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El caso Amodio Pérez

ENTREVISTA EXCLUSIVA AL PERIODISTA Y ESCRITOR FEDERICO LEICHT

La llegada al país de Héctor Amodio Pérez ha generado un sinfín de repercusiones, ocupando las primeras planas. Su regreso fue motivado por la presentación del libro “Palabra de Amodio; la otra historia de los Tupamaros” (“Ediciones de la Plaza”), reinstalando un amplio debate sobre nuestra historia reciente.

 Semanario AREQUITA Minas 12/9/15

El periodista y escritor Federico Leicht es el editor de esta publicación. Además tuvo un rol fundamental en la concreción del debate que Amodio Pérez mantuvo con Federico Fasano en el programa Código País (Canal 12). Leicht (autor de “Cero a la izquierda. Una biografía de Jorge Zabalza”; “El día menos pensado; invasión, golpe y contragolpe”; “Graf Spee, de Wilhemshavenal Río de la Plata”; “De patrias y tumbas; ficciones de la historia reciente”; “Orden y progreso: el influjo de Brasil en el camino al golpe de Estado”) dialogó en exclusiva con Semanario AREQUITA

-¿Cómo se contactó con Héctor Amodio Pérez? ¿Quién era para usted?

-Me contacté en mi rol de editor del libro “Palabra de Amodio; la otra historia de los Tupamaros”, publicada por Ediciones de la Plaza. Antes de conocerlo era una gran incógnita, ya que si bien en mi rol de investigador de temas vinculados a la historia reciente, muchas voces del MLN apuntaban hacia él como traidor, nunca me terminó de cerrar que esas voces no reconocieran la responsabilidad de otros de sus compañeros en hechos iguales o similares en términos de responsabilidad a la hora de colaborar con sus enemigos, las FFAA Tal es el caso del ministro Eleuterio Fernández Huidobro, el senador José Mujica, Adolfo Wassen Alaniz, Mario Arquímedes Píriz Budes o Mario Marrero, entre otros

Usted tiene 40 años, es decir, no vivió la etapa en la que Amodio Pérez fue protagonista. ¿Cuál fue el punto de partida desde el cual lo abordó? ¿Cambió en algo su composición sobre su rol escuchando su testimonio?

-Es cierto, soy nacido en 1974. Soy uno de los denominados “hijos de la Dictadura” desde el punto de vista generacional.

Pero este es un tema que me atrapa desde hace muchos años. Casi todo mi trabajo editorial se ha basado en investigaciones vinculadas a ese período, por lo que es una temática con la que ya estoy familiarizado a esta altura. El abordaje fue desde el punto de vista histórico-periodístico, netamente.

Y sí, mi visión cambió bastante en la medida que empezaron a cerrar varios cabos sueltos, que no tenían una explicación lógica en el derrotero del MLN

-¿Para quién resultó ser más funcional? ¿Cómo en una organización tan afiatada, con tan alto nivel de organización, ocurrió este caso?

-Funcional, creo que para los historiadores y periodistas. Supongo que todos quienes se precien de tener una cierta ética en la materia deberán acudir a la goma antes que al lápiz a la hora de reeditar sus libros ya escritos. Y me refiero a todos, sin excepción, ya que el valor testimonial de Héctor Amodio Pérez le ha dado un vuelco a una parte importante de la historia de los últimos cincuenta años

-¿Por qué cree que Amodio reapareció en este momento? ¿Quién se beneficia con su estadía aquí?

-Amodio volvió porque tiene casi ochenta años y tenía pendiente aclarar los tantos con su familia, sus ex compañeros y su propia historia, que de algún modo, dado su nivel de protagonismo en el MLN, y siendo la del MLN una historia tan amplificada, ya es algo colectiva.

El momento no fue previsto.

Fui yo quién le cursó la invitación en nombre de la Editorial de la Plaza, y el motivo era la presentación del libro, una vez que estuviera pronto.

