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5 falsedades del texto de Astarita sobre Catalunya:

sobre Nacionalismo catalán y un texto de Lenin

por Borroka Garaia da!

1. “la constitución de Catalunya como Estado independiente no es históricamente progresiva.”

En primer lugar hay que decir que no se ha constituido aún Catalunya como Estado independiente y el proceso de autodeterminación destinado a ello está siendo intervenido militarmente no por fuerzas “históricamente progresivas” sino por absolutamente todo lo contrario. Por elementos fascistas del capital del estado (imperialista ) español.

Lo que sí se puede constatar ya como probado es que el estado español como cárcel de naciones a la que se les niega el derecho de autodeterminación y como miembro de la OTAN , la UE y del bloque occidental del capital no es históricamente progresiva sino hija del régimen fascista y una enemiga declarada de los derechos de los pueblos y de la clase trabajadora. Un estado fundamentado en la ideología de la dictadura franquista donde “la unidad de España” cumple un rol fundamental para la supremacía del capital.

La mayoría del pueblo catalán votó NO a la entrada en la OTAN, simplemente con eso ya sería suficiente para declarar cualquier tipo de estado catalán como históricamente más progresivo que el español. En Catalunya la lucha de clases está más desarrollada que en el estado español, un estado independiente catalán reuniría condiciones más favorables para la lucha obrera ya que la burguesía catalana no podría contar con apoyo directo de todo el esquema represivo español burgués y su fuerza fáctica.

2. “No existe una relación de explotación, o de saqueo colonial, sobre Catalunya”

El estado español y su burguesía saquean a toda la clase trabajadora en todos los territorios donde se extiende. Catalunya incluida.

3. “Tampoco estamos en presencia de alguna forma de nacionalismo feudal enfrentado a un nacionalismo catalán democrático-burgués progresista.”

Estamos en presencia de un nacionalismo español imperialista de carácter fascista frente al derecho de un pueblo a ser independiente. El nacionalismo catalán independentista es mayoritariamente socialdemócrata, con una corriente en ascenso de socialismo revolucionario y con una corriente en declive burguesa que precisamente se ha visto abocada a la escisión.

Es decir, el proceso de autodeterminación catalán está corriendo hacia la izquierda a la sociedad catalana elevando las contradicciones sociales. Ni que decir tiene que el unionismo español reúne a lo más reaccionario de la sociedad, pues todos los procesos unionistas españoles giran hacia la derecha a la sociedad.

La oligarquía catalana y las facciones más altas del capital son contrarias a la independencia catalana. Son las clases populares el grueso independentista.

4. “la formación de pequeños Estados nacionales a lo largo y ancho de la Península Ibérica puede ser un factor de mayor atraso y rivalidades”

No hay ninguna base para tal afirmación pues la rivalidad precisamente nace de la opresión nacional que practica el estado español, negando a las naciones su condición de nación.

5. “Pero además, la exaltación del nacionalismo y del particularismo no tiene nada de beneficioso para la clase obrera y el socialismo. Y en Catalunya hasta podrían generarse mayores divisiones en la clase obrera (por no hablar de la relación con los trabajadores del resto de España)… Combatir al nacionalismo y preservar la unidad de la clase obrera. “

Lo que no tiene nada de beneficioso es que el estado español imponga al pueblo catalán su nacionalidad y niegue el derecho de autodeterminación. Que el particularismo español se intente imponer a la universalidad catalana es un crimen hacia los pueblos y la clase trabajadora.

La unidad obrera no significa unidad de España. Al contrario. La independencia de Catalunya es paso fundamental para la unidad obrera internacionalista. Lo que divide a la clase obrera es la opresión nacional española

En definitiva, es una gran falacia colocar en el mismo plano al independentismo catalán y al unionismo español. No existe ningún argumento que indique que la independencia catalana suponga el mínimo atraso para la situación actual de la clase trabajadora, y sí una ventana de oportunidad para que el proceso constituyente de nuevo estado la balanza sea más favorable a ésta. La unidad de la clase trabajadora se construye desde el respeto a todos los pueblos. No se puede hacer llamado a la unidad mientras exista opresión nacional si estos llamados no están dirigidos a superarla.

