Argentina : La burguesía no logra recomponer el espectro político
Nada sólido queda ya en las filas de la partidocracia burguesa para rearmar un instrumento de dominación poderoso y estable para el próximo período. La única ventaja con la que siguen contando es la ausencia de voluntad y energía estratégica en las filas de la clase obrera para edificar su propio partido y acometer la lucha por el poder político y la revolución
Pese al derrumbe económico y la debacle social hacia la cual marcha Argentina una vez más, algo podrán encontrar de positivo los historiadores del futuro en el saldo de estos doce años de la gran estafa: la formidable vuelta de tuerca dada por el elenco gobernante a la agonía del espectro político burgués.
Completan su destrucción los aparatos partidarios con el que las clases dominantes han sostenido el control político del país para explotarlo y saquearlo.
Claro que no es mérito de Néstor Kirchner y sucesores. Es simplemente el desenlace lógico de la crisis capitalista por partida doble: mundial, en progresión imparable; local, en descontrolada aceleración.
Ambas se combinaron en 2001, y como salteadores tras un terremoto, un grupo de advenedizos audaces se limitó a usufructuar del derrumbe en el país burgués. Ahora, también ellos están atrapados en los escombros
Ése es el significado del pseudo Congreso del Partido Justicialista el 9 de mayo. En 67 minutos de sesión se completó el trámite. En ausencia de cualquier hegemonía real, epígonos de Kirchner lograron neutralizar el intento de Daniel Scioli timoneado por José Gioja, esforzado en recomponer un PJ por fuera de la capacidad de decisión de Cristina Fernández. No lo lograron. El acuerdo para ubicar en la presidencia al gobernador jujeño Eduardo Fellner, ajeno a toda candidatura propia para 2015, fue neutralizado por la designación de Jorge Capitanich como primer vicepresidente, el correveidile pseudometalúrgico Antonio Caló y miembros de la troupe de «la Cámpora», que relegan a un lugar formal y sin poder a la ristra de aspirantes a candidatos para las presidenciales del año próximo.
Antes e inmediatamente después de este zafarrancho, se agudizó la fragmentación formal: Julio de Vido formó «Los Oktubres», para enfrentar a «La Cámpora» en la disputa por cargos dentro del conjunto kirchnerista al interior del PJ; y Scioli hizo trascender de inmediato sus candidatos para la jefatura de gobierno en Buenos y las gobernaciones de Buenos Aires y La Pampa. Sin candidato presidencial posible ni demasiadas chances en ejecutivos provinciales y municipales, los seguidores de la Presidente se han lanzado a posicionarse para cargos legislativos a todo nivel. La fuerza centrífuga impulsa también hacia abajo y desarticula todo en municipios y círculos básicos de rapiñaje. La fuerza desagregadora se impone
Este desenlace circunstancial es también un traspié del Departamento de Estados. En el primer trimestre del año, tras una peregrinación de candidatos a Washington, todo indicaba que el cálculo señalado por la embajada local y laboriosamente trabajado in situ por el dueño de la consultora Poliarquía, Fabián Perechodnik, la conclusión de los analistas del Norte fue que Sergio Massa no podía construir a tiempo un aparato propio para vencer al remanente del PJ y, por tanto, convenía tomar como testaferro a Scioli en detrimento del fiel intendente de Tigre, quien ahora podrá recuperar margen de acción, a riesgo de repetir el caso del PJ dividido en 2003 y entregar la presidencia a un tercero: Mauricio Macri del Pro o alguno de los 5 postulantes de la FAUnen socialdemócrata.
La presencia de Capitanich, devaluado hasta el extremo del ridículo, difícilmente pueda equilibrar un bloque con capacidad para disputar en 2015 con posibilidades la contienda electoral en sus dos fases: Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (Paso) en agosto y presidenciales en octubre.
Así las cosas, la burguesía y el imperialismo no tienen ahora un Partido que los represente cabal y efectivamente, pero tampoco tienen un candidato en capacidad de ganar las elecciones y gobernar. Mientras tanto, la debacle económica avanza sin pausa.
Disputa política en el tablado burgués
Sin la irrupción de un estallido de proporciones, en el cuadro actual la burguesía tiene cuatro candidatos en ciernes para mantener establemente su poder: Scioli, Massa, Macri y la bamboleante FAUnen socialdemócrata
El congreso del PJ hace prácticamente inviable a Scioli: Fernández no tiene capacidad para conducir ese aparato, pero le alcanza para impedir su funcionamiento. Massa no tiene a la fecha masa crítica para disputar de verdad una elección nacional.
Puede eventualmente contar con el concurso de De La Sota, Reutemann, Das Neves, Peralta, los Rodríguez Saá, Romero y Moyano, quienes no asistieron al congresito de Parque Norte. Si ese bloque se conformara, arrastraría a punteros locales y cambiaría la relación de fuerzas. Aunque el marasmo hace que no se excluya tal posibilidad, que a su vez arrastraría al grueso de la estructura hoy volcada hacia Scioli, es una variante improbable.
Otro eje en ensayo para la recomposición es en torno a los aparatos sindicales: la unificación de cúpulas forzada por el Papa guardia de hierro. Precisamente un vástago familiar de aquel agrupamiento ultraderechista encabeza ahora la CTEP (Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, nueva creatura de la iglesia para jugar en esta coyuntura el papel que ya no puede cumplir la menguada CTA como avanzada vaticana). La unión de ambas CGTs y otros pequeños agrupamientos (el Movimiento Evita también está en esa partida), podría eventualmente ser un eje de reaglutinamiento, pero fatalmente implicaría un desplazamiento en las relaciones de fuerza entre las clases, resistido por la totalidad de la burguesía y la mano rectora del imperialismo.
