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Cómo explica la historia la crisis coreana (2)

William R. Polk

[Esta extensa nota, la primera de dos de este especialista ex-asesor de Kennedy, puede ayudar, si al final terminamos en el horno, a entender por qué pasó. Un análisis, pero también puede ser leída como una autocrítica]

La Guerra Fría in vitro

Aunque no era tan evidente en los anuncios públicos, los estadounidenses ya estaban motivados por el temor hacia los rusos, o hacia sus posibles simpatizantes comunistas locales. Aquí de nuevo Corea recuerda a Indochina, Filipinas e Indonesia. Los aliados del tiempo de guerra se convirtieron en enemigos en tiempo de paz. Al menos in vitro, la Guerra Fría ya había comenzado.

En el momento justo, virtualmente como un deux ex machina, Syngman Rhee apareció en escena. Confiable y vocacionalmente anticomunista, orientado hacia Estados Unidos, y -aunque fuera de todo contacto con los asuntos de Corea- étnicamente coreano, era justo lo que las autoridades estadounidenses querían. Reunió a los grupos derechistas en un gobierno virtual que debía convertirse en un gobierno real bajo la égida de los Estados Unidos.

Mientras tanto, las autoridades soviéticas no se enfrentaban a similares problemas políticos ni administrativos. Tenían disponible el prototipo de un gobierno coreano. Este gobierno-listo-para-usar ya tenía una historia: miles de coreanos habían huido a Manchuria para escapar del gobierno japonés y, cuando Japón los llevó la guerra formando el estado títere que llamaron Manchukuo en 1932, algunos de los refugiados se unieron para lanzar una guerra de guerrillas. El Partido Comunista inspiró y asumió el liderazgo de esta insurgencia. Entonces, como hicieron todos los insurgentes -desde Tito y Ho Chi-Minh hasta Sukarno- se proclamaron como gobierno en el exilio.

El grupo coreano estaba pronto, cuando la invasión soviética lo hizo posible, para convertirse en el núcleo de la República Popular Democrática de Corea (RPDC). La URSS lo reconoció como el único gobierno de Corea en septiembre de 1948. Y, a pesar de su crudo y frecuentemente brutal método de gobierno, adquirió una patina de legitimidad por sus años de lucha armada contra los japoneses.

Tanto EE.UU. como la URSS vieron en Corea su puesto de avanzada. Primero trataron de llegar a un acuerdo para repartirse la autoridad entre ellos. Pero admitieron el fracaso el 2 de diciembre de 1945. Los rusos parecían esperar el fracaso y apenas reaccionaron, pero los estadounidenses buscaron la ayuda de las Naciones Unidas para dar forma a su posición en Corea. A petición suya, la ONU formó la "Comisión Provisional sobre Corea". Se suponía que debía operar en toda Corea, pero los rusos la consideraban una operación estadounidense y la excluyeron del Norte. Después de una laboriosa campaña, se logró realizar elecciones, pero sólo en el sur, en mayo de 1948.

Las elecciones dieron lugar a la formación el 15 de agosto de un gobierno liderado por Syngman Rhee. En respuesta, un mes más tarde, el 9 de septiembre, el ex líder guerrillero, comunista y aliado soviético Kim Il-sung, proclamó el estado de Corea del Norte. Así, el arreglo ad hoc para evitar la colisión de dos ejércitos ¡se transformó en dos estados!

La URSS tenía una larga historia con Kim Il-sung y la dirección del Norte. Había apoyado discretamente al movimiento guerrillero en Manchukuo (el alias de Manchuria) y presumiblemente había seleccionado a los dirigentes comunistas a través de las purgas de los años treinta y los observaron de cerca durante la guerra. Los supervivientes eran, según criterios soviéticos, hombres confiables. Es por eso que les era posible a los rusos mantener un perfil bajo en los asuntos de Corea del Norte. A diferencia de los estadounidenses, se sintieron capaces de retirar su ejército en 1946. Mientras tanto, por supuesto, su atención se centró en la marea mucho más masiva de la revolución en China. Corea debía de parecer una especie de escenario lateral.

