Envíopostaporteñ@ 1818

LA IDEOLOGÍA DE LA CONTRARREVOLUCIÓN

Crítica de Andrés Nin y la ideología leninista (1)

Desde Rusia a España, desde Asia a América, el proletariado ha verificado con su propio sacrificio el papel contrarrevolucionario del leninismo, que por todos los medios liquida o aplasta la revolución social en nombre de las tareas democrático burguesas

Como dijimos, en varias notas anteriores, Nin es un teórico y representante consecuente de dicha concepción. Si hasta ahora hice mayor referencia a la práctica de dicho sujeto, ahora quiero concentrarme en la ideología misma que ese tipo de personaje defiende, porque es sin duda lo que tiene más importancia programática práctica. Lo que se aplica a todos lados contra la revolución; ¡incluso hoy en 2017!

Aquí quiero denunciar entonces a los grandes pilares del leninismo y lo haré en base al último texto que se conoció de Andrés Nin:   “La situación política y las tareas del proletariado” que es el texto más famoso de dicho personaje

Dicho texto es publicado por los leninistas en todas partes en cada aniversario de la desaparición y asesinato de su autor efectuado por la policía leninista rusa (este órgano del terrorismo de Estado ruso fue al mismo tiempo el cuerpo represivo más significativo de la República Española). Si la contrarrevolución le da tal publicidad, a ese artículo de Nin, debe ser porque es considerado una síntesis ideológica de su pensamiento o mejor dicho del leninismo aplicado concretamente en una realidad. El mismo fue republicado por Moyano en postaporteñ@ 1804 - 2017-08-05

Una vez exterminada la revolución social en Rusia, cuando todos los miembros de las organizaciones revolucionarias que no habían sido asesinados se encontraban en los campos de concentración, los jefes leninistas se dedicaron a reventarse entre ellos en una monstruosa lucha por el poder. De la generación de chequistas que se había trepado al movimiento social de 1917 y que desde esa fecha a 1937  se había dedicado a reprimir abiertamente, no quedó vivo ni un solo. Todos los aparatistas fueron liquidados. Solo se salvo uno; ¡Stalin! (y algún otro personaje secundario) El asesinato político de los miembros mismos del aparato se realizó no solo al interior de Rusia, sino por todas partes: se los fue a matar por doquier y se los persiguió independientemente de su nacionalidad. El caer en desgracia a los ojos de Stalin implicaba la purga y liquidación física. La persecución de los leninistas que habían dirigido el Estado, fue general e implacable, como si no se pudiera dejar ningún testigo y cómplice vivo

Nin fue uno de esos personajes que pasó de jefe a “víctima”, como también lo fue Trotsky. Pero ello no significó nunca que quienes habían sido aparatistas, chequistas y sindicalistas de Estado se hubiesen puesto algún día del lado de la revolución y de los proletarios. Lo de morir en la cruz por los pecados cometidos por todos es muy tradicional en el judeocristianismo; pero desde el punto de vista revolucionario, no se puede aceptar que con la desaparición física los contrarrevolucionarios “compren” sus pecados. En términos revolucionarios no hay Cura, Obispo ni Vaticano para arreglar viajes al cielo a cambio de dinero o sacrificio, como decía aquello de Don Dinero del Arcipreste de Hita.

Sin embargo la contrarrevolución juega con el sentimiento cultural dominante del (holocausto bíblico), con el sacrificio ritual purificador y nos presenta a esos mismos aparatistas y chequistas como ajenos a la represión y a la contrarrevolución. ¡Cómo si con el asesinato se limpiasen! Así, el teórico mismo del terrorismo “comunista” y el trabajo militarizado, el mismísimo que coopto a los oficiales y milicos zaristas para reprimir, y que terminó imponiendo la militarización del Ejército Rojo, luego de asesinado se compró una nueva virginidad para sus posiciones, al menos en una parte muy importante de la ideología dominante. ¡Hoy sigue siendo difícil denunciar “al pobre Trotsky” asesinado por Stalin! La historia oficial lo considera bastante redimido

Lo mismo sucede con Nin, por eso cada ola de homenaje a tan prestigioso jefe estatal ruso y de las Internacionales de Moscú, se acompaña religiosamente de lagrimones sobre su criminal asesinato y tortura…Siempre se olvida su defensa del Estado represor ruso. Para mí eso forma parte del fondo de comercio de la contrarrevolución porque también ahí se sigue privilegiando hasta en el recuerdo a “los grandes hombres de Estado” frente a las decenas de compañeros anónimos que fueron asesinados por esos mismos agentes del Estado ruso (si lo consideramos a nivel internacional hay que hablar de miles de compañeros). Sin embargo no debemos olvidar que detrás de esta purificación judeocristiana de los dirigentes, la contrarrevolución ideológica busca no solo vender una imagen depurada del “gran dirigente proletario” sino sobre todo imponer el programa leninista, trotskista, socialdemócrata.

