tan pelotudos -como bien advierte Aldo- de largar en la tribuna lo que no se largó en la máquina. No, ni una cosa ni la otra. Podemos tener la inteligencia de aclarar las cosas hasta el punto que nos sirva a nosotros, no el que le sirva al enemigo

En una nota pasada recordamos una forma muy sencilla de decirlo sin caer en nada que se pueda tipificar como apología del delito. Decimos simplemente:

No hemos visto a lo largo de la Historia ni un solo caso en que las clases dominantes hayan renunciado al uso de la fuerza para tratar de impedir la transformación social que reclaman los explotados. Son las clases dominantes las que provocan los derramamientos de sangre ante cualquier intento de cambio social que vaya contra sus intereses. Los explotados no deben perder eso de vista; llegado el caso tendrán que defenderse.

Y esta idea genérica debe ser complementada con ejemplos concretos y cotidianos de de la violencia desde arriba, de las trampas a la voluntad popular, la inutilidad del parlamento, y todo eso que la gente reconocerá de inmediato como la materialización de esa idea genérica.

A diferencia de estos farsantes, yo no voy a prometerte nada que no pueda cumplir. Y por lo tanto no te prometo nada. Vos manejate, y si te decidís a hacer algo yo voy a estar contigo. Eso sí te lo prometo.

Esa es la idea central que tenemos que trasmitir. ¡No es que la gente deba elegir representantes buenos en vez de malos! Si entramos en ese discurso ya caímos en la trampa. La gente debe tomar el tema en sus manos (las “vías” pueden ser muchas, eso luego se verá), y allí nosotros no seremos “representantes”, seremos, si se puede, ayudantes.

Chile, Venezuela, Uruguay

Para terminar, dejándome de generalidades, voy a un caso concreto.

Un grupo de compañeros hemos levantado el planteo de desmantelamiento de las fuerzas armadas. Ya hemos escuchado a Mujica decir que las fuerzas armadas son el último garante del orden (burgués). Eso sí es coherente con eso de “¡voten, voten no más, total!”. Tarde o temprano el pueblo deberá ajustar cuentas con ese “último garante”.

Me resultó muy decepcionante encontrar en el programa de UP-AP un planeo totalmente anodino de “reducción” de las fuerzas armadas, en vez de su desmantelamiento. ¿Cuál es su justificación? ¿Acaso los compañeros creen que son necesarias para la “defensa nacional”?

No los entiendo, compañeros. Y no quiero entenderlos tan rápido. Prefiero que me lo expliquen. Sobre lo que quiero decir con esto, me explico.

En la nota de Maiki hay una extensa referencia a las fuerzas armadas venezolanas. Se sostiene allí que el proceso “bolivariano” ha sido posible (entre otras cosas) gracias a que Chávez hizo un trabajo interno dentro de las fuerzas armadas y logró su transformación desde adentro.

Con muchas de las cosas que Maiki dice sobre Venezuela, estoy de acuerdo. Con otras no. En realidad Maiki dice en definitiva lo mismo que yo. Venezuela sigue siendo capitalista, no ha habido ninguna revolución, no está asegurada ninguna “transición al socialismo”, la burguesía sigue siendo la clase dominante, etc. Parecido no es lo mismo pero es parecido. Pero todo eso lo veremos en otra nota, no ahora.

Lo que no entiendo es a qué viene esa teoría sobre las fuerzas armadas “bolivarianas” y si eso tiene algo que ver con no proponer el desmantelamiento de las fuerzas armadas en Uruguay. Porque alguna “táctica” hay que tener respecto de esos muchachos.

Por eso quiero que me lo expliquen y no quiero entenderlos tan rápido.

No me entra en la cabeza, no me entra, que quieran proponer en Uruguay una táctica de trabajo interno en las fuerzas armadas para cambiarlas desde adentro. No puede ser. Pero entonces ¿qué es? ¿Estoy pensando de más?

Significativamente, esto se complementa con lo que dice Maiki sobre Chile.

Dice muchas cosas muy correctas e importantes. El proceso de Unidad Popular y el gobierno de Allende es una de las experiencias más ricas de todo el siglo XX, es imprescindible comprenderlo. Es el caso en toda la Historia en que más cerca se estuvo de una “transición pacífica”, y de construir un socialismo por abajo, por la participación directa de la gente organizada.

Si queremos hablar de elecciones, socialismo, socialdemocracia, revolución, violencia, fuerzas armadas, democracia, gobierno, voluntad popular, poder popular, auto-organización, Chile es insoslayable.

De todo en lo que estoy de acuerdo con Maiki sobre Chile también hablaremos en otra nota. Es muy importante.

Pero Maiki dice que el “error” de Allende fue ¡no haber hecho un trabajo interno en las fuerzas armadas!!!!!!!!

Yo creo que el “error” (si puede hablarse así) fue otro

Así lo he creído hasta ahora, al menos