Cuando leí lo que Moyano escribió en Posta bajo el título de “¿Objetivista yo?”, le respondí a un compañero que, me incitaba a responder:
“no extraña nada la respuesta de Fernando..., es más objetivista (o mejor dicho materialista vulgar) de lo que pensaba..., se focaliza más todavía en decir que no había condiciones objetivas...., en vez de responder a que fueron las relaciones sociales entre las clases las que impusieron una guerra que NO decidieron los proletarios...sino el capitalismo! ¡Cómo si el proletariado pudiera decidir cuándo empieza a su agrado!....¡esto último solo puede ser el pensamiento de un intelectual que está afuera de esas "condiciones objetivas" y no de un proletario que está en el medio del combate"...Pero ni creo que responderé…”
Luego recibí un mail de un compañero me aconseja ni entrar en el debate:
Porque ese Moyano es un rompebolas que no aporta nada. Ahora defiende la historia oficial sobre Amodio y a los bolches. ¡No faltaba más! Se dedica a la mezcla, a entreverar todo. Confunde, hace un ensopado barato de todo… para mi vos sos el que más ha denunciado la historia oficial, quien más combate la historia de Amodio y las traiciones, cuando él sigue en esa teoría acusando a Amodio (como si lo hubiesen mandado desde el Ministerio) y no veo entonces por qué viene a acusarte a vos de mantener la Leyenda….Es como si su único objetivo sea siempre volver para atrás y volver a confundir lo que habías aclarado…Nadie antes había explicado como por su ideología reformista los Tupamaros pasaron enteritos para el otro lado de la barricada.
Lo de la cooptación nadie lo había explicado de esa manera y sobretodo basándose en que los oficialistas y los oficiales tenían el mismo programa. Y este rompepelotas vuelve para atrás con la historia de Amodio y acusándote a vos de mantener la leyenda…. ¡Lo que le cantó el CER es verdad! Mirá sabés … no le respondas NADA porque si no se vuelve al nivel de antes…. , no hay que entrar en ese juego…”
Pero reconozco que ya me quedé más preocupado: ¿aunque a uno no le interese toda esa discusión pajera y confusa, puede uno no responder algo cuando se lo falsifica tanto? ¿Ya en el pasado no me había hecho decir que “no había revolución en Rusia” simplemente porque yo sostenía, y sostengo, que el partido bolchevique había sido esencial en la contrarrevolución rusa? ¿Puede uno quedarse callado ante tal distorsión y falsificación de todo lo que uno afirma?
Por ejemplo, esto es lo que dice Moyano y hace reaccionar al compañero: “Ricardo solamente corrige en UN DETALLE esa supuesta “historia oficial” (que en realidad ya ni es oficial ni existe) de que la CAUSA de la derrota de la experiencia armada haya sido la traición de Amodio: en lugar de Amodio pone “APARATO” y deja todo igual”.
Todo es demasiado grosero, es totalmente lo opuesto a todo lo que uno viene argumentando desde siempre, Moyano ¿es tan boludo o se hace? Además, usa un método muy perverso, al mismo tiempo que a mí me tira flores como persona (inteligente, formado….), más falsifica y distorsiona el contendido de lo que uno expone.
Entonces me dije, al menos enviaré esta aclaración: Yo no critico al aparato sino TODA UNA CONCEPCIÓN: el aparatismo, el reformismo, el minimalismo, el nacionalismo, el anti ilícitos, el progresismo… Considero que fue la concepción global, el programa de los Tupas oficialistas, el que llevó a la ruina a un pueblo. Explico que esa concepción fue fundamental en poner a toda la Orga al servicio del capital.
Por lo menos tengo que dejar claro que eso de acusarme de cambiar “un detalle” en la historia oficial, es una brutal falsificación, que no tiene ningún fundamento y que solo sirve para confundir y negar no solo lo que he aportado yo, sino lo que, gracias al esfuerzo autocrítico de muchos compañeros, ha ido constituyendo una poderosa crítica a las bases mismas de la historia oficial.
Contra todo eso ¡Moyano vuelve a consagrar la misma acusación oficial contra Amodio y, al mismo tiempo, niega que haya habido una “historia oficial” contra la cual seguimos luchando. ¡Es muy grosero negar que haya una historia oficial y que los compañeros luchen contra ella!
