SURda
15-08-2012
Como esos muchachos que en algunas esquinas de Montevideo, rememoran a los juglares medioevales, con sus pelotas multicolores o sus clavas de plástico, en medio de una ola de huelgas con ocupación de los lugares de trabajo y, un “adelanto” electoral desencadenado por los partidos de nuestra raquítica burguesía política blanqui-colorada, el Fraude Amplio gobernante ha salido a hacer también, malabarismos.
La “cosa” viene brava, para la legión de “representantes”, ministros, elencos y equipos gubernamentales y amenaza también por consiguiente a las mesnadas de los “cargos de confianza” y otros elementos de la poblada “burrocracia” frentista.
Se hace necesario lanzar la operación “Engaño” con proliferación de problemas y alternativas que -como las pelotitas y las clavas- den la sensación de espectáculo, cuando en realidad es bien magra la mercadería adulterada que pretenden ofrecer.
Por el momento va haciendo “punta” solo, desde Brecha, Víctor Abelando, (ver edición del 3 de agosto del 2012) porque a la vista está que el equipo periodístico del Sr. Fassano, no puede encargarse de esas tareas. Falta de cacumen, o materia prima en La Republica, que le dicen.
Todos ellos están interesados en vendernos la “actualización ideológica” que pregonan los equipos económicos con Astori a la cabeza y el Sr. Tabaré Vázquez sobre el tema. Todos ellos parten de una sólida base conceptual a la cual están encadenados: no hay alternativa al capitalismo.
A partir de ese axioma que no se acepta discutir, el rumbo de las “actualizaciones ideológicas” es más que predecible. De pintar las pelotitas de colores, de lo que queda, se encargan el Sr. Enrique Rubio (vertiente artiguista) y algún otro que empiezan su discurso señalando que de lo que se trata es de “de orientar el FA, hacia la izquierda” para navegar en el estrecho canal que nos dejan a los demás en su “Carta de navegación”. Y, entre Scila y Caribdis, se trata de pergeñar “un keynesianismo vigoroso” y un “estatismo” a la violeta que sirva para ganar elecciones y fortalecer a la burocracia frentista para que nos asole durante un periodo más. Más no hay.
Que todo esto son especulaciones políticas, un derrotero imposible, salpicado desde el comienzo al final con los deseos más fantásticos, donde los datos de la realidad política no se integran , es más que obvio: dios ciega a los quiere perder.
A las bases frenteamplistas de a pie, a los trabajadores de todos los días, no les interesan las combinaciones políticas de nuestros “representantes”.
Saben por la amarga experiencia de dos administraciones (Tabaré y Mujica) que no hay “esperanzas”, ni “país de primera”, ni cambios que vayan “a mover las raíces”…de lo que está firmemente establecido por la oligarquía uruguaya.
Han aprendido que aceptando el axioma de que no hay alternativa al capitalismo, aún el podrido capitalismo criollo, no hay trabajo y que la cosa no se remedia dándole al pobrerío las migajas de los “planes sociales” en tanto y cuanto dure la buena coyuntura económica que, a ojos vistas, se va y, se va definitivamente.
Esas bases electorales lo que comprueban es la angurria de las direcciones por los puestos en la administración para favorecer a los aparatitos políticos. Ven desde hace siete largos años los encontronazos de todos los días entre las fracciones políticas, sus enfrentamientos públicos, los codazos aplicados salvajemente entre unos y otros por los dirigentes políticos.
No están interesados en los mismos, no ganan nada ellos de quién salga victorioso en la contienda y saben que pasado el calor de la refriega se vuelve al chalaneo, al toma y daca en los corredores, para que la comedia continúe. Digámoslo de otra manera: nuestros políticos después de haber liquidado en la interna frenteamplista la posibilidad de debatir en serio para todos, nos dan el espectáculo de las peleas entre ellos, constantes y permanentes. Pero ellos -a 100.000 pesos mensuales- tienen “resto” para las peleas y los ocios, el pueblo en cambio, con sueldos 10 veces menores, que no alcanzan para llegar a fin de mes, tienen otras prioridades.
El político que no entienda estas cuestiones elementales, está ciego porque quiere, o porque el aparato interno frentista ha llegado a un agotamiento tal, que ni siquiera hay espacio para las observaciones del más elemental sentido común. “Mañana, mañana”, dicen nuestros timoneles políticos establecidos y, así, se comen todos los días el futuro.
No se trata más, de que el electorado favorezca una corriente o un candidato contra otro. No se trata más de que una coalición de grupos, enfrente a otra coalición. Esos caminos la gente ya los ha intentado en las elecciones pasadas cuando Tabaré y las fuerzas que representaba se oponían a Mujica y proponían a Astori.
Después, bien rápidamente, se demostró que Mujica tenía que llevar a Astori y tenía que prometer que sería “algo más” que un mero vicepresidente y los mismos acuerdos de integrarlo a la fórmula casi fracasan porque las “condiciones” que ponía Astori para aceptar ser candidato eran el dominio de ministerios que excedían ampliamente el ministerio de Economía, para abarcar hasta la política exterior y otras áreas fundamentales. Lo mismo acaba de pasar con las últimas “internas” donde hemos visto que los antiguos “rivales” socialistas de Astori, ahora se alían con él mismo.
