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Colombia: PAZ CON JUSTICIA SOCIAL Y LIBERTAD NO LLEGARÁ SIN CAMBIOS DE FONDO

PREGUNTARÁ EL PLEBISCITO

“¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflictoy la construcción de una paz estable y duradera?”

Con esa engañosa pregunta a la ciudadanía se dará el venidero 2 de octubre el Plebiscito. Con esa pregunta se iguala el conflicto con las FARC al conflicto social y armado en Colombia, al tiempo que la pregunta sobredimensiona el acuerdo de La Habana al hablar de la estabilidad y duración de la paz de Santos.

El próximo 2 de octubre, para validar el resultado del Plebiscito, la Registraduría tendrá presente y en primer lugar LA ABSTENCIÓN, cuyo impacto político incuestionable llevó a la Corte a aprobar el ridículo umbral del 13 por cierto para validar consultas, claro que los jurados no sólo contarán los votos por el sí y el no, también escrutarán los votos nulos y  los no marcados pues ratificando su talante antidemocrático no permitieron el VOTO EN BLANCO.

Entonces, para nosotros los luchadores sociales que pensamos en nuestros intereses de clase explotada, NO ES INAUDITO TODO COMENTARIO SOBRE LA PAZ, como pontifican algunos “pazólogos” y políticos desesperados por el NO y el SI al plebiscitario.

Desde una visión democrática del funcionamiento de las organizaciones populares, sociales y sindicales es necesario abrir el debate interno sobre los distintos puntos de vista que se dan en el campo popular sobre la paz y la solución política al conflicto en su conjunto y no tratar de imponer desde las juntas directivas la opinión de sus mayorías en vez de abrirse a la capacitación política de los afiliados para que puedan tomar una verdadera decisión consciente.

Así las cosas, desde una visión democrática, no se puede afirmar que las únicas concepciones sobre la paz, a expresarse ante la opinión pública son las del NO del Centro Democrático de Uribe y las del SI del gobierno de Santos y los pacificadores adherentes, que van desde la derecha oligárquica hasta la izquierda institucionalizada animada desde ministerios, así como las fuerzas tradicionales de la coalición de gobierno de “Unidad Nacional”.

El movimiento social masivo, amplio, está cansado de escuchar hablar de unos acuerdos en la habana entre gobierno y FARC, que no alcanzara a leer y menos estudiar.Simultáneamente este gobierno y régimen aplica al pueblo unos  decretos, resoluciones ministeriales, leyes, ordenanzas y acuerdos que lo agreden y condenan a pena de muerte con los golpes del Escuadrón Policial Antidisturbios –ESMAD- o por el hambre y malos servicios de salud.

Si los trabajadores y  el pueblo tuvieran la oportunidad de estudiar los acuerdos de la Habana entendería que en ellos no están plasmados ni siquiera los caminos para alcanzar sus banderas y reivindicaciones recientemente activadas con el pliego de 15 puntos presentado al Gobierno en el fragor de la Jornada  Nacional de protesta del pasado 17 de marzo.

Se nos dice a los sindicatos, estudiantes, organizaciones agrarias y étnicas  que esperemos, que al desaparecer las FARC termina la criminalización de las luchas sociales, pero entre tanto han desfilado por oficinas del Alto Gobierno el recién votado Código de Policía, antecedido por las fascistas Leyes de seguridad e inteligencia; decretos que autorizan a la fuerza pública el uso de armas de letalidad reducida para reprimir las protestas sociales, que tanto daño irreversible han causado a manifestantes.

La mayoría de las direcciones de organizaciones sociales y sindicales, erróneamente,  han orientado un receso en la movilización popular  priorizando la campaña por el SI al plebiscito, poniendo en un segundo plano la preparación del Paro Cívico Nacional y mientras tanto el gobierno y el régimen agudizan la arremetida económica y social contra los trabajadores y el pueblo

Los sindicalistas ven como desde la Cartera del Trabajo los “ministros de izquierda” afianzan la tercerización y malos salarios del neoliberalismo. Leemos que la Ley sobre las ZIDRES se opone a una reforma agraria democrática, pero se aprueba pasando por alto la Minga Agraria, y mientras se dialoga con las FARC un primer punto de acuerdo sobre el agro.

Dada la trayectoria autoritaria y pro fascista del régimen político colombiano, de sus viejos y nuevos partidos oligárquicos, lo mínimo que debemos hacer es ABSTENERNOS de apoyar algo incierto, sembrado de ilusiones y de violaciones.

Esta ABSTENCIÓN no es una renuncia a participar en la lucha política, es un llamado a explicar activamente, mediante campaña político-electoral, nuestro punto de vista.