La posición de los Estados Unidos era diferente en casi todos los aspectos. En primer lugar, no existía en el Sur un dibujo de larga data, pro-americano o ideológicamente democrático.

El ascenso de Rhee

La figura principal, como ya se ha mencionado, fue Syngman Rhee. Mientras que Kim Il-sung era un comunista dedicado, Rhee ciertamente no era un devoto de la democracia. Pero aparte de la ideología, Rhee estaba profundamente influenciado por los contactos con los estadounidenses. Los misioneros le salvaron la vista (después de padecer viruela), le dieron una educación básica de estilo occidental, lo emplearon y lo convirtieron al cristianismo.

Probablemente también influenciado por ellos, siendo joven se había involucrado en las protestas contra el atraso coreano, la corrupción y el fracaso para resistir el colonialismo japonés. Sus actividades lo llevaron a la cárcel cuando tenía 22 años de edad. Después de cuatro años de lo que parece haber sido un régimen severo, fue puesto en libertad y en 1904 hizo su camino hacia el exilio en Estados Unidos.

Algo excepcional en un joven de ninguna distinción particular - aunque estaba orgulloso de una relación distante con la familia real coreana - al menos fue recibido si no fue escuchado por el presidente Theodore Roosevelt. A lo largo de los años se realizaron reuniones ceremoniales o pre-guionadas con otros líderes norteamericanos. Los dirigentes estadounidenses con los que se reunió no consideraron a Corea de mucha importancia y, aunque lo hubieran considerado, Rhee no tenía nada que ofrecerles. Así que parece ser que sus 40 años de vagabundeo de una universidad a otra (BA en la Universidad George Washington, MA en Harvard y PhD en Princeton) y el trabajo en la YMCA y otras organizaciones fueron una letanía de frustraciones.

Fue la entrada de Estados Unidos en la guerra la que dio a Rhee en 1941 la oportunidad él había buscado por mucho tiempo: convenció al presidente Franklin Roosevelt de abogar por lo menos nominalmente la causa de la independencia coreana. Las amables palabras de Roosevelt probablemente tendrían poco efecto, como aparentemente Rhee se dio cuenta. Para darles sustancia, trabajó estrechamente con el OSS (el antepasado de la CIA) y desarrolló contactos con los jefes militares estadounidenses. Dos meses después de la rendición japonesa en 1945, fue trasladado a Corea por orden del general Douglas MacArthur.

Al establecerse en Seúl, dirigió a grupos de derechistas coreanos para oponerse a todos los intentos de cooperación con la Unión Soviética y se centró especialmente en oponerse a la creación de un estado de Corea del Norte. Para aquellos más familiarizados con la historia europea, se podría considerar que aspiraron al papel desempeñado en Alemania por Konrad Adenauer. Para desempeñar un papel similar, Rhee se hizo "el hombre de los Estados Unidos". Pero no podía hacer lo que Adenauer sí pudo hacer en Alemania, ni tampoco podía proporcionar a Estados Unidos: una sociedad ideológicamente controlada y los ingredientes de un Estado unificado como Kim Il-sung fue capaz de dar a la Unión Soviética.

Pero, respaldada por el gobierno militar estadounidense y usando externamente formas democráticas, Rhee fue electo por un sospechoso resultado del 92,3 por ciento de los votos, para ser presidente de la recién proclamada República de Corea.

La debilidad de Rhee con respecto a Kim tuvo dos efectos: Que aunque las fuerzas soviéticas pudieran ser retiradas del Norte en 1946, Estados Unidos se sintió incapaz de retirar sus fuerzas del Sur. Han permanecido allí desde entonces. Y el segundo efecto fue que mientras Rhee trataba de imponer a su sociedad un régimen autoritario, similar al impuesto en el Norte, no podía hacerlo con eficacia y a un costo aceptable.

