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Venezuela/ a este gobierno sólo le interesa el poder y habrá voto castigo

A continuación, tres mini entrevistas: con Luis Fuenmayor, candidato a diputado por el Movimiento al Socialismo, ex rector de la UCV y ex asesor de Hugo Chávez, con Luis Remiro, dirigente estudiantil del opositor Primero Justicia y con Rafael Uzcátegui, sociólogo y coordinador de la ONG Provea.

Brecha, Montevideo, 4-12-2015 Edición 1567

Con Luis Fuenmayor, candidato a diputado por el Movimiento al Socialismo, ex rector de la UCV y ex asesor de Hugo Chávez

“A este gobierno sólo le interesa el poder”

— ¿Por qué no ha habido voluntad para cambiar el modelo rentista en Venezuela?

—Porque es más fácil sacar una materia prima que está en el subsuelo, envasarla y venderla. Sobre todo si esa materia prima tiene altos precios en el mercado y es necesaria para mover la maquinaria industrial mundial. Es mucho más fácil dedicarse a vender crudo que a transformarlo, necesitas hacer menos esfuerzo educativo, menos esfuerzos de investigación y desarrollo tecnológico. Este gobierno no está interesado en hacerlo, no tiene proyecto de país, sólo le interesa el poder. A mí me costó darme cuenta de eso. Quienes lo apoyábamos creíamos que con Chávez íbamos a arrancar un programa de desarrollo de la industria petrolera. No nos autoengañemos. En este gobierno, seudoizquierdista y seudoantimperialista, las relaciones comerciales siguen igualitas, Estados Unidos es nuestro primer comprador de petróleo.

— ¿Y cuál es la alternativa?

—Usted toma el programa petrolero de Leopoldo López, de la derecha, y es igual al de este gobierno. Ninguno de los dos plantea el desarrollo petroquímico, ninguno de los dos propone la construcción de astilleros para la construcción de flota propia, tampoco que los seguros y reaseguros de la carga estén en manos venezolanas. Eso hoy se lo llevan grandes consorcios extranjeros. Este gobierno negocia con otra burguesía, con otros empresarios, y les da facilidades.

—Usted también critica la presencia de militares en este gobierno. ¿Qué influencia y participación tienen?

—Cuando ellos dicen que este es un gobierno cívico-militar yo digo que es militar-cívico. Más o menos la mitad de los cargos ejecutivos de los ministerios, de las fundaciones, de las empresas del Estado, nacionales y regionales, están en manos de militares. La mitad de las gobernaciones están en manos de militares. Y los militares no son más eficientes que los civiles, son menos eficientes, porque su forma de trabajo sirve para algunas instituciones pero no para otras. Chávez era militar y ese era el sector donde tenía su gente. No entendía que un presidente no puede ordenarle a un ministro como un general le ordena a un coronel. Chávez no entendía que alguien pudiera tener una opinión distinta a la suya. La formación militar hace que se obedezca aunque quien mande no tenga razón. Usted no puede manejar así el Ministerio de Salud, y ese ministerio ha estado manejado por militares.

—Precisamente, el gobierno defiende su gestión en el área de la salud.

—La idea de colocar los módulos de atención primaria en los centros poblados muy pobres es buena. Pero eso no puede estar bajo el control de la misión médica cubana, como ocurre ahora, sino bajo el control del Ministerio de Salud venezolano. Además, se creó un sistema paralelo de formación de médicos que se llama “Médicos integrales comunitarios”, en principio destinados a la atención primaria. De ahí salen unos muchachos muy mal preparados. Yo cuestiono la formación, porque la formación de médico debe ser universitaria. Ahora esos médicos, que eran para la atención primaria, están atendiendo en los hospitales. La universidad hizo evaluaciones independientes y están muy mal formados. Deberían dedicarse a la atención primaria, tratar lo común, lo elemental, y derivar.

Con Luis Remiro, dirigente estudiantil del opositor Primero Justicia

“Va a haber voto castigo”

—El gobierno dice que la oposición no tiene agenda.

—Yo podría decir lo mismo del chavismo. Toda la Mesa de Unidad Democrática (MUD) plantea retomar el sistema democrático, porque ahora mismo no hay equilibrio entre los poderes públicos. Gobierno y Estado están fusionados, con el partido oficialista también. Cuando hay ventajismo, cuando se usan las cadenas de radio y televisión para hacer campaña política, el Consejo Nacional Electoral no se pronuncia. Las elecciones de este domingo no son elecciones parlamentarias solamente, porque está en juego el futuro del país. Si el gobierno mantiene la mayoría no habrá manera de controlar los abusos constantes de poder.

