Envíopostaporteñ@ 1841

Cien Octubres (II)

Las Polémicas Sobre La Revolución, Que Aún No Terminaron, Cómo Empezaron Entre Los Mismos Bolcheviques

(SEGUNDA ENTREGA)

- fernando moyano -

3. Las Oposiciones bolcheviques. Rakovsky

Los 100 años de la Revolución de Octubre, son también 80 años de los “Procesos de Moscú”. En dos décadas, la revolución más avanzada de la historia había engendrado una de las dictaduras más sangrientas, que se cobraba la sangre de sus propios creadores. El espectáculo de la flor y nata de la vieja guardia bolchevique y la mayoría aplastante del Comité Central de octubre confesando crímenes abyectos al servicio de los peores enemigos de la causa, era algo tan inconcebible que desconcertó a los cerebros más brillantes de ese siglo sin permitirles sacar la conclusión más evidente que desenmascaraba toda esa vil falsificación:¡la revolución socialista no pudo haber sido hecha por un grupo de fascistas! Pero ¿cómo fue posible que esta revolución que buscó tomar el cielo por asalto, terminase en ese abismo?

La historia del Partido Bolchevique no tiene nada que ver con la leyenda de la “unidad monolítica”, ni mucho menos con una “sapiencia” revolucionaria. La teoría se fue modificando sobre la marcha en la medida en que los hechos la iban desbordando. Tampoco hubo una muralla política entre los bolcheviques y las otras corrientes.

Pero la historia de esas luchas políticas sería incomprensible sin entender el proceso degenerativo del partido, y ese proceso a su vez no puede verse como un exclusivamente político, ni es correcto confundir causas con consecuencias o viceversa. Tenemos que entender esa lucha de tendencias dentro del marco de las contradicciones sociales.

Las diferencias entre los bolcheviques siempre existieron. Y en el curso de la revolución fueron tomando forma. Hubo tres tendencias -simplificando- frente al problema de la paz de Brest-Litovsk con Alemania en marzo de 1918.

Aleksandr Shliápnikov, dirigente sindical metalúrgico, inicia en 1919 una corriente que aboga por el control sindical de la industria (dejándole a los soviets los otros temas) y una estructura elegida de abajo arriba y así convertir “al trabajador de un apéndice de una inerte maquinaria económica en el artífice consciente del comunismo”. Es la llamada “Oposición Obrera”, a la que se suma la dirigente de primera línea Aleksandra Kolontái (única mujer en el Comité Central del Partido).

Hacia fines de 1920 se produce en el partido una polémica muy aguda sobre el papel de los sindicatos, Trotsky en la extrema derecha, la Oposición Obrera a la izquierda, y Lenin en una “centro-derecha” de cuya orientación sale la idea de los sindicatos como “escuela de comunismo”, o en los términos que conocemos nosotros, “correa de trasmisión”.

A fines del 20 en la Conferencia del Partido (preparatoria del Congreso) la Oposición Obrera tiene más de un 40% de los delegados. Pero luego se desarrolla una discusión interna en los organismos partidarios en la que se denuncian innumerables abusos burocráticos del tipo que nosotros también conocemos (informes kilométricos de los secretarios seguidos por intervenciones con tiempo limitado, elecciones de delegados digitadas desde arriba, etc.). Y en el X Congreso en marzo del 21 la Oposición obrera no llega al 10%, sus posiciones son rechazadas y las de Lenin aprobadas por abrumadora mayoría. Luego, el Congreso aprueba la prohibición “transitoria” de las fracciones internas, que de hecho pasa a ser permanente.

Mientras sesiona el Congreso en Moscú, se produce (en forma espontánea) la rebelión de los marinos de Kronstadt, frente a Petrogrado. Ocurre luego de una ola de protestas obreras en Petrogrado, cuando ya se estaban aquietando, y sin coordinación alguna con otras rebeliones. Los delegados bolcheviques al Congreso (incluyendo la Oposición Obrera) se movilizan para participar en la represión. A continuación las acciones represivas continúan, y se hace una falsificación de los hechos para presentar la rebelión como producto de una conspiración contra el gobierno.

