Revista La Maza Nº 52 / Edición Mayo- Editorial
Con la esperanza de que el mundial de fútbol comience cuanto antes y de que Messi y compañía hagan un gran papel en el Mundial, el gobierno transita la primera mitad del año en marcha inexorable cuesta abajo.
Sólo aspira a que esos goles y los millones de dólares del maldito yuyo de su amigo Monsanto le hagan más suave la pendiente y le permitan un escenario en el que pueda condicionar, de algún modo, a Scioli para resguardar sus espacios de poder e impunidad.
Los sueños de perpetuidad de la; exitosa abogada y su camarilla están abriendo paso al reconocimiento de una realidad adversa. No hay encuesta, la pague quien la pague, que no señale un profundo y generalizado rechazo al gobierno, a sus políticas y a la propia CFK. Pero, más allá de las encuestas, los datos que la cotidianeidad arrima son alarmantes. El consumo está en picada, hay suspensiones y despidos en toda la cadena productiva, crecen las convocatorias de acreedores y las quiebras, sobretodo de empresas vinculadas al mercado interno y la inflación se ha clavado en un índice superior al 35 % anual. Por eso no hay que extrañarse que el nuevo INDEC de Kicillof se enrede en patrañas para explicar por qué no publica los índices de pobreza del año pasado, lo que contrasta con las cifras que publican consultoras independientes y que ubican a casi uno de cada tres argentinos en esa situación.
Y, lo más importante es que toda esa maraña de datos económicos comienza a mostrar sus dientes en la política y en las calles. La contundencia del paro del mes pasado ha puesto en evidencia un creciente malestar social que horada las bases electorales de las que se jactaba el kirchnerismo. No fueron los piquetes, demonizados por un kirchnerismo que, ahora, en su decadencia derechista, reniega de los métodos de lucha populares, los que garantizaron el éxito de la huelga. Fue la miseria en la mesa de los pobres lo que empujó la bronca, fue el asco ante la corrupción y la opulencia de un gobierno que no los representa, lo que transformó al paro en una rotunda respuesta. Fue el rechazo a las políticas del hambre, a la devaluación, a la inflación, el desempleo, el trabajo en negro, la eterna decadencia de la salud y la educación pública, la inseguridad y la violencia social lo que le propinó el mayor cachetazo a la pretensión de popularidad de la camarilla gobernante
Sólo la política miserable y colaboracionista de los Moyano y Cía., quienes se negaron a darle continuidad a la protesta en un gran plan de lucha nacional para derrotar el ajuste neoliberal del gobierno, es lo que explica que el kirchnerismo no esté, ahora mismo, lamiendo sus heridas mortales. Pero es que Moyano y Cía. le tienen tanto miedo a la gente, al pueblo movilizado, como el mismo gobierno. La sola idea de grandes movilizaciones callejeras repudiando ésta política económica y a sus autores aterra a dirigentes sindicales que, desde hace varios años, no pueden aparecerse sin sus patovicas en las puertas de las fábricas. Ellos sólo pretenden usar la bronca y el hambre de millones para hacer su viejo negocio de transar con los amos de turno. Pero no expresan solamente sus intereses de burócratas corruptos.
Expresan, también, el gran acuerdo burgués para que sea este gobierno el que apriete la soga en el cuello de los trabajadores, el que haga el milagro de que los pobres volvamos a pagar la fiesta de los ricos. Y ese gran acuerdo burgués no quiere tumbar al gobierno sino utilizarlo contra el pueblo y, a la vez, inutilizarlo políticamente, dejarlo sin futuro alguno.
LAS NECESIDADES DE LA HORA
Frente a esta verdadera coalición de traidores, parásitos, entreguistas y charlatanes, el pueblo debe reconstruir sus propias organizaciones de lucha, independientes, democráticas, unitarias. La memoria de las viejas coordinadoras de los años 70 marca una huella a transitar. La necesidad de la hora es unificar las luchas que comienzan a darse, rodearlas de solidaridad activa, centralizarlas y darles proyección nacional.