Y así fue. Con respecto a los beneficios, creo que hasta el momento -salvo historiadores, periodistas y gente a la cual le interese acercarse a una verdad histórica- para nadie. Para sus ex compañeros, como él mismo lo dijo, es un “grano en el culo”, su testimonio no los deja bien parados, ni a ellos ni a los dirigentes políticos de la época vinculados a la izquierda (a la legal y a la ilegal), y en esto incluyo a Wilson Ferreira Aldunate, de quien no debemos olvidar que tenía un programa en 1971 de corte netamente “progresista”, que incluía reforma agraria y nacionalización de la banca. Y después hay mucha gente que no quiere saber nada del pasado

A esa gente le molesta que temas que sucedieron hace cuarenta años sean titulares en los diarios, y es en parte comprensible, si no fuera porque esos titulares están, de alguna manera, enmendando una historia que quiso ser contada de manera caprichosa por parte de una camarilla de enfermos megalómanos, que consiguieron permear a la opinión pública al punto que a mucha gente le cuesta entender hoy, que el MLN no surgió como un grupo de resistencia al golpe, sino como un foco guerrillero con aspiraciones de tomar el poder, y que lo hizo diez años antes del Golpe de Estado

“Lo de Fasano fue una payasada”

-En cuanto al debate televisivo entre Amodio Pérez y Federico Fasano, a grandes rasgos, ¿qué evaluación realiza del mismo? ¿Qué conclusiones cree que pueden haber extraído, sobre todo los más jóvenes de hechos ocurridos en nuestra historia reciente?

-Yo asumo un rol importante en la organización. Fui quien se encargó de contactar a Federico Fasano y proponerle el debate. Luego llamé a la gente de Código País (Antonio Ladra, Alfonso Lessa y Aldo Silva) y les propuse hacerlo con ellos.

En tercera instancia nos juntamos con ellos y Fasano a pautar las condiciones. El resultado no fue el esperado desde el punto de vista periodístico, ya que faltó un guía y un moderador que los encauzara en una conversación menos críptica, que tuviera un sentido más amplio para el telespectador promedio, que debe haber entendido poco y nada del tema de las hojillas y el libro, que se llevó la primera hora del debate.

Creo que los jóvenes tuvieron la posibilidad de escuchar una campana distinta, que no es la de la derecha clásica pro golpista ni la de la izquierda dogmática sin un sesgo siquiera de autocrítica. Se trató de la palabra de un hombre, un individuo que planteó sinceramente cuál era su verdad y su objetivo. Salvarse, pero salvarse de militares y de tupamaros. Dejar un cierto pasado atrás y jugarse a una nueva vida junto a su mujer amada, dejando años de violencia, clandestinidad y disputas de poder en la interna de su organización.

Es una visión muy descarnada, y por eso es tan real.

Lo de Fasano en cambio es una payasada, un discurso impostado, un autoproclamado “salvador de la patria”. Ya nadie le cree.

-¿Cómo cree que la historia recuerde a Amodio si es que acaso ha de registrarlo?

-Como un líder tupamaro, responsable del desarrollo de su organización en un momento en que la propaganda armada era el objetivo. En la medida que el MLN apela a las armas como mecanismo en sí mismo le erra, pierde su halo romántico y se meteen camisa de once varas, porque lo cierto es que no tenían con qué bancar una guerra aparato contra aparato. Y eso fueron los Sendic, los Zabalza, los Huidobro y los Mujica, gente que perdió la brújula y mandó a la paliza y a la muerte a cientos de otros uruguayos que creyeron en sus delirios. Amodio Pérez vino a contar la otra historia del MLN, a reivindicarse y a poner algunas piezas en su sitio, y creo que lo logró en buena medida

-¿Cómo analiza, desde su rol de periodista, el tratamiento mediático que el tema ha generado?

