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Crisis Agropecuaria : los que mas se movilizan son los que menos tienen

FRENTE AL CONFLICTO DEL AGRO URUGUAYO

Se ha buscado descalificar la movilización del interior con una caricatura clasista propia de otros tiempos, como si fuera manejada por aquella oligarquía latifundista tradicional que hoy ha sido ampliamente superada por las grandes empresas forestadoras y sojeras alentadas desde el oficialismo.

Es un recurso para crear falsas polarizaciones, con el fin de dividir y debilitar a la movilización social. 

El gobierno cuestiona a los productores rurales como si fueran la expresión del "caos" y el "desorden", otro viejo recurso para desconocer la movilización social, que solo estalla cuando las políticas gubernamentales son insostenibles.

El presidente y el ahora ministro Benech (del mismo pelo o peor que el saliente) han buscado desconocer a los autoconvocados y encuadrarlos en una negociación con la ARU. 

Se equivocan también aquellos que pretenden alcanzar sus reclamos con recortes en salud y educación. Podrán pedir un dólar más alto, que no se concedan los privilegios al gran capital, como la renuncia fiscal, zonas francas, gasoil y UTE para UPM y Cía. pero de la salud y la educación pública - ya con recursos escasos - depende la población más modesta y la propia demanda de comida producida por el campo. 

El enemigo del campo y del país es una política económica que solo beneficia a los bancos y a los grandes empresarios e importadores.

La crisis del campo es consecuencia de un modelo productivo que ha fomentado la concentración y extranjerización de la tierra en manos del gran capital y que se ha puesto al servicio de la industria internacional de agrotóxicos y de semillas transgénicas. 

Si no se cambian esa política económica y ese modelo productivo, seguirán siendo expulsados del campo pequeños y medianos productores, se profundizarán el deterioro ambiental y la crisis del agua en nuestro país. 
Con esto perderemos todos.

del Facebook de Víctor L. Bacchetta

 

A Edelvis, a Julio, y a Hugo les creo

La crisis agropecuaria de enero del 2018

Los productores han vuelto a manifestarse en las carreteras de nuestro país y ha sido la noticia más importante de estos días, eclipsando a las buenas noticias que están surgiendo desde el Este sobre la afluencia de turistas.

Enseguida han salido a la prensa personas opinando sobre el tema. Algunos amplificando el problema en forma objetiva y otros, ya más extremistas verbalmente hablando, califican a estas manifestaciones de una “revuelta” organizada por la “oligarquía criolla”. Lo más lamentable es escuchar las opiniones de algunos que si conocen algo del trabajo agrario habrá sido cuando entraron a algún campo a cazar alguna liebre o alguna perdiz en algún Turismo.

Alguno de los críticos han tenido cargos públicos en tareas del gobierno, tal es el caso del Ing. Berterreche, (ex director Forestal, ex presidente del INC, ex ministro del MGAP, y actual suplente de Mujica, títulos que no lo habilitan en absoluto para que se lo haga  creer como conocedor del campo), este salió a descalificar estas movilizaciones diciendo que “ le da una profunda tristeza  ver a hombres y mujeres del campo ser arriados a puro tuit por unos yuppies urbanos”, un atrevimiento de su parte que sin dudas que lo único que logra es desprestigiarse aún más el mismo, con los productores.

He escuchado por radio y también he leído en Acción, a varios productores expresarse sobre la actualidad agropecuaria actual, escuché a Edelvis Cairús, al Julio Lambrosquini, y leí la opinión de Hugo Valentín.

Tres personas a las cuales las conozco desde hace más de 35 años, en efecto, los tres son productores lecheros remitentes a CONAPROLE, tres productores a los cuales por mi trabajo como técnico extensionista de la cooperativa atendí y asesoré por más de veinte años.

Edelvis, productor que vive en la Colonia Concordia, Julio, (alias el gato) productor de la zona Egaña-Riso, y a Hugo, productor de Rodó, los tres colonos del INC y que trabajan áreas relativamente medianas.

