En setiembre vienen niños sirios a Anchorena
Sigue adelante la propuesta del presidente José Mujica de albergar a niños sirios, víctimas de la guerra en medio oriente. El albergue será en la estancia presidencial Anchorena, aquí en el departamento de Colonia
La estancia presidencial podrá sufrir cambios notorios, si continua adelante la idea del presidente de albergar a cien niños sirios –algunos con sus familias- en Anchorena.
Al igual que con los presos de Guantánamo, se abren un sin fin de interrogantes sobre los que está detrás de la propuesta presidencial; por ejemplo que las víctimas del conflicto cobren rostros y se rieguen por el mundo o que el sufrimiento de un pueblo no permanezca más encapsulado y se esparce por el mundo.
Mientras todas las hipótesis aparecen en el espectro social y político, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) dio el visto bueno al pedido del presidente José Mujica de albergar en Uruguay a niños sirios desplazados de su país por la guerra.
Según informó Subrayado, el canciller Luis Almagro dijo este lunes al programa Entrelíneas de canal 20 que el gobierno trabaja para traer al país 100 niños y adolescentes, algunos con sus respectivas familias, luego que ACNUR enviara una carta a Mujica agradeciendo el gesto uruguayo y pidiendo avanzar en los detalles para ejecutar el acuerdo.
Almagro dijo que se proponen traer a los primeros niños “en dos meses o dos meses y medio” y que la fecha límite para el gobierno es “setiembre”.
El presidente José Mujica había dicho que pensaba albergarlos en la estancia de Anchorena, en las cercanías de la ciudad de Colonia. La iniciativa surgió del canciller Luis Almagro a su regreso de una gira por los países árabes. Mujica comentó la idea el martes 29 de abril en una alocución en Radio Uruguay. En esa oportunidad planteó que valdría la pena “levantar la cabeza” e intentar “socorrer en algo a los niños abandonados que han quedado como costo de una formidable guerra, que al parecer está lejos de tener solución”
En Colonia
La inspección departamental de Colonia no tiene información oficial sobre la posible llegada de niños sirios a las escuelas del departamento y la información que surgió al respecto es la única que poseen las autoridades de Educación Primaria en el departamento de Colonia.
Así lo señaló a EL ECO la inspectora departamental de Primaria, Celeste Cruz, sobre la información sobre la llegada de unos cien niños refugiados provenientes de Siria, algunos de los cuales podrían ser alojados en la Estancia Presidencial Anchorena
Según cálculos de Naciones Unidas, hay cerca de cuatro millones de refugiados sirios en países limítrofes, y de ellos se estima que un millón son niños.
Vecinos de Anchorena no quieren niños refugiados de Siria y están descontentos con el presidente Mujica
“Si lo precisa para ser Premio Nobel de La Paz, que lo haga con el campo de él”
por Gabriel Monteagudo El Eco -Colonia -24/5/14
Los vecinos están preocupados y quieren tener más detalles de la llegada de niños provenientes desde Siria en calidad de refugiados. EL ECO consultó a los vecinos de la zona cercana a la estancia presidencial Anchorena, que, curiosamente, todos tienen apellidos de origen inmigrante pero a los que no les gusta mucho la idea de convivir con nuevos vecinos.
Lo primero que muestran es recelo, y una actitud en desacuerdo con la medida presidencial, basada seguramente en el temor ante el choque con una cultura diferente. Sin decirlo y luego de hablar un rato con ellos, se puede asegurar que la idea no les gusta y al menos en principio, se mostraron poco solidarios a tener que convivir con refugiados. De los consultados, ninguno dijo algo como “me alegra la idea porque mis abuelos también vinieron corriendo de la guerra con una mano atrás y otra adelante” o “será una alegría tenerlos de vecinos”
También recordaron que Tabaré Vázquez prohibió la entrada a los yates de turistas que venían al Río San Juan, otros “tienen el dato” que la familia Anchorena podría sacarle la estancia al Estado si no se cumple con el fin para el que fue donada
Todos los consultados tienen origen inmigrante y todos se mostraron contrarios a la idea de recibir niños refugiados de la guerra
“Algo hemos escuchado pero no tengo más información”, dijo a EL ECO Cecilia Barolín de 39 años cuya propiedad se encuentra en la entrada de la ruta hacía Anchorena, “particularmente me gustaría más que se ocuparan de los nuestros”, dijo, “el cambio de cultura para ellos será muy fuerte, más allá que están en guerra, que han perdido muchas cosas, cambiarlos de país me parece muy complicado”. Y agregó que “los traes a otro país con otras costumbres. Me parece que sería una locura y aunque parezca una buena idea creo que habría muchas cosas para solucionar antes”, señaló. Al terminar la charla telefónica, se puede concluir que la idea no le agrada.