No es el debate electoral, en el que quiere sumergirnos el régimen, el escenario en el que debemos pelear.
Las discusiones electoralistas, las mezquindades parlamentarias, las ilusiones legalistas, como las que quedaron en evidencia en el acto de un sector de la izquierda en Plaza de Mayo, el pasado 1°, no contribuyen en nada a avanzar en la construcción de una gran unidad anticapitalista para derrotar al gobierno e imponer una solución desde los explotados. Es posible, muy posible, que el régimen logre instalar un debate electoral prematuro como manera de adormecer y desviar la bronca de los oprimidos y sacarlos de las calles para encerrarlos en las urnas. Pero esa no es una política que aceptemos los revolucionarios y, si sucede, será contra todos nuestros esfuerzos. El poder, ayer como siempre, nace del puño de los revolucionarios y de la boca de sus fusiles y éste es el único mensaje que, desde la experiencia de la historia, podemos y debemos transmitir a las nuevas generaciones
SITUACIÓN POLÍTICA NACIONAL
Por RUBEN SABOULARD
A fines de abril, el ministro Kicillof descubrió que el INDEC no está en condiciones de estimar los índices de pobreza e indigencia de la población en nuestro país. Las razones invocadas por Kicillof y por 'Oggi) Capitanich resultarían desopilantes si no fuese porque constituyen un titánico esfuerzo por ocultar debajo de una montaña de palabras huecas y tecnicismo absurdos, una realidad que es palpable para cualquier observador independiente: el crecimiento imparable de la miseria como consecuencia del agotamiento del 'modelo) y del curso neoliberal del gobierno.
CUESTA ABAJO
La economía del kirchnerismo agónico no deja de arrojar noticias desalentadoras. Mientras la inflación superó el 12 % en el primer cuatrimestre del año según el INDEC oficial-, la actividad económica, apretada por la caída del poder adquisitivo de la población, se tiñe de indicadores rojos. Despidos, suspensiones, caída de la demanda laboral, incremento de la precariedad trabajo en negro- están a la orden del día. Una de las industrias emblema de la era K, la automotriz, está entre las más afectadas. La caída de la venta de automotores fue, en el primer cuatrimestre de este año de un 20 % en relación a igual período del año anterior, pero, si se compara el mes de abril/14 con abril/13, la caída ya es un derrumbe del 39%. En una escala algo menor, todavía, la caída de la actividad productiva está golpeando a toda la estructura económica, salvo la vinculada a las agro-exportaciones, que no se caracteriza, precisamente, por la generación de empleo. La industria de la construcción, verdadera madre de industrias, está despidiendo mano de obra por cuarto mes consecutivo y las inversiones se están paralizando.
En tanto, las ventas minoristas de alimentos han caído casi un 10 % desde principios de año y la demanda se reorienta a las segundas marcas y a los artículos de primera necesidad, evidencia clara de una fuerte caída del poder adquisitivo de los salarios. Esta situación general, que tiende a la recesión, ha sido percibida por organismos internacionales a los que ha sido afecto el gobierno, como la CEPAL, que prevé que la economía argentina sólo crecerá el 1 % durante el presente año. Otros, menos amigables, como el FMI auguran un crecimiento apenas superior al 0%. Ambos estudios alertan acerca de las consecuencias sociales que ese escenario acarreará al país y sobre la volatilidad política que originará en esta etapa pre electoral
Pero los datos mencionados son, solamente, la expresión concreta del giro económico neoliberal que ha adoptado el gobierno kirchnerista, especialmente después de la derrota electoral del año pasado. Por más que CFK y sus ministros estrella Kicillof y Capitanich- hagan verdaderos esfuerzos dialécticos y proezas imaginativas para negarlo, la política económica del gobierno tiene como vértice la sujeción al capital financiero internacional, a la deuda y a los grandes capitales extranjeros y nacionales, los que, en éstas épocas de crisis, adoptan como programa central una fuerte vuelta de tuerca en la explotación del pueblo como única alternativa a la caída de sus ganancias
COMBATIR LA POBREZA DESAPARECIENDO POBRES
Por eso es que resulta central, a los efectos de mantener la gran mentira discursiva en la que se asienta el agónico relato oficialista, negar el brutal crecimiento de la pobreza y la indigencia. Para el gobierno, en diciembre pasado, alcanzaban $ 2540 mensuales (unos $ 8,45 por día) por persona para no ser pobre. Con ese dibujo, obviamente, la pobreza prácticamente no existía en el país de las maravillas.
