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Neoliberalismo y la financierización de la economía (2)

Por Juan Luis Berterretche

Brasil, octubre de 2016

Ultima parte  de la nota

Neoliberalismo: la financierización opuesta a la creación de “condiciones materiales de un nuevo mundo”

Para Marx la conquista de la India por Inglaterra tenía un doble objetivo: “Inglaterra tiene que cumplir en la India una doble misión destructora por un lado y regeneradora por otro. Tiene que destruir la vieja sociedad asiática y sentar las bases materiales de la sociedad occidental en Asia.” Al mencionar la “sociedad occidental” se refiere al capitalismo liberal que predominaba en los países más avanzados de occidente.

Y nos explicaba: “Los árabes, los turcos, los tártaros y los mogoles que conquistaron sucesivamente la India, fueron rápidamente hinduizados. De acuerdo con la ley inmutable de la historia, los conquistadores bárbaros son conquistados por la civilización superior de los pueblos sojuzgados por ellos. Los ingleses fueron los primeros conquistadores de civilización superior a la hindú, y por eso resultaron inmunes a la acción de esta última. Los británicos destruyeron la civilización hindú al deshacer las comunidades nativas, al arruinar por completo la industria indígena y al nivelar todo lo grande y elevado de la sociedad nativa. Las páginas de la historia de la dominación inglesa en la India apenas ofrecen algo más que destrucciones. Tras los montones de ruinas a duras penas puede distinguirse su obra regeneradora. Y sin embargo, esa obra ha comenzado.”

Para Marx la colonización burguesa de la India por Inglaterra, y el dominio supremo del Capital cumpliría un objetivo “regenerador” en el país ocupado porque:

“Los devastadores efectos de la industria inglesa en la India —país de dimensiones no inferiores a las de Europa y con un territorio de 150 millones de acres— son evidentes y aterradores. Pero no debemos olvidar que esos efectos no son más que el resultado orgánico de todo el actual sistema de producción. Esta producción descansa en el dominio supremo del capital. El período burgués de la historia está llamado a sentar las bases materiales de un nuevo mundo: a desarrollar, por un lado, el intercambio universal, basado en la dependencia mutua del género humano, y los medios para realizar ese intercambio; y, de otro lado, desarrollar las fuerzas productivas del hombre y transformar la producción material en un dominio científico sobre las fuerzas de la naturaleza. La industria y el comercio burgueses van creando esas condiciones materiales de un nuevo mundo del mismo modo como las revoluciones geológicas crearon la superficie de la tierra.”

La reflexión de Marx en que “El período burgués de la historia está llamado a sentar las bases materiales de un nuevo mundo” era válido en el siglo XIX pero hoy, con la nueva forma de acumulación neoliberal de capital financiero, el período burgués actual de la historia dejó de sentar las bases materiales de un “nuevo mundo”. El desarrollo de las fuerzas productivas fue sustituido por el predominio de un acelerado desarrollo en todo el Planetade las fuerzas destructivas contra el hábitat humano y contra la propia humanidad. Y el dominio científico y la tecnología en la producción de mercancías tienen como único objetivo maximizar los beneficios de la ultra-explotación de los bienes naturales, sin tomar en cuenta las consecuencias nefastas sobre el género humano y el planeta.

Esto tiene un reflejo directo en la llamada Globalización que se trata fundamentalmente de la creación de un mercado del trabajo a escala mundial. Tema que no abarcaremos en esta nota, pero es donde con más claridad se expresa el neoliberalismo en su desprecio sobre la vida humana, al hacer retroceder la explotación del trabajo a las condiciones que se imponían en el siglo XIX, como bien señala D. Harvey.

