Envíopostaporteñ@ 1482

El futuro ya lo dijo en el pasado

En Posta 1480 la compañera Pelusa, en una nota F.Moyano – Siria” contesta, o supone que contesta, una nota mía (“Con gran alegría”), Posta 1478. Pelusa termina hablando de Uruguay, diciendo El futuro lo dirá”.

Es una situación algo extraña, porque coincido con prácticamente todo lo de Pelusa sobre Siria o Uruguay, pero lo que me hace decir es un disparate, no tiene nada que ver con lo que yo dije, menos aun con lo que HICE.

Pelusa dice:

Moyano justifica la invasión yanki a Siria porque los crímenes del actual gobierno sirio le abrieron las puertas, le dieron las causas, y compara una invasión extranjera a un Estado con el vecino que golpea a su "mujer legítima"; al que parecería Moyano defender por legítima y no por mujer. Ahora aclaremos sobre las invasiones a Medio Oriente. La invasión a Siria es llevada a cabo por EE.UU., Inglaterra al igual que con el apoyo y colaboración de la OTAN. Entiendo a través de su razonamiento, Fernando Moyano debió apoyar las invasiones a Irak y Libia”.

Vayamos a lo que dije en esa nota:

Hoy, el imperialismo ataca ferozmente en Siria, lo hace por sus propios intereses y no por la "democracia" ni los "derechos humanos". Pero ¿por qué PUEDE hacerlo? Puede hacerlo porque los crímenes del actual gobierno Sirio le abrieron la puerta, le dieron la escusa. Cuando alguien dice que es un "gobierno legítimo", es como si yo, si mi vecino casca a su mujer y viene la policía, lo defendiese diciendo que es el "marido legítimo".

No sé donde leyó “mujer legítima”. No es difícil de entender pero lo aclararé. Defiendo a la mujer golpeada por su marido por VÍCTIMA, y también defiendo a un niño (si es varón también) golpeado por su padre, o madre si es una madre golpeadora. El “marido legítimo” no tiene derecho a golpear a su mujer, y una madre tampoco puede golpear a su hijo, legítimo o natural.

¿Por qué el ejemplo? La izquierda condena la agresión del imperialismo a Siria. Yo la condeno, lo dije con toda claridad, no sé de dónde saca Pelusa que la justifico. Pero algunos defienden al gobierno de Bachar al-Assad y otros estamos en contra. Y entre los que lo defienden, algunos argumentan que es el “gobierno legítimo” de Siria.

¿Es un disparate estar contra los ataques yanquis y también contra Bachar al-Assad? Es curioso, en el mismo número de Posta se publica una nota "Siria. Entre la compasión y el cinismo", firmada por Roland Mérieux y Francis Sitel, tomada de Correspondencia de Prensa, que según dice Posta fue enviada por Pelusa (tal vez sea otra Pelusa).( nder : es un error las notas de Correspondencia son  enviadas por ellos o sea las notas son de diferentes autores )

Esa nota dice:“Sí, estos refugiados huyen del horror de Daesh [Estado Islámico] pero son, en primer lugar y de forma masiva, víctimas de la barbarie del régimen de Bachar al-Assad que, para salvar su poder dictatorial, lleva a cabo una guerra implacable contra su pueblo”.

Pero Pelusa dice esto:“Debemos dejar muy claro que: el más de un millón de sirios que abandonan el país en forma desesperada y suicida no lo hace escapando de Bashar al Asad, lo hace por los ataques del Estado Islámico”.

Difundir una nota no implica compartir todos sus conceptos, y eso habla bien de la mentalidad abierta de Pelusa, pero me llaman la atención esas diferencias. Hay otros ejemplos de posiciones completamente opuestas entre ambas notas. No tengo nada que objetar, Pelusa difunde sin comentarios opiniones contrarias a la suya y al mismo tiempo malentiende las mías, pero en ese caso lo único que me corresponde a mí es tratar de explicarme mejor.