El último informe oficial sobre pobreza data de julio del año pasado. Según ese documento la pobreza apenas afectaba al 4,7 % de la población, unos dos millones de personas. De esa manera, la Argentina de La Cámpora, Carta Abierta y CFK tenía menos pobres que Suiza, la mitad de pobres que el Canadá y tres veces menos que EE.UU., Alemania e Inglaterra!! A tal punto llegaba el disparate, que, según el INDEC, a fines de junio del 2013, sólo había cuatro países con índices de pobreza menores al 4 % y uno era nuestro país!!
Pero la mentira siempre tiene patas cortas: resulta que ahora, con las correcciones que el gobierno se vio obligado a introducir en el INDEC y con los precios cuidados, los mismos productos que, según Moreno costaban $ 254 en diciembre, terminan siendo un 140 % más caros: $ 606!!
Al admitir ese; desliz, el gobierno se encontró con la encerrona de que, de manera automática, la pobreza afectaba a un tercio de la población y destruía el mayor; logro de la; década ganada.
Como esa no era una realidad que CFK estuviese dispuesta a aceptar, el Ministro de Economía resolvió cortar por lo sano: no hay estadística de pobreza hasta nuevo anuncio! De ésta manera, la Argentina kirchnerista se transformó en el único país de la región en la que ya no hay pobres!
La Encuesta Permanente de Hogares del INDEC es la que mide la pobreza e indigencia y está intervenida desde 2007 por la patota de Guillermo Moreno, bajo el control de Ana María Edwin y Norberto Itzcovich, directores del organismo. Después de la derrota electoral ya no se volvió a emitir cálculo alguno sobre el tema y, ahora, con todos los plazos vencidos, cuando deberían darse a conocer los datos del tercer trimestre del 2013, no tienen, disponibles según Capitanich- las herramientas apropiadas para hacerlo! Claro que, aunque los K no lo crean, romper el termómetro nunca ha sido un buen remedio para terminar con la fiebre. Al escándalo le siguió la proliferación de otros estudios, de diversas fuentes y seriedad, que, utilizando la misma base estadística que el INDEC se niega a publicar, estiman que la pobreza y la indigencia han alcanzado niveles alarmantes y siguen creciendo
OTRAS VOCES
Un primer estudio, realizado por la Consultora Finsoport (del economista peronista Mario Todesca) estima que la pobreza afecta, a fines de marzo de este año al 31 % de la población. Llega a este guarismo porque calcula en un 9 % la caída salarial en el primer trimestre del año, cifra que, aplicada a los datos de diciembre de 2013 lo llevan a ubicar a 13,6 millones de argentinos en la pobreza.
Otro estudio, en este caso del Observatorio de la Deuda Social Argentina, elaborado por el ex director del INDEC Víctor Beker, fija en $ 1.377 la canasta básica total por persona a fines de marzo, con lo que el índice de pobreza estaría en el 27,5 % y el de indigencia en el 5,5%. Las cifras siguen siendo aterradoras: más de doce millones de pobres y dos millones y medio de indigentes!