Los tres tienen una característica común, la principal es el gran amor a sus tareas agropecuarias, otras virtudes son  sus preocupaciones por los demás productores, ellos han sido fundadores de asociaciones como Proledol  y Reprodel, y por último agregaría como virtudes la de ser muy buenos productores de leche y mejores personas. Tres personas que bajo ningún concepto se dejarían “arriar” por nadie.

Son entonces personas a las cuales les tengo gran respeto, y lo que ellos digan o expresen nadie me puede convencer de que lo que afirmen esté fuera de la realidad o tengan intereses que escapen de lo estrictamente agropecuario, me refiere a que detrás de sus manifestaciones hayan intereses políticos, más aun sabiendo cómo piensan cada uno de ellos.

Edelvis se quebró cuando comenzó a relatar cómo era la situación varios años atrás, de los 48 productores que conformaban Proledol, hoy quedan….3 productores !! Seguramente al recordar a sus compañeros abandonar el campo, sus  lágrimas no lo dejaron continuar con lo que quería expresar. Ese hecho me emocionó mucho, pero a veces el silencio dice mucho más que las palabras.

Julio y Hugo, menos sentimentales, expusieron con claridad lo que le viene sucediendo a los productores rurales.

Pero estas manifestaciones, -en mi opinión-,tienen una diferencia sustancial con las anteriores, estas han surgido desde “la gente de abajo”,  de aquellos  que realmente la paciencia les llegó a sus límites, gentes que en parte están desilusionados en general con las políticas agrarias llevadas a cabo hasta hoy por los diferentes gobiernos, me da la impresión de que ya piensan en general,  de que “todos los políticos son iguales”, y de que las gremiales que los representaban les han dejado mucho que desear.

Y esto para mi es así, sin dudas

Ya lo he escrito en varias oportunidades, con cifras irrefutables, la lechería viene perdiendo productores a pasos agigantados.

En el año 1985 en el Uruguay habían 7.335 productores lecheros, hoy quedan un poco más de 4.000, CONAPROLE recibía leche de  5.100 remitentes, hoy tiene unos 1.700. La cuenca de Dolores llegó a tener 48 productores, hoy subsisten sólo 3. La cuenca de Mercedes llegó a tener, (incluyendo la de Dolores) unos 240 establecimientos lecheros, hoy no llegan a unos 50.

En los últimos 15 años el campo ha perdido 11.450 productores, fundamentalmente chicos y medianos productores, la mayoría de ellos poseedores de menos de 100 hectáreas.

Este goteo permanente de productores que abandonan la actividad me hace acordar a aquel animal que ha sido degollado, que gota a gota se va muriendo, y este Uruguay, en mi opinión, también se va muriendo sin dudas.

Y otro Uruguay va naciendo, pocos grandes sojeros y menos empresas forestales se van quedando con las tierras que abandonaron miles de productores. Ya la mitad del Uruguay está en manos de extranjeros, pero no de muchos productores que no son uruguayos, sino de grandes empresas multinacionales.

Obviamente que hay gente que apoya este proceso, son los que están de alguna manera los beneficiados por estas empresas, y me refiero a todo tipo de personas, desde gobernantes, empresarios, periodistas y hasta algunos súbditos seudo científicos y técnicos que alaban este proceso de “desarrollo productivo”

En este país la tierra se viene concentrando cada vez más en menos manos, y a su vez la misma se va extranjerizando

Este proceso sin dudas se comenzó bajo la presidencia de Jorge Batlle, (recordemos que en todas las embajadas uruguayas en el mundo se promocionaba la venta de sus tierras), y la continuó decididamente  el gobierno del Frente Amplio, -con la diferencia de que el primero estaba convencido de lo que hacía y el segundo traicionó sus principios fundacionales-. Aquello prometido  de que a partir del Primero de Marzo del año 2005 no se vendería más tierras a extranjeros no residentes, hoy es una burla.

Pero no todos los productores rurales vienen sufriendo las dificultades por la que atraviesan lo expresado por los Cairús, los Lambrosquinis, los Valentines, he charlado con importantes agricultores con los cuales mantengo alguna amistad, y a ellos no les ha ido nada mal sembrando soja y otros cereales, yo diría que han acumulado bastante capital durante este tiempo de bonanza.