Por algo Moyano publica a Nin y no a Moulin (Hans David FREUND) o a Erwin Wolf que también fueron torturados, desaparecidos en los mismos días que aquel y que dejaron importantes textos de los que todavía hoy podemos extraer lecciones. La diferencia es la total oposición entre las vidas de un Nin y un Moulin (o Wolf).  Uno fue un hombre de Estado y siempre estuvo negociando en las alturas tanto en Rusia como en España, los otros/el otro son/es un “vulgar” proletario que “solo” despotricó y dio su vida en la pelea contra todos los capitalistas y todos los Estados. Además lo que produjo un Wolf o un Moulin antes de morir no es recuperable por la historia oficial, sigue siendo subversivo. Por eso, publicar el texto de un contrarrevolucionario importante tiene “más valor” espectacular, es más serio y estatal, que publicar el texto de alguien que nunca formó parte del Estado burgués. ¡Por eso está lleno de publicaciones sobre Nin y hay tan poco sobre de Moulin, Wolf o tantos otros proletarios anónimos liquidados por los leninistas en España! Contra todo eso, solo me queda hacer un llamado a la lucha contra la historia oficial y estatal, de los Lenin, de los Trotsky, de los Nin y otros grandes contrarrevolucionarios y a estudiar, conocer, hacer conocer, difundir los materiales históricos de los que nunca renunciaron a la lucha contra el capital y el Estado

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Entrando ahora en el texto, lo primero que hay que subrayar es que el lenguaje del mismo, es en todas partes doble, falluto, como corresponde a la contrarrevolución presentándose como su opuesto, es decir a lo que entonces los revolucionarios denunciaban como centrista (o gatopardista). No puede olvidarse que Nin era entonces acusado como traidor por las fuerzas proletarias que habían estado en las grandes luchas del 36/37 y que formarían las barricadas de Barcelona en mayo de 1937. Ahora no solo tenía que responder a la histórica acusación de haberse comportado como chequista en toda Europa, por no haber denunciado nunca la represión de los revolucionarios en Rusia y haber defendido el Estado terrorista ruso. Ahora se lo acusaba además por haber firmado el pacto del Frente Popular (que posibilitó el Frente electoral), por haber integrado el Estado posicionándose frente al proletariado armado en julio de 1936, por haber contribuido directamente al desarme del proletariado (disolución de los comités armados, de las patrullas de control, etc.), en fin por colaborar en la militarización del proletariado en el trabajo y en la guerra a través de la militarización de milicias (en notas anteriores, sobre Andrés Nin, realizo una enumeración más completa y argumentada)

La crítica del texto no la haremos siguiendo su “orden” o argumentación, para no someternos a su metodología que es antagónica con la nuestra. Tampoco nos detendremos en la fraseología “socialista” (o más bien demócrata socialista) que hoy suena tan radical y hasta de base pero que entonces era el fondo de comercio de casi todos los partidos y fuerzas políticas estatistas. Solo basta con recordar que se decían socialistas y sindicalistas: los socialdemócratas del PSOE y de la UGT,  parte importante de los Catalanistas y otros nacionalistas, los Falangistas, los del PC español así como también los oficiales leninistas rusos y españoles. Por lo tanto la fraseología vaga de Nin al respecto, solo es una muestra más de su sumisión al Estado, además del coqueteo que siempre Nin había conservado con respecto al socialismo oficial y burgués de la UGT y el PSOE y particularmente con respecto a su jefe histórico y personaje más representativo: Largo Caballero

Este personaje había sido el más alabado (incluso y muy especialmente por los agentes de Moscú) por su capacidad a presentarse como radical, para asegurar mejor el desarme del proletariado. Nadie más divinizado y adulado como el “socialista por excelencia”, como el que transformaría la “revolución democrática en revolución socialista” y que sus partidarios habían bautizado como el LENIN ESPAÑOL. ¡Tantas veces Largo Caballero y Andrés Nin habían estado del mismo lado defendiendo al Estado, al leninismo y formando el Frente Popular!, que cuando se impusieron como representantes del “socialismo” en el Gobierno de Cataluña en julio de 1936 a nadie le llamó la atención. Ni siquiera sería pertinente decir que fueron recibidos con los brazos abiertos, al contrario fueron ellos los que como Estado recibieron a los otros y mediaron entre el catalanismo de Companys, el PCE y los “anarquistas” que ya estaban dispuestos a abandonar el “ir por el todo” y por ello a trepar al Estado

Todo “Lenin” necesitaba un “Trotsky” y Nin sabía que las pequeñas diferencias entre ambos, a pesar de los insultos (¡Trotsky también había insultado a Lenin como Maximiliano –Robespierre- o gran dictador!), entre él y Largo Caballero, no serían decisivas y que lo fundamental los unificaban. Por eso insistía siempre con placer en llamarlo “Lenin” entendiendo por eso que ese socialismo se haría un día revolucionario. Sin duda él mismo se veía confirmado y adulado a su vez como el “Trotsky de la revolución española”.  ¡El papel le encantaba! A pesar de lo que Trotsky decía contra Nin (ni más ni menos que lo acusaba de haber traicionado la revolución en el frentepopulismo), éste siempre se había considerado un poquito “un Trotsky”.  ¡Hasta cuando fue secretario de Bujarin, quería seguir trepando para ser secretario de Trotsky!

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El análisis del texto mismo lo haremos entonces en base a 3 pilares esenciales de la contrarrevolución Estatal que Nin defiende:

1)    la revolución democrática burguesa y la “revolución democrática socialista”,

2)    El sindicalismo, la unidad sindical “socialista”/”comunista” y la “Alianza Obrera”

3)    el frente populismo y el antifascismo

Estos son 3 pilares invariantes de la socialdemocracia y el leninismo.Dichos pilares fueron decisivos tanto en la dirección del Estado represor ruso (contra las consignas finalistas en la época de Lenin a nivel nacional e internacional: “lucha contra el capitalismo”, “revolución social directa contra el Estado”,” tercera revolución”…), como en la Internacional “comunista” hasta su liquidación final. Por supuesto fueron aplicados a la letra en España hasta la transformación total de la revolución social en guerra imperialista.

Es la esencia misma del programa burgués para liquidar la lucha autónoma del proletariado y someterlo a la guerra interburguesa. Veremos lo que en España esas consignas tuvieron de particular.