Un tercer trabajo, en este caso de la tradicional Universidad Católica Argentina, en sintonía con los estudios e informes acercados por Caritas y la Pastoral Social de la Iglesia, ubica, a fines de marzo, a más de once millones de argentinos en la pobreza (25,6 % de la población).
Pero el estudio más minucioso y contundente es el que ha realizado el equipo de investigadores que fueron desplazados del INDEC por Moreno y que se agrupan en el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, dirigido por el economista de la CTA y diputado nacional Claudio Lozano. Este trabajo tiene alcance nacional y concluye que, al 30 de septiembre del año pasado, la pobreza afectaba a 15,4 millones de personas, es el decir al 36,5% de la población total. La tasa de indigencia indicaba que al menos 5 millones de personas estaban pasando hambre, es decir, un 12,1% de la población. Al repasar la extensión nacional del fenómeno, el estudio se detiene en las provincias gobernadas por los barones feudales del peronismo kirchnerista, donde el cetro lo tiene Chaco (con desocupación cero según Capitanich!) que ostenta el triste récord de tener al 61,5 % de la población bajo el indicador de pobreza
Por otra parte, el informe alerta acerca del fenómeno que denomina; infantilización de la miseria: la mitad de los pobres son chicos y la mitad de los chicos son pobres. En nuestra Argentina habitan 7,3 millones de chicos y chicas pobres (el 53,8% del total desde grupo poblacional) de los cuales 2,7 millones están pasando hambre (20%, es decir, 1 de cada 5 chicos). Para el IPyPP la canasta básica alimentaria para una familia de cuatro personas se ubica, a fines de marzo de este año, en los $ 5.700 si tiene acceso a la vivienda y en los $ 6.700 si carece de vivienda propia.
POBREZA Y CALIDAD DE VIDA
Pero, si las cifras anteriores son alarmantes, sus consecuencias ulteriores son, aún más, aterradoras.Según el estudio del IPyPP, a mitad del año 2013, la realidad social daba cuenta de este cuadro.
Educación: En el nivel inicial hay un tercio de la población que no logra acceder al sistema educativo. En el nivel medio, se observa un problema de deserción escolar que implica que entre los chicos pobres, la cobertura descienda 10 % con respecto al nivel primario, llegando al 89,9%, mientras en el caso de los chicos no pobres el porcentaje trepa al 94,5%. Por otro lado, la mitad de los jóvenes de 18 a 24 años no estudia (54,2%), y entre quienes sí estudian (45,8%), una cuarta parte debe además trabajar. Por otra parte, entre los jóvenes que no estudian, el 41% tampoco trabaja, esto es, el 22,1% del total de jóvenes (cerca de un millón de personas entre 18 y 24 años) no estudia ni trabaja.
Condiciones habitacionales: Si consideramos a la población total, resulta que el 34,8% habita viviendas sin cloacas, mientras el 33,5% no tiene gas de red y el 11,3% no tiene agua corriente. Por otra parte, el 13,5% habita zonas inundables y el 8,3% vive cerca de basurales. También se destaca que el 9,2% tiene baños precarios a la vez que el 6,1% vive en situación de hacinamiento. En su conjunto, el 55,7% de la población atraviesa alguna modalidad de precariedad en las condiciones de su vivienda. Este porcentaje se eleva al 75,4% entre la población pobre.
Salud: un tercio de la población argentina carece de cobertura sanitaria (32,3%), esto es, 13,6 millones de personas que dependen del sistema público de salud para atenderse. Si tenemos en cuenta a los niños, niñas y adolescentes, el porcentaje sin cobertura se eleva al 40,4%, abarcando a 5,5 millones de chicos, de los cuales el 80% son pobres.
Mortalidad Infantil: según el Anuario Estadístico del Ministerio de Salud, en nuestro país mueren por año 8.227 niños y niñas menores de un año, de los cuales 5.176 (el 62,9%) se deben a causas reducibles, es decir, que pueden evitarse en función de los conocimientos y capacidades existentes.
