Envíopostaporteñ@ 1806

MEJORA LA COLONIA

Política y fútbol: carne y uñacon bancos, tierra y petróleo

Publicado domingo 6 agosto 2017 en diario UNO

El Poder en Entre Ríos

Echamos nafta, pagamos con tarjeta, usamos un desodorante, convidamos una golosina, nos sentamos frente al televisor a ver un partidito, y todo será mediado por las multinacionales y sus socios locales terratenientes, banqueros y petroleros.

El Club Bilderberg versión criolla se llama Grupo Argentina Mejor –GAM-. Al tono rioplatense, es secreto y restringido a la alta burguesía y la oligarquía pero con un dejo familiero: allí cantan los gallos viejos y ya pían los polluelos.

El encuentro más reciente fue en la Patagonia, reino de los Benetton, Lewis, Turner, amigos del presidente, y blancos en la mira de los despojados Mapuche como sabemos.

Su anfitrión, y no podía ser menos: el mayor terrateniente banquero del país, Eduardo Elsztain. La revelación: María Eugenia Vidal, gobernadora de Buenos Aires. Parece que la dama cautivó al auditorio y más de uno quedó con los ojos como el gallo enamorado de la pata que nadaba en la laguna.

La Patagonia es el escenario de un genocidio reciente, que permitió que unos pocos rapiñaran vastas extensiones habitadas por comunidades milenarias de la región. Allí va de vacaciones Mauricio Macri, y elige la gigantesca estancia del inglés Joe Lewis. Ya sabemos qué otros políticos han hecho fortunas en esas comarcas al modo de Alfredo Yabrán: “vendiendo helados”

Buenas ondas

Todo calza. Este mes, el centro de la televisión argentina pasó a manos del mayor terrateniente estadounidense, Ted Turner, con más campos que Elsztain aunque de menor valor. No serán los partidos de fútbol, claro, momentos propicios para decir reforma agraria.

Es conocida la buena onda de gobernadores e intendentes de Río Negro y provincias vecinas con Joe Lewis, y la de gobernadores e intendentes jujeños con Carlos Pedro Blaquier (también terrateniente en Entre Ríos); como son carne y uña los gobernadores e intendentes de Entre Ríos y Santa Fe con Enrique Eskenazi, dueño de los respectivos bancos privatizados. El poder del dinero y la tierra es miel para los políticos, y su apego al fútbol salta a la vista.

Para entrar al GAM (Grupo Argentina Mejor) hay que tener gamba. Asisten los que encuentran abiertas las puertas de los sucesivos gobiernos, y que por lo general maquillan el saqueo capitalista con fundaciones filantrópicas para el regalo de anteojos, libros, colchones, remedios o la “capacitación” docente, con lo cual consiguen pintar de paloma el carancho.

La plutocracia argentina muestra una cara amable, con medios masivos a disposición para difundirla. Cualquiera de sus marionetas puede llegar incluso presidente. Allí se abrazan católicos, judíos, protestantes, musulmanes. Lo primero es la familia.

La irrupción de los ricos con halo de benefactores se ve en Entre Ríos a diario, con la aquiescencia digamos cándida cuando no cómplice de políticos y sindicalistas

Buenos y salvadores

Pasa con el dinero de aquí y el dinero de allá. La Fundación Cargill promociona su ayuda a pueblos fantasmas y su promoción de la conciencia sobre la tierra y la niñez. Monsanto (Bill Gates, Rockefeller, Goldman Sachs, y otros) lidera el “Semillero de futuro” con su “brazo filantrópico”. Es decir, Cargill y Monsanto establecen un sistema de desarraigo, destierro, hacinamiento, contaminación y muerte, y luego desembarcan con fundaciones para mitigar… El verdugo les da una palmada a las víctimas, los políticos aplauden y se toman su selfie (a tono con el idioma natural en el piso de arriba).

El método nos recuerda a los Remington de Roca sacrificando papás y mamás, pero seguidos de los buenos curas de Don Bosco rescatando a sus hijos para adoctrinarlos en el bien y la caridad.

