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SASKIA 183

El mundo es oficial o avanza!!!

En estos últimos días he descuidado un poquito el bienestar y mimos de mis mascotas.

El Papo Luis no está todavía del todo bien, hemos ido de médicos y farmacias hasta que encontramos algo parecido a una mejora. Pero ya ha tenido que comenzar otra vez con la recolección de muestras de sangre que debe entregar cada tres meses.

El otro día se reía cuando le decía lo silencioso y aburrido que es todo cuando él duerme. El Papo quiere, odia o no tiene nada que ver!!!

Freja a partir de su propia experiencia entendió esto y ahora cuando no lo está mirando se tira arriba de sus pies o intenta pincharle el dedo grande del pie con su colmillo que apenas lo toca. Cuando lo hace parece como que se mata a la risa ( baila sangoloniando el rabo como loca ). Le gusta escuchar los insultos y amenazas de su Papo que la enamora. (En lek.)

Saskia es un poquito más responsable y forma parte de la escena del poder. Es parte de los que toman decisiones en la casa. También como que discute con los ojos todo lo que se le ordena o sugiere. A todos menos al Papo. Ella también se desmaya arriba de él y quiere siempre estar en su cercanía pero la molestan mucho otras cercanías. Cuando se molesta se va. Si puede no hace nunca caso, pero muestra como que sí.

En las cercanías del Papo se mueve como si fuera un soldadito de juguete siempre listo como boy scout, muy pendiente y dispuesta. El registro que pone a funcionar para lograr lo que quiere es muy, muy variado y contundente. Al Papo hasta le regala caídas de ojos. (Konstig hund.)

Loke es lo contrario a todo, para empezar proviene de un huevo. Algún dinosaurio es su lejano pariente. No ha llegado ni siquiera a mamífero. A veces se parece a Blankos y Kolorados en temas de moral o ética. ( Hace años recuerdo que me explicaron en sueco, en alguna aula, que las palabras querían decir lo mismo en latín y en griego. moral - latín y ética - griego ). 

Mi lorito bonito no entiende nada o tarda mucho en entender. Tardó dos años en entender de hecho, que todos lo quieren muchísimo. Pero no tiene ningún problema en volar a mi hombro y desde ahí mirar al resto del mundo como enemigo. Si me pongo a charlar con Luis él se mete con ruidos que muestran celos y falta de atención que reclama. Si el Papo se mueve en sentido de que achique en algún centímetro la distancia que nos separa, él ataca. Es puro valor o abuso, no sé. No tiene para nada en cuenta la diferencia de ciento quince kilos que los separa. Ataca, vuelve y se pavonea delante de mí como mi campeón. Alguna vez el Papo me lo correteó y él se retiró estratégicamente hacia el otro lado de mi cabeza. Lo asombroso es que en cuanto yo salgo de su presencia el vuela directamente al hombro de Luis como si nada, se acurruca, canta y baila el “Cerro Cerro Carajo”, como la cosa más natural de la vida. (Svartsjuk papegoja.)

Igual claro que los Blancos de Pompita o los Colorados de Sanguinetti o Bordaberry. Ellos pegan y maltratan a sus peones y sus familias, facilitan o realizan todo robo o maniobra ilegal, pero después, vestidos de corbatas rojas o camisas blancas con rayas azules, hablan de derechos de la “gente” y de cómo debe ser un gobernante. La misma profundidad moral que mi lorito Loke, que por lo menos es muy simpático y con bonitas plumas

………

Me cayó como una casa en la cabeza. El golpe me aturdió y me sentí flotando en un lago oscuro angustiada, triste. Escuché el silencio que dolía. Estaba preparada para guerras atómicas, destrucción planetaria, injusticias varias, pero no, jamás esperaba la noticia que Alba nos comunicó por teléfono. Murió Daniel Viglietti. (Så sorgligt.)

