EL PIT-CNT, LOS RICOS Y LAS PERUANAS DÓCILES
14 de agosto de 2012
Y fuimos, nomás.
Lloviznaba suavecito, lo cual no excluía algún chaparrón aislado. 9 y media de la mañana. En 18 y Ejido, sintiéndonos totalmente seguros, rodeados por la “seguridad” del “partido”.
Acompañando a los trabajadores del OSDOR (Organización Sindical De Obreros Rurales), en particular los que trabajan (trabajaban) para “FORBEL”, una empresa de propietarios franco-argelinos (¿habrán pertenecido a la OAS?) marchábamos al son de los tambores.
Multitudinaria la manifestación. Alegría, alentada por alguna botella pudorosamente envuelta.
Alegría obrera, contagiosa.
Caminamos así hasta Andes.
Contentos.
Para apoyar a los compañeros del interior nos acercamos al estrado. Pretendían subir para hacer oír directamente su pleito con la patronal. Viejo pleito. Incumplimiento de contrato, de leyes, de todo.
Explotación pura y dura en el “país de primera”.
Recordábamos que hace poco nos enteramos que el “presidente perfecto” dijo:
"Hay peruanos en el Uruguay, peruanas sobre todo, sirven a algunas familias ricas en Carrasco, tienen fama de ser muy buenas, honradas y dóciles. Yo quiero que a mi país vayan otros peruanos, no los marineros de tercera que los explotan en barcos asiáticos. Hay otros peruanos"
Cuando el Pepe hizo estas declaraciones, visitando Perú de la mano del “honesto” Alan García, nos llamó la atención: ¿Cómo sabía el Pepe que había “peruanas honradas, buenas y dóciles” trabajando en Carrasco en casa de familias ricas…? Pero, claro, el Presidente tiene acceso a distintos servicios de inteligencia. Sería eso, nomás.
Hace pocos días saltó: empresarios “ricos”, al decir de Mujica, entre ellos la hija de Enrique Manhard, casada con el hijo de Fernández, dueño de FRIPUR (empresa también amada por sus privilegiados trabajadores) tenían bolivianas “buenas, honradas y dóciles” trabajando, en negro, como no podía ser de otra forma, en sus casas.
Y también se difundió que, por lo menos en dichas familias, es práctica extendida.
Nuestras neuronas, viejas pero aún funcionantes hicieron sinapsis.
El Pepe visitaba a su amigo, (Fernández dueño de FRIPUR) ¿se acuerdan, el que pagó la banda presidencial? Y allí alguna peruana (o tal vez boliviana, que son tan parecidas) le sirvió el café… o algún traguito.
Y el círculo se cierra.
Hace poco Zabalza nos informaba que su primera gran discrepancia con el Pepe fue cuando éste, en medio de una campaña electoral, fue a Salto. Y eligió para hospedarse nada más ni nada menos que la casa de Caputto.
Sí, el mismísimo que goza de gran popularidad entre los trabajadores citrícolas.
Entonces, mientras recorríamos 18 pensábamos…
Los patrones citrícolas que explotan a sus trabajadores, las bolivianas (o peruanas) dóciles, el Pepe el 1 de mayo agasajando a los grandes dueños de este país (varios extranjeros y otros nacionales) mientras la burocracia sindical (el calificativo es trillado, pero no se me ocurre otro) comandaba el acto oficial.
El Pepe llegó a aquel acto poco antes de su fin. Dicen las malas lenguas que se notaban los efectos de algún tinto nacional, sin falta, ingerido en el almuerzo.
Diría el cantor: “no será que chupaban y que brindaban a mi salud” pero ¿Quién sabe?, yo no estaba en la animada reunión.
Volvamos al Jueves; Estábamos en 18; acercándonos a Río Branco.
Empezó a sonar el himno nacional. Nadie se dio mucho por enterado.
Nos acercamos al estrado. Los mismos dirigentes de siempre.
Empezó la “parte oratoria” y la sorpresa: el locutor le mandó un abrazo al “compañero Pepe”, ante la enfermedad (después tuvieron que aclarar fallecimiento) de su Sra. Hermana.
En el resto de la “parte oratoria” no hubo sorpresas; reclamos abstractos por el “reparto de la torta” pero eso sí, recalcando repetidamente: “que levante la mano el que quiera que vuelva el neoliberalismo” o “defendemos el bloque de los cambios ante la derecha”…
Ni falta hace aclararlo: los trabajadores de Paysandú no subieron al estrado. El locutor que los mencionó entre los obreros en conflicto ni siquiera distinguió a la empresa del sindicato.
Sin comentarios.