Y el Congreso aprueba un giro radical en el curso de la revolución, la NEP (nueva política económica) que introduce varias reformas que dan espacio a las relaciones de mercado, la pequeña propiedad y comercio, etc. Muchas de esas reformas eran demandas levantadas en las protestas reprimidas

La década del 20 será escenario del gradual y cada vez más acelerado proceso de burocratización de la revolución soviética y el copamiento del aparato del estado y el partido bolchevique por un grupo de burócratas mediocres y sin escrúpulos de características cada vez más claramente gansteriles, dentro del cual se afirma la dirección personal de Stalin.

La muerte de Lenin en 1924 contribuye en gran medida a facilitar el camino de los arribistas. La democracia partidaria y soviética desaparece rápidamente. La vieja guardia bolchevique dividida en varias corrientes, es desplazada.

Al profundizarse las dificultades económicas, el tema de los caminos hacia el desarrollo económico y la industrialización divide a los bolcheviques. Un ala encabezada por Nikolái Bujarin es partidaria de concesiones más amplias al campesinado, incluso a los ricos, y a los elementos capitalistas. Aspira a un lento desarrollo a “paso de tortuga” sin perturbar las formas de propiedad privada en el campo. Por el contrario la Oposición de Izquierda se agrupa detrás de las ideas de Yevgueni Preobrayensky, partidario de realizar una industrialización acelerada y una “acumulación socialista primitiva” a expensas de extraer el máximo de excedente posible a los campesinos.

Ambos son dirigentes y teóricos de primera línea, y sus ideas siguen siendo hoy rescatadas de una manera o de otra. Vamos a centrarnos aquí en la idea de Preobrayensky, expuesta en su obra “La nueva económica”.

No hay condiciones históricas para construir el socialismo en Rusia. El capitalismo en su inicio utilizó métodos expropiatorios feroces, no los normales del proceso de producción capitalista, que Marx llamó proceso de acumulación capitalista primitiva. Ahora habría que hacer algo similar, una acumulación socialista primitiva antes de estar en condiciones de construir el socialismo. Terrible, porque significaba apropiarse del excedente de la producción agrícola aun a pesar de los campesinos, y sobre esa base de explotación industrializar Rusia

La “troikaStalin-Zinoviev-Kamenev dominante en la conducción partidaria oscila zigzagueando entre estas dos posiciones. Al profundizarse las divisiones, se alía a Bujarin para conseguir, en 1927, la expulsión de los oposicionistas de izquierda.

Éstos comienzan a ser confinados en distintos lugares apartados del territorio soviético (los seguirían pronto los miembros de las otras corrientes bolcheviques no estalinistas, y también muchos de los propios estalinistas) en forma casi calcada de la práctica del zarismo para reprimir a los activistas socialistas unos pocos años antes. Rakovsky es internado en distintas regiones boreales de la URSS en el 27, sufriendo en especial esta situación por ser cardíaco. En 1929 Trotsky es expulsado de la URSS.

Derrotados, presos, abrumados por el fracaso, estos revolucionarios no van a renunciar a la lucha política. Pero antes, debían comprender la situación en que la historia los había puesto

Los bolcheviques eran, tal como dijimos, la fuerza política que promovió y encabezó esa revolución obrera. ¿Cómo puede ser entonces que desarrollen una línea política que busca evitar que el trabajador [sea] artífice consciente del comunismo... [Y siga siendo] un apéndice de una inerte maquinaria económica?

Siguiendo nuestro camino analítico, no es la conciencia social la que determina el ser social sino el ser social lo que determina la conciencia social, no vamos a considerar que la ideología es el deus ex machina del cambio social, que las cosas hayan sido así porque los bolcheviques fuesen “estatistas” o algo así. Esa línea es un producto de las condiciones reales de la clase obrera rusa y los problemas reales a los que se enfrenta. Eso no quiere decir una correspondencia mecánica o un “epifenómeno”.