Por lo tanto no hay que meter en la misma bolsa a todos los productores en general, los más perjudicados se han distanciado un poco del resto de los productores, y esto se ha visto reflejado en parte en las relaciones con el gobierno.

Y tampoco dentro del rubro lechero, todos los productores tienen las mismas dificultades, no a todos la rentabilidad los afecta de la misma manera, no es lo mismo un propietario de la tierra que un arrendatario, (el arrendamiento se ha encarecido por el empuje del precio de la tierra y por el arrendamiento que pagan otras actividades agropecuarias que han andado muy bien, me refiero especialmente al cultivo de la soja.

No son los mismos costos para el que tiene más área y que por lo tanto ordeña más vacas, diluyendo de esa manera los costos de producción. Con esto no quiero decir que no los haya afectado la baja rentabilidad a los productores más grandes, pero no lo ha sido de igual manera que al mediano y/o pequeño productor.

Pero como me parece impropio solo criticar y no proponer nada es que me animo a expresar lo siguiente.

Por lo menos, para el sector lechero,  -actividad que en la cual me siento con bases suficientes como para opinar- debería de haber una institución que monitoree permanentemente la rentabilidad de la lechería en general, entidad que alerte inmediatamente al gobierno cuando se produzca una rentabilidad negativa, y de esa manera pueda actuar en forma rápida para corregir dicho desfasaje.

Esta institución “monitoreadora”, bien podría ser el actual INALE o alguna similar, con técnicos especialistas, (que son pocos pero que los hay) que mediante programas de computación incorporen cotidianamente  los precios de los insumos y lo refieran al precio obtenido de la producción láctea.

Cuando se detecte la rentabilidad negativa se avise inmediatamente al gobierno para que este tome medidas al respecto.

Y acá es donde el gobierno debe demostrar en realidad si quiere o no apoyar al sector lechero, si quiere o no que se sigan cerrando los establecimientos lecheros, y detrás de estos que se sigan cerrando las empresas lácteas que reciben su producción, (caso de ECOLAT, Parmalat, ScheiberFoods, Indulasa, y ahora Coleme y Pili) dejando a cientos de trabajadores en la calle.

El gobierno sabrá cuales medidas tomar, tiene varias opciones, precio diferencial de los combustibles, rebajas temporales en las tarifas, manejo de créditos, etc.

Por lo general, el productor lechero cuando “no le cierran los números”, comienza a resolver en forma individual su problemática para corregir su déficit, empieza a por vender los animales que no están en producción, elije las más viejas, las que han tenido problemas reproductivos o de otra índole, a las menos mansas y si alguna vaca lo mira mal, también la vende.

Luego echa mano a algún crédito que pueda obtener, ni analiza las condiciones ni los intereses, solo quiere cumplir con aquellas personas a las cuales les debe plata.

Con el correr de los meses y de los años y si persiste la rentabilidad negativa el productor entra a deber plata, a reducir el personal, a vender más animales, y de a poco a desmoralizarse, al punto de que “se entrega” y toma la decisión de cerrar el tambo, vender todos sus animales y maquinaria de una buena vez, y también arrendar a algún agricultor su campo,  o en muchos casos vender el mismo. Esto es lo que ha venido pasando durante estos pasados años.

Los productores que se resisten a esta toma de decisión deciden juntarse con otros y salir a manifestar su problema ante la sociedad, y en mi opinión es justamente lo que hoy está pasando, y a los cuales les doy mi total y decidido apoyo.

Para terminar la nota sólo me falta pedirles perdón a aquellos tamberos que en épocas electorales traté de convencer y también convencí  a algunos de que un futuro gobierno del Frente Amplio los beneficiaría, me equivoqué, este gobierno nada nuevo aportó al sector y por esa razón ya hace 10 años abandoné esa fuerza política.