Neoliberalismo: la expansión del desarrollo de las fuerzas destructivas

Las nuevas tecnologías neoliberales de explotación de las riquezas naturales sólo expanden destrucción. En esta nota mencionaremos dos ejemplos destacados de esta orientación en nuestro continente: el método de la minería a cielo abierto que ha impuesto en la extracción de minerales una técnica que produce regularmente todo tipo de crímenes ambientales con consecuencias nefastas para la naturaleza y las personas. Y la generalización de las semillas bio-degradadas transgénicas acompañadas por volúmenes crecientes de agro-tóxicos envenenando el agua y los alimentos, los territorios agrícolas y poblaciones adyacentes

A estos dos modelos podrían agregarse múltiples tecnologías actuales, como el fracking, la extracción de petróleo en el océano, en el Ártico o en el pre-sal, etc. E innumerables industrias que se convirtieron en las últimas décadas en una amenaza destructiva contra la humanidad, como gran parte de la farmacéutica

Aunque la prensa burguesa habla de “accidentes mineros”, en 2015 se produjeron los dos mayores crímenes ambientales comprobados, de grandes mineras en Latinoamérica. Nos referimos al desastre de la mina Veladero en la Provincia de San Juan, en Argentina y la ruptura de un dique de contención de residuos mineros contaminados de la empresa SAMARCO en Minas Gerais, Brasil.

Entre el 12 y 13 de setiembre de 2015, en la planta Veladero, de la minera canadiense Barrick Gold, hubo un derrame de un millón de litros de solución cianurada que contaminó una cuenca con cinco ríos -Potrerillos, Jáchal, Blanco, Palca y Las Taguas- uno de ellos el Blanco con 320 km de longitud. Se trata de un atentado contra la producción agrícola de una amplia región provincial que obtiene sus alimentos por medio del riego proveniente de glaciares de la Codillera de los Andes.

Para el hidrogeólogo Robert Morán, “...el derrame estuvo contaminado con algo mucho más peligroso que el cianuro... los metales pesados y altamente tóxicos como uranio, zinc, arsénico, bario, cadmio, cromo o cobalto, caen en la solución.”

Menos de dos meses después -05 11 2015- se rompió un dique (barragem) de nombre Fundão de la empresa SAMARCO, propiedad de las grandes mineras Vale -Brasil- y BHP Billinton -australiana/británica-. Es considerado el mayor desastre minero en la historia de Brasil. Además de 19 muertes en la población Bento Gonçalves  en el camino del desborde de residuos mineros, la marea de barro envenenado accedió a la cuenca del rio Doce, la tercera cuenca hidrológica de Brasil, expandiendo la contaminación y la muerte entre la fauna y flora de la región por los estados de Minas Gerais, Espírito Santo y desembocando en el Océano Atlántico en las cercanías del Parque Nacional Marinho de Abrolhos, donde existe -o quizá debemos decir existía- el mayor banco de corales y la más amplia biodiversidad oceánica del Atlántico Sur.

En Veladero había por lo menos tres derrames anteriores al conocido, no declarados y cubiertos por el secretismo total de funcionamiento de la mina favorecido por el gobierno provincial de San Juan. Y volvió a repetirse una nueva ruptura de la cañería que traslada la solución cianurada a mediados de setiembre de 2016

En el caso de Samarco, hoy se sabe por un informe independiente que la minera estaba enterada de la posibilidad de una catástrofe desde 2009, sin haber tomado ninguna medida para proteger a la población de Bento Gonçalves, que sufrió el sacrificio de 19 vidas en el desastre

Lo que demuestra, tanto para Veladero en Argentina como para Samarco en Brasil, que la nueva tecnología de mineras a cielo abierto tan expandida en el continente es un ejemplo claro de desarrollo consciente de las fuerzas destructivas por parte del neoliberalismo

El “progresismo extractivista”

Las corrientes políticas más o menos “contestatarias” al capitalismo que prevalecieron en nuestro continente en el siglo XX, mayoritariamente despreciaron el problema ambiental del planeta o lo trataron como algo secundario. Y cuando llegaron al gobierno en algunos países en el siglo XXI, en el momento de tomar decisiones que garantizaran el crecimiento económico y un superávit en el mercado exterior, directamente ignoraron las consecuencias de ese deteriorado componente ambiental victimizado por el neoliberalismo de la Globalización y la Financierización.