Los bolcheviques expresan una contradicción entre la clase y las instancias de representación de la clase. La clase no es homogénea, ni siempre igual a sí misma, mucho menos aun si estamos ante un proceso de transformación social radical que implica también transformar la clase. Las instancias de representación tienen su propia dinámica. Las tareas de la revolución tienen su propia dinámica, demandan sus compromisos e imponen su propia lógica. Esos dilemas abren posibles caminos alternativos unos de otros, disyuntivas. Esas disyuntivas se expresan en tendencias políticas entre los propios actores de la revolución. En la lucha de esas tendencias, que es inevitable en el desarrollo de la revolución, se impone la “ley del paralelogramo de las fuerzas”, hay una fuerza resultante que no es igual a ninguna de las fuerzas impulsoras; a su vez ese resultado modifica las bases de apoyo de cada una de esas fuerzas y crea un nuevo “paralelogramo”, etc. A su vez esos actores no son bolas de billar chocando y rebotando. Piensan, intentan prever y adelantarse, se preparan para cada nueva jugada. No pretendemos acá hacer un mapa de eso, solamente traer la voz de alguien que la vio desde adentro.

Christian Rakovsky(1873-1941), rumano, se integró desde muy joven a la militancia socialista. Recorriendo toda esa convulsionada región, en 1917 pasa a ser miembro del CC bolchevique, y preside el nuevo gobierno soviético de Ucrania

Ocupando ese cargo, en 1922, en el XII congreso del Partido, es uno de los primeros (desde el propio poder, junto con Lenin y antes que Trotsky) en denunciar las deformaciones burocráticas del estado soviético, manifestándose en contra de la centralización abusiva del gobierno de la URSS. A ella no opone una descentralización regionalista (que considera un arma de la reacción) sino una centralización auto-gobernada apoyada en la participación de las masas, incluyendo a los campesinos.

Fue presidente del Sóviet de Ucrania en 1918 y líder de esta República Soviética hasta 1923 cuando fue nombrado embajador de la URSS en Londres y en 1925 en París. Uno de los primeros dirigentes de la Oposición de izquierda contra el régimen de Stalin, que fue deportado a Astrakán, Asia central en 1928 - donde sufrió de enfermedad, falta de atención médica y aislamiento- como muchos otros oposicionistas.

La correspondencia entre ellos testimonia ricas discusiones políticas sobre la interpretación del fenómeno de perversión de la revolución obrera, y sobre el camino a seguir. Uno de los trabajos más famosos de ese período es una carta, en respuesta a “Meditaciones sobre las masas” de Valentinov, escrita por Rakovsky en 1928 desde su confinamiento. Se conocerá mundialmente con el sugestivo título de “Los peligros profesionales del poder”

Contiene el primer análisis sociológico e histórico globalizador sobre el surgimiento de la burocracia soviética. Es evidente su influencia en la teorización posterior de Trotsky en“La revolución traicionada” (1936), y otros análisis ya clásicos del fenómeno estalinista. Pero sus aportes están aún lejos de haberse aprovechado totalmente, tanto en sus conclusiones como en su método.

Ya en el 27 Preobrajensky había comenzado a impulsar la idea de aceptar las condiciones denigrantes que les plantea Stalin para “rehabilitarse”: renegar públicamente de sus ideas. Las condiciones materiales de la URSS, razona Preobrajensky, exigen cada vez más la aplicación del programa de la Oposición de Izquierda. Como para el marxismo la infraestructura determina la superestructura, la fracción estalinista se verá forzada a esto tarde o temprano. Pero los mejores cuadros partidarios son los de la Oposición de Izquierda, y están excluidos de la acción política. Aceptando las condiciones del estalinismo, los oposicionistas podrían volver al poder, y cuando el viraje se produzca serían ellos mismos los encargados de aplicar su propio programa. Así, las claudicaciones comienzan a ocurrir.

A fines de la década la profecía de Preobrajensky parece cumplirse. Las gravísimas condiciones económicas obligan al gobierno estalinista a un viraje. Rompe con Bujarin y comienza un proceso de colectivización vertical forzosa por métodos brutales y a impulsar una industrialización acelerada.

En 1930, ante la realización del XVI Congreso del Partido, Rakovsky elabora su “Llamado a la Oposición”. En él hace la crítica a la política de colectivización vertical de Stalin y propone el retorno a la NEP.

Se opone a la actitud de los oposicionistas encabezados por Preobrajensky, que gradualmente se van inclinando por el apoyo crítico a la política colectivización vertical de Stalin, considerando que la misma tenía muchos de los elementos del programa inicial de la Oposición de Izquierda.