La administración que él heredó en parte dependía en gran medida de los hombres que habían servido a los japoneses como soldados y policías. Se estaba embadurnando con su propia brocha. Dejó a un lado la llamada positiva del nacionalismo por la advertencia negativa del anticomunismo. En lugar de liderazgo, se basó en la represión. De hecho, se puso al frente de una represión brutal, que se asemejaba a la de Corea del Norte, pero que, a diferencia de la tiranía norcoreana, estaba completamente expuesta. El resentimiento en Corea del Sur contra Rhee y su régimen pronto creció hasta el nivel de una insurgencia virtual. Rhee pudo haber sido el querido de Estados Unidos, pero no era amado en Corea. Esa era la situación cuando comenzó la Guerra de Corea.

Reanudando la guerra

La Guerra de Corea se inició técnicamente el 25 de junio de 1950, pero por supuesto el proceso comenzó antes de que se dispararan los primeros tiros. Tanto Syngman Rhee como Kim Il-sung estaban decididos a reunificar Corea, cada uno bajo sus propios términos. Rhee había hablado públicamente de la "necesidad" de invadir el Norte para reunificar la península. El gobierno comunista no necesitaba hacer declaraciones públicas, pero los acontecimientos sobre el terreno debieron convencer a Kim Il-sung de que la guerra ya había comenzado. A lo largo de la línea divisoria, según John Merrill, profesor norteamericano en cuestiones de Corea, un gran número de coreanos ya habían sido heridos o muertos antes de que "comenzara" la guerra.

El evento que parece haber precipitado la guerra a gran escala fue la declaración del gobierno de Syngman Rhee de la independencia del Sur. Si se le permitiese mantener esa acción, como Kim Il-sung lo entendió claramente, habría impedido la unificación. Lo consideraba un acto de guerra, y estaba listo. Había usado sus años en el poder para construir uno de los ejércitos más grandes del mundo, mientras que el ejército del Sur había sido sangrado por sus propios gobernantes.

Kim Il-sung debe haber conocido en detalle la corrupción, la desorganización y la debilidad de la administración de Rhee. Como informó el periodista y comentarista inglés sobre Corea Max Hastings, el séquito de Rhee estaba involucrado en un robo masivo de recursos e ingresos públicos. El dinero destinado por los donantes extranjeros para construir un Estado moderno fue desviado a cuentas bancarias extranjeras. "Soldados fantasmas", el equivalente militar de las Almas Muertas de Gogol, que sólo existían en los registros del ejército, recibían salarios que los altos oficiales embolsaban mientras que los relativamente pocos soldados de verdad se quedaban sin cobrar, e incluso desnudos, desarmados y sin alimentos. En pocas palabras, Rhee le presentó a Kim una oferta que no podía rehusar.

Ahora lo sabemos, pero entonces no, que Stalin no estaba a favor del ataque del Norte y lo aceptó sólo si China, entonces ya un estado liderado por los comunistas, asumía la responsabilidad. Lo que realmente significaba "responsabilidad" no estaba claro, pero resultó suficiente para poner en acción a Kim Il-sung. Ordenó a su ejército que invadiera el Sur. Cruzando rápidamente la línea de frontera, sus soldados avanzaron hacia el sur. Mucho mejor disciplinados y motivados, tomaron Seúl en apenas tres días, el 28 de junio.

Syngman Rhee proclamó la lucha hasta la muerte, pero, de hecho, él y su círculo íntimo ya habían huido. Fueron rápidamente seguidos por miles de soldados del ejército sureño. Muchos de los que no huyeron, desertaron al Norte.

Organizada por Estados Unidos, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, aprovechando la ausencia de la delegación soviética, votó el 27 de junio, justo antes de la caída de Seúl (1), la creación de una fuerza para proteger al Sur. Unos 21 países encabezados por Estados Unidos proporcionaron a unos tres millones de soldados para defender el Sur (2). Eran países como Tailandia, Vietnam del Sur y Turquía con sus propios problemas de insurgencia, pero la mayoría de los combates fueron hechos por las fuerzas estadounidenses. Habían sido empujados hacia el sur y casi echados de la península coreana por el ejército de Kim Il-sung. Las tropas estadounidenses estaban mal equipadas y casi siempre superadas en número. La lucha era amarga y las bajas eran altas. A finales de agosto, sólo tenían una décima parte de lo que había sido la República de Corea, sólo la provincia meridional alrededor de la ciudad de Pusan.

