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Guerra social y telaraña imperialista en Siria (2011-2015) V

5. Bashar al–Assad, de su inminente caída a su fortalecimiento

Como decíamos al principio, siguiendo la estela en el reparto internacional de las tareas y del mercado mundial, sectores de la burguesía internacional apoyarán al partido Baaz y su familia presidencial desde el comienzo de las protestas. Irán, Rusia, pese a que al principio del conflicto hizo ciertas concesiones a la oposición burguesa, y China, serán sus principales valedores. Miles de soldados iraníes, junto con miembros de tropas de élite de Hezbollah llegaron para defender las ciudades estratégicas en 2012 y grandes dotaciones de armamento fluyeron desde Rusia. Pero este apoyo internacional no es ni mucho menos lo decisivo en el mantenimiento y fortalecimiento de Assad como todos nos quieren hacer creer

Lo decisivo es precisamente el proceso de transformación de la sublevación proletaria iniciada el 15 de marzo de 2011 en guerra imperialista. Es dentro de ese proceso donde se va a fortalecer el gobierno de Bashar Al– Assad. Lo que parecía una inminente caída ante el debilitamiento de todas sus fuerzas fue tornándose en su contrario. La fuerza del proletariado que había encasquillado las armas de los cuerpos represivos sirios, que había llevado la contestación a todo el país y cercaba el centro de la capital, empezó a decaer al mismo tiempo que la guerra de clases iba transformándose en guerra imperialista.

. Así, a medida que avanza esta transformación, el «campo rebelde» va recibiendo armas de fuerzas internacionales de la burguesía. Evidentemente, esas armas van a sectores controlados por esa burguesía y cada vez se desarma más a los «incontrolados» como en Alepo, especialmente en Ashrafiyeh y Sheikh Maksud, donde en el 2012 hay fuertes enfrentamientos con proletarios que se resisten al encuadramiento del ELS. A la par que esos sectores burgueses estructuran el aspecto militar y administrativo, se va liquidando y/o encuadrando las estructuras organizativas de las que se había dotado el proletariado /27

Con el aumento de la financiación internacional de la «zona rebelde», va creciendo la fuerza de las fracciones burguesas frente a las expresiones proletarias. Y todo eso se va a desarrollar hasta decantar la situación en un dominio casi total de la burguesía en detrimento del proletariado  Pero ese proceso de afirmación de la guerra imperialista no se hace sin debilitar al mismo tiempo la «zona rebelde». La imposición de las trincheras burguesas tendrá un coste. Pese a que se consigue arrastrar a los proletarios a esas trincheras de nuestro enemigo de clase, la combatividad y participación del proletariado no será la misma.

Así, a medida que el proletariado va hundiéndose en la masacre imperialista y percibe que se le escapaban de las manos las riendas de su propio movimiento, que toda una cúpula de antiguos oficiales y altos cargos del ejército —los mismos que planificaban y organizaban su masacre en tiempos recientes— se ponen al frente de la lucha enarbolando la bandera de la libertad; cuando asiste a todos los tejemanejes que esos dirigentes hacían con esos Estados que siempre le reprimieron y masacraron; cuando vive en su propia piel la vida y la libertad de las zonas liberadas, caracterizada también por el terror burgués, se presente islamista o laico… En definitiva, cuando comienza a comprender aunque sea primariamente su papel como mera carne de cañón en un conflicto entre bandos burgueses, y ante la incapacidad general que manifiesta para darle la vuelta a la situación, de darle otro impulso de clase a los acontecimientos, se extiende, como hemos expuesto más arriba, la desmoralización, la deserción en las filas del ELS, el éxodo masivo

«Ya no queda nada de aquello por lo que salimos a la calle […] No hemos recolectado los frutos que hemos sembrado y además, seguimos muriendo. Ya no creo en la revolución. Hemos perdido y hay que asumirlo. Me marcho de Siria para no volver nunca más […] La gente sabe que la revolución se acabó» /28

Es cierto que hay sectores y lugares, donde el proletariado consigue darle cierto impulso, incluso armado, a su rechazo a esta oposición burguesa pero sin perspectiva y apresado en última instancia por otros lazos burgueses, e incluso llegando a percibir como un mal menor el antiguo régimen de al–Assad. La región conocida como Rojava será una de las zonas donde el proletariado desmarcándose de esa oposición burguesa trate de defender sus intereses de clase, sin embargo, acabará acorralado en el nacionalismo kurdo y la gestión comunalista /29

 Encontramos aquí, en todo este proceso de afirmación de la guerra imperialista, el factor determinante que explica el mantenimiento de Assad en el poder

Es significativo que gracias a la ideología del mal menor, a las insoportables condiciones que despliega la guerra imperialista y una mejor gestión de la miseria que la de la oposición burguesa, el gobierno fue recuperando cierto crédito entre sectores de la población y reestructurando su ejército con la ayuda esencial de fuerzas paramilitares. Es evidente además que el gobierno se aprovecha y canaliza a los proletarios que defienden sus casas, su familia y su pellejo frente a las hordas islámicas rebeldes como en Al–Qusayr, punto de inflexión del avance de la oposición burguesa. Lo que pone de manifiesto todo esto es que la liquidación del proletariado fue tan brutal según fue avanzando el 2012 que la oscilación entre uno u otro campo burgués no puede sorprendernos, pues no hace más que demostrar la similitud de ambos bandos, el terror impuesto, la ausencia total de la alternativa clasista y la desorientación y profunda fosa que cava nuestra clase.

notas 

27 La Coordinadora de Comités locales, tentáculo del CNS, logrará encuadrar/ estructurar una veintena de comités locales que servirán de herramientas de administración que, englobados en los Majlis thawar (consejos “revolucionarios”), formarán gobiernos provisionales en las “zonas liberadas” por el ELS.

28 Yosef Abobacker, estudiante de la universidad de Alepo.

29 Ver el apartado siguiente donde profundizamos en esta cuestión

Proletarios Internacionalistas