Por lo que el texto de Rolando Astarita lejos de una defensa del socialismo es una defensa de la unidad impuesta del estado español que no favorece en nada ningún proceso socialista ni internacionalista sino que da alas a la reacción capitalista española en la cual está incluida la gran burguesía catalana y niega derechos a la clase trabajadora catalana para su independencia de clase. Invisibilizándola como sujeto. Siendo igualmente un silenciamiento a las fuerzas trabajadoras catalanas que están luchando para que tras el proceso de autodeterminación se produzca un fuerte cambio social que entra en parámetros de posibilidad debido a que la amenaza fascista española tendrá y tiene como consecuencia la radicalización de las clases populares y de la socialdemocracia en beneficio de apuestas revolucionarias (apuestas representadas por diversos sectores independentistas)

 

Nacionalismo catalán y respuesta a un crítico

 Rolando Astarita 

La nota sobre Catalunya ha despertado muchas polémicas. Como diríamos en Argentina, los nacionalistas (de izquierda, creo en su mayoría), “están que trinan” contra mi nota. Entre las críticas que se me han dirigido, hay una que lleva por título “5 falsedades de Astarita sobre Catalunya Respondo puntualmente a este texto.

PrimeroEn la nota afirmo que la constitución de Catalunya como Estado independiente no es históricamente progresiva. Mi crítico objeta que Catalunya no se constituyó todavía como Estado independiente. Pero esta objeción es absurda. Es que antes de que se concrete una Catalunya independiente, la misma existe como programa. Y es este proyecto el que critico en la nota.

Luego mi crítico recuerda que el Estado español niega el derecho a la autodeterminación. Pero esto también lo afirma la nota. A continuación mi crítico dice que el Estado español es enemigo de los trabajadores. Lo cual también es cierto. Pero aquí agrego que el Estado catalán también es enemigo de los trabajadores; y que también será enemigo de los trabajadores un Estado independiente dirigido por la burguesía catalana. Pero esto último, como buen nacionalista, mi crítico ni lo menta. Y se dedica a exaltar las particularidades del pueblo catalán, al que presenta como más progresista frente a “los atrasados” habitantes de Madrid y aledaños. Lo cual le sirve para sostener que la eventual formación de un Estado catalán independiente favorecerá la lucha de clases. Sin embargo, una clase obrera en “unidad nacional” con “su” burguesía (sea esta grande o pequeña) no está en mejor condición para desarrollar la lucha de clases que una clase obrera que ha roto, ideológica y políticamente, con el nacionalismo.

Dicho de otra manera, el internacionalismo no es un adorno del programa socialista. El internacionalismo es la negación más acabada de la ideología burguesa que busca dividir a la clase obrera y enganchar “a los trabajadores patriotas” detrás del carro de la explotación. Por eso el nacionalismo no favorecerá lucha de clases alguna en Catalunya.

SegundoA mi afirmación de que no existe una relación de explotación sobre Catalunya, mi crítico contesta: “El Estado español y su burguesía saquea a toda la clase trabajadora en todos los territorios donde se extiende. Catalunya incluida”. Mi critico yuxtapone entonces el hecho de que toda la clase trabajadora es explotada “por el Estado español y su burguesía” con la afirmación de que “Catalunya” es explotada. Pero “Catalunya” es una abstracción si no se tienen en cuenta las clases sociales que la componen; y si no se tiene en cuenta al Estado catalán. Esto es, si no se tiene en cuenta a la burguesía catalana (grande o pequeña) que explota a obreros catalanes y a los obreros de todos los lugares en los que tiene inversiones. Pero de eso, mi crítico ni palabra, por supuesto. Y también “Catalunya” es una abstracción si no se tiene en cuenta a los políticos y altos funcionarios catalanes que viven de la plusvalía. Sobre esto, de nuevo, mi crítico ni palabra. Pero no solo esto, “Catalunya” es una abstracción si no se dice que la burguesía catalana no es explotada. Un punto que los nacionalistas jamás quieren poner sobre la mesa.

TerceroEn la nota afirmé que “no estamos en presencia de alguna forma de nacionalismo feudal enfrentado a un nacionalismo catalán democrático-burgués progresista.” Mi crítico responde diciendo que existe un imperialismo español de corte fascista, frente al cual el nacionalismo catalán es socialdemócrata, con una corriente en ascenso de socialismo revolucionario y la burguesía en descenso. Se trata del típico (en el stalinismo y similares) apoyo a la burguesía “democrático-progresista” contra “el fascismo”. Pero la realidad es que, por un lado, el gobierno y el régimen español no son fascistas (¿hay que recordar lo que es el fascismo?). Y por otra parte, hay que subrayar que el régimen catalán no se distingue cualitativamente, en el plano de los derechos democráticos, de cualquier otro régimen o gobierno, sea de alguna otra zona autonómica, sea el gobierno central, o de cualquier otro país de la zona del euro.

