Envíopostaporteñ@ 1852

El Final Está Lejano

… aunque a c.e.r. le asiste el derecho de ponerle el suyo.  Desde mi punto de vista sería lamentable, porque pese a las discrepancias, a través de nuestro intercambio vamos dando respuesta a algunas cuestiones sin resolver

por Héctor Amodio Pérez 28 nov 2017

De la extensa nota últimamente publicada quiero decir que c.e.r. me hace responsable de diversas actitudes y/o desviaciones en las que varias direcciones del MLN fueron cayendo. La labor de los dirigentes, entre los que me incluyo, pese a que el MLN  me haya intentado sacar de su historia, la fuimos descubriendo sobre la marcha. Nadie nació con la lección aprendida ni en posesión de la verdad. Por lo tanto, es lógico que se cometieran errores varios, que en la medida que fueron planteados pudieron ser corregidos. A esta altura del partido, c.e.r. debería saber qué papel nos cupo a cada uno en cada momento y el papel que cada uno jugó a la hora de enmendar los desaciertos. Esto quiero dejarlo claro porque creo que no es justo que se me adjudiquen los errores de otros cuando yo no integraba esos órganos de dirección. Como c.e.r. no ignora he asumido como propios los errores de las Direcciones que yo integré, aunque en las discusiones que llevaron a esos errores yo haya sido discrepante.

Pasada esta digresión, dice c.e.r.: Pienso a diferencia de HAP, que la cosa fue mucho más seria, y que no hay que reducirla ahora al problemita menor de la caída “de la Cárcel del Pueblo” o “si se puso o no el uniforme y salió a marcar gente a la calle”. Y ni siquiera sirve abogar lo que dijo o no dijo, Wassen Alanis con respecto a “cabezas de turco”.  A diferencia de c.e.r. pienso que la caída de la “de la Cárcel del Pueblo” no fue un problemita menor. Le recuerdo a c.e.r. que es a raíz de ese momento que comienza a elaborarse la historia oficial, haciéndome responsable de algo que el MLN de entonces calificó como el “golpe mortal” a las expectativas de mantener la lucha armada y que fue precisamente Wassen Alanis que se encargó de hacer saber qué papel habíamos jugado cada uno en ese instante. Y ahora resulta que tampoco tiene importancia si salí o no salí a marcar gente en la calle!!!   Y entonces, de qué se me acusó? Y de qué se me sigue acusando, cuando nadie ha dado un solo nombre ni un solo local entregado por mí?

Recuerda c.e.r. que   El mote de “capitán Mandrake” me llegó a mí por los milicos mismos y, antes de Punta Rieles. El mote de Mandrake –así, a secas- me lo adjudicó el entonces comandante Legnani, al comprobar que todas mis previsiones acerca del desarrollo de la primera tregua se cumplieron en su totalidad. Antes que c.e.r. lo dijera ya lo había dicho yo, públicamente, así que no veo qué pinta esto en estos momentos. A menos que, a falta de evidencias concretas en contra de mis planteos, se traigan a colación dimes y diretes que nada tienen que ver con el fondo del asunto.

En el número aNro., 1848 de “La Posta” además, se publicó una carta de Néstor Peralta Larrosa, que es bastante explicativa con respecto a varios incidentes anteriores: el asunto televisor; el asunto del documento “yuto” que se le daba para reforzar su clandestinidad pero a nombre de Adolfo Wassen Alanís y; el asunto del “hotel”. No es poco, y todo sucedido mucho antes de la captura final, nos dice c.e.r.  No quise referirme a la carta de Peralta porque carece de toda credibilidad. Salvo los primeros documentos falsos, en los que nos inventábamos los nombres, a partir de finales de 1967 se utilizaban los “sosías”, nombres y números de prontuarios reales, sacados de documentos proporcionados por los compañeros bancarios. Cuando Peralta ingresó a la clandestinidad, Wassen ya estaba clandestino con anterioridad, por lo que es imposible que el servicio de documentación de la columna 15, cuyo encargado era Alberto Cocco Pérez le hiciera a su compañero Peralta Larrosa, al que el mismo Cocco Pérez había reclutado, un documento yuto a nombre del responsable del grupo en que Peralta estaba integrado,  como era Wassen Alanís. Además, toda la historia de que no se podía conocer el nombre que se le había adjudicado a un militante es tan absurda que casi siento hacer el ridículo, desmintiéndolo. No recuerdo para nada el tema del televisor pero sí el haber dado la orden de abandonar las pernoctaciones en los hoteles, que al revés de lo que dice Peralta, fuimos los miembros del comando de la columna quienes iniciamos esa costumbre, la que luego fue sugerida a otros clandestinos de los grupos. Dimos la orden de abandonar los hoteles porque supimos que otras columnas hacían lo mismo. Caíste en la misma trampa que Marxito en su libro.