-Por parte de los medios de izquierda, el esperado. Ninguneando, difamando y ofendiendo, así han cubierto la estadía de Amodio Pérez y las instancias judiciales. Hay una parte más objetiva, que de algún modo ha sabido sacar provecho de esta fuente -que es lo que es Amodio en definitiva-, una fuente valiosísima para la prensa y para los historiadores, y que ha difundido con justeza los aspectos más controversiales de su mensaje. Aún cuando el mismo pueda ir contra sus intereses políticos o sectoriales. Después están los charlatanes y los mandaderos, que son muchos más de lo que podría esperarse en los reducidos medios uruguayos, lamentablemente, que juegan para intereses empresariales, políticos o institucionales.

Allá ellos y sus víctimas mediáticas, que en este caso son sus lectores, sus escuchas o televidentes

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Falsos debates (3)

El falso debate, dirigido fundamentalmente “al gran público” de la caja televisiva, cumple un rol fundamental para los dueños de los medios de engaño masivo al público, “falsimedia”, órganos de los que son propietarios los mismos grandes grupos burgueses que son propietarios de los medios de producción nacionales: la tierra, la actividad industrial y la banca.

Esos mismos grupos burgueses, los burgueses de “la dependencia nacional” cumplen a través de esos medios el rol que no pueden cumplir los partidos burgueses tradicionales, su antiguo canal anterior al triunfo electoral “progresista”. Hoy esos medios cumplen el papel de los partidos blanqui-colorados que están debilitados, alicaídos y completamente desprestigiados.

Informar falsamente, desinformar, entonces, es una función de altísima prioridad, en lo que se denomina “la lucha ideológica” por la dominación de las cabezas y el pensamiento de las clases, capas y sectores explotados.

Con ese objetivo y para ese fin, se instalan los “debates informativos” que tienen libreto,  y finalidades bien obvias: hacer que ciertos temas –caros a la burguesía- tengan “reflejo popular”. Prioridad en todos ellos tiene un tema central: desprestigiar el cambio radical, revolucionario, con participación colectiva primero y masiva después, de los grandes postergados nacionales: los trabajadores y todas las capas y clases de asalariados. Si logran ese objetivo, podrán decir gozosos que han cumplido la tarea. Que han logrado implantar en las preocupaciones cotidianas de los ciudadanos votantes, “su agenda”, sus “temas”, sus “prioridades”.

HectorAmodioPerez, con sus preocupaciones, el afán de que se conocieran “sus verdades”, la gruesa capa de “agregados” que otros se encargaron de echar sobre sus espaldas, entraba en los cálculos posibles de “temas” a explotar.  Por eso su libro, fue publicado por Ediciones de la Plaza, una de las editoriales que se agrupan bajo el sello editorial del diario “El País” el principal baluarte de la reacción uruguaya, devenido por cuestiones políticas tácticas, en órgano “concertacionista” de la “crema” reaccionaria de ambos partidos: el “blanco” y el “colorado”. Los denominados “rosaditos”.

Ya hemos hablado anteriormente –en dos series de artículos, con el presente- sobre el tema general. Y lo hicimos también antes, cuando “su reaparición” en el año 2013. Ahora vamos a tocar otro tema que nos parece fundamental: lo que la prensa burguesa –y también la prensa “progresista” escamoteó al debate público. Unos y otros por un motivo sencillo: el mundo periodístico “oficial” se caracteriza por un desconocimiento fenomenal del pasado reciente, un afán desmesurado por no investigar, una renuencia profesional a bucear en las hemerotecas y archivos, todo, parte de la nueva mentalidad instalada de “hacé la tuya” y hacéla “cómoda y despreocupadamente”, sin romperte la cabeza con esa de pensar y hacer “periodismo investigativo”.

