Quousque tandem abutere, Bilbao, patientia nostra?
Quam diu etiam furor iste tuus nos eludet?
Quem ad finem sese effrenata iactabit audacia? (1)
A veces siento que Postaportenia oscila entre la pluralidad y el eclecticismo más desconcertante, salvo que haga uso de la provocación, -no en el sentido descalificador en la acepción estalinista- como un disparador para inducir alguna respuesta destemplada.
Cuando leo a Luis Bilbao revivo la zozobra de una relación conyugal malavenida, en principio me entusiasmo creyendo que voy a entender para persuadirme finalmente que resulta imposible hacerlo.
Quizás sea desmesurado el exordio de Cicerón en la catilinaria para calificar la actitud de Bilbao, pero sin dudas que abusa de nuestra paciencia, confundiendo silencio con aquiescencia.
En su último artículo, donde ensaya un análisis de coyuntura sobre la victoria Macrista en los recientes comicios, luego de demoler las ilusiones reformistas de la débil y desestructurada izquierda institucional argentina y de fustigar los oportunistas de turno, termina dicho análisis, marcándole la hoja de ruta a los revolucionarios de su linaje concluyendo que “En lo inmediato está el objetivo clave de defender la Revolución Bolivariana de Venezuela….???
Sentenciando luego que “las tareas de las fuerzas revolucionarias no deberían perder un instante en programar una sucesión de reuniones que culmine en 2016 en un gran encuentro nacional para la fundación de una alternativa verdadera, creíble y capaz.”
Definitivamente “cualquier sorete echa humo” en estos tiempos trágicos , cuando escucho a Luis Bilbao arrogándose ser un revolucionario que orienta a otros revolucionarios y definir a esa banda de truhanes quinto republicanos, ante los cuales palidece la definición de Marx sobre Luis Bonaparte y su Sociedad de Beneficencia en el 18 Brumario-, como revolucionarios me siento tentado a glosar a Ernesto Guevara cuando refería a los dos estadios de dignificación de un aprendiz de revolucionario en un pasaje de su diario de la guerrilla en Bolivia del día 8 de agosto de 1967 , a dos meses de su combate final, decía el Che: Es uno de los momentos en que hay que tomar decisiones grandes; este tipo de lucha nos da la oportunidad de convertirnos en revolucionarios, el escalón más alto de la especie humana, pero también nos permite graduarnos de hombres; los que no pueden alcanzar ninguno de estos dos estadios deben decirlo y dejar la lucha.
“Usted Bilbao, no es capaz de diferenciar una insurrección o un acto de violencia revolucionaria, de una riña de borrachos en los tablones de una cancha de segunda división.
Y recurriendo a su florida glosa, definitivamente hay algo peor que un oportunista: uno incapaz de acertar la oportunidad. Y usted recurre en el mismo error, ya se lo señalo el licencioso y reaccionario embajador Bolivariano acreditado en Argentina, Gral. Martínez Mendoza, más conocido entre sus allegados como remache o “Mr. Ten”, deje de hablar imprudencias sobre “los restos en desbandadas de esa ficción denominada “kirchnerismo”, dejara de acertar nuevamente, en la hipótesis de un resultado incruento para los Apparátchik bolivarianos, la oportunidad o la esperanza de volver a ser beneficiado por las mesadas de petrodólares de esa especie de satrapías macedónicas en decadencia ilevantable de PDVSA y de BANDES, de los cuales succionó varios cientos de miles, como Heinz Dieterich y otros apologistas bolivarianos con el “marbete" del socialismo del siglo XXI.
MEDARDO INESTROSA
(1)
¿Hasta cuándo, Bilbao, abusarás de nuestra paciencia?
¿Hasta cuándo esta locura tuya seguirá riéndose de nosotros?
¿Cuándo acabará esta desenfrenada audacia tuya?