Repudiamos las falaces afirmaciones para forzar a votar SI, diciendo que se decidirá entre la paz y la guerra. Gane el SÍ o el NO en el plebiscito del 2 de octubre,  no se acaba la guerra, porque no solo,  siguen activos los otros grupos insurgentes, los paramilitares mal llamados BACRIM sino que sigue y se agudiza la exclusión social con las normas políticas,  económicas y sociales que se están aplicando y las anunciadas por este gobierno una vez pase el plebiscito.

Rechazamos los falsos miedos, en especial el colocar al repudiado Álvaro Uribe como principal enemigo y problema de los trabajadores; esa práctica política deja tranquilos al pro fascista y habilidoso Presidente Santos y a los partidos de la coalición de gobierno que votan mayoritariamente -y con Uribe-  las leyes liberticidas-neoliberales y a quienes desde los despachos ministeriales santistas redactan los decretos y resoluciones que dinamizan esas leyes derechistas pro oligárquicas.

Recordemos que a Colombia no se la gobierna con los “twiters” de Uribe, que el poder de gobernar está en manos de Santos y sus ministros, que los juegos electorales de los candidatos en los partidos burgueses no hacen parte de los intereses de los trabajadores, sino de los intereses de la burguesía y el imperialismo, por eso debemos abogar por el ejercicio de la independencia política de la clase obrera y el pueblo para lanzar políticas propias y candidatos de nuestra entraña para confrontar a cualquiera de los candidatos burgueses, en vez de aliarse con uno de los bandos burgueses en disputa.

Estamos en la tarea de llamar a la ABSTENCIÓN y tratar de hundir el embeleco jurídico santista llamado Plebiscito.

Además, el Plebiscito, de salir exitoso, traumatizaría eventuales diálogos con las demás fuerzas insurgentes; dificultaría mucho más la conquista de la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, al ser usado como clave para tratar de blindar el régimen político, el modelo económico, la doctrina militar y ocultar la verdad que nos deben la oligarquía y los gringos imperialistas a los colombianos por haber desarrollado el Terrorismo de Estado y sus paramilitares, ellos son los que deben contar la verdad sobre los burgueses determinadores intelectuales de la “guerra sucia” que sus altos funcionarios represores decretaron contra los distintos sectores populares

Esta es la verdadera razón del gobierno de  Santos para convocar el  plebiscito, a pesar de que la corte sentenció lo innecesario y lo no vinculante  de esta consulta por tener el presidente las facultades constitucionales para firmar acuerdos de paz

Si estás por la Paz con Justicia Social…      ¡Al Plebiscito no irás!

¡En el Plebiscito no votar…si quieres la Constituyente convocar!

El Plebiscito es una ilusión… ¡impulsemos la Constituyente y la Nueva Constitución!

Ni Uribe, ni Vargas Lleras, ni otro burgués será “Presidente de la Paz”… ¡construyamos alternativa unitaria obrero-campesina-popular!

¡A IMPULSAR Y PREPARAR EL PARO CÍVICO NACIONAL!

MOVIMIENTO POR LA CONSTITUYENTE POPULAR –MCP-

DIRECCIÓN NACIONAL/  BOGOTÁ, SEPTIEMBRE DE 2016

 

El futuro político de las FARC

Libardo Sánchez Gómez del blog EL VIAJERO Y SU SOMBRA

Parece mentira que se organice una guerra, y que dure sesenta años, con la idea central de tener un espacio político; pues no se trata de un chiste sino de una parte de nuestra realidad macondiana, esa que le permitió al nobel Gabriel García Márquez escribir  Cien años de Soledad y “El Coronel no tiene quien le escriba”

Las FARC-EP nacieron y crecieron (¿morirán en el intento?) con la idea de hacer política, de   ser “políticos exitosos”.  Durante el largo periodo activo de la  confrontación armada la respectiva comandancia, el mayor tiempo en cabeza de su fundador Manuel Marulanda, intentaba entablar diálogos con el Gobierno de turno con miras a deponer las armas, pero la oligarquía por  un lado desconfiaba de las intenciones de los rebeldes y por otro   pensaba que tendrían que negociar y ceder sus privilegios; entonces,  cuando accedían a dialogar lo hacían para tomar ventaja militar, con la idea fija de derrotarlos militarmente

Pero por fin se cumplió el anhelo,  Juan Manuel Santos les abrió la puerta al hermoso mundo de la política  donde, en palabras del mandatario,  podrán “disparar votos en vez de balas”.  Pero, como era de esperar,  las intenciones de éste vocero de la oligarquía no son las mejores,  recientemente ridiculizó las aspiraciones de los futuros políticos, decía en su mejor tono irónico: “pues vayan a ver que van hacer en elecciones, ¿van vender marxismo-leninismo? Eso… es algo trasnochado;   ¿Socialismo del Siglo XXI?  Ja ja, miren a Venezuela, que es el ejemplo de eso…” la oligarquía sabe de antemano que difícilmente podrán desenvolverse en la arena política, y si  lo logran  no los dejarán medrar. 