Por otra parte, yo solo había hecho referencia al objetivismo de Moyano que justificar que no había “condiciones materiales” para explicar que “no había que hacer la lucha armada”;…pero no había dicho gran cosa sobre el carácter práctico, contra la lucha, que siempre ha tenido esa posición. Es decir no había insistido en el peso real que esa posición tuvo y tiene contra la lucha revolucionaria en todas partes. Efectivamente esa posición ideológica, sostenida por todos los partidos parlamentarios, posibilitó el aislamiento efectivo de los proletarios en lucha en Uruguay y en todas partes
Más, esa concepción contribuyó a la salida frente populista, frenteamplista, electorera que constituyó la otra pata del foquismo y el aparatismo. La ofensiva político militar de la burguesía requirió tanto de la mandíbula aparatista como de la parlamentarista; fue esa monstruosa jeta, con sus tenebrosas mandíbulas que destruyó en la práctica la unidad del proletariado contra el Estado. La Fuerzas Armadas le explicaron, a quien quisiera entenderlo (en “Las Fuerzas Armadas al Pueblo Oriental”), que para pasar a la fase de ofensiva militar en 1972 necesitaban afianzar el proceso electoral y el Frente de todos los que decían que “las condiciones materiales no estaban dadas”. La fase electoral fue considerada esencial para aislar a las franjas combativas del proletariado en sus aparatitos al lado del monstruo armado del Estado mundial y hacerlos mierda….
¡Y a pesar de todo ese nefasto papel contra el proletariado, el “no estaban dadas las condiciones materiales” está de nuevo campeando y vivito y coleando, gracias a su abogado Moyano!
Y al fin me largué a escribir estas cosas para dejar bien claro lo que es invariante: lo de las “condiciones materiales” es una construcción ideológica contra la revolución.
Aquí envío para publicar lo concreto pero trataré también de preparar un material más abstracto sobre la globalidad e ideología materialista vulgar que esa concepción contiene. ¿O podemos olvidar el papel contrarrevolucionario, de aislamiento de la respuesta violenta que estaban dando los proletarios, que tuvieron quienes gritaban “las condiciones materiales no están dadas”?
En el 68/69 la revolución seguía ascendiendo…, el frente populismo electoralista que se afirmará luego se va imponiendo aislando la lucha como “clandestina”, como de aparato. Ese fue el plan que prepararon las Fuerzas Armadas, para lo cual también le venía muy bien que se afirmara el foquismo y el aparatismo y que se considerasen invencibles. ¡Justamente a eso correspondieron los discursos de paz del Estado, se preparaba la guerra o mejor dicho la sangrienta represión que no se había podido llevar a cabo cuando cada lucha se sentía como lucha de todos, cuando en cada golpe del Estado se sentía que golpearan a todos como en los años 68/69.
Metodológicamente lo de las “condiciones materiales” es así: se habla del mundo objetivo en sí (¡lo que ya es una construcción ideológica!) según el cual no habrían condiciones para la lucha por la revolución; en los hechos se fortifica subjetiva y por lo tanto objetivamente a la contrarrevolución con esa ideología. La revolución se va haciendo así, objetivamente imposible, la clase misma se va desarticulando entre los populistas y los militaristas, entre quienes dicen que las “condiciones están dadas” y quienes dicen que hay que esperar que lo estén.
Y que en esa situación de dispersión y confusión que los oficialistas Tupamaros hablaran al mismo tiempo de “largar la guerra” y apoyaran simultáneamente el electoralismo populista agravaba mucho más las cosas. Con ese golpe la “Tendencia Revolucionaria” que se había gestado en los duros enfrentamientos anteriores quedó totalmente liquidada frente a las “opciones triunfantes”: el la paz social y la guerra de aparatos. Las formas posteriores como la “Corriente” fueron una caricatura tanto en su programa como en su fuerza social.
Moyano dice así:
Esas condiciones a las que hago referencia, las he caracterizado de "condiciones objetivas". ¿Qué quiero decir? "Objetivas" son las cosas que existen independientemente de nuestra voluntad, pensamiento, sentimientos, y de nuestra acción. También decimos "condiciones dadas", quiere decir lo mismo. En general, cuando queremos hacer algo, nos fijamos primero en qué condiciones estamos para hacerlo, y en función de esas dos cosas, lo que queremos hacer y las condiciones de partida, organizamos la acción.
Sostengo que toda esta ensalada es un invento burgués para encadenar a los proletarios. Es una construcción ideológica que, en la práctica, siempre ha funcionado contra la revolución. Y si bien no es importante discutir sobre si están o no dadas las condiciones, porque es un sin sentido, sí es importante denunciar el peso contrarrevolucionario que siempre tuvo esa concepción, esa construcción ideológica de la clase dominante.