Dr. Horacio Zefferino de la Fuente

Mercedes – Uruguay

 

Desde la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Uruguay se solidarizan con los reclamos de los productores

Comunicado de la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Uruguay

La Asociación de Ingenieros Agrónomos del Uruguay, (AIA), comprometida con el desarrollo sustentable del sector agropecuario nacional, expresa su preocupación por la problemática situación económica que el mismo atraviesa actualmente.

El sector agropecuario es uno de los principales motores económicos del país. Las diversas cadenas de valor agro-industrial son las responsables de las principales exportaciones, beneficiando a la sociedad en su conjunto a través de la generación de empleo así como por el efecto multiplicador que tiene en la economía nacional.

La Asociación de Ingenieros Agrónomos del Uruguay se solidariza con los reclamos de los productores y apoya la búsqueda de soluciones que revitalicen la producción agropecuaria del país, mediante el diálogo entre los productores, sus organizaciones gremiales, y el gobierno nacional.

Atendiendo a la diversidad de opiniones en nuestra masa social, la AIA respeta absolutamente las decisiones personales de sus socios referida a la movilización a realizarse el 23 de enero de 2018 en la ciudad de Durazno.

Enero 18 de 2018

El campo,...es una realidad heterogénea,  y algunos les va muy bien,

a otros bien, regular,..Mal...

Cuando a unos cuantos les va mal, y se movilizan, los " otros" aplauden,..Siempre sacan algo. Jorge Batlle comenzó a perder cuando el 19 de abril del 2001 el campo se vino a Montevideo y el FA aplaudía. Hoy es un poco al revés. El FA se fija en las " 4 x 4",..Pero hay tractorcitos de 40 años también movilizados.

Y olvida el papel electoral del " campo”. Fueron los " botudos" de Nardone quienes sacaron a los colorados luego de un siglo y pico de gobiernos. El campo endeudado le sacó la silla a los verdes luego de la " tablita" rota. Hay mucho relacionado con el agro, entre otras cosas, una imagen que golpea fuerte- todavía- en el imaginario popular. Si no hay alguna medida inteligente, el FA lo va  a sentir.

Ernesto D.

¡Por criar cerdos nos tratan como chanchos!

Denuncian los productores, que participarán en la Asamblea en Durazno el próximo martes 23 de enero.
“El Grupo Suroeste de Productores de Cerdos somos parte de esta movilización de productores autoconvocados como uno de los sectores más abandonados del CAMPO. ¡Por criar cerdos nos tratan como chanchos! Nuestros vehículos van del año 1951 al 1988. Por eso nos sumamos, adherimos y convocamos a participar este 23 de enero a la Asamblea en Durazno. TODOS JUNTOS PODEMOS”.

Los progresistas con plata invierten en Paraguay

La Juventud 19/01/2018

En medio de un creciente malestar entre sectores de la producción agropecuaria, la industria y amplios sectores de trabajadores, en las últimas horas en Radio Rural fue entrevistado el Diputado del Frente Amplio por el Departamento de Cerro Largo, Alfredo Fratti.

Durante la entrevista, Fratti reconoció que tiene campo de su propiedad en Paraguay, lo que el definió como una inversión, igual que la que otros hacen cuando compran apartamentos en Miami. dijo.

El periodista volvió a preguntar; ¿le parece bien como socialista en vez de invertir su dinero en Uruguay comprar campos en Paraguay?  El entrevistado no pudo contestar ni explicar. Al término de la entrevista se recibieron más de 300 WhatsApp criticando duramente al diputado del Frente Amplio por ser un socialista con la plata de los demás.

Pero Fratti no es el un único Progresista  que invierte su dinero en el exterior. Gonzalo Gaggero, ex Presidente de la Federación Rural también hace sus negocios en tierras paraguayas.

El ingeniero Gaggero,  quién  se sumó a las filas del Encuentro Progresista,  fue el principal promotor de la marcha a Montevideo el 16 de abril de 2001,  que con miles de productores y con la bandera de “Rentabilidad o Muerte” llegaron a Montevideo.  Gaggero ingresó al Encuentro Progresista como segundo senador de la Alianza Progresista –lista 738-que encabeza el senador Nin Novoa.