Estos problemas son viejos, vienen de mucho antes que nosotros. Pero tienen algunos puntos notorios. Dice Pelusa: “Entiendo a través de su razonamiento, Fernando Moyano debió apoyar las invasiones a Irak y Libia”.

La Guerra de Irak y la invasión yanqui de 2003 motivó movilizaciones multitudinarias de repudio a la agresión imperialista en todo el mundo (36 millones), y también en Uruguay. Se formó acá un comité contra la guerra que convocó a una enorme manifestación de tal vez 50 mil personas por 18 de Julio, el 14 de febrero. Estuve desde el primer momento entre sus organizadores

Eso no significaba estar con Saddam Hussein, que encabezaba un régimen reaccionario mientras pretendía también ser nacionalista. No era un aliado en la lucha antiimperialista, era un obstáculo. Para una verdadera lucha revolucionaria y socialista en Irak, había que luchar AL MISMO TIEMPO contra Saddam y contra el imperialismo

Esto último lo dije en 2011 cuando la Guerra de Libia provocó también el rechazo antiimperialista aunque sin manifestaciones multitudinarias, en parte porque las opiniones estaban divididas. En Posta Porteña hubo varias opiniones. En abril de 2011 envié una extensa nota llamada “La izquierda y Libia

Palabra más, palabra menos, lo del párrafo anterior está tomado de allí. Sobre esas diferencias, decía: “NADIE DEFIENDE LA INTERVENCIÓN IMPERIALISTA. Pero hay quienes condenan de igual manera TANTO a la intervención imperialista COMO al régimen de Gadafi, y hay otros que tienen hacia ese último una condena no tan terminante o una cierta neutralidad, y, excepcionalmente (pero creemos que formando parte de una misma gama de posiciones afines) se llega a reclamar el APOYO EXPLÍCITO al régimen de Gadafi...”.

Y agregaba:“A riesgo de ser muy esquemáticos y tal vez injustos al tratar de sistematizar este entrevero, diríamos que todo el sector a la izquierda de origen nacionalista y/o estalinista es más vacilante al condenar a Gadafi, y en cambio la izquierda de origen socialdemócrata o de origen trotskista es más enfática en esa condena”.

Y hoy puedo decir lo mismo poniendo al-Assad en vez de Gadafi. Voy a hacerlo en esto que dije entonces sobre el llamado “socialismo árabe”

“El nasserismo (del cual Bachar al-Assad es parte y continuación) es uno de los procesos del nacionalismo burgués del Tercer Mundo de mediados del Siglo XX. Nunca fue anti-imperialista radical, al no ir a la raíz de la dominación imperialista. Algunos toman hoy por pasado anti-imperialista de Bachar al-Assad lo que solo fue el intento de maximización de la cuota de participación en la explotación capitalista que le queda a las elites de gestión local, dentro del modelo EXTRACTIVISTA de explotación de la periferia, pero sin romper su base... no es un programa revolucionario sino un intento de desarrollismo periférico. La debilidad de las burguesías locales y su carácter comprador y parasitario hizo que este proyecto de "lumpen-desarrollo" se liderase (en el caso de estos países árabes) por burocracias militares y otros estamentos bonapartistas sustitutivos asociadas al Estado. Pero su rol y función fue siempre burgués y semi-colonial... Estos conceptos que exponemos aquí no tienen nada de novedoso, han sido ampliamente desarrollados por los teóricos marxistas ampliamente conocidos que estudiaron este fenómeno durante varias décadas. Nosotros solo somos discípulos con algo de memoria”

Y lo mismo en esto, cambiando, donde decía Libia y Gadafi, por Siria y al-Assad: “¿Haríamos una alianza con Bachar al-Assad contra la intervención de EEUU? Por supuesto que lo haríamos, siempre y cuando deje primero él de bombardear las poblaciones sirias. No le vamos a pedir a los sirios que se dejen matar para no 'hacerle el juego' al imperialismo. NO PODEMOS RAZONAR EN FUNCIÓN DEL ENEMIGO, pensando que si el enemigo ataca a alguien entonces ese alguien es un amigo”.