Mencionaremos sólo dos ejemplos de nuestro continente: Brasil y Argentina. Sin profundizar en detalles, pero con la certeza de que se repiten en todo Latino América y el Caribe. Y que representan -en el caso minero continental un tercio de las inversiones destructivas mineras del mundo

En Brasil el “lulismo” en sus planes económicos utilizó una combinación de “keynesianismo” por medio de los Proyectos de Aceleración del Crecimiento (PAC) para impulsar la expansión del mercado de trabajo, con construcción de obras públicas -carreteras, puentes, hidroeléctricas, etc.- y servicios estatales -transporte, puertos, aeropuertos, etc- ambos destinados a privatizarse, para lograr alianzas con la “burguesía nacional”. A la vez que con respecto al mercado mundial adoptó un “extractivismo” neoliberal de los bienes naturales del país con gran expansión de la agricultura de semillas bio-degradadas y una amplia contaminación por agro-tóxicos. Y una agresiva desforestación de la Amazonia para expandir la ganadería y la minería a cielo abierto. Esta última utilizando un nutrido espectro de productos químicos contaminantes para la extracción de hierro, bauxita, oro y otros minerales.

De los múltiples extractivismos mineros en Brasil no podemos dejar de mencionar el complejo a inaugurar en este semestre por la Vale S.A. de Ferro Carajás S11D que abarca varios municipios del estado de Pará y que pretende extraer 230 millones de toneladas de hierro por año a partir de 2016 -lo que la ubica como la mayor mina de hierro del mundo-. Allí Vale ocupa cientos de miles de há de florestas nacionales y tierras reclamadas por indígenas y quilombolas. Entre los pésimos indicadores socio-económicos de toda esa región resalta, además de la violencia en la que sobreviven sus pobladores,  que allí en ningún municipio la renta per cápita alcanza el salario mínimo.

El extractivismo lulista condujo a un retroceso productivo y tecnológico en la industria. Es decir intentó una mixtura entre “keynesianismo privatizador y neoliberalismo” que resultó un desastre. Y desembocó en un golpe institucional made in USA y un proyecto neoliberal extremo, conducido ahora por una cuadrilla de parlamentarios y gobernantes corruptos

En Argentina el “desarrollismo” kirchnerista se desplazó por un camino similar. Impulsó la alianza con Monsanto iniciada por el neoliberal Carlos Menem para transformar las exitosas praderas trigueras de Argentina en campos de semillas transgénicas y abundancia perniciosa de glifosato. A fines del siglo pasado la antigua “izquierda” continental fue incapaz de formular un programa contra la “nueva” tecnología destructiva de Monsanto y no solo ésta se expandió en el país sino que cruzó las fronteras hacia Paraguay, Uruguay y Brasil e incluso hacia Bolivia, siendo recibida en esos países con entusiasmo por los gobiernos “progresistas” y logrando conformar el mayor enclave transgénico mundial

En la zafra 2014-2015 superó los 160 millones de toneladas, muy superior a los 108 millones de toneladas producidas por EUA. Las diez principales compañías productoras de semillas degradadas biológicamente -ahora 9 con la fusión de Bayer y Monsanto- y sus correspondientes agro-químicos(insecticidas, plaguicidas y fertilizantes)  asociados, controlan casi el 70% del mercado mundial de organismos genéticamente modificados. Es una producción en su mayor parte dedicada a la exportación. Y regida por mercados externos -el mercado internacional de commodities, subordinado al mercado financiero- y no por necesidades soberanas de alimentación de la población del país o sus intereses económicos. Se trata de un oligopolio que disfruta de leyes y disposiciones permisivas y favorables a los pool sojeros, similares o iguales en los cinco países, aprobadas por los gobiernos.