A DESENREDAR

Un mapeo de los principales actores en el conflicto del agro

Las reiteradas movilizaciones en varias rutas nacionales sacaron de sus sillas playeras a los integrantes del gobierno. Los diversos reclamos fueron ganando forma, y también cierto orden. Aunque aún no se sabe hasta dónde llegará ni en qué se transformará este grupo de autoconvocados, lo que sí se sabe es que logró capitalizar un malestar que hace rato aqueja al agro. Las gremiales rurales se mantienen lo suficientemente cerca como para robustecerse, y los trabajadores sindicalizados miran con desconfianza los movimientos de este grupo de independientes

Mariana Cianelli / Brecha, 19-1-2018

Lograr una mayor competitividad, bajar los costos de producción de cada sector, reducir los impuestos a la tierra son algunos de los reclamos que hace rato vienen pregonando las grandes gremiales rurales. Ahora, estas demandas encontraron eco en un malestar generalizado que vienen arrastrando productores pequeños y medianos, camioneros y comerciantes que salieron a manifestarse en las últimas semanas en las rutas nacionales.

Lo que asomaba como una convocatoria pequeña de productores agropecuarios en Paysandú terminó con una seguidilla de movilizaciones en al menos diez departamentos. Algunos se movilizaron a pie, otros en camiones, autos, tractores, e incluso en avionetas fumigadoras. La diversidad de los “autoconvocados”, y los reclamos tan disímiles, muestran a un movimiento heterogéneo, pero con un objetivo común: que el gobierno les dé una respuesta rápida. Lo que se dice –y quién lo dice– puede dar algunas pistas de las distintas capas del conflicto y de las inspiraciones ideológicas de los discursos.

Los de siempre

El lunes, luego de más de una hora de reunión en la residencia de Suárez, llegó el momento de hablar con la prensa. El presidente, Tabaré Vázquez, propuso a las distintas gremiales salir juntos a dar un mensaje de unidad. La respuesta fue negativa: nadie iba a salir pegadito a nadie en la foto. El presidente de la Asociación Rural (ARU), Pablo Zerbino, explicó a Brecha que si bien aceptaron ir a la reunión convocada de apuro por el gobierno, no sentían que estuvieran representando al resto del sector agropecuario que se manifiesta en las rutas, ni querían llevarse el crédito de un movimiento que surgió “espontáneamente”.

Aunque insisten en que no son los “protagonistas” del conflicto en el interior del país, repiten que éste cuenta con todo su apoyo. Las movilizaciones, señala Zerbino, tienen una explicación clara: “no se ha atendido al sector agropecuario, más bien se lo ha desatendido”. Según el dirigente gremial, la falta de consideración gubernamental frente a las necesidades del agro propició un reguero de pólvora que terminó por explotar. La idea de que el “agro se cansó” quedó de relieve con cada una de las convocatorias departamentales, ilustró en diálogo con Brecha el vicepresidente de la Federación Rural, Miguel Sanguinetti.

Las gremiales le han presentado al gobierno números, gráficas y tendencias que muestran una paulatina pérdida de rentabilidad de los distintos sectores. En particular, Zerbino sostiene que los sectores arrocero y tambero son los que se encuentran con mayores problemas. Más de 500 tamberos, explica, tuvieron que vender sus campos por no poder soportar la relación costo-beneficio. Los problemas en el agro, argumenta Sanguinetti, hace tiempo que están a la vista: son varias las empresas rurales que han desaparecido, los costos de la luz eléctrica y el gasoil son muy altos, el atraso cambiario perjudica al productor que debe pagar en pesos todo lo relacionado con la parte impositiva y laboral. También apuntó contra los impuestos fijos a la tierra que, considera, son “nefastos”, y enumeró: el impuesto al patrimonio, la contribución inmobiliaria y los aportes patronales al Bps, que se pagan por hectárea.

