Envíopostaporteñ@ 1767

Es el asiento el que moldea el culo (VIII)

"Campitos, no tires, soy yo, el Ñato"


El eje de "Eleuterio Fernández Huidobro, sin remordimientos" de María Urruzola es la relación del MLN-T (y lo en que se transformó) con los militares. Una relación de la guerrilla y la ex-guerrilla, y luego una fracción de ella o un círculo interior, que en el curso del tiempo fue incluyendo primero un intento de negociar la rendición en ciertas condiciones, luego alguna colaboración táctica, luego el proyecto de alianza estratégica, y al final simplemente la defensa. En ese proceso el grupo político se fractura y destruye. EFH, que es el personaje en el que María centra esa evolución, termina siendo Ministro de Defensa de la familia militar, no de "defensa nacional" sino defensa de la institución militar, lisa y llanamente.

Así explica María como se resistió a copiar a Osvaldo Soriano: "Paso a paso fui presenciando en vivo la trasformación física, gestual y anímica de aquel rehén de la dictadura que el 24 de marzo de 1985, el día de su cumpleaños número 43, leyó ante la prensa nacional e internacional la carta que Raúl Sendic escribió sobre la vuelta a la vida política de los tupamaros, hasta el ministro de Defensa que pocos meses antes de morir se había vuelto un inválido desaseado, barbudo y –dicen algunos de sus colegas de trabajo– maloliente por alcohólico". "Si no fuera porque aprendí con Homero Alsina Thevenet que utilizar títulos de libros o películas es el colmo de la pereza intelectual de un periodista, hubiese titulado este epílogo como “Triste, solitario y final”. Pero ese título, que parecería calzar como un guante para el último año de vida de Fernández Huidobro, en el que casi inválido, alcohólico y de alguna manera enojado con la vida se instaló a vivir en el Ministerio de Defensa como un general en su cuartel, trasmite algo de pena, de conmiseración, que Huidobro no merece, ni siquiera muerto. Porque entre otras cosas él no tuvo conmiseración por nadie".

Más que enojado por la vida, parece un ser que se odia a sí mismo. Tal vez fuese un borracho porque era la única manera de soportarse en lo que había llegado. Tal vez los insultos y la falta de respeto con los que se despachaba eran para sí. De alguna manera es típico.

Pero el tema no es cómo terminó, es ¿cómo empezó?

Aquí tenemos que ubicar dos cosas. EFH es una cosa, la guerrilla y ex-guerrilla es otra, y en esto último por cierto no hay uniformidad, se va fragmentado, y también esto tiene cosas llamativas.

¿Cuándo comenzó la negociación de EFH con los militares? ¿Luego de su captura aquel 14 de abril de 1972, o había comenzado antes?

María no pone esta pregunta expresamente en palabras, pero hace unas cuantas sin respuesta sobre los hechos de la calle Amazonas, la negociación y las "salidas transitorias" que la dejan picando. Habla incluso de una supuesta base ideológica previa "leninista"; ya nos ocupamos en otra nota de este "colmo de la pereza intelectual de un periodista" que en vez de ir a la fuente da por bueno el bolazo de algún entrevistado. No importa, a cualquiera le pasa.Pero también eso, de alguna manera, sugiere la racionalización a posteriori de una conducta previa que se necesita justificar. Traer a Lenin parece la necesidad de esconderse detrás de un argumento de autoridad, y traerlo así...

Y si fuese, si hubiese empezado antes, ¿cómo, cuándo, por qué, para qué, y solo, o con cuántos más?

TAL VEZ algún intento de negociación, algún contacto exploratorio, algún globo sonda, podría haber salido cuando el proyecto guerrillero comenzó a derrumbarse. Un jefe militar que no fuese un completo inepto debería haber visto como se perfilaba la cosa porque tan difícil de ver no era; lo que decidiese hacer ante eso, si estaba decidido a resistir hasta las últimas o tal vez no, son cosas que pueden ser diferentes según las personas. Tal vez alguno, que sabía que algún otro no querría hacerlo, decidió que él al menos probaría, para salvar a todos en caso de extrema necesidad a pesar de que ellos mismos al principio no lo entendiesen; solamente ver, sin compromiso de compra.

No estoy suponiendo delación ni entrega de militantes. No estoy hablando de traición. En esa senda no entraré, ni tengo elementos ni me corresponde. Nunca formé parte del MLN.

Del MPP sí, desde su fundación hasta una ruptura muy importante que ocurrió... -voy a ubicarla en el cronograma del libro para facilitarle al lector el panorama- ...ocurrió inmediatamente después de aquel asalto al BPS-PP. Ocurrió en otro plano y sin vinculación; yo, que sabía de ambos hechos, hasta el libro de María no vi su secuencia.

¿Cuándo empezó? No sé cuando, pero sobre cómo, diría: empezó silenciosamente. Y diría también: siguió bastante silenciosamente.

