El crecimiento del número de sus afiliados hasta unos 45 mil (de los 65 mil que trabajan en la industria – 2014) y la capacidad demostrada de movilizar miles de trabajadores en respaldo a sus reivindicaciones, han convertido al Sunca en un caso para el estudio de numerosos observadores del panorama sindical.
Reproducimos respecto estos reveladores párrafos de un artículo del diario El País (16/03/2014) referido a las recientes movilizaciones de este sindicato a favor de la sanción parlamentaria de la Ley de Responsabilidad Penal del Empleador.
“Y si hubo alguien que se llenó de gloria gracias a este incremento salarial, fue el protagonista del acto, aquel al que el propio presidente José Mujica definió como "un señor caudillo", "un señor dirigente" y un "regalo de los dioses que le dio la historia" al Partido Comunista. Andrade devolvió el elogio, y hacia el final del discurso agradeció al mandatario por haber escuchado su reclamo en la chacra donde vive, celebró la apertura al diálogo por parte del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y aprovechó para tirar algunos golpes "contra los gobiernos neoliberales" (en referencia a todos los anteriores al Frente Amplio), con los que el sindicato había tenido, según él, un eco casi nulo
Aunque en un momento el Sunca llegó a reclamar hasta un 22% de aumento, la cifra de 12,03% (de 4% más el Índice de Precios al Consumidor, IPC), la que anunció a los gritos Andrade ganándose una larga ovación de sus compañeros, parece ser demasiado gorda si uno la compara con los incrementos salariales que se manejan para otros sectores.
De hecho, al principio de las negociaciones la pauta oficial era de 3%.
Sobre este punto, el presidente de la Cámara de la Construcción, Ignacio Otegui -que aclara que el aumento de salario es de 4%, que a este se le suma un 5% de inflación actual y que a la cifra final se llega añadiéndole la diferencia por la inflación pasada, dijo a El País: "si nosotros firmamos el convenio es porque estamos de acuerdo”.
El sector de la construcción vive una especie de “boom” (más de 70 mil trabajadores) para lo cual basta observar la zona céntrica de Montevideo, sus adyacencias y en particular las zonas costeras. Otra cosa es saber a quién van destinadas esas viviendas: de seguro que no son los sectores populares que más necesitan, los que pueden acceder a las mismas. Ello crea una situación en que a las patronales se les hace cuesta arriba tener las obras paralizadas por conflictos; les termina costando menos ceder y otorgar aumentos, incluso por encima de la media que obtienen otros sectores. En definitiva, igual sacan enormes ganancias y ello explica que (más allá de las frases y la “combatividad” antipatronal del sindicato en los discursos e incluso la paralización real de las obras) la relación con la patronal es buena
Esta dualidad llevada adelante por la dirección del Sunca: por un lado impulsar una ley de corte “anticapitalista” sancionatoria de los patrones como la aprobada recientemente y por el otro, marcar con mucha contundencia el apoyo a empresas multinacionales depredadoras de nuestros bienes naturales, impulsando una matriz productiva extractivista con el argumento de la defensa intransigente de sus “fuentes de trabajo”
A costa de la pérdida total de soberanía del pueblo, en una muestra de cómo sus dirigentes se mueven con intereses conciliadores con un FA, totalmente alineado al Capitalismo e Imperialismo.
Todas las críticas de sus dirigentes sindicales apuntan a las anteriores gestiones de los partidos tradicionales, responsables de los desastres del “neoliberalismo de los 90”.
El gobierno del FA es descrito como un gobierno sensible a los trabajadores y un aliado en el terreno de la lucha económica, contra los “patrones”. La extranjerización de la economía y de la tierra, el aumento sideral de la deuda externa y su servicio anual, las privatizaciones y tercerizaciones en distintas ramas de actividad, la concentración de la riqueza en pocas manos, no ocupan ningún lugar en sus discursos ni parecen ser las marcas distintivas de los gobiernos del FA, a los que consideran como “no neoliberales”
El abandono de una real postura antiimperialista (más allá de declaraciones a favor de Cuba y de solidaridad con Venezuela) se evidencia en su apoyo a las inversiones de Montes del Plata con el ya señalado argumento de la creación de fuentes de trabajo y eventual fortalecimiento del sindicato, derivado de las mismas
Ese argumento hubiera sido rechazado por la más reformista de las tendencias de la vieja CNT de los años 70, cuando el conjunto del movimiento sindical y la izquierda veían con prevención la instalación de multinacionales y más aún, depredadoras de la tierra, el medio ambiente y los recursos naturales, como ARATIRÍ o Montes del Plata. Esto da una idea del grado de capitulación y retroceso a ese nivel
Ahora se informa de la integración de dirigentes del PIT-CNT, que formaran parte de la delegación de gobierno y empresarios (presidida por el propio Mujica), que viajara a los EEUU, a entrevistarse con Obama. Uno de los dirigentes es precisamente Oscar Andrade; ya hace un tiempo se utilizó una concentración sindical para un aparatoso ingreso del mismo como diputado en la bancada de la 1001 en una sesión parlamentaria y ahora su nombre es promovido en la propaganda electoral del Partido Comunista en los muros de Montevideo.