Las antiguas guerrillas en América Latina, fueron derrotadas, no por esfuerzos militares, simplemente. Fueron derrotadas principalmente, gracias a un trabajo de “inteligencia” que tenía la finalidad de ahorrar bajas en combate. Eso por un lado, por el otro, la violencia brutal, fascistoide, indiscriminada, ejercida contra las poblaciones civiles y todos los organismos que en nombre del viejo liberalismo, pusieran freno a sus excesos. Así se eliminaron preferentemente: dirigentes sindicales, la extendida red de militantes y activistas, los  dirigentes de organismos civiles humanitarios, educadores, asistentes sociales, personalidades universitarias críticas, parlamentarios y hasta dirigentes políticos que no se plegaran a las “exigencias” del “nuevo tiempo”. La ola posterior de “golpismo militar juntista” llegó cuando esa tarea previa, estaba instalada en la cotidianidad política de cada una de las naciones involucradas. Los “golpes” fueron la culminación y se dieron “antes de tiempo”, del tiempo en que inevitablemente la oleada de protesta popular y resistencia –inclusive armada- fuera totalmente irreversible. Fueron “golpes” para que no hubiera “revolución(es)”. Todo lo demás, particularmente las interpretaciones burguesas posteriores, omiten ese tema y la interpretación de “los dos demonios” del argentino Sábato, es la culminación de esos esfuerzos.

Señalado el tema “de la inteligencia” es necesario avanzar por él, y sus relaciones concomitantes.

Ya hemos escrito (ver serie Amodio en formato libro) que es necesario que todos aprendamos a orientarnos en medio del terreno minado de “las verdades, las semiverdades, las falsificaciones y las mentiras”

Amodio, con “sus verdades” y a lo largo de las mismas, desliza más de una.

Además de la notoria, “de que no estaba involucrado en colaboración alguna”, de que “no se había puesto el uniforme”, de que “no era el capitán Mandrake”, destrozada prácticamente con los testimonios de militantes conocidos y respetados como Julio Listre, el “Pochilo” Martel e, inclusive el antiguo obrero de Alpargatas, hay otras, que entran en el terreno de las semiverdades y de las falsificaciones.

El incidente que lo involucra a él, Wassen Alaniz y Wolf es una de ellas. Es imposible creer que en el episodio tuviera la intervención marginal que pretende. Wolf fue manipulado por personas que sobre él, tenían ascendiente, habían sido sus “jefes”, con todo lo que esto implica de consideración, respeto y acatamiento. Para nosotros, lo “atropellaron”, le vendieron “el verso” del esfuerzo humanista para “evitar derramamientos de sangre” y con esas artimañas lograron el objetivo de que les dijera dónde estaba situada la “cárcel del Pueblo”. Wolf era demasiado joven e inexperto en “los problemas internos”, inclusive en el tema de las “manipulaciones” y, en cambio, los otros eran expertos y viejos practicantes del vicio, como era moneda corriente en la cumbre de la pirámide, el vértice del “aparato”

Lo mismo podríamos decir de su supuesta colaboración con Cristi y con Trabal.  Es muy posible que Cristi (que era general, por tanto conductor o uno de los conductores de la campaña militar contra el viejo MLN-Tupamaros) se conformase con el “dato” de la cárcel del Pueblo, que era un galón importante, psicológico, en la campaña de mostrar éxitos y resultados inmediatos ante la Presidencia. Pero Trabal, es harina de otro costal

Trabal es parte fundamental de la corporación militar, en el plano de la “Inteligencia”. Y esa corporación estaba formada –y bien formada en sus fundamentos- por el mismo Pentágono. Sabían qué hacer con “la información”, sabían “organizarla”, sabían qué hacer con ella y como utilizar a los individuos que cayeran en sus redes. El padrón de la inteligencia, es formar “la calesita” y el que cae en la telaraña, queda prendido de la misma y no lo sueltan así nomás.

A esa corporación militar, en su rama de la “Inteligencia” solo le faltaban los datos sobre los que ejercer los conocimientos y las capacitaciones que habían adquirido en “los cursos”. Los “colaboradores”, los “quebrados”, los delatores, eran “el paño” sobre el cual cortar los moldes de los que estaban perfectamente compenetrados, la “materia prima” sobre la cual ejercer sus facultades.

Si la corporación militar, tiene en la fuerza bruta, el núcleo principal de sus esfuerzos para salvaguardar “el sistema”, la “inteligencia militar” subordinada al mismo fin estratégico, conlleva otros procedimientos y métodos.

