Mary Monte de López Moreira,
Doctora en Historia
Francisco Solano López nació en Asunción el 24 de julio de 1827. Estudió las primeras letras con el maestro Juan P. Escalada y posteriormente en la Academia Literaria, perfeccionándose en Filosofía. Completó su preparación en el Instituto de Moral Universal y Matemáticas dirigido por el jesuita Bernardo Parés. Contaba con una vasta preparación y se expresaba fluidamente en español y guaraní y, conversaba en inglés, francés y portugués. De modales gentiles y generalmente no se lo escuchaba proferir calificativos injuriosos. Lo dominaba el estoicismo, aunque tuviese que soportar decepciones o fracasos. De gran firmeza en sus decisiones, sin titubear ante obstáculo alguno obraba siempre con determinación y férrea voluntad. Distaba de ser la excelencia, pero tampoco era el grotesco personaje con que lo enjuiciaban sus detractores. Era buen orador y supo valer esa retórica para inspirar a los soldados confianza en su persona.
Físicamente, era más bien de estatura baja y de espaldas anchas. De tez trigueña y de barba negra y tupida. Sus facciones denotaban cierto atisbo de nobleza, salvo sus parpados superiores, que eran ligeramente tumefactos y daban a su mirada una vislumbre siniestra. Su talla desventajosa infundía a su figura una estirada actitud marcial que él cuidaba con deliberada afectación. No fue partidario del matrimonio, pero su conducta de caballero culto le dio fama de galán afectuoso,hecho que permitió su relacionamiento amoroso con varias mujeres de manerasimultánea
Desde muy joven abrazó la carrera militar y a los diez y ocho años llegó al grado de Brigadier General. Durante la presidencia de su padre colaboró de cerca en los asuntos políticos y fue su hombre de confianza, tal vez era el más indicado para sucederlo en el gobierno por la injerencia directa que tenía en los eventos internos y externos del país
Su primera práctica en el exterior la experimentó, siendo aun adolescente cuando viajó a Buenos Aires en compañía de don Manuel P. de Peña para negociar el reconocimiento de nuestra independencia. Más tarde, en 1845, cuando el Paraguay declaró la guerra al gobernador de Buenos Aires, comandó un ejército de 5.000 soldados y se dirigió a Corrientes. La ofensiva no tuvo el éxito esperado pero la experiencia militar adquirida en esa ocasión fue muy beneficiosa para el joven General.
En 1852, la Argentina reconoció la Independencia del Paraguay y en ese contexto, Don Carlos, firmó varios tratados con los delegados de Inglaterra, Francia, Estados Unidos y Cerdeña. Mediante estos convenios dichas naciones también reconocían la autonomía nacional y a ese efecto, en 1853, Solano López fue enviado en misión especial ante los mencionados gobiernos para agradecer el reconocimiento. De esta manera el Paraguay, terminaba su encierro al cual estuvo sometido por más de tres décadas. La embajada presidida por Francisco Solano López, fue cordialmente recibida en las cortes europeas, circunstancia que aprovechó contratar técnicos y adquirir maquinarias con el fin de promover el desarrollo industrial del país. Permaneció en Europa por más de un año y en París, conoció a Elisa Alicia Lynch, quien fue su compañera hasta 1870.
A su regreso, organizó las fuerzas militares ante una posible guerra con el Brasil y luego en 1859, intervino en la conflagración civil argentina, donde logró la firma del pacto "Unión Nacional" entre los unitarios y federales, en San José de Flores. Gracias a su mediación, la provincia de Buenos Aires se reintegraba a la unidad de la República.
El 10 de setiembre de 1862, fallecía el anciano presidente, Don Carlos A. López y un mes más tarde, el Congreso lo ascendió al cargo de Primer Magistrado, iniciándose con este acto, otra etapa en la vida del país en todos los órdenes, cuyos ulteriores sucesos cambiarían radicalmente el devenir histórico del Paraguay.
La acción administrativa de Solano López se dirigió principalmente a fomentar la Marina de Guerra y a organizar el ejército, estableciendo en Cerro León un campamento militar en donde se adiestraban unos 30.000 hombres. También prosiguió con las obras públicas iniciadas por su padre, como el extendido del ferrocarril y del telégrafo.
La política reservada y la doctrina de no-intervenir en asuntos internos de otras naciones, sostenida por don Carlos, cambió radicalmente con Solano López, quien juzgó necesario participar activamente de los conflictos que sucedían en los demás países rioplatenses, que según en su opinión, afectaban no solo la independencia nacional, sino los intereses económicos y políticos del Paraguay. Esto implicaba solucionar los litigios territoriales y mantener el equilibrio de fuerzas entre los dos poderosos vecinos, el Brasil y la Argentina, sucesos que precipitaron la Guerra contra la Triple Alianza.
Las hostilidades se iniciaron, primero con el Brasil en diciembre de 1864 y luego el Congreso concedió al Presidente Solano López el grado de Mariscal y autorizó la declaración de guerra a la Argentina, aliada del Uruguay por “la indudable mancomunidad del gobierno argentino con el del Imperio del Brasil para dislocar el equilibrio político de los Estados del Plata”.
El ejército y el pueblo paraguayo –hombres, mujeres y niños- sufrieron los rigores de la guerra en el transcurso de aquel sangriento y memorable lustro que culminó el 1º de marzo de 1870, con la muerte del Mariscal Francisco Solano López. Era el epílogo de una gran tragedia, de una guerra desigual y cruenta. Fue el primer caso de "guerra total", que se registraba en la Historia Contemporánea. Los primeros gobiernos de la post guerra censuraron el accionar de Francisco Solano López, pero su figura fue reivindicada en 1936, gracias al decreto que lo declaró “Héroe Nacional sin ejemplar, inmolado en representación del idealismo paraguayo con sus últimos soldados en la batalla de Cerro Corá, el 1º de marzo de 1870”
UNO/MARZO, DÍA DE LOS HÉROES
El sábado 1 de marzo se conmemoró el día de los Héroes del Paraguay con una muestra de documentos originales pertenecientes al Archivo Nacional de Asunción y a la Biblioteca Nacional de la Secretaría Nacional de Cultura.
Si bien la idea de heroísmo es un concepto amplio que incluye las muchas tareas de un colectivo que construye una historia vinculada a un territorio y a un trayecto compartido con proyecto de futuro, esta idea es sintetizada en el momento de nuestra historia ubicada en el siglo XIX, en el que el Mcal. Francisco Solano López cae abatido en Cerro Corá en marzo de 1.870
Con este hecho, se marca el final de la Guerra del ‘70