Así es como Wal-Mart (los poderosos Walton y otros) difunde sus donaciones a la Cruz Roja para atemperar los efectos de las inundaciones, el usurero George Soros mete mano en el periodismo y sus organizaciones, la Fundación Rockefeller deslumbra con su “plan de resiliencia” a los políticos peronistas, radicales y socialistas; y así es como una treintena de profesores entrerrianos rodean al veterano Eskenazi para celebrar con una foto el adiestramiento en instituciones privadas elegidas por el banquero “filántropo”, y con la venia de los que saben hacer la venia

No falta el moño

El anterior gobernador extendió el contrato que deja el monopolio de las cuentas del estado entrerriano al grupo Petersen (Eskenazi) por cinco años más sin consultar a nadie, y lo hizo horas después de las últimas elecciones, cuando ya dejaba su cargo. Todo por amor al aula.

En la Entre Ríos moderna el atropello petrolero y banquero es norma naturalizada, con la partidocracia hundida en la resignación. El gran capital embolsa millones del pueblo y deja caer unas monedas para el pizarrón, el ecógrafo, en fin, las campañas... Cada paquete con su moñito.

El territorio entrerriano es un campo de batalla del poder financiero del mundo y del país. Nuestra región guarda en sus grietas algunas historias vivas de lo que fue la Liga de los Pueblos Libres, pero la dirigencia facilita el dominio de petroleras, cerealeras, exportadoras, banqueros privados. No faltan quienes se calzan la camiseta del Che Guevara para fotografiarse con los hijos de Rockefeller, en un rosario de zonceras argentinas puesto en práctica aquí y ahora.

El sistema colonial instalado y atornillado en Entre Ríos es un tabú. Sorprende ver los sectores que confluyen en el besamanos de los grupos de poder, con una red de compinches aceitando la connivencia

Rockefeller

Por supuesto que en todo lo que decimos hay excepciones. Gracias al diputado socialista Rubén Giustiniani (echado de su bloque oficialista en Santa Fe) conocemos pormenores del acuerdo entre dos empresas con sede en Estados Unidos y Bermudas para explotar Vaca Muerta.

El periodista Oscar Londero resumió un discurso del legislador en Paraná, en el diario El Entre Ríos. Giustiniani explicó que el acuerdo con Chevrón fue suscripto entre YPF Shale Oil Investment con sede en Delaware, Estados Unidos, y Chevron Overseas Finance con sede en Bermudas… ¿Y la Argentina? El paranaense Miguel Galuccio operó para que las inversiones no encontraran obstáculos cambiarios y no pagaran impuestos. Se trata de préstamos escalonados por más de mil doscientos millones de dólares en total. Para que Chevron trajera esos dólares, el gobierno argentino y la justicia ignoraron el juicio millonario que se le sigue en el Ecuador por genocidio. Hermandad latinoamericanista, que le llaman.

(A propósito: el entrerriano Galuccio lidera en estos días un proyecto petrolero de envergadura con sede en México e incidencia en el cono sur. Vista Oil & Gas, se llama, y tiene el respaldo de un fondo de inversión poderosísimo, Riverstone. Es la noticia de la hora, en el mundo del petróleo).

Como decimos Entre Ríos, tenemos que hablar de las petroleras porque somos una provincia de altísimo consumo de gasoil y naftas, con cero organización como consumidores, como conviene a las multinacionales.

Digamos de Chevron que nació con los Rockefeller. Como nació Esso. Y como Exxon (casi lo mismo) también de la Standard Oil de los Rockefeller. Esso fue adquirida en la Argentina por Pan American Energy de British Petroleum y Bulgheroni –Bridas-, que a su vez tiene acciones de la estatal china Cnooc.

Junto a estas firmas sobresale Shell. En las últimas semanas volvió el rumor de una posible venta de sus activos (una refinerías y algunas estaciones minoristas) en la Argentina y el probable interés de YPF de quedarse con esa firma… (Sería una novedad extraordinaria, porque, junto a Shell, YPF controlaría el 70 % de las ventas en el país. No creemos que el chancho chifle pero en el Congreso alguien preguntó ¿se compra? ¿Con qué fondos?)

Pelea de ricos

En los últimos años se agudizó un distanciamiento entre algunos ricos en el norte. Los Rockefeller, por intereses opinables, empezaron a hablar de los efectos de la energía fósil en el cambio climático (desde antes que muriera David a los 101 años), y Exxon los acusó de querer destruir su marca (la marca que hizo ricos a los Rockefeller). Pelea de ricos. Tanto Juan Perón como Arturo Illia se las vieron con los petroleros y banqueros, sea de la Standard Oil o del Chase Manhatan (no abundaremos aquí en los vaivenes de los políticos en relación con las multinacionales según conveniencias de momento).