Se explican entonces los cálidos elogios de Mujica a su más notorio dirigente. Con dirigentes “combativos” como este y con una organización innegablemente poderosa, pero con una conciencia puramente economicista, el gobierno progresista y las clases dominantes pueden dormir tranquilos
Agrupación ProUnir
Voluntarios del Plan Juntos
Con esta nota complementamos a propósito de una cuestión: el involucramiento del sindicato en el Plan Juntos, el “buque insignia” del presidente Mujica. La última edición de Brecha (2-5-2014) se encarga de resaltarlo: bajo el título “Solidaridad a pie de obra”, le dedica más de cuatro páginas a “una gesta” que ayuda a que los pobres logren “viviendas dignas”. El artículo de Andrés Alsina es interesante. Muestra un abanico de actividades que bien podrían calificarse de extensión social ya que trascienden los límites del afiliado sindical y su núcleo familiar. Algo que hacen otros sindicatos pero sin traspasar la barrera corporativa
Allí se destacan las actividades en todo el país a través de la “Brigada Agustín Pedroza” y de los afiliados al Sunca que las realizan. Podría decirse que actúan como voluntarios de la solidaridad, aunque debe aclarase que el trabajo no se hace gratis: el sindicato les paga un jornal de $ 1.400 diarios. En el Plan Juntos, las viviendas se construyen con horas de trabajo de los propios “beneficiarios”. La diferencia con el sistema de ayuda mutua de FUCVAM, estriba en que aquellos que no pueden cumplir con la totalidad de horas de trabajo establecidas no necesitan pagarlas, pues las brigadas del Sunca se encargan de complementarlas.
En esta tarea, el Sunca coordina con otras reparticiones estatales (diversos Ministerios e Intendencias, y hasta con el Ejercito, que se ha encargado de “nivelar terrenos”). Para Oscar Andrade, principal dirigente del Sunca, la actividad brigadista se ubica en una perspectiva política: ir creando en amplias capas populares, una educación práctica para una concepción solidaria y no individualista de la vida. Este y otros aspectos de un particular asistencialismo social-sindical, tienen su lado positivo.
Sin embargo, no pueden hacernos olvidar lo obvio: el Plan Juntos se financia a través de un monto más bien exiguo del presupuesto nacional (alrededor de U$S 11 millones); de donaciones individuales (como las que hace el presidente Mujica); y por la “colaboración voluntaria” de los empresarios que, de paso, las utilizan para “deducir impuestos”
Como ya sabemos, los gobiernos del Frente Amplio no han destinado fondos realmente importantes para la creación de miles de viviendas de “interés social”. Por el contrario, los “planes habitacionales” del progresismo se basan en la ley de la oferta y la demanda que imponen el “mercado”…y la especulación inmobiliaria. Por tanto, no se puede solucionar el déficit habitacional (que afecta sobre todo a las capas sociales más empobrecidas), con “programas de simples aportes voluntarios”. Allí están los “asentamientos irregulares” que albergan a 250 mil personas, para confirmar que el progresismo está muy lejos de una preocupación social en materia de viviendas populares.
Por eso, más allá de las buenas intenciones de este nuevo voluntariado, la crisis habitacional la continuarán sufriendo los trabajadores de menores ingresos y las capas más pobres. Entre otras razones, porque los gobiernos del Frente Amplio han privilegiado los intereses de los capitalistas locales y transnacionales, exonerándolos de voluminosas cargas tributarias. Mientras que se pagan U$S 1.100 millones por año para “honrar” a los acreedores internacionales
Periodico En Lucha Nº 11 - bimestral abril/mayo 2014