Un sector  mayoritario de rebeldes ha  aceptado hacer de la política  su forma de vida.  Se les augura éxitos en esa  actividad que, al decir de muchos, es sinónimo de criminalidad.  Ojalá  puedan demostrar lo contrario.  En Colombia, como en la mayor parte del mundo capitalista, la política no se ejerce para buscar soluciones generales sino para satisfacer ambiciones personales. Se busca llegar al parlamento y/o a la dirección del Estado, en sus distintos niveles,  para legislar y actuar a favor no sólo de la clase dominante sino de  intereses y privilegios muy particulares. Tradicionalmente los intereses de las distintas corrientes políticas ya sean progresistas o retardatarias, por lo general,   terminan amalgamadas en un mismo crisol;  y, salvo contadas excepciones, los representantes de los  sectores populares  actúan abiertamente en la misma dirección de la burguesía, mendigando mendrugos de pan y mermelada.

Aún no está clara la futura línea política de las FARC, como nunca lo estuvo  durante los sesenta años de guerra. Algunas veces se declararon revolucionarios marxistas leninistas, otras veces  lo negaron; eso   sí  dejaron  en claro  que la guerra no era  por el poder, ¿ahora como políticos tampoco lo buscarán?

 No obstante,  con miras al futuro, las FARC deben tener en cuenta que quienes les apoyaron, principalmente  los campesinos, creyeron que la guerra apuntaba    a cambiar el mundo de violencia,  inequidad y pobreza  desde una posición revolucionaria.  Hace  unos días, se desconoce cuáles eran sus intenciones,  Iván Márquez    en un tuiter    escribió, “no duden que somos    socialistas

Ojalá no sea un nudo más en el enredo ideológico por el que han trasegado  durante la vida guerrillera. ¿Se mantendrá esa línea? En todo caso, sea esta su brújula ideológica o no el   camino político a futuro de las FARC será extremadamente tortuoso

Para tirios y troyanos, los guerrilleros siempre guerrilleros serán, así en la realidad  su intención no haya sido ni sea la de amenazar    seriamente  los privilegios de la clase hegemónica.  Si quieren seguir por el sendero de los partidos tradicionales liberal y conservador, su cauda política se puede esfumar antes de comenzar.  Por el lado de los políticos de    “izquierda”, pazólogos de profesión y potenciales aliados,   estos no creen  en el socialismo, les gusta el capitalismo “con  rostro humano”, y no les van a admitir muy cerca de  sus toldas construidas a la sombra  de los campamentos de la derecha.  Mientras en el mundo entero, incluido  los EEUU, se pone en primera línea el socialismo, como única  posibilidad que tienen las formas vivas incluido el hombre  para sobrevivir, en Colombia la izquierda prefiere el capitalismo depredador.

En este sentido Manuel E. Yepe (Elecciones en EE.UU. son distracción masiva.  2016) Opina: “Así como la angustia y desesperación se va haciendo cada vez más presionante para las masas de desposeídos en el mundo y presagian una inevitable insurrección popular a escala global, en el seno de Estados Unidos se hace más aguda la contradicción entre el 1% que lo domina todo y el 99% que no puede seguir engañado con mitos y trucos de la democracia representativa bajo control de los ricos”.

Probablemente las FARC quieran acomodarse  en la socialdemocracia al lado del   Partido  Comunista Colombiano  (partido liberal chiquito) pero esta puede ser una alianza peligrosa,  los jerarcas desde siempre han gustado   establecer  alianzas con las clases en el poder. Por ejemplo, en el siglo pasado, lo hicieron con el retrógrado Gabriel Turbay en vez de hacerlo con el progresista JORGE Eliécer Gaitán.   Lozano, actual director del Semanario VOZ y máximo jerarca del Partido,    enciende una  vela  a dios y otra al diablo al mismo tiempo. En alguna oportunidad fue testigo estrella a favor de Cesar Pérez,  condenado como determinador de la masacre de miembros de la UP en Segovia. En aquella época, tratando de defender a Parez, dejó  entrever que había sido el ELN. Luego  funge como artífice de la entrega de las FARC; y, ahora,  través de VOZ se presta para hacerle el juego a la oligarquía,   acusa al ELN de asesinar un miembro del Partido, creando una matriz mediática en contra del ELN, para hacer que éste grupo insurgente, también, abandone la  lucha armada. Pero el ELN ha dejado en claro que no abandonará las armas hasta tanto no se lleven a cabo las transformaciones que remuevan las causas que les obligaron a tomarlas.