Para definirnos ante los hechos tenemos que comprenderlos. Lo que ocurre en Siria es consecuencia de que ese bonapartismo ha entrado desde hace tiempo en decadencia. Esa decadencia provocó las rebeliones populares de la “Primavera Árabe” desde diciembre 2010 en adelante. El imperialismo aprovechó esa oportunidad para derribar esos regímenes bonapartistas e instalar otros más serviles todavía, simplemente títeres. Pero no pudo completar en su totalidad ese proyecto porque el capitalismo mundial enfrenta graves problemas globales, y los yanquis ya no hacen lo que quieren. Sacaron a Saddam pero cualquier cosa que hayan querido poner se cae sola. Más o menos lo mismo en toda la región. Con Bachar al-Assad pasó lo mismo pero con el paso cambiado, en vez de derrocamiento y caos, vino caos antes de llegar el derrocamiento.

Lo que realmente importa no es eso, sino POR QUÉ no han sido los NUESTROS los que derrocasen a Bachar al-Assad, o, en otras palabras, por qué no hay una “revolución socialista” en Siria.

Hacer la pregunta ya es encontrar la respuesta. ¿QUÉ ES una “revolución socialista”? Si ya no sabemos ni lo que es, no esperemos que ocurra. La pérdida de proyecto, o la confusión, es un fenómeno que ciertamente tiene sus causas que va mucho más allá de nuestra voluntad. El problema es que, ante esta confusión, algunos quieren cubrir el desamparo levantando como nuestras, causas ajenas. Y se llega al extremo de querer LEGITIMAR regímenes odiosos como el de Bachar al-Assad, porque tiene una contradicción secundaria con el imperialismo.

Lo que algunos no comprenden es que: a) las atrocidades de estos regímenes son producto de su propia caducidad histórica, es algo que no tiene marcha atrás; b) es por esta misma razón que estos gobiernos son verdugos de sus propios pueblos, y lo que verdaderamente es LEGÍTIMO es la rebelión popular contra ellos; c) la contradicción entre esos gobiernos reaccionarios y el imperialismo es una contradicción secundaria.

Claro, esto puede resultar poco entendible cuando ese conflicto secundario es lo que ocupa el primer plano. Y la lucha de los pueblos es casi invisible por las enormes dificultades que tiene para despegar nuevamente.

Y ES PEOR CUANDO NOSOTROS CONTRIBUIMOS A QUE ASÍ SEA. Hacemos eso cuando reivindicamos como “antiimperialistas” o “legítimos” a regímenes reaccionarios como el de Bachar al-Assad.

Esa nota mía de 2011 terminaba viendo distintos finales posibles de esa guerra, ganando unos u otros, con o sin Gadafi. Y decía: 

“LO QUE NO VA A OCURRIR es que al impulso de la continuidad de Gadafi resucite ahora el nacionalismo burgués, y que esto pueda significar un camino de liberación para los pueblos de la periferia capitalista”.

Y hoy, con mucha más razón aun, podemos decir lo mismo de Bachar al-Assad.

Porque las cosas cambian. Llama la atención que esa nota de Correspondencia mencione un par de veces al pasar a “los kurdos”. De lo que habría que hablar es del emerger de un proceso político, una rebelión popular independiente en el oeste de Siria, Rojava o Kurdistán sirio, con el respaldo del movimiento popular en Turquía, y que cruza las fronteras hasta Irán e Irak. Esta rebelión está impulsada por una organización política de izquierda, el PKK, Partido de los Trabajadores de Kurdistán. Esa región hoy red autónoma, independiente de facto, controlada por las milicias de las Unidades de Protección Popular (YPG). La ciudad fronteriza de Kobanê fue tomada por esas milicias en 2012 y resistió con ÉXITO el ataque feroz del Estado Islámico. En esta región, y también en una parte de Turquía, el PKK ha impulsado una nueva forma política que llaman “confederalismo democrático”, que implica democracia de base local, igualdad de género, y TAL VEZ un nuevo paradigma.

