La izquierda y su subordinación al kirchnerismo
Este 25 de enero se realizó una reunión para coordinar una acción común de la izquierda en relación a la detención de Milagro Sala. El resultado fue que desde los más peronizados (PTS, NMAS) hasta los que pretendían una mayor distancia (PO-IR), terminaron bajo el ala de Cristina. Toda la discusión se redujo al grado de servilismo que convenía mostrar.
La reunión, en sí, resultaba curiosa, ya que casi todas las organizaciones que allí estaban no se habían delimitado de la Tupac Amaru y habían propuesto un frente con el kirchnerismo. Por lo tanto, no se entendía por qué no se reunían con el peronismo. En realidad, fue evidente que algunos grupos representaban objetivamente al kirchnerismo (PTS, NMAS, TPR) y su objetivo era arrear a aquellas fracciones más críticas o dubitativas al campo nacionalista. La discusión tuvo dos ejes: 1. El día de la marcha (para coincidir o no con el llamado del kirchnerismo) y 2. Las características del documento de convocatoria.
1. Vamos juntos, pero que no se note…
El PO comienza argumentando que esta es la discusión que verdaderamente ofrece las posibilidades de delimitarse de la Tupac Amaru. Es decir, más allá del documento, lo que se haga en la marcha expresaría una verdadera política independiente. El kirchnerismo había llamado a marchar el miércoles. Por eso, luego de una serie de idas y vueltas (lo que muestra que no sabía a qué iba), el PO propuso marchar el jueves, como forma de delimitación.
Es decir, según el PO, se puede escribir cualquier cosa, lo único importante es marchar separado, lo que es un despropósito. “Marchar separado” no es un problema físico, sino político. ¿Qué es una marcha de este tipo? Una forma de ejercer presión física, claro, eso lo hace el kirchnerismo también. Lo distintivo es un segundo punto: dar amplitud a un mensaje. Que todo el mundo se entere de algo. Entonces la discusión fundamental para entender el carácter de una marcha, cuando también otros movilizan, es qué es lo que vamos a decir.
Nosotros intervenimos explicando que debíamos marchar en forma independiente, claro, pero que la independencia estaba en lo que fuéramos a decir
El resto de las organizaciones (con excepción de IS y la CORREPI, que se mostraron indiferentes) exigió marchar el mismo día que el kirchnerismo, con el argumento que este había llamado a una Jornada Nacional.
El PTS aprovechó para intentar desbaratar la reunión, trayendo una discusión sobre los “métodos del PO”, al haberlos acusado de kirchneristas. Cuestión que nada tenía que ver con lo que se estaba debatiendo allí. Esta provocación fue respondida por el PO y casi termina con la reunión (al parecer, es lo que quería el PTS…). No obstante, una moción de orden puso todo en su lugar.
¿Cómo se resolvió el debate sobre el día? El PO amagó con llamar a una convocatoria propia el jueves. Nosotros hubiésemos ido y apoyamos. Pero fue un simple amago. Al parecer, uno de sus militantes trajo una “noticia de último momento”: desde Jujuy, le confirmaban que no hubo un llamado a una “Jornada Nacional”, simplemente, algunos dirigentes K querían movilizar ese día. Entonces, si no hay “Jornada Nacional” entonces sí, se puede levantar la convocatoria independiente (el jueves) y marchar el día que pretenden los K (aunque no se sabe si van a movilizar). Un simple cambio de nomenclatura permite al PO retroceder sobre sus pasos y conciliar con el resto de la izquierda cristinista. Se la pasó tanto tiempo cacareando que quería una movilización independiente para esto…
Aclaración: nosotros fuimos a la primera marcha que se realizó y que convocó el kirchnerismo con sus consignas. Sí, porque no había otra. Pero fuimos a intervenir muy crudamente contra la política de Milagro Sala y contra el kirchnerismo. Así fue como nos ganamos la agresión física del Movimiento Evita.
2. ¡Viva la Señora Patrona!
La segunda discusión fue sobre el documento. En principio, se propuso un texto, presentado como “crítico”. En realidad, no contenía una sola crítica a Milagro Sala. Solo criticaba al gobierno kirchnerista por la ley antiterrorista y por el clientelismo y a Alicia K, por pedir gendarmes para efectuar el ajuste. Es decir, se liberaba a Sala de toda crítica, como si fuera una “compañera” y no como lo que es: una enemiga de clase. ¿Por qué esto es importante? Porque la izquierda no entiende que Sala fue repudiada por sus propios adherentes. Perdió las elecciones en Jujuy, perdió 84 de las 100 cooperativas y hasta perdió las elecciones del club del que maneja la barra brava. Sala contrata mano de obra en condiciones de extrema explotación y está vinculada a negocios del delito, en complicidad con las fuerzas policiales. Al no criticarla por sus crímenes contra la clase obrera, se coloca en favor de una agente patronal contra los trabajadores.