 Pero  la competencia política dura de las FARC la tendrá con los partidos de la   “izquierda light”,  como el Verde, variopinta amalgama  de políticos francamente reaccionarios. Entre los progresistas, que abrevan en fuentes izquierdistas, están Antonio Navarro y Claudia López, esta última declarada enemiga de las FARC. Por el lado del POLO, partido con una línea política difusa, sobresale Jorge Robledo habilidoso senador   de corte pequeño burgués defensor de los gremios y por ende del  modo de producción capitalista. Otro político sobresaliente del POLO, quien anda en este partido porque no hay más en el espectro de la “izquierda”,  es Iván Cepeda,     honesto y muy comprometido con las causas populares.  Pero dada  su soledad en el parlamento es una voz opositora inofensiva, por eso  la oligarquía lo cuida con esmero, pues lo  necesita para darle al Régimen un viso de democracia

En cuanto a la UP, este Movimiento   murió en manos de una señora totalmente desorientada, quien admite que   le “gusta el capitalismo” y,  además, se mueve a la sombra de Lozano. En el “progresismo” será imposible prosperar, pues es un Movimiento  político construido por Gustavo Petro exclusivamente para  Gustavo Petro. Con quien sí podrán contar Las  FARC,  como  aliado confiable, es con la liberal Piedad Córdoba más revolucionaria y comunista que todos los “izquierdistas” y comunistas juntos,   a quien recientemente la Corte Suprema de Justicia restableció sus derechos políticos alevemente cercenados por el ex procurador Ordoñez.

Las FARC  tienen la posibilidad de perdurar como agrupación política cohesionada  por lo menos  durante un par de años, es decir, durante el tiempo que  el gobierno  les ayude a sobrevivir económicamente.  Si  la FARC POLÍTICA no   logra   interpretar los anhelos de la base popular, es decir, de  la izquierda   de los sectores revolucionarios, aquellos que quieren tomarse    el poder a nombre del pueblo excluido, para abolir el sistema capitalista e instaurar el socialismo, antes de lo esperado va a terminar atomizada y refundida entre los diversos movimientos y partidos políticos, incluido el Centro Democrático, como aconteció con ciertos miembros del M-19

Hasta ahora se ha hablado de la FARC POLÍTICA,  nombre que una vez entreguen las armas debe ser cambiado, pues ya no serán más fuerzas armadas revolucionarias.  El nombre lo deberán conservar quienes perseveren en la lucha armada, tras  la toma del PODER para poder efectuar las transformaciones que la sociedad colombiana requiere.   Se espera que quienes  abandonen la causa tengan la gallardía de respetar la decisión de sus compañeros y compañeras y omitan las descalificaciones injuriosas.  Los  guerrilleros en armas, por el contrario,  han dicho de manera gallarda que respetan la decisión de los compañeros que se desmovilicen y les auguran éxitos en su actividad política

Parece que se trata de un número respetable que se acerca a las dos mil unidades. En todo caso, es preferible un combatiente a plena luz que mil en la oscuridad.   No le hacen bien a la causa libertaria quienes no están convencidos de lo que hacen, por eso el pueblo colombiano  debe votar masivamente por el SI  al plebiscito,  en el frente de combate seguramente quedará  únicamente gente que sabe lo que quiere.

Pepe Mujica asistirá a evento en apoyo al “sí” en plebiscito colombiano

El político uruguayo fue invitado por centrales sindicales a una jornada que respalda del proceso de paz entre las FARC y el gobierno neogranadino 

EFE10 de septiembre 2016

El ex presidente y actual senador uruguayo, José "Pepe" Mujica, asistirá a la jornada internacional por el "sí" en el plebiscito en el que los colombianos refrendarán o no el acuerdo de paz entre su Gobierno y las FARC, informaron hoy fuentes oficiales.

El evento, que se realizará en Medellín el 15 de septiembre, es organizado por la Central Unitaria de Trabajadores de Colombia (CUT), la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC) y la Confederación General del Trabajo (CGT).

"Pepe" Mujica ha apoyado "fervorosamente" el proceso de paz entre el Gobierno de Colombia y las FARC pues lo consideró el "camino más inteligente" para ponerle fin al conflicto armado interno del país andino.

Se espera que además de Mujica, integrante de la Comisión de Seguimiento de los Acuerdos de Paz entre el Gobierno y las FARC, de la cual también hacen parte Cuba, Chile, Noruega y Venezuela, asista el secretario general adjunto de la Confederación Sindical Internacional (CSI), Jaap Wienen, añade la organización en un comunicado.

Igualmente fue invitado el secretario general de la Confederación Sindical de las Américas (CSA), Víctor Báez.

Los organizadores estiman que más de cuatro mil personas estarán acompañando la jornada con lo que "el movimiento sindical nacional e internacional ratifica su apoyo al proceso de paz en Colombia".