Con la Oposición debilitada, algunos de los principales dirigentes comienzan a ceder. Preobrajensky intenta negociar una reconciliación con el estalinismo y el reingreso al partido. Rakovsky, el reagrupamiento de la Oposición que se niega a claudicar. Aun discrepando con los métodos de Stalin, cada vez más oposicionistas creen llegado el momento de deponer su actitud y aceptar las condiciones humillantes para su reingreso al Partido.

Sin embargo, la segunda parte de la profecía no se cumple. Los oposicionistas reintegrados siguen siendo prisioneros impotentes, atados de pies y manos, sin ninguna posibilidad de incidir en el curso de los acontecimientos. Ellos mismos se ataron, al destruir con su “retractación” el único capital político con que contaban: su prestigio revolucionario. Por ello Rakovsky logra frenar nuevas retractaciones por un tiempo. Pero a medida que la situación de la Oposición se agrava y el poder de Stalin se consolida, las defecciones recomienzan. El ascenso de Hitler al poder en Alemania en el 33 termina por hundir a la Oposición: muchos consideraron un deber cerrar filas tras el gobierno soviético sin importar las discrepancias que tuviesen. El propio Rakovsky, enfermo, confinado en situación infrahumana, termina cediendo en el 34.

Los que no claudican quedan en un pequeño grupo de presos políticos en durísimas condiciones. Unos quinientos, explica Víctor Serge en carta a Trotsky en el 36:

Pero estos quinientos no claudicarán ya. Son hombres templados, que han aprendido a pensar y a sentir por ellos mismos y que aceptan con tranquilidad la perspectiva de una persecución sin fin”

Aún entonces las condiciones internas y externas no permitirán que la dictadura estalinista pueda prescindir de la represión, que, como dijimos, abarcó a las otras corrientes bolcheviques e incluso a la propia fracción estalinista. Los verdugos de un año eran víctimas al siguiente. Se suceden las desapariciones, las ejecuciones sumarias en silencio, y los procesos ruidosos con acusaciones inverosímiles y acusados forzados a confesar crímenes imaginarios. Rakovsky es juzgado y condenado en el 38, y morirá en prisión en el 41

Como hemos dicho, Rakovsky fue sometido a los tristemente célebres “procesos de Moscú” en el 37 y se confesó autor de crímenes contra el estado soviético. Señalemos para terminar un pequeño episodio. En una de las sesiones de su declaración Rakovsky habla de la “Oposición”. Allí interviene violentamente el fiscal Vishinsky y amenaza con continuar el juicio a “puertas cerradas” si el declarante se refiere a sí mismo y a los demás acusados como opositores políticos en vez de lo que supuestamente serían, criminales conspiradores al servicio del imperialismo extranjero. Luego de un momento de silencio Rakovsky se rectifica y pide excusas al tribunal.

Este hecho nos trae a la memoria otro oprobioso “juicio” ocurrido tres siglos antes, el de Galileo. El también fue obligado a abjurar públicamente de sus ideas y a humillarse ante sus jueces. Y él también claudicó. El imaginario popular elaboró luego la leyenda, que los historiadores descartan por falsa e imposible, de que Galileo, en el mismo tribunal, cuando renegó de su idea de que la Tierra se mueve en torno al Sol, agregó “Eppur si muove” (“Y sin embargo se mueve”). La leyenda construyó un héroe indoblegable allí donde había un ser humano con las debilidades de todos, proyectando en él el deseo de resistencia de los oprimidos. También en este caso hubo quienes justificaron la retractación para evitar un “martirio infructuoso”.

Nos dice Isaac Deutscher en “El profeta desterrado”, a propósito de Bertolt Brecht y su obra “Galileo Galilei”: “...no fue capaz [Brecht] de llegar al rompimiento con el estalinismo. Se rindió ante éste... [Y]a través del prisma de la perspectiva bolchevique... vio a Galileo arrodillado ante la Inquisición por 'necesidad histórica', por la inmadurez espiritual y política del pueblo.. El Galileode su drama es Zinoviev, o Bujarin, o Rakovsky con ropaje histórico. Le obsesiona el martirio “infructuoso” de Giordano Bruno, y ese terrible ejemplo lo induce a capitular ante la Inquisición, del mismo modo que la suerte corrida por Trotsky indujo a muchos comunistas a capitular ante Stalin. Y [expresa este dilema en] el famoso diálogo de Brecht: 'Dichoso el país que produce tal héroe' y 'Desdichado el país que necesita tal héroe'... “.