Las relaciones sojeras con los gobiernos “progresistas y desarrollistas” en el Cono Sur impidieron hasta ahora cualquier intento amplio de investigar el envenenamiento de las personas y el medio ambiente y la mayoría de las tentativas populares en defensa de la salud de la población. Pero se sabe, por ejemplo,-según la Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária (Embrapa)-, que Brasil es el mayor consumidor de agro-tóxicos del mundo. Con el ingreso de la soja transgénica hubo un aumento anual del 17,5% del uso de venenos lanzados sobre las plantaciones y poblaciones vecinas, mientras la producción creció 1,9% anual en el mismo período

Las deficiencias programáticas frente a la defensa del medio ambiente de la “izquierda” del siglo XX y las ilusiones en el comportamiento que tendrían los gobiernos “progresistas y desarrollistas” provocó un gran retraso en la reacción popular contra los crímenes ambientales y permitió que en menos de tres décadas un puñado de corporaciones multinacionales haya creado un fulminante y feroz cerco corporativo en torno de las semillas, el primer eslabón de la cadena alimentaria, encuadrándolo en los patrones de acumulación neoliberal y amenazando todos sus ecosistemas y su población continental.

Como contrapartida, la resistencia social a la minería a cielo abierto y su envenenamiento del agua de los glaciares ha producido un enorme conflicto continental con éxitos significativos contra las mineras. Más aún ahora que la contaminación de Veladero, en San Juan dejó de ser un secreto celosamente guardado por la canadiense Barrick Gold y el gobierno provincial. En Argentina la minería soporta el enfrentamiento programático más firme y claro. Con las derrotas sucesivas  al proyecto Pascua Lama (San Juan) y la expulsión de cuatro mineras del valle de Famatina (La Rioja) en menos de una década, el país se perfila como ejemplar contra los planes destructivos mineros. Con el nuevo gobierno de Mauricio Macri la ofensiva minera se ha centrado en Mendoza que aún resiste. Desde Argentina la resistencia se contagió a Chile en proyectos fronterizos en los Andes y con más fuerza aún a Perú en su defensa del agua.

Según el mapa del Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina y el Caribe con una base de datos actualizada que consultamos en agosto de 2016, hay en esa fecha 215 conflictos en 225 proyectos de la región. Las comunidades afectadas por esos proyectos son 327. Del total de conflictos 6 son transfronterizos. Recordemos que un tercio de las inversiones mundiales de ésta minería destructiva está dirigido a nuestro continente. Perú tiene el mayor número de conflictos (38) y a partir de la fuerte resistencia al proyecto Conga se ha logrado un proceso de desinversión minera en la mayoría de las minas en funcionamiento. Le siguen México y Chile con 37 y 36 respectivamente y Argentina y Brasil con 26 y 20 conflictos cada uno. Uruguay, no dejemos de mencionarlo derrotó el único proyecto minero intentado -Aratirí-. Pero sigue amenazado por las corporaciones de la celulosa y una tercera planta ya anunciada mayor que las dos instaladas. Y por ser parte del enclave sojero sudamericano...   

La novedad negativa minera en el continente es el proyecto del Arco Minero del Orinoco en Venezuela, que profundiza la condición rentista de su economía, pasando del recurso petrolero -ahora en crisis por la baja del precio del petróleo- al minero; considerado este último como comprobadamente contaminante además de violentar los derechos de las comunidades indígenas y del pueblo en general, poniendo en peligro de contaminación a toda la cuenca del Orinoco. Es un proyecto que había sido descartado bajo el gobierno del comandante Hugo Chávez en 2008 luego de pulsar la opinión de residentes en esas tierras ancestrales. Ahora con 150 empresas mineras de 35 países, un área de más de 111 mil km2 en el sur del país será afectada por la minería a cielo abierto. Con los mismos cuentos ilusorios con que se inician esos emprendimientos se establece ahora la ampliación de la frontera minera del país profundizando el modelo extractivo de desarrollo que condujo Venezuela hacia la crisis económica actual. Se trata de un proyecto de “fuga de naturaleza” encuadrado en los patrones de acumulación neoliberal y amenazando sus ecosistemas y pobladores

“Quiero ver bailar las cenizas”

“Una vez Curtis LeMay, el general, compareció ante una comisión del Senado para pedir diez mil cabezas nucleares para la Fuerza Aérea, y uno de los senadores, Evere Dirksen, le dijo: ‘Pensaba que nos había dicho que con seis mil cabezas nucleares podrían reducir toda la Unión Soviética a cenizas. ¿Para qué quiere diez mil?’ Y LeMay le contestó: ‘Senador, quiero ver bailar las cenizas.”   Tom Wolfe

A Man in Full

Con los retrocesos democráticos del último quinquenio, la mayoría de las corrientes, partidos y organizaciones políticas en latino América ha sido incapaz de asimilar que la principal amenaza del Neoliberalismo actual pasa por su ofensiva destructiva del planeta y sus habitantes. E ignorar que la mayor parte de sus nuevas tecnologías en múltiples industrias impulsan el desarrollo de las fuerzas destructivas.

