"No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo"
MARX... (Groucho)
Luego de conocidos los resultados de las elecciones internas, sólo Adolfo Garcé, dentro de esa fauna multiforme de politólogos y "cientistas", guardianes epistemológicos de la neutralidad, privilegia el rigor del análisis político ante la superstición del análisis científico de la ordalía electoral y sentencia con palabras llanas que el resultado del ausentismo electoral "quiere decir lo que dice" En dirección contraria, respirando por la herida, el sordo González, se siente doblemente vulnerado, primero desde su vanidad, sólo Garcé (entre la corporación de politólogos) anticipa un análisis rigurosamente político de los resultados, en consecuencia, la segunda vulnerabilidad del planteo del sordo, es defender, de forma corporativista "su fuente de trabajo" en tanto que un politólogo presida un análisis político de los resultados, abre un umbral de riesgos para que los políticos puedan invadir el santuario de las encuestadoras
La bancarrota y miseria de los politólogos también se expresa en la incertidumbre del arrogante Gianelli (nota en Búsqueda Nº 1767)que quiere convencernos que en esta ordalía electoral se impone el más virtuoso, ofendiendo la primer regla de este disparate mediático dónde el proyecto estatal hegemónico inviste a los nuevos cientificistas sociales, bajo el rótulo de politólogos, irrumpiendo en los Mass medias utilizando para ello las llamadas "disciplinas blandas"
Sin embargo, desde la "oposición de izquierda" extrafrentista, parece querer abrirse paso a codazos una reedición de politólogos que quiere disputar con los votos en blanco y el ausentismo, producto del desencanto, un nuevo constructo del "encanto, irónicamente desde la institución más desprestigiada del sistema político, es decir "la Duma Mierdera" de la Calle Gral. Flores y Agraciada, que recuerda esa sentencia de Simón Bolívar que" Solamente los majaderos e intrigantes se encargan de la representación popular”
Sólo a una caricatura de oportunista puede ocurrírsele adjudicarse la conducción del desencanto, pero no es menos dable pensar que es no es menos oportunista hacer lecturas de las condiciones de posibilidad que ese desencanto, con una interpretación positivista, termine haciendo caudal (quizás por ósmosis) en una expresión aluvional en "el nacimiento de una esperanza" dentro de ese prostituido tinglado parlamentario dónde diputados y senadores somnolientos, gordos y lustrosos como macho de cocinera ,sólo reaccionan, como si tuvieran piolas atadas a sus testículos ante el tirón, para votar temas previamente convenidos desde "la gobernanza"
Parecería para estos reconductores del voto útil " para no mutilar las fuerzas de la resistencia sobre los teatros principales de la confrontación", es decisivo disputarle un curul al inefable "pato celeste" o alguna otra especie mutante del oficialismo.
Ante esta perspectiva se me representa la moraleja de aquel cuento del borracho que es amenazado por una indignada vecina a la que le está cagando en el zaguán diciéndole "voy a dar parte a la policía" recibiendo la réplica inapelable del beodo ¡por mí,.... dela toda señora!