No todos claudicaron, sin embargo. Algunos acusados como Tujachesvsky, fueron a la muerte sin ceder (y en este caso, ejecutaron también a su familia).

Rakovsky claudica, pero es capaz aún de un tímido último acto de resistencia: nos deja un indicio para que no nos engañemos; esas retractaciones y confesiones, como la de Galileo, fueron obtenidas -entre otras cosas- por la tortura (claramente aludida en la amenaza de Vishinsky de continuar “a puertas cerradas”).

Lo único “infructuoso” fue torturar a un sabio anciano para que dijese que la Tierra no se mueve, o asesinar a los mejor elementos de una revolución. Ninguna de esas dos inquisiciones logró sobrevivir. Hayan sido sus víctimas más fuertes o más débiles, tenido sus ideas mayor o menor perfección, el legado de estos hombres está hoy presente en la lucha por las emancipación de los explotados que abarca toda nuestra época, bloqueada, desfigurada y traicionada, y que, sin embargo se mueve.

Veamos ahora las principales ideas teóricas de Rakovsky comenzando con su célebre carta del 28, para luego discutir sus alcances.

4. “Los peligros profesionales del poder”

Es más difícil educar al pueblo en el amor a la libertad que conquistarla.

Francisco Babeuf.(Citado por Rakovsky)

Eso que describimos muy someramente desde hoy, vamos a verlo según lo vio alguien que lo vivió.

4.1. Una situación nueva:    El tema central de “Los peligros...” es “que el proletariado debe conservar el papel dirigente en nuestro Estado”. Hasta el momento ese problema se había visto “en relación con la toma y la conservación del poder político”, pero Rakovsky (y esto es lo fundamental) se propone abordarlo “como asunto especial que es , con valor propio”.

Lo primero es ver la“pasividad de las masas”, la “indiferencia política de la clase obrera”, aun ante hechos escandalosos de corrupción y despotismo (“robos, prevaricaciones, violencias, sobornos, abusos inauditos de poder, despotismo ilimitado, borracheras, libertinaje”) que ocurre en los sectores dirigentes del estado y del partido.

Buscando superar el abordaje “empírico” del tema, Rakovsky distingue la situación del proletariado cuando todavía lucha por la conquista del poder político de la “cuestión nueva” que plantea la conquista del poder por dicha clase. Su interés no está en sus peligros externos (cerco capitalista, presión pequeño-burguesa en el país, temas comunes en los análisis anteriores y posteriores) sino en “las dificultades inherentes a toda nueva clase dirigente que son la consecuencia de la toma y del ejercicio del poder mismo, de su capacidad o incapacidad para saberlo utilizar”, las relaciones“que se crean entre las filas de la misma clase victoriosa”. Como vemos, este abordaje apunta a sacar conclusiones generales de la experiencia de la primera revolución socialista obrera de la historia.

Luchando por el poder, la lógica de la ofensiva cohesiona a la clase detrás de su vanguardia. Pero “cuando una clase toma el poder, una parte de ella se convierte en agente de dicho poder. Así surge la burocracia. En un estado socialista en el que la acumulación capitalista está prohibida para los miembros del partido dirigente, dicha diferenciación empieza a ser funcional y seguidamente se convierte en social”.

Adelantándose en décadas al desenlace futuro de esta degeneración, agrega que “...ciertas funciones, antes desempeñadas por el partido en bloque, por toda la clase, ahora se han convertido en atribuciones del poder, es decir que sólo son encomendadas a cierto número de personas de ese partido y de esa clase”.

Ese problema general debe ser entendido en concreto.