Los chinos se preparan

Analizando sabiamente el desequilibrio real de las fuerzas sureñas respaldadas por Estados Unidos y las fuerzas aparentemente victoriosas comandadas por Kim Il-sung, el estadista chino Zhou Enlai (3) ordenó a su personal militar estudiar qué se podría esperar que hiciesen los estadounidenses: negociar, retirarse, o intentar romper el cerco en Pusan. El personal reportó que los estadounidenses ciertamente movilizarían su poder potencial superior para contraatacar.

Para protegerse de la intromisión en China, Zhou convenció a sus colegas de trasladar fuerzas militares hasta la frontera chino-coreana y también convenció al gobierno soviético de darle apoyo aéreo a los norcoreanos. Lo notable fue que el personal de Zhou predijo exactamente lo que harían los estadounidenses y dónde lo harían. Dirigidos por el general Douglas MacArthur, los estadounidenses hicieron un hábil y audaz contraataque. Aterrizando en Inchon el 15 de septiembre, cortaron la mayor parte del ejército del norte de sus bases. La operación fue un brillante éxito militar.

Pero, como muchas acciones militares brillantes, desarrolló su vida propia. MacArthur, respaldado por el Secretario de Estado estadounidense Dean Acheson y el General George Marshall decidió- por orden del Presidente Truman - trasladarse hacia el norte para implementar el programa de Syngman Rhee para unificar a Corea. A partir del 25 de septiembre, las fuerzas estadounidenses recobraron Seúl, virtualmente destruyeron al ejército norcoreano rodeado y el 1 de octubre cruzaron el paralelo 38º. Ante lo poco que había para ser detenidos, avanzaron hacia el río Yalu en la frontera china. Ese movimiento asustó a los gobiernos soviético y chino que temían que la ola de la victoria llevaría a los estadounidenses a sus territorios. Stalin se contuvo negándose a comprometer a las fuerzas soviéticas, pero recordó a los chinos su "responsabilidad" por Corea.

En respuesta, los chinos golpearon con una estratagema nueva. Enviaron una enorme fuerza armada, unos 300.000 hombres para detener a los estadounidenses, pero para evitar por lo menos formal y directamente un choque con Estados Unidos, lo catalogaron como un grupo irregular de voluntarios - el "Ejército Voluntario del Pueblo Chino."

A partir del 25 de octubre los chinos ligeramente armados prácticamente aniquilaron lo que quedaba del ejército surcoreano y expulsaron a los norteamericanos de Corea del Norte.

Asombrado por el colapso de lo que parecía una victoria definitiva, el presidente Truman declaró una emergencia nacional y el general MacArthur instó al uso de 50 Bombas nucleares para detener a los chinos. Lo que habría sucedido entonces es cuestión de especulación, pero lo que sucedió fue que MacArthur fue reemplazado por el general Mathew Ridgeway que restauró el equilibrio con fuerzas convencionales. Día a día, la guerra se fue inflamando.

Durante este período y durante los dos años próximos, la fuerza aérea americana llevó a cabo lanzamientos de bombardeo masivos. Algunos de los bombardeos estaban destinados a destruir la capacidad de China y Corea del Norte de seguir luchando, pero Corea es un territorio pequeño y lo que comenzó como "ataques quirúrgicas" se convirtió en un atentado con lluvia de bombas. (Tal bombardeo sería considerado un crimen de guerra como en el Protocolo I de 1977 de los Convenios de Ginebra).

Los ataques fueron enormes. Se lanzaron unas 635.000 toneladas de explosivos y armas químicas, mucho más de lo que se usó contra los japoneses en la Segunda Guerra Mundial. Como señaló el historiador Bruce Cummings, la Fuerza Aérea de Estados Unidos encontró que "tres años de lluvia y ruina" habían infligido mayores daños a las ciudades coreanas "que las ciudades alemanas y japonesas incendiadas durante la Segunda Guerra Mundial". Con ese arrase, el general Curtis LeMay pensó que los bombardeos estadounidenses causaron las muertes de alrededor del 20 por ciento - uno de cada cinco - de los norte coreanos. (continuará)