Dicho de otra manera, mueren por día 23 niños y niñas, de los cuales 14 podrían seguir viviendo.
La abundancia y contundencia de los datos choca contra la cadena de la felicidad oficial y abruma con una realidad que es estremecedora y que se hace, cada día, más visible. Los saqueos de los últimos años, el crecimiento exponencial de las villas y la violencia social creciente constituyen otras expresiones de un mismo fenómeno: la exclusión y la marginación son crecientes.
Sin embargo, aún falta lo peor: el impacto del tarifazo en curso no ha sido medido todavía por ningún estudio. Pero, con una garrafa a casi $ 50, boletas de gas, agua, luz y transportes con aumentos que oscilarán en el 200% de promedio, sólo cabe esperar un agudo agravamiento del cuadro social. Ese el precio que el gobierno nos quiere hacer pagar a los humildes para ;ordenar las cuentas fiscales y así poder ir en procesión al altar de la usura internacional a reiniciar el eterno ciclo del endeudamiento que seguirá enriqueciendo a sus socios. Pero, también, constituye el precio que el kirchnerismo está dispuesto a pagar para negociar con sus sucesores un pacto que le garantice, después del 2015, mantener algunas parcelas de poder y, sobretodo, la impunidad para sus fortunas mal habidas.
CUANDO EL 'RELATO(ES PURO VERSO)
La reciente muerte del filósofo del; relato oficial, Ernesto Laclau, pareciera coincidir, simbólicamente, con la agonía del modelo kirchnerista. La reciente movilización del 24 de Marzo puso en evidencia la orfandad de sus aparatos: movieron más colectivos que gente y quedaron en una incómoda posición de fuerzas minoritarias ante el amplio espacio independiente. La contundencia del paro del 10 de abril superó las expectativas más optimistas de la CGT de Moyano y la CTA de Micheli. Los desbordó y dejó en ridículo a la CGT oficialista y a alcahuetes como los dirigentes del Subte o de los taxistas, incapaces de garantizar ni un solo servicio básico.
Fue una clara expresión del hartazgo popular ante un gobierno en el que el pueblo ha dejado de creer y al que ve aplicando las mismas políticas de ajuste salvaje que, antes que ellos, aplicaron Cavallo y Menem, Martínez de Hoz y Videla.
Sin embargo, la ausencia de una dirección clasista -pese a los intentos en curso- es lo que le ha permitido al gobierno seguir adelante con ésta política de hambre y entrega. Los Moyano y Barrionuevo apuestan a utilizar la bronca en función de sus propios objetivos de aparato, manteniendo la amenaza de convocar a un verdadero plan de lucha y movilización, pero, por abajo, negociando fondos para las obras sociales y sus bolsillos y espacios en las boletas del 2015. Ellos saben, claramente, que la situación puede ser explosiva y que es peligroso jugar con fuego ante la Santa Bárbara. El conjunto de la burguesía se está beneficiando del nuevo curso económico del gobierno y apuesta a que sea el kirchnerismo el que pague el costo político del ajuste. Pero nadie, ni siquiera los más acérrimos opositores a la camarilla kirchnerista, está dispuesto a empujar las luchas populares contra el gobierno porque saben que, en realidad, esas luchas irán, indefectiblemente, contra todo el régimen, verdadero beneficiario de la; década ganada
Por eso, el único rumbo posible es enfrentar el ajuste, los tarifazos, el congelamiento salarial y los Despidos, rompiendo el frente común de toda la burguesía y sus burócratas sindicales. El régimen es consciente de lo riesgoso del actual momento y comienza a afilar sus cuchillos, incluso pensando en reeditar el servicio militar al mando del genocida MILANI.
La izquierda revolucionaria debe profundizar las luchas, rodearlas de solidaridad y unirlas en un gran espacio democrático y clasista, dejando de lado las mezquindades electorales
Es en las calles y no en el parlamento donde se decidirá el futuro de nuestro pueblo.