Vos que me reprochás haber estado callado 45 años por qué no le preguntás a Peralta por qué razón él esperó tantos años para dar sus testimonios… con lo valiosos que son!!! . Con Peralta nos conocimos en el 69 y resulta que yo usaba el auto que se utilizó cuando lo de Cukurs!!! Sobre esto no me decís nada?  Estimado c.e.r., Peralta te ha metido un gol de campeonato.

Dije antes –y lo ratifico ahora- que “el proceso” que llevó a la degeneración del viejo MLN-Tupamaros estaba basado en la extensión de ciertos criterios que se resumen en palabras: la “compartimentación”, el “aparatismo”, el “verticalismo” y la “cooptación”

En marzo de 1968, en la Segunda Convención, dirigentes y base, con la excepción de Mejías Collazo, aceptamos regirnos por las reglas del centralismo democrático. Nunca, esas reglas fueron criticadas o propuesto su abandono. Ni siquiera por los “micro”, cuya única premisa era relegar la lucha armada a un segundo plano, cuestión que habíamos dejado zanjada en la Primera Convención. Decir que esa fue la clave de la degeneración del MLN y no reconocer que la discrepancia fue de orden político  -no me gusta decir estratégico- como fue pensar que podíamos convertir al MLN en una guerrilla rural e implantar los planes del 72 y el Hipopótamo, sin tan siquiera poder entregar a cada militante un arma y su munición correspondiente –Marxito dixit- abandonando la propaganda armada para “elevar el nivel de los enfrentamientos”. A menos que se quiera desviar la atención acerca de la conducción del MLN y cómo su dirección fue saboteada desde inicios de 1971, hasta ser defenestrada en marzo de 1972. Y no fue EFH el único “saboteador” ni delirante. Dura puja mantuvo con Raúl Sendic para ver quién meaba más lejos.  O la cagaba más grande, en este caso.

Sabe bien c.e.r. quiénes fueron los “braguetas locas” y quiénes se dieron la gran vida a costa del sacrificio de los demás. Si hablamos de legarle honestidad a las nuevas generaciones de militantes, debemos exponer las cosas claras, diciendo las cosas como fueron y por qué y por quién y no tirar al montón, porque eso es contribuir a mantener la mentira. Muchos han tratado de acomodar la historia para ocultar las responsabilidades que tuvieron.

El subjetivismo de los jefes tuvo gran importancia, pero no lo fue para todos igual y sería más honesto reconocerlo así. Claro que eso tiene el inconveniente de que el mito de Raúl Sendic se vería disminuido, pero si de verdad queremos ser honestos, no bagatelicemos. Que hubo arbitrariedades de los jefes? Que Marenales daba libretazos a mansalva? Pero no ocultemos que Sendic hacía lo mismo, dejando de lado las resoluciones que se adoptaban cuando a él le convenía, imponiendo luego la doctrina de los hechos consumados. Los que luchamos contra eso fuimos otros, y desde 1967. Eso es lo que nos hizo incómodos, porque nos enfrentamos a los personalismos.

Dice c.e.r. que Las “vacas sagradas” hacían política con “barbaridades” y eran tan superficiales que ni se deban cuenta que estaban pavimentando el camino que al final terminaría por devorarlos a ellos mismos. Y ahora HAP, nos sale con el asunto de que todo se ajustaba a derecho porque así lo había resuelto en Marzo del 68, la Segunda Convención. ¿Ve ahora más claramente, a lo que me refiero cuando hablo de la “vía corta que al final está cerrada”? Para él todo estaba bien hasta que quedó en minoría. Solo hice referencia a un hecho que es historia. La adopción del centralismo democrático fue un hito importante y contó con mi apoyo porque creí y sigo creyendo que es una herramienta válida. Yo siempre –o casi siempre- estuve en minoría. Y lo estuve incluso cuando en octubre del mismo año 68 se aprobó la descentralización, que precisamente lo que buscaba era la democratización interna, dentro de los límites que la clandestinidad obligaba a mantener. Y esa democratización interna, con la participación de los militantes en las discusiones políticas que fundamentaban las acciones, estuvo en la base del desarrollo de la columna 15. Aunque es justo reconocer que finalmente, a finales de 1971, ya ni en la 15, cuyos integrantes fueron diseminados por todo el país para satisfacer las necesidades de las columnas del interior, se mantuvo ese criterio de trabajo.

Continúa c.e.r.: En todos estos episodios, HAP, marchaba “codo con codo” con el resto de la dirección, compartía esos criterios y hasta se dedicó a acumular sobre la “micro-fracción” su cuota de basura, con el temita de “las armas”. Fernando Moyano que roza el tema de “la propiedad” o pertenencia de las mismas, lo irrita a HAP. Era previsible.