Bertinat: “No conozco, pueden ser mejores que uno como pueden ser peores”
Heraldo Bertinat es otro vecino de Anchorena “lo tengo sabido, si”, dijo ante nuestro llamado este vecino que vive a unos doscientos metros de la entrada a la ruta que lleva a la estancia. “No sé. No conozco, pueden ser mejores que uno como pueden ser peores, si no conocés a la persona no podes opinar y decir si es malo o bueno”, señaló. “Estoy en la duda, porque, no sé, creo que viene gente mayor, alguna maestra o madre”, y dijo que “a mí lo que me parece, te digo sinceramente que hay mucha gurisada uruguaya que no está pasando nada bien, entonces me parece que el bienestar empieza por casa”, señaló. Para Bertinat la decisión del gobierno no le parece muy acertada “no, no, francamente no me parece muy acertada, en ese tema. No digo que estoy en contra, porque sé que están pasando mal, porque viven en guerra civil, pero me parece que hay otros países muchos más poderosos que Uruguay. Ya la tranquilidad y cuidado va a haber que tenerlo, hasta que se empiece a conocer el ambiente”. Cuando le señalamos que su apellido también era de inmigrante recordó que sus padres se escaparon de Italia durante la guerra, pero en cuanto a los sirios “hay que ver como son”, remarcó.
Bertinat recordó que la Escuela Aarón de Anchorena se encuentra a 15 kilómetros del parque presidencial. Concurren unos setenta alumnos provenientes de la zona de la Barra de San Juan, La Horqueta “no está ni cerca del parque presidencial”, dijo
Cutinella: “o sé en qué actitud viene esa gente, si viene sana, enferma, cómo viene”
Hugo Cutinella tiene campos linderos con la estancia presidencial “no tengo mucha información lo que sé es por los noticiosos. Nos toma de sorpresa, y además, no sé en qué actitud viene esa gente, si viene sana, enferma, cómo viene. Nosotros no estamos en guerra, nuestros bisabuelos vinieron de la guerra a poblar, con otra educación de trabajo, esa gente no sé en qué condiciones viene”, dijo.
Este vecino señaló que vive muy tranquilo porque “estoy pegado a la estancia presidencial, acá no dejan acampar a nadie, gente que acampaba que ahora no los dejan estar de noche, gente que viene con familias, gente bien posicionado. El señor Tabaré Vázquez impidió la llegada de yates y hasta el día de hoy que no viene un yate a la desembocadura del San Juan. Así que si traen una gente que no tienen ni idea quién es, uno como que lo desconcierta totalmente”.
Cutinella aseguró que nunca habló con el presidente “nunca ha llegado y si me cruza, obligado me saluda, nunca he hablado con él. Tabaré Vázquez sí, bajaba el vidrio y saludaba, te preguntaba ‘¿cómo anda vecino?’ ”
Recordó que “cuando estaban Sanguinetti, Lacalle , Batlle siempre saludaban y cuando iban para Montevideo preguntaban si precisaba algo, ahora no, no sé si molesto o qué, pero trato de molestar lo menos posible” y “la situación es que ha venido mucha gente a recorrer ahí y a ellos les molesta, y ahora van a traer un grupo de gente que no saben con qué actitud van a venir, porque la idea de uno es trabajar y ellos viene de la guerra, no se sabe cómo vienen psicológicamente”, señaló.
Para Cutinella “quién los va a entender, no tengo ni la menor idea”, dijo “hay tanta traba para la gente que viene a recorrer y ahora no se puede entrar”, dijo
Pessio: “nos han cortado la entrada al arroyo y resulta que ahora van a traer gente de Siria”
Walter Pessio también vive en la zona cercana al Parque Anchorena y dijo que “nos han cortado la entrada al arroyo y resulta que ahora van a traer gente de Siria que ni siquiera nos avisaron”. Y agregó que “esto es algo muy reservado de Mujica con la gente de él, no sabemos nada. Incluso dicen que lo van a mandar a la escuela de La Horqueta y nadie sabe cómo van a hacer”.
“Yo soy vecino, vivo en la entrada. No lo vemos mal pero hay cosas prioritarias antes que traer chiquilines refugiados del otro lado del mundo, que no tienen el mismo idioma ni nada”, señaló.
“Esto es un parque donado por un vecino de la zona para que disfrutáramos todos los uruguayos y no refugiáramos gente. Si él lo precisa para ser Premio Nobel de La Paz, que lo haga con el campo de él, no con algo que es del pueblo uruguayo”, y agregó que “no hay ninguna duda que tiene un fin torcido, un fin político, sin pedirle permiso a nadie”, dijo Pessio. El vecino recordó que el parque San Pedro hacía la travesía del río San Juan y “no nos dejan hacer la travesía desde que estuvo Tabaré”
Cantan los niños sirios “Mundo, ¿dónde estás?”