No existe un mundo objetivo y un mundo subjetivo, como creía la ciencia y el materialismo vulgar. Ese dualismo objetivo/subjetivo es un invento materialista vulgar que la clase dominante utiliza contra el proletariado, una ideología que parte de LA MATERIA, DEL MUNDO OBJETIVO como si fuera un nuevo dios, como lo expusieron compañeros como Pannekoek criticando el concepto de “materia” de Lenin, de Plejánov y muchos otros, como lo que realmente eran: filósofos burgueses dominados por el objetivismo y el materialismo burgués[ 1]
Moyano actúa de la misma manera, quiere imponer esa concepción objetivista (¡como si hubiera un mundo objetivo y solo después las clases actuaran!), que siempre ha servido para explicar, que las condiciones materiales no están dadas, para obstaculizar la necesaria respuesta proletaria frente al aumento de la explotación y la opresión. El proletariado parte de sus intereses y no le interesa un carajo la filosofía sobre si existen o no existen “las condiciones materiales”.
¡Por más que los filósofos le explicaran al negro esclavo que no se tenía que rebelar porque no podía ganar, el negro se rebelaba! ¡Y lo bien que hacía en rebelarse, aunque su enemigo demostrase siempre que no podía ganar! ¡Pero no quiere decir que esa ideología no lo afecta o que no lo ataca en su propio proceso de constitución como clase! ¡Hasta le quita efectivos!
Lo que le molesta a Moyano es que yo haya dicho claramente que su posición “no existían las condiciones materiales” y “no había que tomar las armas” (¡célebre frase de Plejánov contra el movimiento social del proletariado!) es la invariante de toda la socialdemocracia.
En Uruguay hubo muchísimos que dijeron eso y si no recordamos más que a Arismendi y en general el PC, es porque a todos los otros la historia real le pasó por arriba y ya nadie se acuerda de ellos: pero fue el punto común de toda la izquierda parlamentaria.
Ahora lo reitero más claro: esa posición siempre parte de falsificar el mundo real: la lucha de clases no la deciden los especialistas o “los intelectuales burgueses que introducen la consciencia de clase” (textual de Kautsky y Lenin) en un “mundo objetivo”, “economicista”.
El punto común de todos ellos fue esa afirmación “no había condiciones materiales” y repiten “no había que tomar las armas”.
Como dije en mi contribución anterior, esa afirmación es tan cerrada que se muerde la cola y siempre se verifica en si misma (¡se autoprueba!) porque como la lucha se perdió, siempre pueden probar que objetivamente “no había condiciones materiales”, y dentro de ESA MISMA LÓGICA siempre “tienen razón”.
Los socialdemócratas siempre podrán repetir que ellos nos advirtieron “no había condiciones materiales por eso teníamos que perder” y que está probado puesto que “perdimos porque no había condiciones”. Este “impecable” razonamiento objetivista en círculo vicioso aparece así blindado contra toda crítica y solo puede ser demolido atacando la concepción de base, el dualismo objetivista, de que existe un mundo objetivo y que luego algunos deciden subjetivamente actuar [2], como si la acción de clase actuase solo a posteriori de esa análisis “objetivo”.
La realidad es muy diferente. La violencia de clase contra clase no la decidieron los proletarios que entraron en lucha, tampoco la decidieron los Tupamaros largando “la lucha armada”, lo que es solo parte de todo el proceso.
Todo lo contrario, fue el capital mundial el sujeto determinante de la lucha armada. Fue el capital que hizo cada vez más difíciles las condiciones de vida de los proletarios, que lanzó un ataque furibundo contra las condiciones de vida de los proletarios…
La burguesía había preparado perfectamente ese salto de calidad, preparando todas las garras represivas y un salto de calidad en el terrorismo de Estado. El proletariado no tuvo más remedio que enfrentar, por todos los medios, ese ataque.
Quienes jodían con si existían o no las condiciones materiales fueron pasados por arriba, aunque si constituyeron un fuerte obstáculo al desarrollo del proletariado (limitando todo lo posible a un horizonte electorero), a su fuerza y en ese sentido fueron elementos activos del debilitamiento del mismo y, en última instancia, también le sirvieron al terrorismo de Estado.
Dentro del materialismo vulgar socialdemócrata, Moyano es caricatural, el mundo es objetivo y luego hay que decidir si se actúa: “…normalmente consideramos las condiciones objetivas cuando queremos hacer algo, cualquier cosa. Pero no estamos hablando de cualquier cosa, hablamos de una GUERRA….”