Si c.e.r. entiende que marchar “codo con codo” es aceptar las resoluciones de la mayoría y trabajar por ellas, está equivocado. Precisamente el centralismo democrático me permitía discutir y dar mis opiniones, en el seno de los organismos que integraba. El tema de la “micro” da para largo y cuando quieras le echamos el diente. No es tan simple como se quiere hacer aparecer. En cuanto al tema de las armas y algunos otros en los que Moyano ha incursionado, también, cuando quieras. Contigo y con Moyano. No me decís nada de la propuesta que te hice, de un gran debate, con tus contertulios y panelistas?

Ahora c.e.r. nos dice que Como HAP, en su respuesta –“un poco extensa” - menciona la conversación del 2016, vamos a agregarle una confesión: cuando hablábamos de “Ricardo” Perdomo “ el mexicano” hizo una afirmación que me hizo parar los pelos de punta. HAP habló de “la nueva micro-fracción” y que habrían ofrecido “al mexicano” Perdomo que la comandara. En la cabeza se me prendieron todas las lucecitas de alerta. Porque esa supuesta “nueva micro-fracción” era la que aportaba el grueso de los 9.000 dólares mensuales que le llegaban a los muchachos de Cebollatí, y que habían sido pedidos para ayudar a los expresos que no tenían ni comida, ni ropa, ni trabajo.

Vamos por partes, dijo Jack. En la conversación de 2016, solo me referí lo publicado en Los dos demonios, páginas 299-300, donde Álvaro Alfonso le pregunta a Perdomo acerca de lo que este había manifestado a posta porteña (ver nota El Raje (http://postaportenia.blogspot.com/2011/03/el-cuore-manda-piantar-del-entrevero.html)

Estimado c.e.r., bien sabés que los 9.000 dólares eran la pantalla para ocultar lo de las Tupabandas y aindamais. Y que mucha guita venía de afuera, gracias a las campañas que se realizaban en Europa y que servían para justificar los ingresos “a la antigua”, como bien sabés. No echés humo.

Dice c.e.r. que En la reunión en que Gallinares cumplió su misión estaba el mismo EFH y preguntó por qué “el Lalo” no informaba quien era el que hacia esos desaguisados y Gallinares, con dignidad respondió: “Aquí somos todos grandes y cada cual sabe lo que tiene que hacer y reconocer, mi misión es solo presentar un informe contable, no soy fiscal ni acusador público”. A partir de ese momento, me comentó con tristeza “el Lalo” para EFH, Gallinares, era “un hijo de puta”.  En cuanto a que EFH metió la mano en la lata, no lo dudo. Y qué decir de Cámpora, que todavía oculta dónde fueron a parar los 140 millones de la calle Amazonas. Lo que pasa es que la anécdota que contás sirve para demostrar el error de concepción de algunos compañeros, como el caso de Gallinares, que prefirieron y prefieren guardar la ropa y nadar al mismo tiempo, sin darse cuenta que con su conducta mantenían y mantienen en el candelero a verdaderos rufianes, que curiosamente fueron los mismos que provocaron la debacle.

La historia completa de esa supuesta “nueva micro-fracción”, los envíos de dinero y la relación con “el mexicano” Perdomo, es más entretenida pero, me la reservo. Le adelanto a HAP que tenga cuidado, porque se la están dando cambiada, al igual que la supuesta confesión del “Bebe” de “que el Negro tenía razón”. Tan abajo han llegado algunos, tan en bancarrota están, que ahora, hasta se dedican a vender humo. Bueno c.e.r..r., contanos la posta, la buena, a todos. Yo sé que sabés más de lo decís. Por eso te digo que dejes de amagar…

Las “diferencias” que oponían a “los jefes” previamente y después del “Abuso” eran para los militantes un arcano silenciado, bajo siete llaves, por los “jefes” mismos. No estaría de más aclarar que nos referimos a las dos jefaturas: la que estaba en libertad y la que fungía dentro del Penal. Esta última además, con sus exigencias de “una pronta libertad” que se había perdido después de Almería, complicó bastante las cosas para los que intentaban reorganizar la organización después de aquel descalabro. Hoy sabemos –además- que aquella estadía forzosa no coincide para nada con las “memorias” o el “relato” que quiso dejar de ellas EFH, una épica de aventuras curiosas y bizarras por el submundo de los “gambusas”

Efectivamente, las discusiones por diferencias no llegaban a la base y la razón estaba dada porque se entendió que se debía mantener la unidad interna. De no haber sido así, la situación que se dio después de 1985 se habría dado en 1969-70, pero nos engañamos porque el accionar de la columna 15 nos hizo creer que todo el MLN era igual. Los que metían el caño para mantener a los presos de Punta Carretas y para los familiares, lo hacían porque antes el caño lo habíamos metido nosotros. Y claro que había coimas, y gracias a las coimas nos fugamos cuando El Abuso y controlamos el Penal, porque era nuestra tarea entonces. Qué culpa tenemos los demás de lo que escribió EFH?

