Leemos detenidamente la declaración Tupa y sus firmantes:
HARTOS DE MENTIRAS Y CONFUSIÓN, DECIMOS:¡EN NOMBRE DE NOSOTROS: NO...!
Estamos pasando de una irrealidad a otra a la velocidad vertiginosa del Internet, y las redes sociales sin que las historias sucedidas nos dejen de asombrar, de forma que lo que ayer fue presentada como una impactante verdad, hoy se pueda estar transformando en una triste y lastimosa mentira, dónde los cagatintas cuentamusas salen muy mal parados, y los participantes fantoches de pacotillas también van sucumbiendo enlodados en el barro de las traiciones y mentiras en las que se han escudado hasta ahora como grandes oportunistas.
Cada uno de los firmantes entiende que aportó su granito de arena a esa historia pasada, ¡algunas/os!, más y otras/os menos. Pero todas/os hemos “dado” de nosotros lo “mejor” para terminar en ésta clase de incongruencias por lo que tendríamos que aclarar quién se puede llamar Tupa y quién ¡no!, ¿verdad?. Y, ¿para qué sirve? a la verdad histórica de la Revolución uruguaya aún postergada, ¡sin hacer!. Y si, se entiende que ¡sirve!, ¡adelante!, contemos absolutamente todas las ¡que faltan! aún sin publicar para intentar ver que las aguas realmente queden claras, y no, ¡tan turbias! como están al día de hoy.
Preguntamos, ¿quienes, se arrogan el derecho de ser los jueces?. ¿Por dónde se comienza a desenredar ésta intrincada madeja? arropada históricamente con “tanta mierda”. Aquellos, ustedes, nosotros y los que ya ¡no están! ¿Podremos definir?, si haber sido Tupa, ¡significa!, ¿haber sido revolucionario/a?. O de lo contrario, haber sido militante Tupa mucho tiempo y haber hecho militarmente ¡muy poco!; o haber estado como militante Tupa muy poco y haber ¡hecho militarmente mucho!; o, ni una, ni la otra, pero ser un/a gran farsante subido/a al carro guerrillero Tupamaro; o, nunca haber tirado un sólo tiro revolucionario contra el enemigo real, pero haberse entregado sin pestañar rindiéndose para después colaborar pidiendo papel y lápiz como sucedió en el N° 1 de Artillería de La Paloma, u otros cuarteles; o, subirse al carro del “afiliate y viajá” a vender todo tipo de versos en el exilio, como lo hicieron en Cuba y Suecia; o, como aquella aguerrida guerrillera Tupamara que fungió de soplona de la dictadura uruguaya informando de los militantes en el exilio; y, los etcéteras hipócritasde todo tipo, salpicados con oportunismos berretas, aquí, allá y dónde pudo haber pasado un/a de éstos/as, Tupamaros/as.
Apareció el Negro Amodio y se armó el corre corre, porque comenzó a estirar la lengua y posiblemente va a “largar” mierda en todas direcciones, por lo que no sería oportuno ¿saber qué dice? porque a lo mejor del lado de los firmantes hay “personajes varios” tanto o más fieros que los que quieren hacer la estatuita traidora, y por ahí, aparecen otros boniatitos que “no conocemos” al remover los surcos. O como dice el Marxito, ¡que no hay ningún cangrejo debajo de ésta piedrita! y pide una pronta reflexión al respecto para ver ¿qué se hace?.
No sería importante intentar saber ¿quién tiene la razón?, porque, por lo visto para un vivo, hay otro vivo; para un nabo, hay otro peor; para un mentiroso, (hasta ahora) hay un silencio ; para un versero, hay un verdadero; para un Tupa cierto, hay muchos Tupas colaboracionistas traidores derrotados; y para un deshonesto, hay muchos miles de revolucionarios consecuentes Tupas y de las demás vertientes luchadoras revolucionarias.
El aparatismo y el ombliguismo son malas muletas para pretender buscar caminar derechos, por lo que sería mejor preguntarnos ¿¡no! será el momento? de sacarnos la caretita