Es lo que nunca pudo comprender cierto dramaturgo, “interrogador” de Bardesio, y que fue “paseado” por el mismo, en sus interrogatorios, donde dejó concientemente de lado, “la conexión norteamericana”, sus verdaderos asesores y por respetar esos principios Bardesio, después pudo contar con la colaboración yanqui para refugiarse en ese país, hasta que decidió volver. Es también la diferencia entre “un profesional” (que sabe lo que hace) y un amateur que de la “inteligencia” no sabía nada, ni siquiera la mitad de la misa, y con esas carencias –aún hoy alardea- este “antiguo jefe” y un improvisador sin capacidad y sin talento. Por “jefes” tan incapaces, fue que perdimos, por “jefes” así fue que tantos marcharon al sacrificio inútilmente

Volvemos a repetir la pregunta, que hemos hecho anteriormente. ¿Era HectorAmodioPerez parte de un esquema de la “inteligencia” militar uruguaya, durante el periodo Trabal, esquema que con la muerte del mismo, se archivó y caducó? ¿Porqué –desaparecido Trabal- Queirolo le “informa” a Lessa, que “Amodio está en Europa y hasta admite que se cartea con el mismo?

¿Es mera “casualidad” que un traidor marche al Paraguay y el otro es reinsertado en Europa con un sosia real, que recientemente ha sido descubierto? ¿Todo esto, era parte de un esquema de proyecto, que con la muerte de Trabal caducó?

Amodio, para asentarse en Europa, no solo precisó la colaboración inicial uruguaya, precisó además, la colaboración del Estado Español Franquista que lo recibió. ¿Era un remedo de topo, plantado para una jugada eventual posterior?

Todo esto que es parte, del padrón general de la inteligencia –inclusive sus eventuales conexiones con “el Cóndor” latinoamericano- es un tema que no ha estado presente en los programas televisivos, ni en los artículos de los diarios.

Era –al fin!!!- una de esas “guerras” con las que soñaron miles de oficiales de las fuerzas armadas uruguayas, antes de que degastaran sus vidas en las rutinas y la burocracia cuartelera, generación tras generación. Y era una “guerra” donde algunos oficiales se sentían “como los últimos centuriones” de un Imperio, que los traicionaba y los despreciaba constantemente. De ahí “la conexión francesa” inclusive los libros del Sr. Jean Larteguy, libro(s) de cabecera de más de un oficial torturador uruguayo y que se les daba a leer a los que dudaban o desfallecían ante “la necesidad” de la tortura sistemática de la población civil y el exterminio después, a que estaban abocados.

Es comprensible porque la prensa burguesa, privada, nacional, se detiene ante éste supuesto muro de contención de “sus investigaciones periodísticas”. Es comprensible porque todos ellos están en la “defensa del sistema” y llegado el caso, están dispuestos a repetir todos y cada uno de los tenebrosos pasos que dieron durante el juntismo militar que ensangrentó el Cono Sur de América Latina.

Hay algo más, en el caso de HectorAmodio

Amodio, en su vanidad inicial-ahora está más que menguada- reproducía el rol de antiguo jefe del “aparato” del cual estaba compenetrado. Era la soberbia falta de contenido, basada en éxitos y resultados espectaculares, pero sin posibilidades ni planes serios con continuidad. Todo terminaba en lo que encarnó –después del 85- la troika de EFH, Marenales y Mujica. Es por eso que HectorAmodioPerez no tiene críticas que hacer al ejercicio del gobierno, de sus antiguos compañeros y camaradas y, se refiere solo a episodios del pasado y su condena “a la muerte”, mientras a otros se les eximió de la misma. Es la muerte del proyecto revolucionario inicial en los términos que los ha formulado Jorge Torres en su libro crítico (La Derrota en la Mira)

La “liberación nacional” como preámbulo del “socialismo”, en vista de los resultados de todos los movimientos “de liberación nacional” en el resto del mundo, ha demostrado que todo ese “programa” eran frases huecas, sin contenido.