Éste ya ha mostrado su alternativa: romper a la FAUnen y llevar a través de Elisa Carrió al grueso de la UCR a una alianza con Macri. Si allí se lograra una fórmula presidencia, a condición de poner al camisa parda como principal candidato, habría margen para aspirar a pasar a segunda vuelta y vencer a Scioli o Massa en esa instancia.
Una última alternativa es poner más pegamento en la FAUnen y realizar con éxito una Paso amplias, de verdad participativas y con una consigna clave, de enorme capacidad potencial: LA CONADEP DE LA CORRUPCIÓN
Es previsible que si esto fuera posible la FAUnen estaría en condiciones de sortear la primera vuelta y ganar en la segunda (naturalmente con el apoyo de más de una corriente «progresista»)
Felices los que trabajan por la Revolución
Adelantemos una afirmación: la consigna de CONADEP contra la corrupción, un acuerdo múltiple para juzgar, condenar y hacer pagar en metálico la rebatiña de la que es objeto Argentina, llevando a la cárcel a todos/as sus responsables, tendría una poderosa potencia transicional y sería apoyada sin rodeos por la UMS, guardando naturalmente distancia respecto al resto del programa de la FAUnen.
A la vista del marasmo económico que viene, la cúpula eclesial emitió un documento de inédita dureza, titulado Felices los que trabajan por la paz, en el que afirma lo obvio: «Argentina está enferma de violencia» y acosada por «el cáncer de la corrupción»
¡¡Nada menos que los obispos hablando de violencia y corrupción!! Ellos, que apoyaron todos los golpes de Estado, cobijaron secuestros, torturas y asesinatos, lucraron y bendijeron el saqueo de dictadores y pseudodemócratas burgueses...
Pero la indignidad moral de esta cáfila hipócrita y parasitaria no desmiente su aseveración: hay en el país una desmesurada carga de violencia camuflada, que surge día a día por resquicios inesperados
Ellos la miden y anuncian, con el propósito de preparar el mecanismo de represión a plazo no demasiado prolongado
Trabajar por la paz hoy, en Argentina y en cualquier otra latitud del planeta (Venezuela, Ucrania, Siria, Medio Oriente, Sudeste asiático) es trabajar por la Revolución. Así como es una quimera trabajar por la democracia y la justicia en nuestro país manteniéndose en el marco del espectro político burgués, es imposible trabajar por la paz sin luchar por la Revolución.
Tenemos plena conciencia de que no es ésta la percepción de las mayorías, siquiera si las circunscribimos al activo político en organizaciones sindicales y juveniles. Con más razón aún, nuestro deber es persistir en la explicación de las causas materiales de la crisis, en la magnitud internacional de la crisis capitalista, en el impacto ya a la vista de su desencadenamiento en nuestro país.
Quince años atrás, la Alianza emitió una célebre Carta a los Argentinos. En un catálogo de supuestas buenas intenciones, se aseguraba que el mundo ofrecía todas las posibilidades para sacar al país del desastre al que había llegado con otro gobierno peronista, en esa oportunidad con patillas.
Respondimos esa mentira explicando con datos fehacientes la falacia de un mundo capitalista en auge. El resultado es conocido.
Pero asombra que 16 años después los propagandistas de la FAUnen vuelvan con el mismo argumento: «el mundo juega a favor de nosotros», dicen, con gesto vacuno, y alegan que podemos seguir vendiendo grano y carne a mayores precios...
Si en aquella oportunidad nos llevaron a una trampa costosísima, ahora el riesgo es mayor; mucho mayor. Porque ya la crisis mundial y regional comenzó a dirimirse en términos militares. Y en lugar de afrontar esos riesgos, la oposición burguesa nos pone en los rieles de más subordinación al imperialismo en todos los terrenos. Incluso dando espacio para que asuma la primera magistratura un miembro de la Internacional Parda, discípulo desventajado de personajes como Aznar, Uribe y una camarilla de escribas al servicio de la CIA.
En ese cuadro, y como desesperada maniobra de autopreservación, el elenco gobernante esboza un ensayo de «giro a la izquierda». En rara consonancia con el ataque iniciado desde el New York Times contra Francisco, Fernández chocó de frente con el documento de los obispos.
No pocos de los conceptos emitidos en un discurso el 10 de mayo al inaugurar una estatua del sacerdote Mugica tienen toda validez.
Pero el tono plañidero, ajeno a cualquier posición de firmeza estratégica para conducir un pueblo, es una reiteración de las ya utilizadas maniobras para conmover a una tropa menguada y anestesiada, mientras ajusta cada día con mayor brutalidad las tuercas del programa económico de salvataje capitalista
Argentina pasó ya de la estanflación a la recesión con súper inflación. No hace falta repetir los índices. La pobreza azota a por los menos 1 de cada 4 habitantes (25%). Y es sólo el comienzo.
La respuesta está en nuestras manos. Y la primera condición es impedir que socialdemocracia, socialcristianismo e infantoizquierdismo nos confundan el camino: debate franco, estudio, organización y lucha son nuestras tareas.
Eslabón Nº 119 - mayo de 2014 –