Entonces encontrará que ¡el problema es haber lanzado la guerra, haber tomado las armas! Peor culpa a los “grupos armados”, y a los Tupamaros en particular, de querer “hacer la guerra” cuando no había condiciones materiales, lo que a la vez es una visión subjetivista, aparatista y coincidente con la historia oficial (milica y Tupa) de que los que lanzaron al guerra fueron los guerrilleros.
En realidad, frente a la burguesía y el Estado reprimiendo, la necesidad de responder por la fuerza y por la violencia proletaria fue cada vez más general y una parte cada vez mayor de los conflictos proletarios usaron formas de armamento (piedras, miguelitos, hondas, molotovs. chumberas, garrotes, viejos fierros de todo tipo) y la masa del proletariado en lucha, expresaba de mil maneras la necesidad de responder por las armas. A la consigna populista y parlamentarista “el pueblo unido jamás será vencido” el proletariado radical respondía con “golpe por golpe, medida por medida…” y “el pueblo armado jamás será derrotado”[3]
El esquema de “las condiciones materiales” es el punto de vista de la burguesía para el proletariado. “No, no hay que tomar las armas, siempre perderán”. Pero además reitera la teoría del PODER, del Estado, culpando a los proletarios que tomaron las armas de la guerra de clases.
¡¿O me equivoco o esa es la mismísimaTEORÍA DE LOS DOS DEMONIOS!?!
Frente a esto, realmente no interesa discutir sino denunciarlo, reiterando el ABC. La “lucha armada” no la largaron los proletarios que resistieron como pudieron (¡con todos sus límites!) sino el poder del capital y el Estado
¿O acaso hay que recordar que la clase que está siempre armada es la burguesía, es el Estado? ¿Acaso hay que recordar que el terrorismo de Estado es esencial en toda la historia del capitalismo desde su origen?
¿Acaso hay que repetir que la esencia misma del Estado es el monopolio de las armas y el monopolio del terror?
Si alguien largó la lucha armada fue el ESTADO. ¿Quienes actuaron armados contra las huelgas, contra los estudiantes, contra los cañeros, contra los obreros, contra los bancarios y funcionarios públicos? Solo para mostrar el ridículo de las concepciones del poder: ¿el hecho de que te cagaran a palos por protestar son condiciones objetivas o subjetivas? ¿El “otro” demonio serán los que llaman a “la lucha armada”?
El monopolio Estatal del terror y la lucha armada se impone por la violencia real y también a través de la socialdemocracia que trata de convencer a los proletarios de que “no hay condiciones materiales”…; el objetivo del capital y el Estado es invariantemente armarse hasta los dientes y desarmar la resistencia proletaria. Ese es el verdadero papel de esa ideología de las “condiciones materiales”
¡Por suerte que los negros y los explotados del mundo nunca esperaron que las condiciones materiales estén dadas! O la recíproca ¿cuándo llegará el día que los intelectuales de la socialdemocracia y los PC le digan a los negros y explotados que ¡ahora si las condiciones están dadas para luchar contra la explotación y la opresión!
Para la burguesía, para los intelectuales burgueses, que según la propia socialdemocracia (Kautsky, Plejánov, Lenin, Trotsky…) llevan la consciencia a los proletarios, la cuestión de las “condiciones materiales” son esenciales…solo luego entran la práctica de clase. Lo que, por el contrario, siempre sostuvieron las minorías revolucionarias del proletariado es que esa separación es absurda, que la lucha del proletariado es parte de las condiciones materiales…., que nadie puede atribuirse la potestad de decidir cuando esa lucha se desarrolla y se arma…porque es el proceso mismo de la sociedad burguesa que empuja al proletariado a la lucha, a responder con la fuerza a la fuerza del Estado.
Moyano quiere forzar a todos a definirse en su dualismo “¿había o no había condiciones objetivas?”. Y luego falsifica y caricaturiza, atribuyéndome:“NO HAY QUE PRESTAR ATENCIÓN A LAS CONDICIONES OBJETIVAS”. Es el que escribe esa barbaridad entre mayúsculas y entre comillas como si me citara…¡No tiene vergüenza en poner la mayor falsificación entre mayúsculas!
