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Caravana al Sur por Los 43 o La Lección de la Tristeza

Suelo sacar apuntes. Porque en cada encuentro, hay aprendizajes. Esta es simplemente una crónica, tomo las palabras prestadas. Las hago mías, las conjugo. Esta historia, simplemente necesito compartirla. De tan simple: pesa. Me enseña

Con el alma en una nube 
y el cuerpo como un lamento 
viene el problema del pueblo 
viene el maestro 
el cura cree que es ateo 
y el alcalde comunista 
y el cabo jefe de puesto 
piensa que es un anarquista…

El Maestro Patxi Andion

Hilda González Hernández, madre de Cesar Manuel González Hernández, dice que su hijo de 19 años desaparecido, solo buscaba vivir mejor.

La madre de Jorge Antonio Tizapa Legideño, madre de uno de los 43 estudiantes  normalistas de Ayotzinapa, saca la conclusión de que no sirve de nada sentarse a llorar a 8 meses que desaparecieran a Jorge, de 20 años. Ella anda recorriendo pueblos, buscando solidaridad.

Los manosearon

Les tomaron el pelo.

No creen en el gobierno, los han intentado engañar. Sus hijos no eran los que estaban enterrados en el basurero. Eran los hijos de otros padres que también los estaban buscando.

Dice:

-          Nosotros vinimos al Sur. Otros a Europa. Otros ocho padres andan buscándolos por todo México. En cárceles, hospitales, minas.

Por todos lados siguen preguntando. Pero el narco-gobierno de México, ha sembrado lo que no tiene fin…una noche eterna.

Viene a pedirnos que nos solidaricemos. Que los encuentren.

Vienen a decirnos, que no hay que esperar, porque el Terrorismo de Estado se está globalizando, hay que organizarse.

Su hijo es muy sociable. Muy amiguista.

Ella pregunta por su hijo y nadie le da razón.

-  Los policías se habían subido a los muchachos…fuimos a hospitales, comisarías… en ese camino algo nos empezó a alarmar… ahí nos cayó que algo más estaba sucediendo. Llegaron muchos perono era mi hijo…- le ha tocado golpear puertas y los han tratado con la punta del pie- Ellos buscan a nuestros hijos muertos. Nosotros los buscamos vivos. Sí lloramos, sí, caemos…lo que nos está preocupando es lo que están pasando nuestros hijos. Yo llegué a creer en políticos y gobernantes y me han demostrado todo lo contrario…los invito a que todos levantemos la voz por los 43 y por ustedes. Somos unas madres y padres con un dolor tan fuerte…Mi hijo sabe que no lo dejaríamos. Él sabe que su papa y yo lo estamos buscando. No nos vamos a cansar. El amor que le tenemos a nuestros hijos nos trajo acá. Queremos recuperarlos. Somos humanos. Al gobierno solo le importa el dinero, el poder. Queremos verlos. En qué condiciones los tienen…nuestros hijos no están muertos no hay ninguna versión científica que nos diga lo contrario, tienen que volver porque los queremos, porque los amamos

Hilda madre de Jorge Antonio calla. El aplauso es emocionante.

Toma la palabra Mario padre de  César Manuel: 

-   Nos han pisoteado. Burlado. Nosotros no sabíamos nada de Guerrero. No teníamos conciencia ni sabiduría de dónde iba  a estudiar nuestro hijo. Pero luchamos mucho por su educación. El estaba yendo a una universidad, nos partíamos  el lomo para eso. Pero a él no le gustaba Derecho. Me enojé con él. Pidió becas y al fin se fue tras su sueño. Afortunadamente él es diferente  a mí. Él vio la situación del hambre. Y empezó a dar clases.  Es bonito estar con esa gente que poco tienen y te tienden una tortilla solo con sal…es hermoso convivir con esos niños que se alegran con un cuaderno y de a rato dicen: tengo hambre. Y mi hijo, encontró Ayotzinapa. Llegó contento, feliz, nos dijo: Pasé el examen… con mi esposa investigamos que era ese sitio. No nos gustan las despedidas… Él agarró el camión para Guerrero, él quería ser activista. Y el 26 de setiembre,  me tocó aprender lo que no había aprendido en 47 años.  Aprendí que el gobierno es una porquería. Es un Estado que no le importa lo que le haga a la gente, destruye montes, agua, la vida…aprendimos lo que no sabíamos. Hoy tenemos un hueco en el corazónpara albergar 43 alumnos más. No son animales muertos, no. Basta, nosotros ponemos los cuerpos y el gobierno las balas.

Y concluyen: Si hay que ir al cielo, ahí vamos. Si hay que ir al infierno, ahí iremos…

Entonces una muchacha del pueblo yaqui levanta su voz entre las butacas, llora, grita, emociona, cuenta su persecución por ser “una pinche revoltosa” haciendo cierto aquello de que yaqui quiere decir “aquellos del río que hablan a gritos y no se doblegan”. Nos expresa y les expresa  a los padres:

-    Vengo a decirles que México, murió para mí. Mientras no haya en el cielo una estrella nueva, ellos siguen vivos ¿alguien vio una estrella nueva? ¡No! Ni han brillado 43 estrellas más ¡No! Ellos están vivos…y miren seguimos aprendiendo por lo tanto ellos, los 43 de Ayotzinapa, siguen siendo nuestros maestros…

El aplauso atronador sonó a llanto. Hace 50, 40 años que acá buscamos a nuestros desaparecidos… ¿alguien se puso a mirar  y vio el brillo  de alguna estrella nueva?