Útiles solo durante un tiempo y una época, que por suerte ha pasado a la historia sin pena ni gloria.

Aún hoy, el EME-Pepismo, sigue insistiendo con esa tontería, que es el justificativo para su práctica real que es el “neoliberalismo no ortodoxo” y el cretinismo parlamentario burgués más atroz. Desaparecidos los últimos líderes del periodo pasado (el “Pepe” Mujica, la “Tronca” Topolansky, el “Bicho” Bonomi) sus epígonos actuales el Sr. Alejando Sánchez, el Sr. Berterretche y otros se refugiaran en un “populismo” vago del cual ni ellos mismos saben a dónde los llevará

Son y serán los BOCAMAROS de los Últimos Días, como cierta secta evangelista

c.e.r.

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..." EL QUE TRAJO LA PELOTA NO PUEDE JUGAR...

YA ESTÁN LOS 11"...

 

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ARRIBA: MARENALES, BONOMI, ROSENCOF, AGAZZI...SENDIC (en la ventanita)...

ABAJO: AMODIO (con la pelota)...HUIDOBRO, MUJICA, TOPOLANSKY, MANUELA, ENGLER Y ZABALZA...

SALÚ

Walter

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LOS PEQUEÑOS AMODIOS DEL MLN (TUPAMAROS)

(Capitulo Uno)


No habré de hablar de Amodio Pérez. Tengo una sola coincidencia con ese personaje sombrío, manipulador y cómplice de traiciones múltiples.
Coincido con él en que estoy arrepentido de haber sido tupamaro. 
No arrepentido de sus principios y de sus valores pregonados públicamente y en sus documentos, en cuanto a la creación de un hombre nuevo, revolucionario y que entregaría su vida por la causa.
Me arrepiento de haber estado en una organización que creció en base a acciones militares espectaculares amplificadas por toda la prensa y que llego con sus actos a todo el mundo. Me entere tarde de quienes eran los que integraban las sucesivas direcciones y mandos medios del MLN.
De sus aspiraciones personales, de su mediocridad para realizar un análisis serio y profundo sobre las posibilidades reales de llevar adelante una revolución armada en un Uruguay que estaba muy lejos de acompañar semejante aventura.
De quienes negociaron con los militares mientras miles de jóvenes idealistas éramos torturados en los cuarteles.
De los que entraban y salían de los cuarteles y negociaban con militares y políticos de partidos tradicionales (que pensaban que por ahí los tupamaros llegarían a tomar el poder y había que estar bien con ellos).
Negociaron si el golpe seria “bueno” a semejanza del proceso nacionalista de los militares peruanos.
Los militares Cesar Martínez y Trabal estaban en esa línea y el MLN seria el apoyo a ese golpe nacionalista que liberaría a los presos encarcelados.
Esos dirigentes tupamaros estaban decidiendo sobre el futuro de miles de presos y sobre el futuro de todo el Uruguay.
Pero no pudieron con el golpe “malo” que dieron los militares fascistas en Junio del 73
Me entere tarde de quien era mi responsable militar (clandestino), que aparecía en nuestras reuniones secretas y llenas de misteriosos planes con su pelo teñido, una 9 milímetros en su cintura del lado izquierdo y una granada en el lado derecho.
Sus discursos y su estampa de “guevarista revolucionario” me llevaban a pensar: “Algún día podre llegar a ser como él??” .
Fue detenido en 1972 y paso a vivir en una casita dentro de un cuartel haciendo las mismas cosas que realizo Amodio Pérez.
Marcar compañeros en la calle y entregarlos a los militares. 
Se dice que vive en San Pablo con documento falso, cirugías y perdido para siempre. 
Con 17 años fui reclutado para integrar la histórica estrella de cinco puntas (Tupamaros). Me integre con mis sueños cargados del heroísmo del Che, de la Revolución Cubana, del Mayo francés, de aquel gigante velatorio y caminando por las calles de Montevideo llevando a su última morada a Liber Arce.
Con ese Robín Hood dentro de mí y la inocente creencia de que tomaríamos el poder para imponer justicia social, me hice tupamaro.