Con esto estoy diciendo que la lucha contra las medidas represivas del gobierno de Rajoy, destinadas a impedir el referéndum, y eventualmente la secesión de Catalunya, no es excusa para embellecer indebidamente a la burguesía y a la pequeña burguesía catalana. De nuevo, este embellecimiento de un ala de la burguesía –para lo cual siempre se presenta como fascista, o semi-fascista al ala contraria- es lo tradicional en toda estrategia de colaboración de clases “nacional y popular”. Estoy acostumbrado a este discurso (la crítica de la izquierda pequeño burguesa argentina dice que Macri es fascista) y no me impresiona. En este marco, vuelvo a subrayar que la crítica a la burguesía catalana es central en la lucha de los socialistas por la independencia de clase. Un socialista catalán no debe criticar solo a la burguesía "extranjera"; tiene que criticar a “su” burguesía (sea esta grande o pequeña).

CuartoEn  la nota planteé que “la formación de pequeños Estados nacionales a lo largo y ancho de la Península Ibérica puede ser un factor de mayor atraso y rivalidades” Mi crítico afirma que “no hay ninguna base para tal afirmación pues la rivalidad precisamente nace de la opresión nacional que practica el Estado español, negando a las naciones su condición de nación”. La realidad es que la formación de Estados nacionales conllevará, inevitablemente, la creación de nuevas fronteras nacionales, que generarán un campo más amplio para la imposición de barreras aduaneras y de todo tipo. Son dinámicas inherentes a la competencia capitalista. Esto es, no tienen que ver con una conformación particular de un Estado. Si el pueblo catalán decide entonces la formación de un Estado independiente, está en su derecho. Pero los socialistas no decimos por eso que alentamos la formación de más y más fronteras nacionales. Nuestro programa es el opuesto, queremos acabar con las fronteras nacionales. Afirmo esto dejando de lado, en este punto, que la burguesía catalana no es “oprimida”. Es una clase explotadora y opresora, como toda otra burguesía europea.

QuintoEn la nota afirmé que “la exaltación del nacionalismo y del particularismo no tiene nada de beneficioso para la clase obrera y el socialismo. Y en Catalunya hasta podrían generarse mayores divisiones en la clase obrera (por no hablar de la relación con los trabajadores del resto de España)… Combatir al nacionalismo y preservar la unidad de la clase obrera”. Mi crítico afirma: “Lo que no tiene nada de beneficioso es que el Estado español imponga al pueblo catalán su nacionalidad y niegue el derecho de autodeterminación”. Pero en la nota defiendo el derecho a la autodeterminación de Catalunya. Y ataco el nacionalismo. Lo cual demuestra que se puede estar en contra de toda imposición antidemocrática –como es impedir el referéndum y coartar el derecho a la secesión- y al mismo tiempo estar en contra del nacionalismo,  de la exaltación patriótica y particularista.

Además, mi crítico afirma: “La unidad obrera no significa unidad de España”. Estamos de acuerdo. Pero también hay que decir que a los marxistas no nos interesa la unidad obrera detrás de un proyecto burgués nacionalista, ni detrás de una burguesía (sea grande o pequeña) nacionalista. Para que lo entiendan los nacionalistas de izquierda: la unidad de la clase obrera catalana, en base a la independencia de clase, jamás podrá ser sinónimo de la unidad de Catalunya (¿o hay que recordarles de nuevo que Catalunya es una abstracción si dejamos de lado las clases sociales?).

Por último, mi crítico dice que mi nota defiende “la unidad impuesta por el Estado español”; que da alas “a la reacción” y que niega “derechos a la clase trabajadora catalana para su independencia de clase”.

Creo poder comprender semejantes exabruptos. Las pasiones nacionalistas siempre enceguecen. Pero la realidad es que mi nota critica la unidad impuesta por el Estado español desde el momento que reivindica la consigna –de larga tradición socialista- de autodeterminación (incluido el derecho a la secesión). En este respecto, es absurdo sostener que esa consigna fue planteada por el socialismo para defender “unidades impuestas” y “dar alas a la reacción”. Y también la realidad es que no hay otra manera de luchar por la independencia de clase que decir la simple verdad a los trabajadores: la explotación no cambiará un milímetro cambiando la nacionalidad del explotador. Pero este es precisamente el punto que siempre pone nerviosos a los nacionalistas, incluido a mi crítico.