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Haití: El vacío de poder se alarga a cuatro meses

Parece una escena de “Bananas” de Woddy Allen

Como presidente de esta autoridad electoral imparcial encomendada en garantizar una elección presidencial limpia e incuestionable, proclamo al ganador en la elección a presidente, el ganador es... ¡SOY YOOOO!!!”

El 7 de febrero el presidente de la Asamblea Nacional haitiana, Jocelerme Privert, ante el cese de Michel Martelly en su cargo de presidente, y sin sucesor electo para ese cargo, dijo:

Desde ahora declaro que hay un vacío de poder"

Todas las “instituciones internacionales” hasta el momento habían respaldado por completo al régimen de Martelly, y también a su intento de continuidad por medio de una elección descaradamente fraudulenta, siendo completamente concientes de esa situación pero restándole importancia. Esta es la versión del subsecretario de Defensa, Jorge Menéndez, según la diaria, 14 de diciembre:

Las autoridades del Poder Ejecutivo argumentaron que en Haití se celebraron elecciones, y frente a los cuestionamientos de algunos sectores sociales y políticos de ese país sobre la validez de los resultados de los comicios, Menéndez señaló que la democracia haitiana no es comparable con la uruguaya porque es más 'endeble'”.

En ese momento todas esas “instituciones” (de alguna manera hay que llamarlo) esperaban que el fraude electoral montado por Martelly culminase “normalmente” el 27 de diciembre, con la segunda vuelta de la elección presidencial. Pero confiarse demasiado en que un fraude escandaloso pueda cumplirse sin contratiempos, no es prudente. La oposición se unió en la denuncia, renunció la mayoría de los miembros del Comité Electoral dejando disuelto de hecho ese organismo, y la protesta popular ganó las calles.

El último acto del fraude no se pudo hacer el 27 de diciembre, se intentó entonces que fuese el 24 de enero, el tiempo se agotaba porque Martelly tenía que cesar el 7 de febrero. Nuevamente esas instituciones intentaron presionar por arriba, pero ya era tarde. Un levantamiento popular generalizado el 22 de enero frustró ese plan, y Martelly debió cesar el 7 de febrero.

Ese fue el “vacío de poder”, que a todas las “instituciones” preocupó, no debería durar más de 7 días. El parlamento elegiría un presidente interino para gobernar durante 120 días, y hacer “elecciones” para el nuevo presidente.

¿Qué “elecciones”? Todas las recomendaciones, advertencias, llamados al diálogo, etc. Etc. que han venido de la OEA, la UE, gobierno de EEUU y otros gobiernos que opinan, se refieren a la SEGUNDA VUELTA que no se ha podido realizar hasta ahora, dando por buena sin vacilación alguna la PRIMERA VUELTA que ha sido denunciada por 8 de los nueve candidatos. De anular el fraude previo, ni palabra

¿Por qué no se ha podido realizar hasta ahora esa segunda vuelta, y se ha desatado esta “crisis” que tanto les preocupa? Porque todo el proceso previo, incluyendo la primera vuelta presidencial y también las elecciones parlamentarias que han dado origen a esta Asamblea Nacional, está cuestionado por la totalidad de la oposición haitiana, todas las organizaciones sociales, todos los partidos políticos excepto el de Martelly, y por el pueblo movilizado en la calle durante semanas.

La situación se agrava además, porque a la penuria histórica del pueblo haitiano, sometido a las peores condiciones de explotación, se suma la tragedia de inundaciones en el norte del país, que ya han significado varios muertos. La sociedad haitiana, gravemente empobrecida, es muy vulnerable a estas tragedias naturales. La debilidad institucional del Estado no permite contar con mecanismos de contención o prevención para estas catástrofes.

¿Qué les hace pensar a esas instituciones y gobiernos extranjeros que la crisis política actual, agravada además por el ahondamiento de los conflictos sociales, podría resolverse con un zurcido, que es el mismo zurcido rechazado por todo el pueblo haitiano?

La solución que propone esta corriente de tutelaje internacional sobre Haití, tutelaje sostenido además por la ocupación militar del país por tropas extranjeras, es llamar al “diálogo”.

¡El requisito de cualquier diálogo es escuchar al otro!

Hay algo muy importante que hay que señalar. Aun en esta situación acuciante del pueblo haitiano, no ha estallado ninguna guerra civil, que es el fantasma que han estado agitando todo este tiempo. Por el contrario, ha cesado la represión sistemática del gobierno contra el pueblo. EL VACÍO DE PODER NO ES UN PROBLEMA, AL MENOS POR AHORA ES UNA SOLUCIÓN

Difícilmente se encontraría una justificación más clara a la exigencia de CESE DE LA OCUPACIÓN EXTRANJERA Y RETIRO INMEDIATO DE LAS TROPAS.

El llamado al “diálogo” en estos términos, haciéndose el sordo a las demandas del otro, no es más que el llamado al sometimiento, a que el pueblo haitiano acepte la prolongación de la dictadura injerencista, camuflada “democracia endeble”, según la llama nuestro subsecretario de Defensa.

Pues si es endeble, señores, busquemos una democracia robusta yendo a la raíz. Que el pueblo haitiano resuelva sus problemas sin injerencia extranjera

Para “evitar que Haití caiga en el vacío institucional y en una situación de caos", se requería“un Gobierno de transición que restaure la estabilidad política y social en el país y garantice después las condiciones para celebrar unas elecciones creíbles”, “un gobierno de transición representativo y plural”, “cuya legitimidad y sostenibilidad sería garantizada con la participación y compromiso de todos los actores políticos y sociales”, son palabras de Luis Almagro, secretario general de la OEA, el 27 de enero.

Y entonces tenemos este broche de oro. El parlamento haitiano realiza, dando plenas garantías de “credibilidad”, una elección de un presidente interino

La autoridad electoral que realiza esas elecciones es ese parlamento, la que controla los requisitos de los candidatos y dice quién puede presentarse y quién no es ese parlamento, la que cuenta los votos es ese parlamento. Esa autoridad electoral está presidida ¡por el que sale electo presidente!