La gran medida para revertir la situación por la cual está pasando el agro, dice el vicepresidente de la Federación Rural, es que el gobierno baje los costos de la producción “sea como sea”. Zerbino dice que no es quién para desarrollar los lineamientos del gobierno, de todos modos arriesga una forma de paliar la situación: reducir el peso del Estado. El presidente de la ARU se refirió a los casos de Ancap, Pluna y el FONDES, así como al aumento de funcionarios públicos en la administración. Para él, estos son ejemplos de “despilfarro”. El lunes, en una entrevista con Radio Uruguay, Zerbino deslizó la idea de eliminar las políticas sociales: “La bonanza se terminó. Deshacer las políticas sociales, que son las que nos están complicando, en alguna medida, es difícil. Y entendemos que el ministro Aguerre no ha podido estar acorde a lo que necesitamos”. Aunque luego, en conversación con Brecha, buscó matizarlo de alguna manera diciendo que “no está en contra de las políticas sociales”, repitió casi de manera idéntica el postulado enunciado en la emisora: “Yo simplemente lo que digo es que cuando vino la bonanza fue muy fácil poder repartir, ¿verdad? Hoy, esa bonanza se terminó, entonces hay que recapitular y ajustarla de forma que quede encuadrada dentro de las posibilidades”.

Pero dentro de las gremiales hay quienes afirman que “la parte macroeconómica es complicada”, comienza diciendo uno de los directivos de las Cooperativas Agrarias Federadas, Juan Daniel Vago, quien admite que a las gremiales les hace falta “un poco de autocrítica”. Y continúa: “El mercado es crudo, es cruel, no contempla a nadie. En cambio, si lo hacemos de forma ordenada y madura, podemos hacerlo mucho menos doloroso. Si todos cedemos un poquito en todos los eslabones, podemos lograr una salida que reactive un poco las cadenas agroindustriales y de productores”.

A los ojos de Vago, las gremiales se “durmieron un poco” en los reclamos, “porque Tabaré Aguerre (renunciante Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca) nos recibía, nos escuchaba, pero no resolvía nada. Quizás nos dejamos estar un poco, por seguirle la agenda al ministro, que era de nuestra confianza, mientras el agro se iba deteriorando”. Según él, el movimiento de productores autoconvocados se generó porque algunas de sus demandas no encontraron sustento en los gremios ni respuesta en el gobierno. De todas formas, si bien entiende que el movimiento es genuino y válido, considera que está totalmente atomizado con diferentes reclamos y “va a haber que aterrizarlo y traducirlo en algo realizable”. El camino a seguir, entiende, es dialogar entre todos los actores.

La Federación Rural, en cambio, prefirió no habilitar por el momento el canal de diálogo con el gobierno. Luego de considerarlo en su consejo directivo, decidieron no asistir a la reunión con las gremiales convocada por el presidente (la votación fue 24 a 13). “No había negociación de nada, ni íbamos a ir con alguna propuesta concreta, ni el presidente nos iba a ofrecer nada”, explicó Sanguinetti. Su interpretación es que Vázquez los invitó rápidamente para “enfriar” el movimiento de los productores independientes, que crece, y que parece tener cada vez más fuerza.

LOS AUTOCONVOCADOS

El reclamo sigue por otro carril, el de los autoconvocados, cuyas demandas, por el momento, las gremiales ven con buenos ojos. El origen, explicó uno de sus voceros, el ingeniero agrónomo sanducero Marcelo Nogué, se remonta a hace casi dos años, cuando un grupo de productores de su departamento inició intercambios sobre diversas problemáticas del agro. Luego de trascender públicamente que el gobierno no iba a atender a las gremiales inmediatamente, el grupo pautó reunirse el lunes 8 de enero. Audios de WhatsApp comenzaron a circular y la convocatoria se extendió más allá de los límites de Paysandú. En un principio, algunos productores propusieron cortar rutas, pero rápidamente esa opción se diluyó. La organización de los autoconvocados fue adquiriendo forma –definieron coordinadores y voceros–, se comunicaron con los representantes de los departamentos y comenzaron a sistematizar sus reclamos.

