El lunes 8 tuve la oportunidad de participar en la entrevista a Gonzalo Abella, candidato por UP-AP, en el programa “Resonando por Fénix”. Agradezco a William y Pablo por esa posibilidad, y un reconocimiento público a Gonzalo por su valiosa intervención.
Un programa de una hora es un espacio demasiado reducido para tratar la enormidad de temas planteados, todos importantes, y menos aun si se los quiere abordar en profundidad como es el criterio de ese programa radial, a diferencia de otros ámbitos.
Como todos salimos esa noche con gusto a poco y como todos estamos de acuerdo en que la profundización de los temas es imprescindible, voy a tratar de complementar la discusión por este otro medio. Quiero empezar por uno de los temas que quedó trunco
El programa de UP-AP tiene algunos puntos referidos a las fuerzas armadas (juzgar a los autores de delitos de lesa humanidad, abolir la educación filo-fascista de los militares, retirarse de las “misiones de paz”, “reducción” de las fuerzas armadas, etc.) pero evita pronunciarse por el desmantelamiento de las mismas
De la discusión con Gonzalo surgen algunos criterios que tienen que ver con esta posición.
El planteo general de Gonzalo parte de aquella vieja distinción entre “programa máximo” y “programa mínimo”. No quiero entrar en la discusión de ese criterio político en sí mismo porque nos perderíamos en medio de la selva, recuerdo solamente que Rosa Luxemburgo hizo un fuerte cuestionamiento a esa concepción (“lo mínimo que queremos es el socialismo”) que era la base del planteo socialdemócrata de su tiempo. La dejamos ahí
Dice Gonzalo entonces que, dada la diversidad de grupos y posiciones en UP, el programa MÁXIMO de la coalición es el programa MÍNIMO de sus distintos grupos, es una puesta en común dejando de lado sus discrepancias sobre “el día después” (la sociedad a construir) para centrarse en las necesidades de la coyuntura y no encerrarse en discusiones paralizantes. Podríamos objetar que precisamente, lo que es necesario en la coyuntura es la discusión que hay que tener.
Si nos atenemos a ese criterio sería “estamos todos los que somos” y el programa es el “máximo común divisor” entre los que estamos; entonces, si llama a la puerta otra fuerza política queriendo entrar (como ha ocurrido) no tiene sentido rechazarla aduciendo “diferencias programáticas” (como ha ocurrido) porque eso solamente es posible si se tiene para la definición programática un método distinto al declarado, que es puramente empírico.
Por ejemplo, ¿por qué la deuda sí y las fuerzas armadas no? Si apareciese una fuerza que se defina como izquierda que proponga “reestructurar” la deuda o medidas “mínimas” parecidas, ¿sería aceptable? Si le decimos que no porque eso está por debajo del programa mínimo estamos usando un criterio de definición política independiente del “quienes estamos”, y previo. Eso es lo que realmente pasa, con toda legitimidad. Pero entonces, ¿por qué no vale también para el tema fuerzas armadas tener un criterio independiente y previo a definir la integración de la alianza, que se justifique por su razón política?
Resulta evidente que eso es lo que ocurre en todos los temas, pero en algunos ese criterio no se explicita y se recurre a ese subterfugio.
Pero esto también lo dejamos ahí, hay otra cosa más importante. El criterio que aduce Gonzalo tiene más que un simple subterfugio.
El programa mínimo puede contener temas coyunturales como ser impunidad, presupuesto militar, etc. Pero no podrían aceptarse allí las cosas que tienen que ver con el “programa máximo”. Así por ejemplo, como las fuerzas armadas son parte estructural del Estado burgués y la abolición de ese Estado es un objetivo finalista y no coyuntural, NO PODEMOS proponer su abolición porque estaríamos “invadiendo” temas que les están vedados al “programa mínimo”, estamos transgrediendo el criterio de estricta separación de niveles programáticos, que es precisamente lo que caracteriza al pensamiento socialdemócrata (como lo señala Rosa Luxemburgo).
Parece difícil de creer que se tenga un pensamiento tan rígido, pero sugerimos a los compañeros que escuchen la parte final de la grabación de esta segunda parte del programa. (Minuto 13 en adelante)
https://www.youtube.com/watch?v=3MMvJDfndLg&list=UUthFxo1lqR2xhAFFovqlVXg
“Las fuerzas armadas son la fuerza represiva del estado burgués... Asamblea Popular plantea... (medidas de programa mínimo, y...) algunas medidas inmediatas a los efectos cambiar la naturaleza da las fuerzas armadas, por ejemplo... (etc.)...”
Allí lo interrumpo y le hago una pregunta:
· ¿Vos considerás que el Frente Amplio se puede transformar desde adentro?
· No, es imposible.
· ¿Y las fuerzas armadas sí?
· Menos.
· ¿Y entonces?
· Pero... ¿qué pasa? Yo no quiero ni abolir el Frente Amplio ni abolir las fuerzas armadas, hoy, Ninguno de los dos se puede transformar desde adentro. Pero yo trato como Unidad Popular de ser muy realista en lo que es un programa posible y no que la gente diga “dejá, estos están delirando, algo se fumaron”.
Interviene William: Ves, ahí tocaste el punto central, Gonzalo, el problema es ese. El problema es que hay que delirar, porque si nadie delira caemos siempre en lo mismo, en el posibilismo. Si nadie delira, si nadie dice las verdades, y todo el mundo va acomodando, buscando la vuelta...
Gonzalo: A ver si lo logro decir de otra manera. Vos aceptás que ninguno de nosotros está renunciado absolutamente a nada... (allí se derivan varios temas muy jugosos pero que son otros temas que también recomiendo escuchar. En especial William considera que en ciernes UP estaría recorriendo un camino parecido al FA, mantener -en una primera etapa- las posiciones programáticas pero dejarlas de lado en los discursos. Gonzalo lo niega).
En el minuto 22 trato de volver al tema:
“¿Por qué no se puede decir: vamos a eliminar las fuerzas armadas? La gente común de este país ¿que consideraría? Transformar las fuerzas armadas o abolir las fuerzas armadas, ¿cuál es más delirante? ¿cuál es más realista?”
Aquí está la respuesta de Gonzalo:
“Transformar el Estado o abolir el Estado. ¿Cuál es más delirante? Nosotros no queremos Estado. Ni con su brazo represor ni con su brazo manipulador. Ni con una institucionalidad burguesa que limita toda posibilidad de expresión ciudadana real...”
Pregunto de nuevo:
· ¿Cuál es la razón por la cual no puedo decir quiero desmantelar las fuerzas armadas?
· Yo no tengo ningún problema en decirlo -contesta Gonzalo-, el problema es que el programa de Unidad Popular no es abolir el Estado y su aparato represivo...
· No, no, LAS FUERZAS ARMADAS...
· ¿Pero vos podés imaginar un Estado sin fuerzas armadas?
· Sí, claro, por supuesto (aquí somos William y yo a coro y mencionamos varios países, la discusión deriva hacia en ejemplo concreto de Costa Rica).
Me queda pendiente aclarar debidamente el ejemplo de Islandia, que fue apenas mencionado. Pero eso quedará para otra nota.
Teniendo que terminar el programa, William le deja a Gonzalo el último minuto.
El motivo de esta nota es señalar que en UP hay un problema conceptual de base. NO SE PUEDE TOCAR EL ESTADO BURGUÉS. Esa tarea es exclusiva y reservada del “programa máximo” que en esta coyuntura está “prorrogado sine die”
Ahora solo se pueden levantar medidas de “programa mínimo”, y abolir las fuerzas armadas no puede ni pensarse.
La seguimos