Todas combinaciones que no cambian nada, que no modifican nada, que no alumbran caminos. El juego es “entre los representantes” y nosotros en esos debates cupusculares solo cumplimos la función de comparsa decorativa, votante, para que después ellos hagan lo que quieran.
No son servidores del soberano -el electorado que los elije- son árbitros de todos nosotros, burocracia política que nos despoja completamente de nuestras prerrogativas.
Son, nuestros políticos frentistas, un freno, una traba, una excrecencia parasitaria. No sólo éste o aquel. Todos ellos.
Tome –el que quiera analizar, o reflexionar, más allá de las grandes figuras, de la macropolítica- el panorama de los elementos celulares que componen la vida política frentista. Tómense los contactos políticos, supuestamente democráticos, entre la dirección política encarada en los “representantes” y las bases. ¿Cómo se dan las asambleas de contacto? ¿Cómo se dieron en el reciente “desembarco” del pasado abril, antes de las elecciones internas? ¿Cual es la metodología?
Los “representantes” vienen a la gente con una agenda prefijada
. Este es nuestro discurso oficial, después pueden hablar Uds. pero sepan que no vamos a modificar para nada el propósito inicial. Vienen a la gente con los problemas de ellos, sea éste el propósito de “recuperar espacios políticos” (la agenda del “desembarco”) o el tema de las “elecciones internas”.
Cualquier iniciativa popular que exceda ese marco, cualquier intervención que se aparte es reprimida internamente por los mismos asambleístas ante el silencio cómplice de los representantes, que en el otro ámbito, el parlamentario, son puntillosos de los derechos del oponente a, por lo menos, hacer los gastos de saliva (el derecho al pataleo) que practican en el Palacio Salivativo. Lo demostró –bien recientemente- el video que circula por las redes cibernéticas, en cierta ocasión de campaña proselitista por la candidatura del Sr. Agazzi (con la presencia en la mesa de la Sra. Moreira que, cuando escribe, parece crítica). Veamos después los resultados. El “desembarco” hubo que anularlo, después de dos intentos…por falta de público interesado.
“Había más gente en la bañadera, que publico oyente”, dijo cierto diputado oficialista, que (por las dudas) no quiso dar su nombre. ¿Qué pasó después con los resultados del otro evento, las elecciones internas?- Pasó que los votos en contra de las alternativas de los grupos y de los candidatos, crecieron en forma vertiginosa. Tan notable es la cuestión que no escapó al ojo avizor de los politólogos. Impotentes los políticos (los más lúcidos) registran, la mayoría callan y esperan –sacando el dedo por la ventana para ver de dónde sopla el viento- que el descontento popular se acalle, amaine, y todo siga como está.
Otros, los más encallecidos y cínicos se apresuran a festejar triunfos de coaliciones que saben que son alianzas circunstanciales que no aguantaran más que un breve tiempo. Con eso se consideran satisfechos e, inmediatamente, empiezan a especular sobre “nuevas” combinaciones parlamentarias que se abren con la nueva presidenta del Frente.
¿Pero no, a esa nueva presidencia, le han puesto 3 vicepresidentes suplentes, porque no confían un grupo en el otro y ni siquiera están dispuestos a respetar el juego de mayoría y minoría si no se les otorgan garantías de que así será?
¿Qué pasaría si a esos mismos candidatos que nos ponen en la lista los partidos, les exigiéramos la garantía de poderlos destituir inmediatamente que sintiéramos que no llenan las expectativas que dijeron iban a representar o, que no cumplen los compromisos programáticos que iban a cumplir?
¿Aceptarían los partidos esos reaseguros que les exigiríamos los electores, o harían frente común con los otros partidos (los burgueses) para apoyados por ellos insistir sobre el tema de la “necesidad de la independencia” del elegido que es la hoja de parra, que tapa la estafa total que es la democracia parlamentaria? Todos sabemos la respuesta. Reaseguros entre ellos, pero desconfianza total hacialos electores.
Esa es la esencia de la democracia representativa uruguaya.
Por mal camino va Víctor Abelando y Brecha, cuando se pone, como periodista, a reproducir especulaciones políticas, de los elefantes políticos del Fraude Amplio.
El papel del periodismo, del “cuarto poder” es otro. Reflejar la realidad política tal cual es, registrar la protesta a la que no hay prensa (salvo la alternativa) que les dé publicidad. Insistir sobre el tema y en los intentos de ser manipulado por las jerarquías frentistas hacer valer las realidades que conoce sin compromisos y sin cortapisas.
En la base de la pirámide frenteamplista crece y ya no sordamente la protesta, el descontento, la insatisfacción y la sensación (que no es térmica) de que nos han defraudado, que todos nuestros caudillos son mediocres, que todos los partidos que integran el gobierno son una olla de grillos de peleas y diferencias continuas, que no hay reaseguro programático posible y, finalmente que si no tienen alternativas frente al capitalismo lo mejor que pueden hacer es…irse para sus casas, cerrar el boliche y…a otra cosa.