Editorial: Newsletter Observatorio de Empresas Transnacionales - OET- MAYO DE 2014
Poseía un conocimiento incómodo. Y no tuvo miedo en anunciarlo a los cuatro vientos sin importarle las consecuencias que le trajeron más sinsabores que beneficios, más desde abril de 2009 cuando se dio a conocer su investigación sobre los efectos negativos del glifosato en embriones.
Una auténtica bomba de tiempo se había activado. Las sospechas venían desde antes pero el impacto de la denuncia de Carrasco se pudo medir en la Escala Richter. No era una denuncia más. Era la palabra de alguien con trayectoria científica e institucional. Alguien que hablaba como palabra autorizada. La palabra que le daba ser profesor de embriología, investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y director del Laboratorio de Embriología Molecular. Más de treinta años de trabajo científico y académico avalaban sus dichos.
Comenzaron a salir a la luz casos de campesinos contaminados, niños intoxicados con el agua contaminada con glifosato en Misiones, en Chaco, etcétera. Jaque para Monsanto, Cargill y otras transnacionales de los agronegocios. Jaque para sus encubridores, inclusive desde el Estado mismo que aún permite que estas empresas tengan vía libre para comercializar sus productos, que gauchócratas sigan sacando provecho de un modelo sojero que se niega a morir y continúa vivo con sus expulsiones de pueblos originarios de terrenos que ocupan hace centurias, que fumiga indiscriminadamente sobre escuelas y poblados dejando un tendal de víctimas. Víctimas silenciosas, con muertes lentas y silenciosas.
Pero desde la aparición de Carrasco menos silenciosas porque alguien desde la “intelligentzia” se atrevió a patear el tablero. Y así como a Carrasco le llegó el reconocimiento popular por su valentía, también recibió reprimendas, las omisiones y hasta las agresiones como la vez que no pudo dar una charla en La Leonesa (Chaco) ante la irrupción de un puntero político de la zona que amenazó a él y a los asistentes. Y así y todo. Continuó con su prédica hasta el sábado 10 de mayo de 2014 cuando una penosa enfermedad se lo llevó físicamente
Pero años atrás había vencido el temor por represalias y anunció los resultados de sus estudios. Decidió acompañar en su lucha a los pueblos fumigados antes de que se publicaran esos datos en revistas científicas
La verdad prevaleció. Por eso seguirá vivo, presente en cada luchador.