Además, el documento no se refiere al problema que originó todo el conflicto: la situación de los trabajadores cooperativistas. ¿Qué solución les damos? La izquierda cree que no hay que darles ninguna. Es decir, les da lo mismo que trabajen para Sala 12 horas por $2.500 o para Morales. Les da la espalda. ¿Cómo esperan ser protagonistas de una movilización obrera? ¿Reivindicando a la patrona? ¿Y para colmo cuando es una verdadera negrera? ¿Y qué alternativa se le ofrece para no caer en la órbita de Cambiemos?
Ofrecimos una salida simple, una salida a la que ningún militante que se reclame de izquierda podría negarse, incluso ningún reformista serio: que todos pasen a planta permanente del Estado, bajo convenio y derecho a la sindicalización. Una salida real. Una verdadera crítica al kirchnerismo y al macrismo: la crítica que supera lo criticado. Se nos negó.
Nosotros explicamos la necesidad de derogar todo el plexo de la legislación represiva con la clase obrera. Pero, por sobre todo, pedimos que los propios trabajadores investiguen los crímenes de Milagro Sala que ya enumeramos: sobreexplotación, represión al movimiento obrero y manejo de redes de delincuencia. También se nos negó. Se nos negó la posibilidad de que la clase obrera se defienda contra sus criminales. Nada menos.
Defender a Milagro Sala sin ninguna crítica es desmentir a los compañeros que la han denunciado por explotación, por reprimir a trabajadores y por sus vínculos por el narcotráfico. Es tratarlos de mentirosos. Esto va también para el “Perro” Santillán, que ha presentado varias denuncias del accionar de esta delincuente contra los obreros. La izquierda que se niega a señalar los crímenes de esta empresaria y mafiosa hace causa común con el kirchnerismo contra el “Perro” y su organización. Y los ningunea.
¿Quiénes fueron la avanzada de ese kirchnerismo rabioso contra cualquier tipo de denuncia a una criminal de la burguesía? El PTS, quien dejó claro que solo con nosotros tiene posiciones inconciliables. Ileana Celotto (PO) llegó a decir que compartía las críticas a Milagro Sala. Vanina Biasi incluso, haciéndose eco de nuestro reclamo, llamó a discutir el documento, al otro día, pero fue censurada por su propio compañero (Jacyn). A la hora de contar los porotos, el PO agachó la cabeza.
Como queríamos que quedara constancia de todo esto, y que nadie se hiciera el distraído, pedimos que se vote. Que nos voten en contra, pero que quedara plasmado quién estaba a favor y quién se oponía a que los trabajadores pasaran a planta permanente, quiénes eran los que le negaban a los trabajadores la posibilidad de investigar y condenar a los autores de su sobreexplotación, de los asesinatos a sus compañeros, de la represión a la izquierda, de los negocios sucios que tanto los afecta. Pero no, no se quiso votar. El PTS, en primer lugar, se opuso y el PO consintió: “Acá no se vota”. Nadie quiso hacerse cargo. Simplemente, les da vergüenza lo que hacen. Es el peor lugar al que se puede descender.
¿Eso es todo? No, hay más…
Al final de la reunión, el PTS propuso que no haya sonido. Es decir, que no se lea el documento. Con lo cual, toda esta discusión careció de sentido. ¿Cómo vamos a delimitarnos entonces del kirchnerismo? Si ya con el documento eso era difícil, ahora es imposible. La cuestión no es el texto con el que se convoca por redes sociales, ya que cada organización puede redactar el suyo y llamar, sino la lectura en la marcha. El acto. Pues bien, ni lectura, ni acto, ni sonido. Si vamos separados, que no se note. Eso es lo que propuso el PTS. Presentamos nuestra queja: debía leerse al menos el documento. ¿El resto? A la orden. El PO no esbozó una sola queja. Daba pena verlos tan solícitos y serviciales.
La reunión dejó bien claro quién tiene la dirección de la izquierda y hacia dónde la lleva. Del puño en alto a la V. De la Internacional, a la marchita. Ahora la que conduce es la compañera Cristina. ¿Vamos a quedarnos de brazos cruzados viendo como un conjunto de oportunistas sin percepción de la realidad se rifa lo que a la izquierda tanto le costó conseguir?
Llamamos ya mismo a todas las organizaciones y a todos aquellos que tengan la voluntad de desarrollar una política revolucionaria por fuera y contra el peronismo a ponerse de pie y organizar un verdadero congreso de militantes, para decidir una estrategia y un plan de acción frente a los próximos años, y la forma política que se requiera para ello.
26/01/2016
Razón y Revolución