Uno de los que estuvieron presentes desde el inicio fue el productor sanducero Federico Holzmann, quien explicó que los autoconvocados recogieron problemáticas que hace más de dos años las grandes gremiales venían llevando a la Torre Ejecutiva: “Fijate que cuando el gobierno te dice que no te puede atender, te está diciendo que sos el último orejón del tarro. Nosotros entendimos que teníamos que hacer una movilización dándole apoyo a la institucionalidad”. Según él, el objetivo inicial fue darles –“desde abajo”– la fuerza que las gremiales perdieron con el gobierno.

Hay puntos en común con las gremiales, explicó Holzmann, sobre todo los que tienen que ver con los costos de producción, los impuestos a la tierra, los precios de los combustibles y la energía: “Los costos nos abarcan a todos por igual, seas del rubro que seas, tengas una hectárea o 5 mil”. Nogué precisó que el “piso del costo” con que arranca cualquier emprendimiento es muy alto, y es algo presente en todas las actividades; los transportistas, las empresas dedicadas a la industria y los comerciantes sufren lo mismo, agregó. Holzmann dice que no tiene sentido que no se los tome en cuenta desde el gobierno. “Se dice que UPM va a invertir 1.600 millones, el agro invirtió 4.200 millones en un año.

¿Por qué no se nos da a nosotros beneficios si invertimos tres veces más de lo que va a hacer UPM? ¿Somos tan insignificantes?”, se preguntó. “Nosotros no tendremos formas jurídicas, pero sí sabemos lo que queremos. Creo que ha quedado en evidencia que esto es un grito desesperado del país, y el presidente debería atendernos”, concluyó. Según el productor agropecuario, hasta el momento no se han tomado medidas porque es un “gobierno anticampo y antiprivados”.

Aunque hay aspectos en el discurso de algunos de los autoconvocados que parecen haber incorporado planteos que pertenecen a las gremiales rurales, existen también productores que identifican otros problemas, y otras posibles soluciones. Guillermo Francchi, productor de Paso de los Toros, hizo un repaso de los momentos por los que pasó el agro, y recordó la aftosa en 2002 y la sequía de 2007. Pero hay algo que, dice, es clarísimo: “Si esta mecha se prendió y agarró fuego tan rápido es porque realmente hay mucha gente que está en una situación problemática. No estamos hablando sólo del sector primario, estamos hablando de transportistas, de prestadores de servicios, de mecánicos”. Es que si bien no están “en el fondo”, como en otras oportunidades supieron estar, la gente se “cansó de que el subibaja continúe y no hayan políticas claras”. El agro no puede seguir en esa “montaña rusa eterna de que si llueve nos va bien, si no, nos va mal, que si suben los precios repuntamos, que si bajan nos fundimos”.

En Progreso, en el departamento de Canelones, cuenta el productor familiar Atilio Quercini que hace más de diez años se podía escuchar de noche el ruido de los tractores trabajando la tierra. Hoy, dice, es muy difícil escucharlo en horas del día por una sencilla razón: hay veces que el productor no tiene dinero para comprar un bidón de gasoil. Él, que se define como ex bodeguero, ahora trabaja la granja familiar, dedicada a la hortifruticultura. Es necesario, planteó, que las intendencias y el Ministerio de Ganadería colabore con el sector. Hace un par de años, relató, estos organismos tenían maquinaria para trabajar el suelo, limpiar tajamares, arreglar pequeños caminos, y se la prestaban al pequeño granjero, que no tenía para hacer frente a los costos. También cuenta que tuvo que cerrar su bodega familiar porque los requerimientos de habilitación eran casi los mismos que para tener abierto un shopping. “Necesitaba 200 mil pesos para pagar la firma de cinco profesionales: un ingeniero hidráulico, uno civil, un arquitecto, un agrimensor, un electricista, un bombero.” En los últimos diez años, dijo, han cerrado más de un centenar de bodegas familiares. “Algunos dirán que abrieron nuevas, pero muchas son bodegas boutique, viene alguien con plata, algún famoso, y se instala, pero nada tiene que ver con las bodegas familiares”, puntualizó.