Ahora, ¿no es necesario que analicemos los negocios y las disputas del gran capital en nuestro suelo?

Mega negocios

Veamos un tema, entre tantos, que debiera provocar estudios y debates: Entre Ríos consume más de 30 millones de litros de gasoil por mes. Menos de dos tercios son cubiertos por YPF. En naftas, nuestra provincia consume más de 20 millones de litros por mes, y un poco más de la mitad provee YPF. Sabemos, claro que sólo el 51% de YPF es del estado, de modo que su control en la distribución es inferior a un cuarto del total, y en la extracción menos aún.

En 2016, el 56 % del gasoil y el 55% de las naftas fueron aportadas en el país por YPF. Le siguieron en gasoil Shell 15%, Esso 15%, Petrobras 7%, Oil 5% y otras, en la participación del mercado de los combustibles del país. En naftas, Shell tiene el 20%, Esso el 15%.

Hay que decir que Oil era del denunciado por corrupción Cristóbal López y se la vendió al grupo sueco/ holando /suizo/ruso Gunvor.

Chinas, inglesas, estadounidenses, angloholandesas, escandinavas, rusas, son las principales multinacionales petroleras que operan en la Argentina y en Entre Ríos. No hablar de ellas es ignorar por completo el estado colonial que padecemos. Entre Ríos consume 650 millones de litros por año en gasoil y naftas más 7 millones de litros de lubricantes, principalmente por su economía agropecuaria que extrae y transporta enormes volúmenes. ¿Qué tienen para decir los candidatos sobre los fondos extraordinarios que invierte nuestro territorio por ese consumo fenomenal de energía fósil?

Chamuyo panzaverde

En el total del año 2016 la provincia consumió un poquito menos gasoil que en 2015, y el volumen se mantuvo por encima de los 400 millones de litros de enero a diciembre. Eso en gasoil. En naftas también hubo una leve disminución de 2015 a 2016, pero rondamos los 250 millones de litros al año en la provincia. Entre el primer trimestre de 2016 y el primero de 2017 Entre Ríos aumentó el consumo, superó los 100 millones de litros de gasoil en tres meses, de los cuales 55 millones fueron aportados por YPF. En naftas el aumento fue mayor, superamos los 72 millones de litros en los tres primeros meses de 2017, de los cuales 40 millones fueron aportados por YPF. En números gruesos, la empresa semi estatal vende la mitad del total, y la mitad de esa mitad es del Estado. ¿Está bien así? ¿No lo vamos a conversar? ¿Es lo que querían Irigoyen, Perón, Illia?

Hemos declarado a la provincia libre de fracking. Pero el estado argentino impulsa la extracción de no convencionales en otros territorios (principalmente Neuquén), y nosotros somos altísimos consumidores de combustibles que no extraemos ni refinamos.

La extracción de combustibles, y en especial de los no convencionales, no ha tenido licencia social en la Argentina. Los pueblos mapuche y otros se han resistido. Nosotros nos “beneficiamos” de ese atropello, luego de haber ocultado por más de un siglo el genocidio del País de las Manzanas. ¿No padecemos una cierta duplicidad?

Dependientes

Decimos “libertad de los ríos” y tenemos una de las mayores represas del país en Salto Grande. Decimos lucha ambiental, y somos el territorio más regado con glifosato. En estas horas están denunciando que aquí permanecen los químicos de modo inquietante sin degradar. ¿Qué responderán entonces a la pregunta repetida de Daniel Verzeñassi sobre la presencia de esas sustancias en las zonas de recarga de acuíferos?

Libres de fracking y queremos ser además libre de cualquier explotación petrolera, pero consumimos 650 millones de litros de gasoil y nafta por año, sin un horizonte a la vista para revertir esa dependencia del petróleo.

Somos de las provincias más expulsoras de sus habitantes, con todos los arroyos de la capital y las grandes ciudades contaminados, con altísimos riesgos de erosión de suelo como ocurre en pocos lugares del país debido a la condición de nuestras arcillas y el arrastre de nuestra maravillosa red de ríos y arroyos

No es del Estado

YPF no es una empresa estatal. Es una sociedad anónima. Allí no se aplican las normas del Estado. El Estado argentino ha privatizado y sigue privatizando la extracción del petróleo, como sigue endeudando al país en el exterior a pasos agigantados.

