Osvaldo Soriano (16 de julio de 1972)
A Daniel Divinsky
La Historia de vida (Suplemento cultural del diario La opinión BsAs)
El 16 de julio de 1950, en el estadio Maracaná de Rio de Janeiro, nació una de las últimas leyendas del fútbol rioplatense; ese día, el imponente centromedio uruguayo Obdulio Varela silenció a 150 mil fanáticos que festejaban el gol brasileño en la final de la Copa del Mundo, convertido por el puntero Friaca. A los seis minutos del segundo tiempo, Brasil abrió el marcador alentado por las repletas tribunas del Maracaná, inaugurado especialmente para ese torneo. Entonces, todo Río de Janeiro fue una explosión de júbilo; los petardos y las luces de colores se encendieron de una sola vez
Obdulio, un morocho tallado sobre piedra, fue hacia su arco vencido, levantó la pelota en silencio y la guardó entre el brazo derecho y el cuerpo. Los brasileños ardían de júbilo y pedían más goles. Ese modesto equipo uruguayo, aunque temible, era una buena presa para festejar un título mundial. Tal vez el único que supo comprender el dramatismo de ese instante, de computarlo fríamente, fue el gran Obdulio, capitán--y mucho más--de ese equipo joven que empezaba a desesperarse.
Y clavó sus ojos pardos, negros, blancos, brillantes, contra tanta luz, e irguió su torso cuadrado, y caminó apenas moviendo los pies, desafiante, sin una palabra para nadie, y el mundo tuvo que esperarlo tres minutos para que llegara al medio de la cancha y espetara al juez diez palabras en incomprensible castellano
No tuvo oído para los brasileños que lo insultaban porque comprendían su maniobra genial: Obdulio enfriaba los ánimos, ponía distancia entre el gol y la reanudación para que, desde entonces, el partido--y el rival--, fueran otros.
Hubo un intérprete, una estirada charla--algo tediosa-- entre el juez y el morocho. El estadio estaba en silencio. Brasil ganaba uno a cero, pero por primera vez los jóvenes uruguayos comprendieron que el adversario era vulnerable. Cuando movieron la pelota, los orientales sabían que el gigante tenía miedo.
Fue un aluvión. Los uruguayos atropellaban sin respetar a un rival superior pero desconcertado. Obdulio empujaba desde el medio de la cancha a los gritos, ordenando a sus compañeros. Parecía que la pelota era de él, y cuando no la tenía, era porque la había prestado por un rato a sus compañeros para que se entretuvieran
Llegó el empate. Los brasileños sintieron que estaban perdidos. El griterío de la tribuna no bastaba para dar agilidad a sus músculos, claridad a sus ideas. Las casacas celestes estaban en todas partes y les importaba un bledo del gigante. Faltaban nueve minutos para terminar cuando Uruguay marcó el tanto de la victoria.
El mundo no podía creer que el coloso muriera en su propia casa, despojado de gloria
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Entre el MARACANAZO y el HOY, una Historia Diferente
Hoy. Como una marea indetenible, todo evento sirve para acrecentar los negocios multinacionales campeones del mundo. Sus influencias y control llega a todo lo que haga, coma, disfrute y o sufra, la humanidad entera.
Todo debe aprovecharse para aumentar sus fabulosas ganancias en el planeta. Todo cotiza en las bolsas de valores, directa o indirectamente. Todo se calcula o se transa de acuerdo a lo que puede rendir en recaudación. Tienen precio estimativo las guerras, las asistencias humanitarias luego de masacres guerreras, las ayudas en comida, medicina, materiales para reconstrucción luego de desastres naturales. Todo es un negocio para alguna de las cada vez menos manos, en las que se concentra la riqueza y el poder de decisión mundial.
En Uruguay, muchos jóvenes disfrutan sin cuestionar nada de lo que el mundo de los negocios les ofrece. Desde ropa hasta Mac Donalds, que regala juguetes que salen de manos esclavas, de presos supliciados, de niños que mueren muy jóvenes de súper explotación.Es muy adictiva la oferta de brillo, glamour, imagen de estar a la moda hamburguesa, en éste mundo periférico uruguayo. Heredero del MARACANAZO. Perdido desde el MARACANAZO en seguirse cocinando en la misma sopa. fantasma de por medio. pato celeste de por medio. cámara celeste de por medio. En fin, euforia celeste de por medio
Hay goce por las nuevas tecnologías informáticas, por gimnasios para "estar en forma" luego de intoxicarse de alcohol los finde, de colesterol, y de energizantes. Atraen los autos con pantallas de guía a colores, con sonido de audio espectacular, el último celular que avisa los goles, video, cámara, fotográfica, la velocidad de correr tras algo que aun no se tiene pero seguramente vendrá. Lo inventará algún científico robotizado que trabaja para ese consumo desmesurado de lo que venga. Debe distraer, emocionar, y o simplemente ofrecer un estatus con caducidad asegurada. La cuestión es atrapar cada vez más incautos y distintas "franjas" de consumo. Hay para ricos, menos ricos, pobres, y menos pobres. Nadie puede quedar por fuera de ese mundo que deglute fantasía. Hasta los jubilados tendrán su tablet!! (Tabaré dixit)
Esa utilización se sirve del deporte colectivo más hermoso del mundo: el fútbol.