4.2. Análisis social de la clase obrera.    “Partido” y “masas” no son simples abstracciones, sino categorías que deben ser llenadas de contenido a partir de la realidad histórica concreta. La primer constatación es que la clase obrera ya no es la misma, “ha tenido lugar un profundo cambio en la autonomía y en la fisiología de la clase obrera”, en la proporción entre los obreros integrados a la industria antes de la revolución y los llegados después, los que han tenido experiencia en la participación activa en acciones revolucionarias de masas y el Ejército Rojo y los que no, los que tienen trabajo estable y los que son obreros en forma ocasional, quienes provienen de la propia clase obrera y los que se integran a ella desde otros sectores del pueblo (campesinos, semi-proletarios, etc.).

Así ve Rakovsky la base social de este proceso.La penuria económica ha abierto “grietas en el cuerpo de la clase obrera” sumergida en un mar de sectores empobrecidos pero sin una identidad social definida. Si luchando contra el poder burgués, el núcleo central del proletariado logra arrastrar más fácilmente al conjunto social de los sectores descontentos empobrecidos, atrasados e inconstantes, luego de la toma del poder y de asumir este poder obrero la responsabilidad de la conducción social, con las dificultades y el empeoramiento de las condiciones de vida de las grandes masas, la hostilidad de estos sectores se vuelca contra este nuevo poder.

Ahora podemos entender cuáles eran los límites de esa idealización de la clase por parte de la “Oposición Obrera”. Se planteaban tareas históricas para las masas obreras sin ver si las masas obreras estaban realmente en condiciones de asumirlas. A su vez vemos también la limitación del “pragmatismo” de la cúpula bolchevique. Esas tareas había que hacerlas, y en esa situación el Partido sustituye a la clase. Pero no tomaron ninguna previsión, ningún mecanismo correctivo o plan de retorno de esa sustitución. Era precisamente la advertencia de Rosa Luxemburgo, “No hacer de la necesidad virtud”.

3.- La política:     Rakovsky presta especial atención a los aspectos organizativos y metodológicos, las prácticas y la acción de los partidos y los dirigentes, factores que no subestima en aras de un materialismo mal entendido como en algunos análisis pretendidamente “marxistas”. Se apoya -cosa usual entre los bolcheviques- en la analogía histórica, especialmente en la Revolución Francesa. En ella, la diferenciación del “Tercer Estado” (burgueses, obreros, y campesinos pobres) se acentuó incluso antes de Thermidor, “el poder pasó a pasar formal, y a la vez, efectivamente a manos de un número progresivamente más reducido de ciudadanos... las masas populares fueron eliminadas del gobierno del país”. Estos rasgos serán aun más acentuados en la Revolución Rusa. En ambas “el poder... desintegró masas sociales más o menos homogéneas [y] la especialización funcional... sacaba de sus propias filas (de la clase) los círculos de altos funcionarios”. Las diferencias se agrandan por efecto de “la presión contrarrevolucionaria”.

También ocurre un proceso degenerativo del partido jacobino. En su aislamiento de las masas, que prepara su caída, incide fundamentalmente“la eliminación gradual del principio electivo, remplazado por el proceso de designación. Es crucial la responsabilidad de Robespierre (como la de los bolcheviques) en la hipertrofia de esta práctica que es legítima e indispensable como mecanismo de defensa de la revolución, pero de la cual se abusó (sustitución vertical de autoridades medias), terminó por “reforzar la burocracia y ahogar la iniciativa popular... y facilitó el trabajo de las fuerzas antidemocráticas”. Robespierre (como los bolcheviques) es víctima de esta situación cuando es condenado y atraviesa París cubierto de sangre sin que sus enemigos (salidos de filas de la propia Revolución Francesa, como el estalinismo de la de Octubre) temiesen una reacción de las masas. Rakovsky no reduce el problema (como erróneamente hacen otros) a aspectos institucionales y organizativos, el “principio de designación” solo acelera otros factores (penuria económica de la revolución y perturbaciones por la transformación del régimen de propiedad).

Para complementar, tomo estos conceptos de un reciente comentario de Boris Kagarlitsky:

El autoritarismo inevitable de la Revolución de Octubre no se ha generado por errores o coincidencia de circunstancias, sino por la lógica del proceso revolucionario. El hecho es que los problemas básicos y fundamentales, sociales y económicos de la revolución, tanto en la Inglaterra del siglo XVII, en Francia bajo Robespierre, y en Rusia bajo los bolcheviques se resuelven precisamente con una dictadura, y eso no por accidente. La dictadura revolucionaria proporcionó exactamente la concentración de fuerzas sociales y la voluntad política, sin la cual el giro histórico y los principales problemas, simplemente no habrían sido resueltos y, por desgracia, es imposible hacerlo de cualquier otro modo. El reconocimiento de este hecho no es una justificación del autoritarismo, sino la comprensión de la trágica dialéctica de la historia, que a menudo ?no ?nos deja soluciones cómodas y moderadas”.