La mayor parte del petróleo y el gas que consumismos son explotados por multinacionales extranjeras. YPF participa de una porción y sólo una mitad de esa porción es estatal, de un Estado que también atropella. Los atropellos de YPF a los argentinos del sur son peores que los de BOTNIA UPM a los de Gualeguaychú. A no engañarse.

Las campañas electorales podrían tratar la ausencia de soberanía energética, soberanía alimentaria y soberanía financiera en Entre Ríos, la inquietante presencia de multinacionales controlando los resortes principales de la economía. Los candidatos podrían salir así de su estado de resignación.

Cuando el Estado recuperó la conducción de YPF, Julio De Vido sustituyó a Enrique Eskenazi y sus hijos (los dueños del Nuevo Banco de Entre Ríos), que manejaban YPF sin haber invertido, cosa insólita, al punto que al mexicano Carlos Slim le bastó con ejecutar garantías de una deuda contraída en varios tramos (en Credit Suisse, Goldman Sach, Standard Bank, Itaú y otros) por los Eskenazi, para quedarse con el 8,4% de las acciones de YPF (luego Slim vendió una parte).

Los Eskenazi habían “comprado” parte de YPF sólo con financiamiento y la administraban. Banqueros, petroleros, miel de los políticos.

Pusieron como garantía los dividendos que iban a sacar de YPF (es decir, cero inversión, cero exploración). Negocio redondo, sólo abortado por una tremenda crisis energética en la Argentina que obligó a torcer el rumbo, y dejó a Eskenazi sin ingresos, de modo que no pudo pagar deudas.

Claro que Slim (servicio Claro, Telmex) ya venía en relaciones con los políticos argentinos. Allá arriba entre bueyes no hay cornadas.

Eskenazi competía con Bulgheroni por el control de YPF. Se quedó sin el pan, pero buenas son las tortas: Bulgheroni avanzó con Pan American, y el grupo Petersen (Eskenazi) apostó fuerte al capital financiero y halló aliados de fierro en Santa Cruz, Santa Fe y Entre Ríos: los políticos.

Goldman Sachs

La composición accionaria de YPF sería entonces: 51% del Estado Nacional (de allí, el 51 % para la nación y el 49 para las diez provincias productoras, con control nacional, principalmente Neuquén, y luego Santa Cruz, Mendoza y Chubut); el resto para capitalistas extranjeros y bancos que ejecutaron la deuda de los Eskenazi.

Goldman Sachs, financista de Eskenazi, compró acciones de YPF hace poco y suma hoy más del 3 % del total. Son conocidos sus vínculos con JP Morgan (antiguo Chase Manhatan de Rockefeller) y los hermanos Koch, con una industria en Entre Ríos, Resinas Concordia, que oculta con un nombre inofensivo las garras de los capitalistas neoliberales más clasistas y combativos y poderosos del norte.

La misma firma Goldman Sachs colocó cinco de sus delfines en el cuerpo de asesores de Donald Trump. El presidente estadounidense denostaba a sus oponentes, cuando era candidato, por ser marionetas de Goldman Sachs. Hoy sus adversarios lo acusan de ser marioneta de Goldman Sachs.

Cuando decimos Goldman Sachs decimos Warren Buffet, también principal accionista del Bank of América. Sus modos de manipular divisas han causado estragos en el mundo. Muchas de las operaciones realizadas en Entre Ríos dependen de estos grupos, con tarjetas de crédito nacidas en Estados Unidos. El magnate Warren Buffet tiene acciones en Coca Cola, Nike, Walmart, General Electric, Johnson y Johnson, American express, Kraft food... De Kraft (Mondelez International) son marcas como los jugos Tang y Clight, los chocolates Toblerone y Suchard, y algunas otras como Mantecol, Terrabusi, Canale, Manon, Tita, Rhodesia, Bazooka, Royal, nada menos, Beldent, Milka.

No describimos a Entre Ríos si no nombramos a los Rockefeller, Gates, Turner, Elsztain, Blaquier, Eskenazi, Buffet, Koch, Walton, Soros, Bulgheroni... Y a no dudar: serán ellos los filántropos que ayudarán a superar el infarto, en caso de que los Artigas y los Yasú resuciten. Nuestros presidentes Trump, Obama, Bush y Clinton pueden seguir tranquilos. El patio está en orden.

Falta decir, por si no quedó claro: esto es el capitalismo