Como he dicho en otras notas no es mi interpretación que la derrota de la guerrilla se debiese a la traición, pienso al revés. La derrota, debida a otras causas, fue abriendo la brecha para que ocurriese -tal vez- en personas más proclives, eso de"pero fue para salvar mi vida", que escuchamos por ahí. Sería otro tema.

Las causas de la derrota de la guerrilla, y mucho más en general, de los proyectos revolucionarios de ese tiempo, y luego hasta ahora, es un tema mucho más importante. Reducirlo a traiciones es entrar en "la interpretación policial de la historia" también conocida como teoría de la conspiración, en este caso sería que LA CAUSA del fracaso es la traición de algunos.

Y entonces se habla y se habla y se habla de traición. De las causas profundas de la derrota ni palabra. Y además los implicados se defienden en el mismo terreno, "¡esto es una conspiración en mi contra!!", devuelven en espejo lo mismo que les llega.

Como militante del MPP pude ver alguna cosa. El viraje de EFH hacia la defensa incondicional de las fuerzas armadas "nacionalistas" comenzó en 1994. No todos reaccionamos con el rechazo frontal. Comenzó en el tiempo de los hechos del Hospital Filtro, cuando su bravuconada por la radio fue muy negativa. Se le aplicaría el calificativo que él mismo trae.

“Si había algún proyecto revolucionario o de otra naturaleza ¿dónde están?, ¿qué hicieron? Yo, cuando definí hacer una revolución, la hice, al poco tiempo se veían las consecuencias, buenas o malas, pero no era (y hace un gesto de bla, bla, con un dedo que gira la lengua hacia fuera de la boca)… viru-viru”.

Yo-yo-yo-yo... y al final viru-viru. No vamos a entrar, ni siquiera es por conmiseración. Es que no vale la pena. Para alguien que desprecia las palabras, es traer sólo palabras, y qué palabras lamentables.

En setiembre de 1998 (¿les suena ese mes?) Pinochet fue detenido en Londres a requisitoria del juez español Baltasar Garzón. De nuevo, reaccionamos con "Pinochet a la cárcel, no importa donde esté esa cárcel". Pero muchos compañeros del MLN sostenían que eso era parte de la acción imperialista. EFH ni habló, los portavoces fueron Bonomi y otros. Algunos militantes de base plantearon las cosas más honestamente. En vez de tanta teoría absurda decían simplemente que el efecto indirecto de un reclamo incondicional de justicia, en este caso sería que "cayesen las cabezas de los compañeros".

¡Esto favorece a tal cosa! ¡Esto favorece a tal otra! Preocuparse de la seguridad de los compañeros está bien. Pensar en las posibles consecuencias de lo que se hace es correcto, aunque no sólo en un caso, y tarde. Pero ¿no había alguna forma de precaverse que no significase favorecer a Pinochet?

EFH es un caso testigo. En ese sentido y ya que eso dice ser, diríamos PARA MUESTRA BASTA UN BOTÓN.

Estamos casi al final de esta serie de notas, con el personaje particular ya terminamos, un botón para muestra.

Para muestra de un fenómeno más general que no sólo involucra a este personaje. Las cosas no ocurrieron en un día. Parece claro que primó el criterio de la ropa sucia se lava en casa.

Pero al final la mugre hizo inhabitable la casa. Solamente un consejo a los amigos de esta ex-guerrilla: Desenrósquense, ya está. Porque una izquierda no puede (y esto es mucho más general, viendo las roscas y roscas que se arman), una izquierda no puede definirse por su mirada al pasado.

--------------------------------

AGREGADO:

Hecha esta nota, veo que Mauricio Rosencof habló del documento que transcribe una declaración suya siendo prisionero de los militares. El mismo está incluido en el capítulo 5 del libro de María. Aunque no lo dice expresamente, AHORA deja a entender que son declaraciones obtenidas bajo torturas. Lo dice leyendo una carta de Guillermo Chifflet citando palabras de Zelmar Michelini, que señalan que la firma de Rosencof página a página en ese documento es cada vez más débil, como si la persona fuese envejeciendo.

En mi nota V hablé de ese documento, y dije: "tampoco parece arrancado bajo torturas, tampoco han habido respuestas sobre su contenido o lo que fuese".

Pido disculpas a Rosencof si hubo de mi parte una presunción equivocada, aunque es muy poco. Si lo que dice llega a ser más claro y con palabras propias, que esa es su firma, que esa su declaración, que para ella fue torturado, y da datos concretos sobre los torturadores, le pediré una entrevista personal para expresarle mis más sentidas disculpas en todo sentido y ofrecerle toda mi ayuda para perseguir a los torturadores.

La primera y última de las supuestas firma fueron divulgadas por los militares chantajistas. Están en las páginas 93 y 94 del libro.

En mi nota también puse al final: "En lo personal sólo he conocido UN CASO de alguien que fuese torturado, hablase, y luego saliese a decir públicamente: fui torturado, hablé, y acusé falsamente a otras personas. Un caso". No estaba hablando de Mauricio Rosencof.