LAS CATEGORÍAS “A”, “B” Y “C” DEL MLN (TUPAMAROS)

(Capitulo dos)


Llegados al Penal de Libertad nos esperaba un negro panorama en el que podíamos terminar muertos en un “inventado motín” o de lo contrario estar presos por decenas de años.
Los golpes militares en la región y la consolidación fascista presagiaban muchos años de cárcel en principio.
El MLN estructuro dentro del Penal una Dirección Central ubicada en el Segundo Piso donde desde el punto de vista de los militares estaban los “pesados” del MLN.
Esa Dirección fue creando en los distintos pisos y sectores ( A y B) las respectivas Direcciones en cada lugar.
Eran 10 direcciones que tenían a su cargo a 100 compañeros cada una. Todas dependían de directivas centrales de la Dirección Central que estaba en el Segundo Piso.
La mentalidad burguesa, autoritaria, militarista e incapaz de la Dirección del MLN en la cárcel, estableció categorías para los compañeros. Expresando una concepción de que “ el que canto en la tortura es traidor” y siguiendo con la idea de que los “duros” son los verdaderos revolucionarios, estableció al igual que la dictadura con el pueblo uruguayo, las categorías A; B y C para definir a cada uno en función de cómo se comporto en la tortura o “maquina” .
Nunca se analizo caso por caso y viendo las circunstancias en que cada uno enfrento “la maquina”. 
En mi caso personal fui de los últimos en caer de todo mi grupo. Con tortura o no era prácticamente imposible que yo pudiera entregar algo.
Si yo hubiera tenido compañeros o información para entregar, habría “cantado”??? Nunca lo sabré, pero existió la posibilidad de que hubiera sido un pequeño Amodio.
Por esa circunstancia pase a integrar la codiciada categoría “A” del MLN en la cárcel. Pase a tener responsabilidades en mi Sector.
Fui designado Fajinero por mi responsable político y por lo tanto manejaba que preso salía a trabajar afuera ( carpidas, limpieza, etc.).
Yo le indicaba al soldado que preso salía de su celda por espacio de unas horas a respirar una especie de Libertad dentro del Infierno.
Mis compañeros sabían que yo era categoría “A” y mi responsable político me decía quienes eran los categoría “B” y los categoría “C”.
Estos últimos eran los que habían “cantado”. En qué circunstancias y como, no importaba. Estaban condenados a sufrir la cárcel de los militares y además la cárcel del MLN.
Tuve muchos problemas que me costaron muy caro por estar en total desacuerdo con esa política fascista dentro de una cárcel.
Los categoría “C” recibían trato especial de los “revolucionarios” categoría “A”.
Con los que cantaron no se podía “trillar” en los recreos, debían caminar solos en el único momento que podían tener un acompañamiento humano para resistir la cárcel.
Estuve en la misma celda por 2 años con un compañero que cayó el día que cumplió sus 18 años y canto a otros compañeros luego de una brutal tortura recibida. Su categoría era la “C”.
No dormía de noche y permanentemente lloraba y preparaba su suicidio. Conversamos mucho y comprendí porque motivos entrego compañeros. No tenía opción. Era un adolescente que jamás fue preparado por sus responsables políticos para enfrentar la tortura con algo de firmeza o ciertos “artilugios” que pudieran ayudarlo. 
El MLN creció y creció fundamentalmente con jóvenes que golpeaban la puerta del MLN. Las Facultades eran “cantones” del MLN.
Todos queríamos ser tupamaros, todos queríamos hacer la revolución en un país donde los uruguayos nos miraban y simpatizaban con nosotros pero no estaban preparados para acompañar a un grupo guerrillero con dirigentes que terminaron pactando con los militares torturadores

Fuente facebook de RUBEN BOUVIER