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PER (Pensión Especial Reparatoria) y la ´´otra parte´´

Con razón decía cierto colaborador asiduo de Posta, que el correr del tiempo ha hecho a muchos antiguos militantes escépticos. No todo lo que fue, es lo que se dice (o escribe) que fue. Hay un “intervalo” (expresión tomada de las matemáticas) entre ciertas cuestiones y la representación de las mismas.

No es tampoco novedad alguna –curiosamente también lo señala en una recientísima colaboración- ese mismo colaborador, hubo quienes “hicieron historias y contaron “cosas” que no habían sucedido nunca.

por c.e.r.

Hubo “refugiados” a los que no perseguía “ni la perrera municipal”, hubo quienes se inventaron “conexiones”, “contactos”, “colaboraciones” y hasta “ayudas y compromisos” que no existieron nunca. El “vivillo” criollo, los “pillos” (y pillas) fueron muchos en los inicios del borbollón persecutorio y se incrementó por el carácter arbitrario e indiscriminado, “al barrer” de la represión.

En consecuencia hay montones de “reclamantes” que en realidad jamás estuvieron ni presos ni perseguidos, ni requeridos, ni solicitados, pero que rajaron igual, “por si las dudas”, y después quisieron darle a sus pánicos personales y/o desasosiegos, justificación y motivos que no existían.

Algunos (no todos) repito, algunos, reclaman la PER sin motivos y mientras pujan, aprovechan la oportunidad para ir a diferentes ámbitos con “historias” de “injusticias”, abusos y otras lindezas. Quizás, algunas de las cuestiones que le llegan a Héctor Amodio Pérez, (HAP de ahora en adelante) se encuentran entre ellos.

Pongamos un ejemplo concretito porque abarca a algún centenar de esos “posibles”. Pongamos el ejemplo de “los funcionarios”. Había gente que vivía de cuidadores de la “casa sindical”, había “recaudadores” de la cuota (partidaria o sindical). A esa gente no la persiguieron, pero cuando se intervino el local sindical se quedaron sin vivienda. Los “recaudadores” perteneces a la categoría de “rajadores” por “las dudas”. Obviamente, al no haber estado presos, ni ser requeridos, no les corresponde la PER. Pero como el monto de la PER es codiciable, tientan la suerte, de ver si “por ahí” la pueden obtener.

Después viene una categoría poco publicitada e inédita: los sectarios viscerales.

Vamos a abundar un poco sobre “el temita” porque –da la casualidad- que conocimos algún caso.  El asunto empezó en Buenos Aires, un compañero sindical argentino, nos introdujo al caso: una mujer con sus hijos, había llegado a Bs. As. Como consecuencia de la prisión de su marido militante de cierto partido “muy reformista” nacional.

En Argentina había solicitado la “ayuda” al “partido “argentino y hermano, pero nadie le dio pelota. Así llegó al sindicato argentino y así me enteré de la esa situación. Ayudé a aquella persona a obtener es estatus de “perseguida” ante ACNUR Argentina y me olvidé del caso. Son esas piernas solidarias que uno ha hecho tantas veces en la vida, tantas veces como también las ha recibido. Una “gauchada” digamos.

Corrió el tiempo y la segunda parte se desarrolla en Suecia….

Vivíamos en Estocolmo, como refugiados y dedicados a tareas de militancia, cuando un compañero de otra ciudad (Gotemburgo) nos habla de cierta “refugiada” que atacaba en todas las reuniones a los “tupas” que: “tenían las manos tintas en sangre”. Viajo a Gotemburgo para estudiar más de cerca el temita y en la primera reunión posible identifico a la “sectaria visceral”, era la misma mujer que había logrado obtener el estatuto de refugiada por la pierna mencionada en Bs. As., la escuche hablar y en medio de la perorata “anti-tupa” me anoté para hablar. Cuando me vio, “se puso pálida”, sabía bien la que venía…..

-Vos, -le dije- estás acá, gracias a un “tupa” y porque sos mujer, no te trato como te merecerías si fueras un hombre, a “patadas en el culo”.” Vos sos una sectaria de mierda y cuando te escucho lo que deseo es no haberte ayudado nunca y que los milicos argentinos te hubieran hecho las mil y unas”. Ahora “te deschavo” para que la gente que está aquí, en esta reunión conozca a fondo la catadura moral, sectaria, que vos tenes. Con eso basta.”

Como HAP fue militante tanto sindical como político, puede identificar plenamente el partido al que pertenecía la militante, porque en Uruguay, de estos casos, conocimos cientos. La persona en cuestión reúne –además- todas las condiciones de un “reclamante” de la PER sin que le asistan los derechos correspondientes. Los “caseros” y “funcionarios recaudadores” también pertenecen a la misma categoría y todos ellos son “perseguidos de grupo” y reclamantes insistentes. Todos –además- perteneces a la misma formación política reformista nacional. Un verdadero nido de sectarios recalcitrantes y reformistas de toda la vida.

Tenga cuidado HAP, que militando en España en Izquierda Unida, no se hayan subido a los organismos españoles, más de un uruguayo del “partido hermano” con los vicios de siempre. Porque de esa gente solo vienen “bolazos”. Es un ejemplo de los “tiburones” y “tiburones” que andan “en la vuelta”. A esos “tiburones” hay que sumarle “las oficinas” pero, eso, es harina de otro costal.

He dicho.