Esos niños son capaces de jugar a la ronda y con las lágrimas surcándole el rostro y la voz entrecortada, cantar: “Mundo, ¿dónde estás?”. “Mundo basta de tanto silencio”. Claman de esa forma la intervención internacional para que cese la guerra, para que un día todos ellos recuperen en algo lo que antes de 2011 vivían: en familia, en ciudades ordenadas, donde no faltaban los lujosos edificios y las sencillas viviendas, las monumentales mezquitas, limpias plazas para la recreación, calles hormigonadas, escuelas (colegios). Son 5000 años de historia que han quedado bajo escombros. Hoy han perdido hasta la posibilidad de identificar dónde estaban sus viviendas, mientras deambulan por las improvisadas carpas, las que tampoco están libres de los bombardeos
Familias enteras han perecido bajo las bombas y las balas en este conflicto bélico en ese país árabe que enfrenta al gobierno junto a las Fuerzas Armadas de Siria en contra de diversos grupos rebeldes de la oposición que buscan derrocar al gobierno y, en particular, sacar del poder al presidente Bashar Al-Asad
Ni uno ni otro bando tienen en cuenta a la población civil; a la hora de combatir se mata todo. También en esta hay amigos, vecinos, conocidos, peleando enfrentados, matándose.
“Se contabilizan unos 150.000 muertos (5.000 cada mes). Hay 6.5 millones de sirios desplazados: 10.000 personas cruzan la frontera al día, lo que significa que cada minuto una familia huye de Siria buscando protección en los países vecinos, en particular en el Líbano, Jordania, Irak, Turquía y Egipto, que no dan abasto para asistirlos. Se trata de la mayor crisis de desplazamiento humano desde la Segunda Guerra mundial. El apoyo humanitario que agencias de la ONU y variadas ONG logran entregar hoy en Siria cubre una parte ínfima de la ayuda que necesitan 9.3 millones de personas en ese país, ya que al menos 3,5 millones de personas se encuentran en zonas de difícil acceso y 250.000 están sitiadas por las partes en conflicto”
“Los niños son las principales víctimas: 11 mil han muerto (71 % por armas explosivas). De los 2.5 millones de refugiados que han logrado huir cruzando las fronteras del país, 1.2 millones son niños (medio millón tiene menos de cinco años). Miles de niños cruzan la frontera caminando por sí solos -muchos son huérfanos-, con gran riesgo de sus vidas. Otro miles han sido reclutados como soldados, o han sido usados como escudos humanos, o han sido heridos, torturados, o experimentan hambre (no son raras las muertes por inanición). El total de niños afectados por la guerra – con daño físico o psicológico - se calcula en 5.5 millones”. (Informe en el diario El País, España).
¿Puede no desearse que al menos un puñadito de niños, adolescentes y a quienes les quedan familiares, sean acogidos por Uruguay, y tal vez en el pueblo coloniense?
En este país hay niños pobres, pero no corren desesperadamente entre disparos de metralletas y bombas, esquivándole a la muerte. Hay chicos pequeños, y ancianos, que pasan frío, que tienen pocas posibilidades de un mejor mañana de acuerdo a las condiciones egoístas que reinan en este país, a la falta de mejores políticas sociales, pero no mueren de hambre o sed, o por la ausencia de atención médica. No. En Siria, en los campos de refugiados, la muerte prima sobre la vida.
El INAU (Instituto del Niño y Adolescente de Uruguay), el Mides (Ministerio de Desarrollo Social), la OIM (Organización Internacional para la Migración), ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) y la Cancillería uruguaya, están abocados a organizar la acogida de aproximadamente un centenar niños, que pueden ser desde bebés hasta adolescentes con familiares y educadores. “Tal vez deberán tener educción bilingüe por dos años, por lo menos, para que puedan insertarse en nuestro sistema”, dijo una alta fuente del INAU a EL ECO.
Habrá que trabajar y mucho para que estos hermanos del mundo, además de todo lo que padecen, no sientan otro gran impacto doloroso al llegar a un país desconocido, con una cultura y forma de vida abismalmente diferente para ellos. Los podrán ayudar a paliar los traumas de la guerra, de la pérdida de su patria y familia la solidaridad, la comprensión, la acogida que sepamos darle los uruguayos. Y tal vez ellos nos enseñen más que nosotros a ellos. Tal vez toquen nuestras fibras íntimas, y volvamos a ser más humanos y menos materialistas, recuperando el verdadero sentido de la vida, que nada tiene que ver con el tener, sino con el ser.
Los países vecinos a Siria ya no tienen más capacidad para albergar refugiados, es el resto del mundo quien tiene que comenzar a recibirlos, que la voz de los niños que claman:
“Mundo, ¿dónde estás?”, sea escuchada y los uruguayos digamos: ¡Aquí, aquí los estamos esperando!