Entonces, si para ser antiimperialistas nunca tuvimos que tomar proyectos prestados de asesinos como Saddam, Gadafi, al-Assad, MUCHO MENOS AHORA.

¿Podía yo saber que esto pasaría, en tiempos de la Guerra de Irak, o de la Guerra de Libia? Claro que no, ¿cómo iba a saberlo? Lo único que podía hacer frente a ese desolador panorama, en vez de tomar banderas prestadas (y unas banderas de mierda, además) era confiar en el “viejo topo” de la lucha de clases.

¿Puedo saber hoy si esta experiencia de Rojava saldrá adelante o si fracasará, será aplastada, si se degenerará, corromperá, si aparecerán cosas que no puedo compartir? No puedo saberlo, aunque supongo que en alguna medida todo eso ocurrirá, sin duda, y TAL VEZ pueda ser superado. Solo puedo saber que si ahora apareció una nueva forma de rebelión popular, si ha crecido, si ha logrado triunfos, si está en pleno desarrollo, esto es el “hocico” que asoma de ese viejo topo.

“... a través de su razonamiento, Fernando Moyano debió apoyar las invasiones a Irak y Libia”.

No. A través de mi razonamiento, ni debía hacerlo ni lo hice. Rechacé esas invasiones imperialistas estando AL MISMO TIEMPO en contra de Saddam, Gadafi, al-Assad. ¿Era eso equivocado? Parece que no. Y sobre todo no me arrepiento hoy de algo que dije aquella vez en esa nota.

¡UN POCO MÁS DE CONFIANZA EN LAS FUERZAS PROPIAS, CARAJO!

FERNANDO MOYANO

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No comparto el planteo de Fernando Moyano

(p.p. nro. 1478, 1 oct. 2015)

«Dice Fernando: “Hoy, el imperialismo ataca ferozmente en Siria, lo hace por sus propios intereses y no por la "democracia" ni los "derechos humanos". Pero ¿por qué PUEDE hacerlo?

»Puede hacerlo porque los crímenes del actual gobierno sirio le abrieron la puerta, le dieron la excusa.»

El sistema de poder con eje en EE.UU. (mejor dicho en EE.UU.-R.U.-Israel) no necesita crímenes de sus víctimas potenciales para actualizar una acción contra ellas.  Es cierto que los elencos de poder con asiento en EE.UU. invocarán verdaderos defectos o falencias de las posibles víctimas  de su expansión y creciente dominio mundial.

Pero el mecanismo de poder y expansión tiene su propia dinámica, su propia necesidad.

Si no puede recurrir a verdades para alcanzar determinado objetivo,  recurrirá a falsedades o sabotajes. Así ha operado ITT, Henry Kissinger,  EE.UU. contra Allende en los ’70.

En los ’50, Mossadegh introdujo una formidable serie de reformas en Irán. Ese Irán era despótico, pero el sha no supo/pudo enfrentar la ola democratizadora de Mossadegh. Pero desde EE.UU. supieron cómo hacerlo. Remataron con un golpe de estado militar  con tropas estadounidenses que humillaron públicamente a Mossadegh, y se lo envió a prisión.

EE.UU. no ataca o invade a regímenes despóticos, como el de Assad o el de Hussein. Ataca, engulle, porque “necesita”. Así pasó con las tierras norteamericanas, con México, con los casos de Chile, Irán y tantos otros.

Y lo que necesita es oro, petróleo… lo que necesita  es lo que lleva a invasiones, guerras… y si no hay crímenes que achacar (generalmente hay), se los remodela, se los genera…

No solo no comparto este aspecto del escrito de F.M. Aun compartiendo tantos otros, considero que éste es un error garrafal. Me duele por él.

Luis E. Sabini Fernández