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SIMÓN SÁEZ MÉRIDA / Hay hombres que luchan toda la vida

TESTIMONIOS LIBRES de Simón Sáez

parte(4)

La fuga del San Carlos

La fuga de Teodoro y Pompeyo fue negociada. La mujer mía escribió un artículo en El Nacional diciendo eso y se molestaron. Yo me apoye en unas declaraciones de Pulido Tamayo. Pulido Tamayo era el jefe del cuartel San Carlos. Inicialmente el proyecto, al margen de la negociación yo estaba metido allí, es decir yo iba a salir en libertad, me iban a sacar a mi, pero a última hora García Ponce se opuso a que yo saliera, yo no lo sabía lo supe después, porque yo ensuciaba un poco la imagen política que ellos querían cobrar en la calle que era la paz democrática, la pacificación, esa es la palabra. Y yo como teníamos una guerrilla en El Bachiller y uno seguía teniendo un lenguaje duro contra el gobierno, yo no podía estar allí, porque yo iba a enturbiar la imagen que había que dar allá. A última hora me llama Pompeyo y yo los veía a ellos con un misterio y una vaina y yo bueno: ¿qué pasa chico, hay un golpe aquí? Y me dice Pompeyo: yo te voy a explicar. Bueno ya como a las 6 de la tarde, 6 y media por allí, se meten a mi calabozo y me dicen: mira cabezón –¡yo no soy cabezón, eso son vainas de los demás!- tenemos que hablar contigo. ¿qué pasa hay un golpe? No, no, no, nosotros nos vamos a fugar. ¿cómo que nosotros y yo cómo quedo allí?

Espérate un momentito, ya el túnel salió al calabozo donde esta Guillermo. Guillermo García Ponce y Petkoff, nos vamos a fugar ya a las 7 de la noche, ya dentro de un rato nos fugamos y nosotros queremos que tu colabores con nosotros. Y yo: bueno ¿por qué no nos llevan? No es que tu no cabes en la camioneta y que pa´lla y que pa´acá y esto y lo otro. Y le digo yo: pero bueno ¿cómo que no quepo en la camioneta? Una camioneta pick up, uno va acostado en el piso y caben una docena de carajos unos encima del otro. No es que se tiene mucho riesgo, etc. No podemos hacer mucho bulto humano dentro de la camioneta. Y les digo: bueno si ustedes se van, después que ustedes se vayan me voy yo.

Y entonces Teodoro dice: no, no, no lo que pasa es que ese túnel se ha equivocado varias veces y tiene unas ramificaciones así, son ciegas, pues. Hay una sola línea recta, una sola línea hábil, las demás son ciegas, entonces tu te metes por allí y que te vas a encontrar, y si te pierdes allí, y si te asfixias allí. Total que yo me di cuenta que no querían llevarme. Y yo pensé después que estos se vayan me voy yo. Me acuerdo que cuando yo les dije que yo iba a colaborar Pompeyo me abrazo, ¡coño, yo sabía que tu ibas a colaborar con nosotros!

Me regalo «La casa verde», estaba de moda la novela de Vargas Llosa y Petkoff que le habían regalado «El siglo de la luces» de Carpentier me lo regaló entonces. Los libros así como premiándome pues, por mi colaboración.

Yo de todas maneras salí. Ellos se fueron y yo salí a eso como de las10 de la noche. Porque el camarada que había quedado allí, un dirigente campesino, me dijo: yo tengo que llamar al guardia para decirle que estos se fugaron. Y yo: bueno pero que vaina es esa porque tu le vas a decir, que lo descubran ellos, si se dan cuenta dentro de un mes, que lo descubran dentro de un mes. Dijo: no, es que Guillermo me dijo que había que informar. ¿Por qué le vas a informar si yo me voy a ir por el túnel? Era para que yo no me fuera, y empezamos a discutir. Y le dije: no, no, tu no me echas esa vaina de dejar tapar ese túnel allí. No, es que Guillermo me dijo. Y a cada rato: mire Guardia. Y yo, no, no, no es nada, no es nada, que éste tiene diarrea yo le doy unas pastillas aquí una vaina. Pero empeñado, él de buena fe, no era de mala fe, un campesino de esos muy leales, el viejo Villaparedes cumpliendo órdenes y como en el Partido Comunista la cosa era así. El comunista no pensaba, le decían mátese y el tipo que está allí mátalo. Por fin yo lo convenzo y le digo: bueno chico vamos a esperar hasta las 10 de la noche, yo me voy a ir por el túnel, vale, de manera que déjate de vainas. Claro ¿cuál era la colaboración que quería Pompeyo y Teodoro? Que a las 7 de la noche aproximadamente iba a venir el suboficial que era amigo nuestro, de apellido Silva Acuña, e iba a contarnos, pero claro contar 5 personas, sin bajarse de la pasarela, viendo para el patio del calabozo ya él sabía que habían 5. Él llega y dice: epa, profe ¿cómo está la cosa? Bajo un poquito para jugar un ajedrecito. Le digo: coño no mano, yo tengo una diarrea vale, me intoxique con una manzana y estoy aquí, pero bueno.

