Y a continuación se responde:
pues bien, una de las muchas, muchos, que trata de que no le quiten la visión, que no le pongan viseras.
Le faltó decir que porque fue una militante tupamara. Ignoro su grado de participación pero aunque esta hubiese sido baja, por el simple hecho de haber creído que habría Patria Para Todos o Para Nadie merece conocer la verdadera historia, no la leyenda edulcorada que nos han contado y que nosotros hemos alimentado, unos con sus actos y otros con nuestro silencio, como el mío durante tantos años
Porque de eso se trata. Ahora se dice -Marxito- que las direcciones del MLN no quisieron que se analizara lo ocurrido después de abril de 1972.
¿Nadie se pregunta por qué? Pues para que no se conociera que la lucha ideológica y de método que existía dentro del MLN por lo menos desde 1970 se dirimió a favor de quienes lo llevarían a su destrucción. Lo reconoce EFH no desde el infierno, sino desde Memorias de insurgencia y lo admite el tambero Zabalza en Una experiencia Tupamara.
Sí compa, todos tienen el culo sucio, nos dice Pelusa. Con todo mi respeto, creo que debemos admitir que todas y todos tenemos el culo sucio, porque permitimos que la mentira se propalara como verdad, en aras de mantener una falsa unidad interna que lejos de unir acabó por destruir lo poco rescatable del naufragio.
Además, creo necesario recordar las actitudes y las posiciones mantenidas por cada uno durante estos años pasados. RompKbzas el programa del Espectador, ha contribuido a propagar la falsa historia durante demasiado tiempo. Si bien luego cuestionó algunos aspectos de esa misma falsa historia, lo hizo sin reconocer su cambio de opinión. Tampoco hizo su autocrítica, como tampoco lo hicieron muchos que hoy se rasgan sus vestiduras. El único que reconoció su cambio de 360 grados fue Gabriel Pereira y meses después fue cesado como redactor responsable de El Observador. ¿Casualidad? ¿O fue la mano de EFH, calificado como mentiroso por Pereira el que lo señaló?
Aunque tarde, y como mujer partícipe de esta parte de la historia, yo también me sumo a quienes quieren acabar con la confusión creada, mantenida y alimentada por quienes se han beneficiado directamente de la mentira.
Confusión alentada por falsas historias cuyo motivo era hacerse del poder. Confusión alentada por maniobras de contrainteligencia que hasta ahora sirvieron para mantener impunes a muchos responsables de torturas, asesinatos, violaciones, desapariciones. Confusión porque no muchos han comprendido todavía que la dictadura uruguaya fue cívico militar y que los violadores de la Constitución conviven entre nosotros, disfrazados como demócratas.
Aquí Pelusa se equivoca. No fueron maniobras de contrainteligencia las que crearon la confusión, sino algo mucho más simple: un acuerdo tácito entre los tupamaros responsables del desastre final y de quienes desde la otra orilla se beneficiaron de las causas que propiciaron el desastre, ayudados por las torturas que fueron "legales" que para eso tuvieron el respaldo parlamentario. Acuerdo tácito "que sobrevoló" el Pacto de Boiso Lanza 12/2/73 y que fue ratificado al principio de los 90 por quienes ya eran los dueños de la historia: EFH y el comandante Mujica Cordano
Los archivos Berrutti y Castiglioni no tienen ningún valor. Lo que guardan son los restos de la quema producida a partir de 1985 en la sede de los cuarteles y aún así fueron cuidadosamente expurgados de todo lo que concernía a los jefes, Sendic incluido, con sus heroicas entradas y salidas de los cuarteles para negociar la rendición incondicional. Recientemente posta portenia ha publicado dos documentos que lo prueban.
Es evidente que han existido maniobras desde los servicios de inteligencia, pero los dueños de la historia no fueron ajenos a ellas. El MLN durante los años 90 funcionó como una verdadera mafia, con sus ajustes de cuentas y su ley del silencio, que hasta hoy perdura y es defendida por quienes en privado admiten lo equivocado de esa posición.