Decimos esto porque habría que averiguar si “el síndrome del encierro” no jugó –en el caso uruguayo- un rol al que hasta ahora se le ha dado muy poca importancia. … Como quiera que fuese la cosa, un hecho es indudable: los “jefes” detenidos entretuvieron sus ocios forzados, apelando a “planes” eventuales y futuros. Y, más grave aún, alguno de ellos exigió que los mismos se pusieran en práctica sin dilaciones. Esa exigencia fue malsana y sirvió para incentivar la carga de subjetivismo que, con el correr del tiempo y el encierro- iba creciendo. Esa carga de subjetivismo no debe despreciarse porque el resto de los presos, la base, la militancia, podía salir por la vía de la denominada “opción”. Era “el exilio” a Chile y fue el origen de “La Guacha”

Esto sí que está interesante. El encierro es un enemigo de la política, porque el preso pierde el sentido de la realidad. Nos pasó a todos, en mayor o menor medida. De ahí los planes descabellados que se fraguaron en la cárcel, incluyendo algunos de fuga. De ahí salieron los planes de gobierno y demás. El problema de c.e.r. es que no dice que el alguno de ellos exigió que los mismos se pusieran en práctica sin dilaciones, fue nada más ni nada menos que Raúl Sendic, el que con sus cartas firmadas “Pico y Pala” hizo poner en marcha el plan Tatú en el año 1970.

Según c.e.r. HAP hace un reduccionismo histórico: quiere referirse a lo que llevó a un episodio menor –dentro de la derrota- como fue la “caída de la Cárcel del Pueblo” porque ése fue el asuntito que desencadeno “la pena de muerte” que le aplicaron y que nunca fueron capaces de cumplir. Vamos, c.e.r.  Así que la  Cárcel del Pueblo fue un episodio menor, un asuntito sin importancia por el cual me condenaron a muerte… de ser así, por lo menos podrías decir que la condena fue exagerada, en vez de lamentarte porque nunca la pudieron cumplir. Fue una decisión tomada por Marenales, Engler y Sendic porque a finales de mayo de 1972 ya era evidente “que el Negro tenía razón”, pero había que ocultarlo, para eludir las responsabilidades que a ellos y a quienes los secundaron les cabía.

Nosotros en cambio nos referimos,nos dice c.e.r. “a un proceso” en parte del cual HAP fue co-participe y cómplice. Proceso que después determinó sus discrepancias internas. El mismo proceso que nos asegura, se “auto-critica”, por no haber dado la lucha interna y por la renuncia al “Comando General”. Ni copartícipe ni cómplice. Fui un disciplinado militante que acataba las resoluciones de la mayoría. No iba por la libre.

Nosotros en cambio, sostenemos que la “lucha interna” no era de ningún modo posible. Ninguno de los “jefes”, de “las vacas sagradas” se animó a darla. Ni siquiera Sendic. Porque el episodio del Comité Central “ampliado”, la nefasta “Noche Triste”, fue un evento “cerrado” a cal y canto a la militancia. Una discusión entre muy pocas personas y además seleccionadas.

Una vez más c.e.r. se equivoca: la lucha interna estaba dada, desde la caída de Almería y culmina en marzo de 1972, con la defenestración de quienes se oponían a los planes “maravillosos” que habían salido de Punta Carretes de dos brillantes “vacas sagradas” como fueron el Ñato y el Bebe. Lo que no se dio fue la discusión y ese ha sido seguramente mi más grande error: no haberme dado cuenta que el MLN ya estaba roto y que solo la discusión interna podía rescatarlo.

El panegírico que c.e.r. hace de Sendic es totalmente subjetivo. Yo he dado elementos que demuestran lo contrario. Sendic entró al Florida para discutir de igual a igual con “los criminales del Florida ”un posible fin de la ya inexistente guerra. No fue ni un acto de valentía, ni de rectitud ni de sangre fría, ya que confiaba en la palabra de “los compañeros capitanes”, los únicos que cumplieron los acuerdos, mientras sus “compañeros” EFH, Marenales, Mujica, Wassen y Rosencof maquinaban su entrega, que se producirá apenas unos días después de dejar claro que no aceptaba la “honrosa detención” que le propusieron

Reitero mi disposición al debate cara a cara.