Por Jorge Ciasullo-Correo de los Viernes 542-1/8/14
Nos hemos referido reiteradamente al Plan de Vivienda Sindical (PVS), fundamentalmente con la intención de informar, en base a hechos concretos como: denuncias penales, protestas de afiliados a cooperativas, renuncias por falta de trasparencia y hasta renuncias forzadas de integrantes de la directiva a cargo del mencionado plan, que son concluyentes pruebas de incapacidad en el manejo de los fondos destinados al mismo, y sobre todo muestras de una enorme corrupción.
El Pit-CNT, a partir de una idea del gremio de metalúrgicos, apoyada inmediatamente por el Partido Comunista, diseñó un plan el que, en base a la formación de cooperativas -cuyos integrantes deben estar afiliados al sindicato (faltaba más)-los trabajadores podrían acceder en breve lapso a una vivienda. A esos efectos los interesados, deben hacer un aporte mensual al fondo, que a la vez sería garantía, para que el estado, a través de préstamos otorgados por el BHU, financiara la construcción de las viviendas.
La cifra que se estima manejará el Pit-CNT no será inferior a los 600.000.000 millones de dólares -creemos importante desarrollarla con todos los ceros que corresponden, en la esperanza, que permita visualizar la significativa suma a la que se pretende “echar mano” Y lo creemos importante en momentos en que, aparentemente, el gobierno se ha visto sorprendido por el accionar de Alfredo Silva y sus Boys, con los contratos entre ASSE y empresas de limpieza de centros de salud. No incluimos en esta “sorpresa” a la ciudadanía, que ya había tomado conocimiento de los hechos, por reiteradas denuncias de prensa y aún en juzgados por parte de damnificados y por reiterados pedidos de Comisiones Investigadoras de la oposición en el Senado que una y otra vez la mayoría gobernante lo impidió, protegiendo, hay que decirlo, a corruptos.
En concreto, el Pit- CNT, pretende manejar a su antojo más de 600 millones de dólares. Para ello nombró encargado del plan a Eduardo Burgos integrante del Partido Comunista y mano derecha de Marcelo Abdala. Burgos, otorgó a varios “gestores” (comisionistas) el negociar con empresas privadas la construcción de viviendas. Los “gestores” le proponían el cometido de negociar con empresas constructoras o financistas. Si éstos aceptaban participar, se les solicitaba una “comisión” del 10% de la obra con el “cuento” que serían destinados a la adquisición de los terrenos para la construcción de las viviendas. Como las viviendas que se prometían adjudicar eran de 3000 o más, la comisión correspondiente se fijaba el 10% del beneficio. (Si se adjudicaban 3000 viviendas a 1000 dólares de beneficio por cada una, la comisión asciende a 300 mil dólares)
Cuando quienes entregaron cheques diferidos para hacer frente a la coima (perdón comisión), verificaron que se pretendía cobrar, o se cobraron algunos cheques por parte de prestamistas, sin que se hubiera concretado ninguna obra, comenzaron las denuncias penales por estafa.
El Secretariado del Pit-CNT ante las denuncias y verificación de desprolijidades de Eduardo Burgos, calificada por los dirigentes como “errores producto de su inexperiencia e ingenuidad”, resolvieron ampliar la Mesa Ejecutiva del PVS. Ingenuidad e inexperiencia que le llevaron a ocultar a la central (por lo menos a la mayoría) de que asumía la representatividad del sindicato con poderes suficientes para firmar contratos, otorgar poderes a gestores, disponer gastos, etc.
Así, integró la mesa ejecutiva , el dirigente Ricardo Cajigas de la Unión Ferroviaria, quien poco después renunció estableciendo en su nota que su decisión se debe: “a la imposibilidad de hacer equipo cuando se oculta o retrasa información, cuando no se actúa con total trasparencia, cuando los compañeros que tenemos la responsabilidad de administrar y gestionar el PVS, nos enteramos de muchas cosas por la prensa o por el Ministerio de Vivienda, o por los cooperativistas, en vez de conocerlo en el organismo que corresponde, el Ejecutivo del PVS.” Más claro imposible.
En definitiva, como ya hemos dicho no parece ajustado a derecho y tampoco conveniente que el Pit-CNT que ni siquiera tiene personería jurídica, maneje fondos públicos con el agravante que lo haga o pretenda hacer, sin licitaciones, sin auditorías y sin controles de ningún tipo Esta situación ya había sido advertida por AEBU, que en su momento sostuvo: “estima inconveniente que la central de trabajadores incursione en áreas propias del sistema financiero”.
Y tan inconveniente resultó ser que, sin haber construido una sola vivienda, nos encontramos con comisiones y comisionistas, con gestores, empresarios y financistas, todo manejado entre amigos y correligionarios que desembocan en un turbio negociado del que se benefician algunos, mientras unos son estafados y otros, estos si ingenuos, siguen soñando con la vivienda propia.