Los ausentes

La dirigente sindical de la Unión Nacional de Asalariados, Trabajadores Rurales y Afines (UNATRA) María Flores explicó que el reclamo es de los “patrones”, no de quien se “embarra las patas”. Para la dirigente sindical es necesario separar los tantos, y sincerarse: “Una cosa es que reclamen nuestros patrones, los dueños de la tierra, otra es que lo hagan quienes no tienen suelo y trabajan por un sueldo de 16 mil pesos al mes”. Según Flores sólo se está escuchando el reclamo del productor, pero los trabajadores también quieren dar su visión. “¿Los trabajadores estuvieron en la mesa con el presidente? Hay quienes hablan en genérico, pero ¿estamos ahí?”, manifestó.

El miércoles pasado el diario El País informó (aunque horas después de publicada la versión web quedó inaccesible), con base en lo denunciado por el dirigente histórico de la Unión Nacional de Asalariados, Trabajadores Rurales y Afines (UNATRA) Dardo Pérez, que algunos productores estaban obligando a los trabajadores a movilizarse en las rutas. El ex dirigente sindical confirmó a Brecha que varios trabajadores le manifestaron que los obligaron a llevar los tractores a las movilizaciones alegando que era parte de la jornada de trabajo. “Es una situación incómoda para los compañeros porque sienten que están participando de algo que no es su lucha”, explicó. Para él es necesario plantear estas cosas, porque “no todos los que van arriba de un tractor” adhieren a esos reclamos. La reivindicación, dice, no es económica sino política.

La dirigente de la UNATRA dijo que en su sector, el de los tambos, nadie ha obligado a nadie a manifestarse: “Nosotros participamos si queremos, nadie nos tendría que obligar a participar”. También aseguró que si alguien es presionado existen las vías para poder hacer una denuncia formal. Aunque no tiene seguridad sobre el camino que tomarán las movilizaciones de los autoconvocados, Flores arriesga que las aguas están sacudidas, “se está mezclando todo”, y advierte que, a río revuelto, ganancia de pescadores.


Federación Rural

Simpatías partidarias

Aunque, repiten, el movimiento que late en el Interior no puede reducirse a ninguna bandera partidaria, lo cierto es que algunos dirigentes, por fuera de la actividad del agro, han transitado por las filas de algunos partidos políticos, y otros tan sólo se definen como votantes, debido, entre otras cosas, a la influencia de su legado familiar.

El presidente de la Federación Rural, Jorge Riani, figuró en la política partidaria en 2010, cuando se tiró a intendente de Artigas por el sector de Vamos Uruguay, del Partido Colorado. El ingeniero agrónomo es hijo de Ruben Riani, consejero de Estado durante la dictadura, y sobrino de Ariel Riani, perteneciente a la Unión Colorada y Batllista, ex intendente de Artigas y director de UTE (La Diaria, 7-VI-16).

La dinastía política también pautó el devenir de Miguel Sanguinetti Gallinal. El primer vicepresidente de la Federación Rural aclara que cuando ocupa su rol lo hace bajo la investidura de dirigente gremial, pero no reniega de su historia familiar. Nieto de Alberto Gallinal, se define como blanco independiente, tal como, dice, fue su abuelo.

El segundo vicepresidente es el ex diputado del Partido Nacional por el departamento de Flores Ricardo Berois. Fue electo por la lista Unidad Nacional, encabezada por Luis Alberto Lacalle, en 1995, y permaneció en la banca por dos períodos más.


Los pasos a seguir

Durante la mañana del martes pasado se desarrolló en Durazno una jornada de trabajo que reunió a unas 140 personas que integran el movimiento de los autoconvocados. La propuesta fue que los distintos grupos del país y referentes de las gremiales llevaran sus reclamos para plasmarlos en una proclama que se leerá el 23 de enero en la Asociación Rural de Durazno. El representante de la Asociación Rural de San José, César Zunino, informó  que el 26 de enero se entregará ese documento al presidente de la República. A su vez, se definió que del 31 de enero al 1 de febrero se instalarán, a modo de vigilia, al costado de las rutas para esperar una respuesta del gobierno.