Por: José Juan Requena
Como puede llamarse lo que sucedió anoche en Miraflores, de estar con vida el comandante Hugo Chávez, esa reunión no se hubiese efectuado.
Hijo de Chávez, Nicolás Maduro, me apena llamarme así presidente obrero, luego de este suceso. Cómo un revolucionario nacido bajo el calor de la Liga Socialista, del viejo Carmelo Laborit, pudo reunirse con los mismos golpistas de aquel once de abril de infausta memoria en que esa misma oligarquía le dio un golpe de estado al comandante del cuatro de febrero.
Lo más cruel, es que la reunión se realiza en el mismo salón donde celebraron su aquelarre momentáneo de victoria fatua los golpistas, donde varios de los presentes firmaron documentos, donde aplaudieron y gritaron eufóricos cuando su caudillo “Carmona el Breve” auto elegido y juramentado, decreta eliminar de un plumazo todos los poderes constituidos del la República Bolivariana de Venezuela Incluso el nombre de “República Bolivariana”
Muy mal debe encontrarse el gobierno, para llamar al diálogo de paz a su enemigo, en medio del fuego causado por la guarimba de la guerra golpista en las calles y ciudades del país, y con una conspiración orquestada por la extrema derecha y el imperio. Cuando se reúne y dialoga precisamente con el enemigo que lo quiere ver fuera de la presidencia, derrocado, o asesinado como hicieron posiblemente con el comandante Hugo Chávez.
A estos la historia no los absolverá
El resto de los golpistas que no asistió a palacio, por estar en las calles drenando su arrechera. Pues ellos juegan a dos bandas, -son un equipo- mientras unos al diálogo de paz, a ver que más le pueden sacar al gobierno de la renta petrolera, ya que hace apenas cuatro meses aproximadamente, le sacaron al gobierno millones de dólares baratos para “importar” y (se llaman industriales). Vemos que sigue la escasez de productos igual o peor que antes, y continúa la inflación y la ausencia de productos básicos. Esto es parte del plan para arrodillar al gobierno, y lo han logrando. Ahora los han llamado a Miraflores a dialogar de paz, han entrado al palacio los godos oligarcas, los golpistas del once de abril, los del paro empresarial y petrolero, los que asesinan y aplauden la muerte de Hugo Chávez.
Anoche, estoy seguro que el comandante lloro en su inmensidad, de ver como una vez más lo traicionan en tan corto tiempo, y hacen añicos su legado, su Plan de la Patria y su memoria, frente a los jurados enemigos del pueblo. Hasta quitaron su retrato del salón para no incomodar a los invitados.
¿Lo de anoche que fue? ¿Pacto, diálogo o traición? Quizá las tres cosas.
Se arriaron las banderas chavistas de Bolívar, de Zamora, Robinson y de Hugo Chávez.
Todos los revolucionarios verdaderos de Venezuela y de nuestra América, anoche sentimos lo mismo.
¡Infausta anoche!, lloramos juntos con el pueblo y su vanguardia revolucionaria y socialista recordando las enseñanzas, el valor y el sacrificio hechos por Hugo Chávez en catorce años de gobierno a favor de su pueblo, para dejarles una patria.
Patria anoche traicionada. Ni una sola voz, se alzo viril en defensa de Hugo Chávez, del Socialismo, y de su legado.
Al contrario la oligarquía y sus voceros cuestionaron y atacaron la economía, la seguridad, y la política del gobierno dejado por Chávez.
Se nombran comisiones con los oligarcas. Para llegar a acuerdos que salven la patria
Hoy Venezuela es otra, llena de amor, paz y de oligarcas”. Los aprendices de oligarca saltaron la talanquera.
Oligarcas que lo que quieren es ponerle la mano a la totalidad de la renta petrolera venezolana.
Esa reunión jamás debió darse pero. Consumatum est.
Que falta nos hizo ayer un Hugo Chávez de verdad en Miraflores. Sus ideales y sus principios, sin ellos no hay patria. Sin revolucionarios tampoco.
Señores, en menos de un año olvidamos sus enseñanzas.
Si queremos corregir el rumbo perdido, debemos dar un golpe de timón y retomar los principios e ideales que nos enseñaran Bolívar y Chávez. Principios que llevaron al eterno comandante del “por Ahora” a salir al combate por su pueblo, a salir de sus cuarteles, a tomar el palacio una madrugada de un 4 de febrero, para erradicar esta misma oligarquía que anoche, -aciaga noche- se reunió invitada nada menos que por el “hijo de Chávez” el presidente obrero a hablar de paz. “Paz que ellos mismos han violado” “Amor que jamás tuvieron ni con su pueblo, ni con el comandante”
Esta paz MALINCHE, ha nacido con plomo en el ala, a espaldas del pueblo chavista y revolucionario.
Hoy, continuaron la guarimba ardiendo en las calles de las ciudades venezolanas.
El capitalismo y el socialismo son irreconciliables.
¡Recuerden a Salvador Allende en Chile!
Ayer millones de venezolanos, de latinoamericanos, en la patria grande. Nos sentimos fustados y desconcertados por lo que presenciamos esa noche en el palacio, de no ser así, no seríamos chavistas, ni verdaderos revolucionarios hijos de Chávez.
El palacio ahora, está rodeado de sombras