Se volvió noticia disfrutable, no de ahora, el pase millonario entre clubes de futbol, de los jugadores que vienen a defender la celeste. Son celestes un ratito. Siguen siendo "propiedad" del Barcelona, del Totenham, del equipo que sea de Francia, Italia, Inglaterra, España o cualquier país del planeta que tenga futbol enriquecido por las multinacionales y su inserción en el control del mismo. Se necesitan mercancías humanas buenas y nuevas, en permanente recambio. Mercancías humanas.
Tal vez nacidas en barrios y familias pobrísimas, pero ganando el dinero fantástico jamás imaginado. Los elegidos tocados por la diosa fortuna. Los nuevos ídolos. Quizá, tal vez, el hecho de que los niños y adolescentes quieran ser futbolistas en vez de narcos sea un avance.
No es negativo. Al contrario el futbol barrial tiene un semillero de solidaridad en muchas partes del planeta. A codazos con los pescadores de estrellas que vienen, "bajan", a buscar su negocio de pantalón cortito
Los jugadores estrellas de futbol transmiten energía, adrenalina, valor, patriotismo, éxitos éxitos, éxitos!! y los mimos del público, y de los medios que viven de ellos.
Los jugadores son tan lindos!! Han llegado a arrasar en entusiastas públicos femeninos. Es un nuevo fenómeno. A quienes el fútbol les rechinaba hace una generación atrás, porque les sacaba tiempo de sus hombres, en casa, en el trabajo, o en atender la pareja o los hijos, hoy representadas por las nuevas fans de los ídolos, están abrazadas a la pelota y a sus nuevos gladiadores.
Quien critica --que se oiga-- cuando juega la celeste!!??. Me han dicho: disfrutá y desenchufate 30 días!!
Mientras abajo, en los cimientos, y en los alrededores de los estadios, corrió sangre.
Se difunde que en los estadios en construcción ya, del próximo mundial en Qatar, van 1.200 obreros muertos en las obras!! Y faltan 4 años!! Quien puede correr el velo de la euforia para mostrar la trastienda de Brasil, de Qatar.
Con qué poder se puede desenmascarar la brillantez de los gigantescos estadios y negocios aplastando pueblos e idiotizando al resto. Cuántos muertos hubo en las obras de Brasil 2014?? Alguien lo sabe?? O lo difunde?? Gorzi, Scelza, Sánchez Padilla, quien??
Cada marca de vestimenta, agua, ropa, y toda aquella que haya pagado para estar, saldrá en cámaras. Es parte del show, de la civilización del espectáculo, dirigido a oprimir y a seguir ganando muchísimo dinero.
Millones de posibles compradores están mirando.
A mí me gusta el fútbol. Me ha saturado la estupidización colectiva de tanta gente inteligente que se ha vuelto cínica, insolidaria y ciega ante el dolor ajeno tan cercano.
El fútbol del mundo les da la gran oportunidad de aislarse más. De vivir el deporte de estrellas sin pobrezas ni dolores. Hasta levantando la tapa del inodoro aparece alguno transmitiendo un sesudo análisis de lo que dijo el pepe de la FIFA, o Suarez saludando desde el balcón, luego de tener el privilegio de que el presi lo esperara horas en el aeropuerto.
Porque fuimos allá en los 50 campeones del mundo en Brasil. Y tal vez pudimos repetir aquella hazaña. Tal vez. Pero no estábamos en forma. Y no era el plan multinacional tal vez.
Los marginados barrios de las periferias --donde las banderas no son muchas y la euforia es menor-- llenas de basura, o agua de inundaciones, o sin suficiente transporte, escuelas, o policlínicas, llenos de jóvenes vulnerables a otras adicciones, tan insolidarias y destructivas como las mencionadas antes, con la diferencia que la de ellos los lleva a la destrucción personal y familiar, a los manicomios, a las cárceles, o a los baldíos donde amanecen acribillados "ajustados" de cuentas!! O inundan las cárceles, desesperados, que en su inmensa mayoría no pasan los 30 años de edad, la edad de retiro millonario de los futbolistas.
Muchos presos hasta olvidaron leer y escribir. La alfabetización no los pudo salvar de la marginación y la cárcel. Y la olvidaron por desuso.
Terminó el mundial celeste, achican las banderitas en los autos y ventanas, se agotaron las ilusiones, la euforia. Ahora queda la caja que hicieron algunos, y la bronca popular, celeste, por la injusta sanción a Suárez. El negocio disminuyó, pero sigue por otros carriles. Los programas de las radios y la tele, y los diarios, lo siguen fogoneando.
El joven Suárez vuelve de oferta a pedir perdón. No puede quedar fuera del negocio de su vida. Y los zánganos que viven de él tampoco. Las multinacionales del fútbol no pueden perder una valiosa mercancía tampoco.
Suarez aun tiene jugo para dar. Obdulio ya dio lo suyo. Con una "pequeña" diferencia, histórica, e individual.
Firma : Marcos Rojo (con un poco de celeste)