Y sobre el resultado último del proceso:

En una dictadura es relativamente fácil entrar (a pesar de que hay una gran cantidad de problemas en el caos social y económico, en que ni siquiera los autoritarios logran 'cruzar la calle'). Pero de de una dictadura es cada vez más difícil salir, y las estructuras creadas para mantener el poder en circunstancias graves y excepcionales de la revolución, se transformaron en problemas, factor reaccionario cuando los eventos entran en curso diferente, más pacífico”.

4.- Conclusiones de Rakovsky:     “La burocracia de los Soviets y el Partido es un hecho de nuevo cuño... una nueva categoría social”. Y agrega: “La función ha modificado al órgano, es decir la psicología de los que se encargan de las diversas tareas de la dirección en la administración y la economía del estado ha cambiado hasta tal punto, que no sólo objetiva sino subjetivamente, no sólo material sino moralmente han dejado de formar parte de la misma clase obrera”. Además “la estructura social del Partido es mucho más heterogénea que la del proletariado” ya que a la diferenciación interna de la clase se suma la tendencia del aparato partidario de aceptar “tránsfugas de otras clases”.

Otorga especial atención a los problemas de “reeducación” de las masas. A diferencia de otros como Bujarin, advierte que también los dirigentes están lejos de haberse “reeducado” ellos mismos, y por eso no prestan atención al problema de “los métodos de dirección” (a los que en carta simultánea a Radek llama “la cuestión de las cuestiones”). Critica la adopción de las tradiciones y métodos burocráticos de dirección del estado burgués y de los partidos burgueses (claques en los congresos, manipulación electoral, etc.) La pasividad de las masas es corolario de esto y de la falta de educación revolucionaria de los nuevos miembros del partido.

Bajo el capitalismo los obreros forman su conciencia en la lucha contra él. En el nuevo régimen, en vez de promover esta conciencia en la participación en la construcción del socialismo, la burocracia promueve la pasividad; si ocurren acciones espontáneas de masas en respuesta a los bajos salarios, peores condiciones de trabajo, y de desocupación, “dicha conciencia será hostil al estado socialista”. Estas palabras parecen adelantarse en décadas a los acontecimientos.

Totalmente pesimista sobre la burocracia, afirma:“Toda reforma del partido que se apoye sobre la burocracia, se revelará como utópica”. “Esta burocracia no cambiará por una depuración... no se trata únicamente de cambiar el personal, sino de cambiar el método”. Por ello propone llamativas medidas: “reducir la talla y las funciones de dicha dirección”, de la cual propone echar a“las tres cuartas partes del aparato”, y ponerle a las tareas de lo que quede“límites estrictamente determinados”. Como vemos, un lenguaje nada usual para un dirigente político.

?(Continuará...)?

Refencias bibliográficas:

Rakovsky, Christian. Los peligros profesionales del poder
https://www.marxists.org/espanol/rakovski/1928/08-1928.htm
Preobrazhenski, Eugeny: La nueva económica
https://elsudamericano.wordpress.com/2017/09/18/la-nueva-economia-por-eugeny-preobrazhenski/
Kolontái, Aleksandra La oposición Obrera
www.omegalfa.es/downloadfile.php?file=libros/la.oposicion.obrera.pdf
Brecht, Bertolt Galileo Galilei
www.omegalfa.es/downloadfile.php?file=libros/galileo-galilei.pdf
Broué, Pierre. Los trotskistas en la URSS
https://www.marxists.org/espanol/broue/1980/trotskistas_en_la_urss.htm
El Partido Bolchevique
https://www.marxistsfr.org/espanol/broue/1962/partido_bolchevique
Rakovsy, ou la revolution dans tout les pays
http://www.bnfa.fr/livre?biblionumber=16530?