Luis y yo anduvimos un buen rato como zombis después llamó mi suegra y logró obligarnos a salir del sopor. Era necesario que llamáramos a Claudio que seguramente no sabía nada. Después perdimos el control de todo. Nadie sabe quién tomó y quién no tomó medicinas, quién registró sus valores de sangre para los controles y yo a veces sentía como corrían lágrimas tibias que no podía contener y el Papo tampoco. (Gråt.)

Con Daniel Viglietti jamás hemos tenido la suerte de conversar. Muchas veces parecíamos estar muy cerca y que por fin íbamos a poder saludarlo pero no. Luis en su juventud muchas veces lo vio en la calle, lo escuchó en bocacalles de la ciudad. Alguna vez acompañado de los Olimareños. Para él siempre fue el único, el más grande, el mejor. 

Cuando salió al exilio lo acompañó un estuche con una cantidad de casetes del programa Tímpano y siempre se hacía un espacio para escuchar un ratito a Viglietti. Escuchaba como si fuera agüita fresca para calmar la sed. A veces golpeaba las manos, saltaba, intentaba cantar. 

Sabíamos de sus amistades suecas, cantautores que hoy estarán pensando en él, Michael Wiehe, Jan Hammarlund……..Siempre que Daniel Viglietti pasó por Suecia y actuó hicimos todo lo posible por ir a verlo. Recuerdo una noche en la Casa de la Cultura en Estocolmo, él iba a actuar y los latinos de Estocolmo, mas los suecos nos juntamos. Muchos niños entre el público. Michael Wiehe también cantó. 

Entonces lo presentan, se prenden las luces del escenario, aparece sentado con su guitarra en el centro de un foco de luz. La gente gritaba como enloquecida. Él espera, no dice nada, deja la guitarra en el soporte, se para, levanta un brazo y agradece. Después su voz suena grave, seria y dice -“Este no es un espectáculo para niños. Tenerlos entre nosotros aquí es maltratarlos. Pido por favor, si es posible, llevarlos a otro lado.” Se escucharon voces de padres enojados. Daniel los calma con la mano y les dice -“Cuando termine el concierto voy a cantarles a ellos solos.” Los niños salieron y el concierto fue un sueño.

Por esa época teníamos un amigo chileno llamado Héctor Abarca, dirigía una radio de cercanías que emitía en español. Con su familia trabajábamos en solidaridad, comíamos, paseábamos e íbamos a escuchar música y a veces hasta bailábamos. 

Luis me preguntó que me parecía si él le mostraba el estuche con los casetes de Tímpano a Héctor. Le dije que me parecía genial pensando en que podría pasar un programa por semana. Luis muy solemnemente se sentó con Héctor y conmigo para plantear el caso. Dijo que los casetes habían sido gravados directamente de la radio en casa de Luis en Montevideo, que no existía ningún documento, ningún permiso y que el autor ni siquiera sabía que existían. 

En la radio de Héctor hacía de locutor José Milton Alanís Quintero, el “Pepe Veneno”, director y guionista de La Soberana. Conocía a la familia de Luis de toda la vida y a él mismo desde que nació. Amigo que me enseñó a hacer la lengua a la vinagreta con zanahorias. (Vänner.) 

Héctor Abarca no podía creer el tener tanta suerte y desde ese momento Tímpano empezó a sonar con la voz de Daniel Viglietti todos los sábados al medio día en La Radio Nueva América en Estocolmo, Suecia. Después de un tiempo Héctor volvió a hablar con nosotros y nos plantea que en un par de meses se terminarían los programas. -“Qué se puede hacer? Volvemos a pasar los mismos o intentamos hablar con Daniel Viglietti?” Luis decía que él no tenía como hacerlo y que además Viglietti no lo conocía. Héctor entonces dice que puede tratar de ubicarlo a través de los contactos del “Pepe Veneno”. Pasan unas semanas y un día llega Héctor corriendo con una botella de Casillero del Diablo en la mano, terriblemente contento. Había hablado por teléfono con Viglietti (Cosa que siempre fue muy difícil). Le contó la situación y Viglietti inmediatamente le dijo -“Dame la dirección y yo te mando los programas”. Jamás cobró nada. Y el correo también lo pagó él. (Fin gest.)