Yo soy de Guerrero, señores…

Francisco Sánchez, sobreviviente de esa noche del 26 de setiembre de 2014, estudiante de 2do grado de la Rural de Ayotzinapa, viene a sumar fuerzas por los 43 desaparecidos, por sus hermanos y compañeros. Viene a articular la lucha, desde Atenco, a Aguas Blancas, desde Oaxaca a Juárez, desde Guerrero a Montevideo. Allá en la rural levantaron la voz contra todos los crímenes.  Han detenido. Golpeado. Hay 30 mil desparecidos registrados pero son muchos más. Hay 200 mil asesinados pero son más, él fue testigo de cómo desollaron y quitaron los ojos… en Matanzas del Charco, él los vio. Los torturaron los quemaron, los desaparecen, ofrecen plata  para acallar las voces. Pero no…

Lorenzo Córdoba del Instituto Nacional Electoral se burla de los campesinos. Van y le dicen al padre de uno de los 43:

-   Tu hijo, salió electo para cuidar las urnas, para contar votos.

Entonces, señores, todos somos sobrevivientes y llamamos a que el 6 de junio de 2015, nadie vote.  Haremos un boicot a las elecciones. Que todos digan NO A LAS ELECCIONES.  Un presidente, nunca hará bien las cosas. Buscan el poder. El poder es corrupto. Siguen los despojos. Nosotros, queremos ser autónomos. Organizamos nuestra propia autodefensa. Ellos globalizan la desaparición. Nosotros globalizamos la resistencia. Vivos se los llevaron –yo los vi- vivos los queremos.  Cuando llegamos al puesto, ellos empezaron a  llenar de sangre las banderas. Entonces, empezamos la campaña, el boicot y los campesinos bajaron de las montañas, se unieron en las ciudades y poblados. ..Entonces, creo que no vamos a avanzar si no nos organizamos. Tenemos que quitarnos el miedo…

Y nos dice que él desea, quiere, que quien escucha se comprometa. No es solo un cuento, no.

Nos dice que, compartimos la lucha contra el sistema. Contra el Estado. Contra los asesinatos.  Que denuncian al narco gobierno de México, por el destino de los 43 y por todas las masacres. Les dijeron de los ADN. No eran ellos. Muchos se dejaron llevar por lo que decían sus voceros.  Dijeron que los llevaron del basurero de Cocula y luego los sacaron  y los tiraron al río… Nos cuenta lo que le hicieron a Julio César Mondragón, 22 años,  lo asesinaron y le quitaron el rostro, así lo encontramos,  tenía 22 años… Francisco, nos sigue diciendo:

-   Nosotros habíamos ido al boteo– con latas en las rutas recaudan plata para viajar a la plaza de Tlatelolco, allí nos reuniríamos ante un nuevo aniversario de la masacre del 68.  Cuando iban atravesando Iguala, llegaron disparando. Mataron compañeros, sí, los mataron- Francisco, vuelve allí a ese momento-  ¿somos estudiantes por qué disparan? Llamen ambulancias, se mueren…nada. No. Bajan  a los 43 a patadas. Vimos que eran los municipales. Los llevan  al Batallón 27 de Iguala. No lo duden, fue el Estado, señores. Nosotros llamamos  ambulancias, a la prensa, queríamos proteger las pruebas. A uno esto lo llena de coraje. Ver morir a tus compañeros, te llena de rabia. Ver que se los llevan te llena de furia. A mi compañero lo desollaron, le sacaron los ojos y ellos nos dicen: lo tienen merecido…Solo pedíamos más presupuesto para  comer, $50,  reclamamos estudiar, ser maestros, ayudar  a los campesinos. Ahora que presenten vivos  a los 43. Los esperan 43 butacas vacías en Ayotzinapa.  No nos dejen solos: los desparecidos están siempre. Todos, más él. Mi  compañero desollado. Todos, igual color de sangre.

¿Saben? Lo que más me impacta es que este muchacho, que nos increpó,  ahí en el Paraninfo de la Universidad, tiene  19 años.  Luego que hablaron cantó Viglietti, Rubén Olivera  y Falta y Resto.  La cara de los padres,  se fue  alargando: acá hace más de 40 años que los buscamos. En otros lugares 80 años… ¿entonces? Ellos llevan 8 meses en esta angustia, parecían decir  ¿qué nos espera? Y no es que en México no haya otros que hace más que esperan… es que los procesos son así, te tocan y el tiempo transcurre distinto, salta, 47 años en 8 meses.

 Y en estos días se hicieron las elecciones en México, y se hizo el boicot,  volvieron en Guerrero a matar. ¿Dónde estará Francisco? La caravana por los 43 pasó por acá, lo que no pasó son las injusticias y desapariciones.

 13 de junio /2015