En ese sentido, no es casual que hoy el único “keynesianismo” vigente en Estados Unidos sea el que se aplica a su industria armamentística. En primer lugar los gobiernos estadounidenses de ambos partidos tradicionales han logrado legitimar el destino militar de recursos presupuestarios tratando como un deber patriótico los desperdicios de dicho complejo militar-industrial. A la vez que aloca una parte creciente de recursos materiales y humanos de la sociedad a una forma de producción parasitaria que se auto consume, opuesta a las necesidades humanas y que tiene como finalidad última la destrucción de la humanidad.

La legitimidad ideológica-política del armamentismo se realiza a través de la fusión entre productor/comprador/consumidor que asume el Estado, liberando a esa industria de las incertidumbres del mercado, ayudado por la manipulación de la opinión pública y el control total de los medios de comunicación. Así, de la guerra fría se pasó a la “guerra contra el terrorismo” que comenzó por “justificar” la invasión a dos países (Afganistán e Irak) y el ingente consumo-por-la-destrucción de vidas, ciudades y armamentos. Y continuó con diversas agresiones en todas las regiones del planeta, desarrollando nuevas tecnologías de exterminio como los drones, la novísima serie de robots programados para matar y un nuevo y amplio desarrollo de armamento nuclear

Tenemos que ser entonces conscientes de qué es lo que está en mayor peligro frente a la ambición desatada del Neoliberalismo en nuestro continente. De los diez países con mayor biodiversidad mundial, cinco están en Latino América y el Caribe: Brasil, Colombia, Ecuador, México, y Perú. Estos países también son hogares de los Andes, la zona con mayor biodiversidad del mundo. Y recordar que alrededor del 27% de los mamíferos del mundo viven en América Latina y el Caribe, así como también el 34% de su vegetación. El 40% de la vegetación del Caribe es única de esta zona. Y por supuesto están amenazando también la vida de cada uno de nosotros, los 625 millones de personas que habitamos en 2016 Latino América y el Caribe.

Referencias

 J L BerterretcheLa minería a cielo abierto en Latinoamérica y el Caribe 2016 (En preparación)

Por el derrame de cianuro, cinco ríos terminaron contaminados en San Juan. Infobae 23 02 2016. http://www.infobae.com/2016/02/23/1792316-por-el-derrame-cianuro-cinco-rios-terminaron-contaminados-san-juan/

Juan Pablo Parrilla Hubo otros tres derrames de cianuro de la Barrick Gold que no se hicieron públicos.Infobae 27 de marzo,2016

http://www.infobae.com/2016/03/27/1799738-hubo-otros-tres-derrames-cianuro-la-barrick-gold-que-no-se-hicieron-publicos/

Juan Pablo Parrilla El derrame minero en San Juan tenía algo más peligroso que el cianuro. Entrevista a Robert Morán. 13 04 2016

http://www.infobae.com/2016/04/13/1803986-el-derrame-minero-san-juan-

tenia-algo-mas-peligroso-que-el-cianuro/

Cristiane Faustino e Fabrina Furtado.O Projeto Ferrro Carajás S11D da Vale SA - Relatório da Missão de Investigação e Incidência 1era Edición 2013. Realización DHESCA Brasil

http://www.justicanostrilhos.org/IMG/pdf/resumo_recomendacoes.pdf

Emiliano Terán Mantovani.Venezuela Los peligros del Arco Minero del Orinoco un breve análisis desde la economía ecológica. ALAI 26 05 2016

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=212183

Mészáros, István, Para Além do Capital. Editorial Boitempo, São Paulo, 2002. (Beyond Capital, Towards a Theory of Transition, Merlin Press, Londres, 1995)