Héctor tenía una radio hecha con mucho sacrificio y problemas económicos. Se había planteado que de ser necesario haríamos colectas para hacerle llegar a Viglietti aunque sea una parte por su trabajo. Nunca fue necesario y nunca nadie tuvo un peso por lo hecho para La Radio Nueva América.

Nosotros vivimos en el Cerro de Montevideo frente al Teatro Florencio Sánchez en la calle Grecia. Daniel Viglietti muchas veces ha estado por aquí.  Con Luis siempre cruzamos para verlo pero nunca intentamos acercarnos porque mucha gente siempre lo rodeaba y ocupaba. La Vez que estuvimos más cerca de él fue cuando un amigo, Julio Mancebo, presentó un libro de pinturas y dibujos como uno de los pocos herederos de la tradición de Torres Garcia. En algún lugar de la costa de Canelones Daniel Viglietti se enteró y sin que nadie lo esperara, bajó en la puerta del teatro con micrófonos, parlantes y guitarra para cantar, porque se le antojaba, en el evento de Julio Mancebo. 

Se llenó el hall del teatro con mucha gente. Para verlo y escucharlo tuvimos que ubicarnos a la mitad de una escalera y allí lo veíamos en un rincón sentado y cantando “Tiza y Bastón”. Luis lloraba, se le caían los mocos y trataba de contener los espasmos. Yo creí que ese día podríamos saludarle y quizás cambiar alguna palabra con él. Me moría por contarle que el cantautor sueco Jan Hammarlund, a quien Luis pudo escuchar en Medborgarplatsen, a un mes y medio de haber llegado a Estocolmo, cantando en sueco “Muchacha” de Daniel Viglietti. Lo único que entendió fue el nombre de Elena Quinteros dicho entre otros muchos nombres de luchadoras latinoamericanas. Me contaba que fue como si la tierra se abriera, le parecía imposible. 

Con el tiempo fuimos muy amigos con Jan y un día llegó a nuestra casa y nos planteó que quería visitar el país de Daniel Viglietti y encontrarlo. Como Luis es uruguayo pensó que a lo mejor tenía una manera de conectarlo. Luis dijo que para él era imposible. Héctor Abarca había muerto y no sabía por dónde andaba el “Pepe Veneno”, pero que iba a intentar preguntar. Lo hizo y al tiempo encontró a un amigo muy querido que ya estaba de regreso en Uruguay, había vuelto desde Suecia. Conocía y había escuchado cantar a Jan Hammarlund y decidió trabajar para que se encontraran. Parece que todo anduvo muy bien. Nosotros no pudimos saber demasiado porque en esa época nos dedicamos al Sahara Occidental y ya andábamos por el norte de África.

Como siempre Daniel muy rodeado de gente charlando con todos, con muchos. Intentamos hacerle llegar una invitación para que llegara por nuestra casa, pero claro jamás había escuchado nuestros nombres y esa fue la vez que más cerca pudimos pasar a su lado. 

Ahora, hoy, esperamos llegue el momento para ir con nuestros amigos a homenajear al hombre, cantautor inmenso que murió ayer en la tarde y que ya nunca podremos encontrar con vida. Pero seguiremos escuchando por el resto de las nuestras. (Omöjligt möte.)

Creo que ya sé lo que va a ocurrir. 

Nosotros vamos a estar muy, muy tristes y nuestras mascotas queridas cimarronas y el lorito, nos van a mirar, comprender y sentir empatía por nosotros. Van  a guardar un respeto de duelo, sin fiesta, porque ellos sienten lo que a nosotros nos pasa y lo comparten. Aunque no lo entiendan.

SALUD  Y  R.  S.  

BITTAN