Vázquez, EFH y Mujica fueron los más directos beneficiados de esos pactos de silencio, que también fue posible porque la contrapartida era mantener ocultas las delaciones, agachadas y otras yerbas de quienes pasaron a ocupar sitios en el gobierno y en el parlamento ya en los 2000. Tupabandas mediante. La comisión supuestamente investigadora del senado demostró que a nadie le interesa que la verdad se conozca. De la misma forma que a nadie le interesa conocer cómo y por qué murieron SCARCELLA y el hijo del exjefe de inteligencia policial Javier Clavería, atropellado por un camión dos días después que su novia, hija de un miembro del poder judicial muriera en extrañas circunstancias.
Los archivos que realmente valen son los que algunos ex militares guardaron como salvaguarda personal, para ser utilizados llegado el momento. Esos son los realmente valiosos y son y serán los que irán aflorando. La dificultad está en saber cuánta de esa información es válida o está dirigida a dirimir disputas internas dentro de la izquierda uruguaya. Pienso que en ese sentido apuntan las versiones sobre Ricardo Cohen. Pero también pienso que es extraño que un modesto militante de un modesto partido político merezca tanta atención y se pase por alto todo lo que tiene que ver con las primeras figuras del gobierno actual y de sus predecesores
Todo surgió tras la primera presidencia de Sanguinetti y según se comenta con la santa intención de evitar una vuelta a los enfrentamientos anteriores. Pero no siempre alcanza con las buenas intenciones. Los escasos resultados en la búsqueda de los desaparecidos, más bien mas que búsqueda y algunos huesos, han sido puestas en escena, las trabas que desde las esferas de gobierno se pusieron en ese sentido y la complicidad de los militares participantes del pacto de silencio me llevan a pensar que los escasos resultados conseguidos hasta ahora no sean más que las apariencias necesarias para que nada más se conozca. La "aparición" de Macarena Gelman puede ser una muestra más en el mismo sentido.
Aunque de forma indirecta, Fernando Moyano también se refiere al tema de los archivos y el interés que desde hace tiempo se viene poniendo en el tema de los "colaboradores". En el mismo escrito hace referencia a un supuesto interés en defender a Amodio Pérez. Como yo en notas pasadas me referí a él, quiero, sin entrar en polémicas que ya están zanjadas, dar mi modesta opinión.
En primer lugar, decir que Amodio no precisa defensores. Demostró en los 2 años que estuvo en Montevideo, y no por su voluntad, que sabe hacerlo por sí solo y a mi juicio muy bien. Si aquellos que estamos dispuestos a admitir que la historia oficial es falsa, con la traición de Amodio como explicación de lo sucedido como única bandera somos sus defensores, tenemos que admitir que entonces somos muchos, aunque pocos estén dispuestos a reconocerlo, para no caer en desgracia ante el oficialismo.
Ni siquiera Álvaro Diez de Medina, que desmontó en Mapa de un engaño la absurda historia de su libro de 1972 ha tenido el valor suficiente para hacerlo. Su libro está escrito con una asepsia propia de un cirujano, seguramente para evitar ser tratado como un defensor de Amodio. Si es así, se equivocó, ya que desde Mapa... la figura de Amodio queda más nítida.
En segundo lugar, todo lo que sabemos de la colaboración de Amodio con los militares ha sido confesada por él mismo. Nos dijo sus razones y nadie las desmintió. Sin embargo, ninguno de sus acusadores ha podido demostrar nada.
Y llegamos entonces al punto más importante del escrito de Moyano: la carga de la prueba. Es sobre este aspecto que pregunto: ¿la carga de la prueba es válida para Cohen y para Amodio no? ¿Cómo fue posible que en el careo con Quartiani éste dijera que lo reconoció por la nuca y en la misma declaración dijera que Amodio estaba vestido con poncho militar y casco sin que nadie, ni siquiera los abogados de Amodio le preguntaran cómo alguien así vestido tenía la nuca al descubierto? ¿Y cuál era la señal que distinguía la nuca de Amodio de otra cualquiera? Misterios.
Sin embargo, todos estuvimos dispuestos a admitir que todo lo que se nos dijo de Amodio era cierto y le pedimos que nos demostrara que no había hecho nada de lo que se le acusaba. Creo que es hora de que comencemos a reconocer que fuimos engañados sobre Amodio también. Después podremos discutir si la lucha armada era lo fundamental o no, si la columna 15 fuimos una cosa o la otra, si Pando fue una derrota o una victoria y así seguir hasta que lleguemos al final. Porque nada se construye sobre la mentira. La prueba está a la vista.
Otra vez la Tronca y el Pepe decidiendo por todos.