No. No, pero bajo. No aquí yo no puedo pensar en un ajedrez no hay necesidad de bajar. El problema era no dejarlo bajar. El tipo llegó como 10 minutos después que estos se metieron al túnel. Bueno pero hablamos una pajita. Y yo de dije, No, no, no, me siento muy mal.

Bueno ¿y Pompeyo? Nosotros habíamos bajado unas sábanas de ropa sucia que hacíaia como de puerta del calabozo de García Ponce, y el decía, Bueno ¿y Pompeyo, y Guillermo y Teodoro?, epa Pompeyo ¿qué hubo, cómo esta la cosa?. Porque él era muy confianzudo. Y le digo: no te van a responder porque están ahí en una reunión de alto nivel entre los tres que están decidiendo quién sabe que vaina, después saldrá humo blanco. Y sigo hablando con el tipo, yo estaba con el viejo Villaparedes, solos. Y ellos se habían metido en el túnel.

Pero entonces, conversando yo después con el jefe del cuartel San Carlos que hubo campaña por mi libertad, etc. Cuando habló del túnel dijo: mira el túnel, en una de las inspecciones que hicimos, encontramos que en una de las partes de atrás había un hundimiento grande, no era una grieta sino un hundimiento, entonces levantamos una información para que se hiciera una inspección de ese hundimiento y le pasamos la información a Ramón Florencio Gómez, al Ministro de la Defensa, y el Ministro nos dijo dejen eso tranquilo allí que eso es un problema de alta política, si ustedes quieren hablen con Gonzalo Barrios. No si usted dice que es alta política. Y después cuando salió Pulido Tamayo dijo concretamente que fue una cosa negociada. Para reforzar la paz democrática y arrinconar a los duros que eran el MIR con sus fracciones, entre ellas lo que después sería Bandera Roja.

Yo me metí en el túnel a las 10 de la noche y anduve en el túnel – era de 60 metros- como unos 20 metros y hubo un momento en que me faltaba aire y sentía que me faltaba oxígeno que estaba como asfixiándome. Yo no sabía porqué, yo entonces era un tipo, tenía casi 40 años, levantaba pesas, hacía ejercicios, jugaba ping pong, jugaba pelota vasca. Yo que he sido deportista toda la vida, me sentía muy bien, pero allí me sentía de repente como un Simón de hoy. Entonces me salí de allí y me pregunta Villaparedes:¿qué te pasa? Coño, no se, me falta aire, además pensaba, coño si yo me muero en el túnel los demás van a ser tu sabes los héroes y el pendejo, el que no era comunista fue el que se asfixió. Pero aún así yo sigo en la cama, sin poder dormir y me vuelvo a meter como a las 2 de la mañana y la misma vaina.

Bueno por fin me duermo y entonces me despierta el oficial y me dice: ah profe el viejo Villaparedes se metió a cómico ahora, me está diciendo que Pompeyo, García Ponce y Petkoff se fugaron. Apenas el tipo le abrió la puerta y le llevó comida allí a las 7 de la mañana fue corriendo y le dijo que se habían fugado. Y yo: ¿qué?. Si, que se fugaron. Mira yo no se, yo estoy durmiendo aquí, yo no se. Vengan para que vean el calabozo y lo agarraba por el brazo al oficial, hasta que se lo llevó para allá y el tipo se derrumbó: ¡ay coño de su madre, me jodieron mi carrera, me jodieron mi carrera! y que p‘alla y que p‘aca. Bueno, inmediatamente fue con la noticia y vinieron otros soldados para allá y vino el jefe de la división de Caracas a interrogarnos a Villaparedes y a mí. Decía: bueno chico yo te agradezco mucho que no te hayas fugado, que te hayas quedado aquí. Y yo por dentro: coño que bolas tiene éste. No vale, yo estaba dormido, yo no sabia nada de eso, yo estoy ignorando toda esa vaina, yo no tengo nada que ver con eso. Entonces, lo del túnel fue negociado. Julio Tamayo declaró en la revista Élite que todavía existía, explicando porque fue eso, el hundimiento, el informe a Ramón Florencio Gómez que era Ministro de la Defensa, a Gonzalo Barrios. Por supuesto los que estaban colaborando con el árabe Simón en la bodega no tenían conocimiento de ningún arreglo. Y a este muchacho López cuando lo consiguieron por ahí por Baruta lo mataron a tiros. Así de sencillo. El trío éste si sabía pero los demás de abajo no sabían y estaban trabajando con una gran fe y una gran abnegación. Por eso es que la historia de la izquierda aquí esta contaminada de traiciones, de sinverguenzuras. ¡Horrible!