Nadie dijo nunca que “no había que prestar atención a las condiciones materiales”, lo que si sería una estupidez total que solo Moyano puede imaginar. Yo sostengo que hasta la idea misma de que hay o no hay condiciones objetivas que permiten o no permiten iniciar la lucha es un invento burgués, que separa lo “objetivo” de lo “subjetivo” artificialmente y que no concierne en nada a la lucha proletaria, porque la misma lucha del proletariado es parte inseparable de las “condiciones materiales”. Porque el dualismo objetivista es solo el producto de una concepción en que se separa lo objetivo de lo subjetivo y se define el sector activo (en este caso el “lanzamiento de la lucha armada”) como un elemento exterior y voluntario; cuando en realidad es un elemento interno al desarrollo social de la contradicción (¡y a las propias condiciones materiales!)
Que además esa concepción, que es la de la socialdemocracia, siempre tuvo una importancia decisiva en la historia, dividiendo al proletariado entre los que consideran que las condiciones están dadas y los que no….!
Hacemos extensivo todo lo que se dice aquí, a otro mito socialdemócrata clásico, las famosas “tareas democráticas burguesas”. Se trata de otra construcción ideológica de la burguesía basadas en un modelo “objetivo” de desarrollo del capital según la cual siempre el proletariado debiera hacer lo que la burguesía en la práctica no ha hecho: ¡para desarrollar el capitalismo democrático!
Por ejemplo en Uruguay Gonzalo Abella sostiene que todavía hay que realizar las tareas democráticas burguesas y Fernando Moyano que ya están realizadas, ambas posiciones parten de la misma concepción que hace depender la revolución social de las tareas de la burguesía y del desarrollo “objetivo” del capital [4]
Dan ganas de arremeter denunciando todo esto, que ha sido tan importante en la contrarrevolución bolchevique internacional y en la imposición de la concepción socialdemocrática leninista como modelo mundial: ¡los bolcheviques desarrollaron el capital y reprimieron la revolución proletaria, porque había que realizar las tareas democráticas burguesas! Pero por ahora es suficiente y además se requiere mucho más laburo colectivo para asumir esa tarea.
Ricardo
[1] Soy consciente que estoy simplificando mucho, atribuyéndole tanta voluntad a la burguesía de combatir al proletariado. La ciencia, la filosofía…realmente concibe al mundo de esa manera, pero aquí quiero subrayar el papel que esa concepción juega en la lucha de clases: servir al Estado, a la explotación, al progreso e impedir la revuelta proletaria. Quien quiere llegar a estas conclusiones (sin saltar cualitativamente, como hace el proletariado en lucha abierta de clases) debiera leer a fondo los materiales (tan desordenados y dispersos como fue la propia lucha proletaria) en donde se critica el materialismo vulgar de la socialdemocracia y del leninismo en particular. Pero en lo más concreto: los milicos siempre le dan cuerpo a todas esas construcciones ideológicas para manipular y dividir a los proletarios: en la escuela de torturadores de Panamá se daban cursos sobre el tema. ¿O todavía podemos creer que las fuerzas de choque que reprimían, dentro de las manifestaciones obreras, a los radicales, al grito de “Unidad”, eran espontáneas**?
[2] Hasta la ciencia, que es incuestionablemente burguesa e interesada, ya no sostiene más ese materialismo vulgar, y ya hace varias décadas que ha puesto en cuestión el concepto mismo de materia, ante el estudio de las partículas más pequeñas. Poco a poco ha penetrado en aquel esquema científico materialista vulgar..., la interacción del “observador”, y ya han encontrado formas de relativizar todo ese dogmatismo a través de lo que llaman “física cuántica”.
[3] No estoy aquí reivindicando esa consigna como tal (que evidentemente fue utilizada por la política populista de la izquierda) sino poniendo en evidencia que el proletariado mismo en su movimiento cuestionaba la posición socialdemócrata de que las “condiciones materiales no están reunidas” y gritaba su necesidad de responder con las armas al terror del Estado burgués, que objetiva y subjetivamente se trataba de una necesidad inmediata e imperiosa de los intereses proletarios y que no son el producto ni de los “intelectuales burgueses”, ni de tal organización o aparato. Sólo el aparatismo mismo puede imaginar que algo que prendió tanto en toda la sociedad pueda ser producto de una decisión intelectual.
[4] “Desarrollo objetivo del capital”, “modelo objetivo” que en la práctica nunca existió en ninguna parte, de la misma manera que las condiciones materiales nunca están dadas, porque ese mundo objetivo es un derivado ideológico de un desarrollo idealizado del capital. Solo existe en la cabeza de los socialdemócratas, como las condiciones ideales para la revolución