—Nómbreme propuestas concretas de la MUD

—Existen dos proyectos macro. Uno es el de la ley de amnistía, porque aquí hay una situación de persecución política, como en el caso de Leopoldo López o Antonio Ledezma. La ley del primer empleo es otra propuesta de la oposición. Lo que pasa es que el aparato comunicacional del gobierno se ha dedicado a imponer su discurso, diciendo que la oposición no ofrece nada. Pero el voto que viene no es por una propuesta parlamentaria, aquí le puedes decir a la gente que le vas a dar oro, eso no importa, porque lo que viene es un voto castigo, y es precisamente eso lo que a mi parecer le va a costar al gobierno estas elecciones. Hay demasiado cansancio, demasiado desgaste

—La propaganda electoral de la oposición es casi nula. ¿A qué se debe?

—Los costos son demasiado altos y estamos compitiendo con el Estado y todos sus recursos propagandísticos. La estrategia de la oposición ha sido, como no hay espacios en los medios de comunicación, ir directamente a la comunidad. Todos los partidos que conformamos la MUD estamos recorriendo casa por casa. Y en este momento todas las encuestas dan una amplia ventaja a la oposición, hasta las mismas encuestadoras utilizadas por el chavismo.

Con Rafael Uzcátegui, sociólogo, coordinador de la ONG Provea

“La oposición tiene una grave crisis de representación”

— ¿Cómo ve el escenario preelectoral?

—Las últimas elecciones se han planteado como ésta, en términos de estás conmigo o contra mí, la victoria o la derrota final, la continuidad o el derrumbe. Eso hizo que muchos activistas sociales que habían trabajado juntos en las décadas del 80 y el 90, hoy sea imposible que lo hagan. La polarización ha roto el tejido social, hay una guerra civil simbólica de baja intensidad en todos los niveles, familiar, social, cultural.— ¿Qué valoración hace de los gobiernos chavistas?—En el momento de bonanza económica el presidente Chávez lanzó las misiones sociales que desde Provea, organización de derechos humanos y educación, siempre saludamos. Pero si tomas indicadores sociales anteriores, entre el año 1958 y 1982, son similares a los de los mejores tiempos de Chávez. En ese período se dio la masificación y gratuidad de la educación primaria, secundaria y universitaria, la reducción del analfabetismo, la construcción del sistema hospitalario público.

—Eso no coincide con el discurso oficialista

—Toda esta política distributiva ya había existido en Venezuela. Chávez no inventó la educación gratuita, ocurre que a partir del año 89, con el Caracazo y la ofensiva neoliberal, tuvimos diez años de crisis y los indicadores sociales se derrumbaron. Por eso creo que Chávez tiene más continuidades que rupturas con la historia venezolana. Utilizó los recursos del petróleo para generar políticas asistenciales que tuvieron resultados a corto plazo. Además, no fue el primero en nacionalizar el petróleo. En el 75 el Estado tomó el control de la industria petrolera y las multinacionales salieron del país. Esa relectura de la historia venezolana para ayudar a la construcción del mito bolivariano es muy cuestionable

—La delincuencia es vista como uno de los principales problemas del país. Contra ella el gobierno de Maduro lanzó el Operativo de Liberación del Pueblo. ¿Cómo lo analizan ustedes?

—Es un operativo de seguridad ciudadana de mano dura, aprobado el 15 de julio de este año. Con Chávez se inició un proceso de reforma del modelo policial y se creó una nueva policía. Cuando llega Maduro al poder lo primero que hace es militarizar de nuevo la seguridad ciudadana. Con Chávez, las redadas y los operativos de mano dura en los sectores populares se habían acabado, y ahora vuelven con Maduro. El argumento es que la delincuencia tiene secuestrada a las zonas populares

— ¿Qué pasa con la oposición?

—Dentro de la oposición hay una grave crisis de representación. No ha entendido o no le interesa entender lo que ha pasado en Venezuela en los últimos años, lo que ha significado el fenómeno de Hugo Chávez para este país. Sólo hay un cambio por parte de Henrique Capriles, que reconoce que hubo avances sociales y que la Constitución bolivariana es buena. Chávez es un producto legítimo de la cultura venezolana, de la cual todos somos parte.

Correspondencia de Prensa - Ernesto Herrera